Tuesday, October 21, 2014

Malas Juntas (Entre Vecinos)

Este domingo pasado Mariela Celis fue invitada por la Revista Estampas de El Universal para fungir como editora invitada. En una fiesta conversamos y se le ocurrió que yo sería genial para escribir la minuta de una junta de condominio. Yo nunca he vivido en un edificio así que éste fue mi intento el cual comparto.
 
Minuta de la Asamblea de la Junta de Condominio del edificio de Mariela, las Residencias Quimbombó.

Estimados vecinos de Residencias Quimbombó:

La presente es la minuta de la asamblea de la junta de condominio que se celebró anoche en el salón de fiestas del edificio. Si bien hubo suficiente quórum, se les recuerda a los vecinos que es un deber la asistencia de TODOS. No quiero mencionar nombres pero es contigo el del Twingo azul que siempre me tranca en el estacionamiento. Todos sabemos que anoche llegaste temprano porque oímos el tubo de escape ese que no has terminado de arreglar desde que el Costa Concordia se fue de jeta. Pero bueh…
 
A continuación mis notas:

Punto 1: Como acordado en la agenda, se procedió a una disculpa pública con apretón de manos del vecino del 5-A y el del 5-C luego de la lanzada de sillas en la última asamblea cuando se discutió el tema del presupuesto anual. Aun tienen prohibido estar juntos en las áreas comunes del edificio por temor a daños a la infraestructura, pero por lo menos hicieron las paces y ya la pobre doña Maigualida del 5-B no estará tipo malla de tenis con la insultadera entre balcón y balcón.

Punto 2: Acto seguido, la Presidenta de la Junta de Condominio, señora Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca, vecina del apartamento 3-B hizo un resumen detallado de las mejoras al inmueble durante el primer mes de su gestión: arreglo de jardinería con inclusión de esculturas de garzas blancas talladas en madera, compra de felpudo con la palabra “Bienvenidos a Nuestro Hogar” para la entrada del edificio, y pintura de la fachada de la caseta de vigilancia en rosa pálido con apliques dorados.

Punto 3: El señor Ramón Barreto, vecino del apartamento 10-A, propuso una votación formal para despedir a la Presidenta de la Junta de Condominio por cursi. Moción aprobada. Votación unánime. La señora Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca se retiró de la asamblea amenazando con que se iba a llevar las garzas del jardín a su casa. (Aplausos).

Punto 4: Se procedió entonces a la nominación de candidatos para ocupar la dirección de la Junta por el resto del año. Se postularon el señor Ramón Barreto, anteriormente identificado, y el vecino ese del 2-B que nadie sabe cómo se llama pero que es más metiche que suegra en cocina de nuera. La votación quedó 20-1 resultando electo el señor Barreto. El vecino metiche se retiró de la reunión gritando: “¡Bien bonito, pues! Ahora resulta que yo vivo con el CNE”. A título personal, discrepo del señor del 2-B. Si aquí viviera el CNE la tendencia hubiera sido 20-0.

Punto 5: El recién designado presidente propuso tocar el tema del bajante de  la basura en Residencias Quimbombó el cual ha venido causando molestias. Ahí nos recordó a los vecinos que las normas del edificio dictan que toda basura debe estar metida en bolsas plásticas selladas y que por basura no quiere decir lanzar un microondas dañado, un afiche en cartón piedra tamaño natural de Henrique Capriles y cien botellas de vidrio una tras de otra. Comprendemos que la situación nacional fomenta el alcoholismo, pero se le recuerda al PH-A que el reciclaje también es una opción.

Punto 6: En consonancia con el tema de los escombros, la señora Yhajaira Ortiz del 7-C pidió someter a votación la prohibición de sacudir alfombras por las ventanas, así como colocar ropa y toallas en éstas. Solicitó se dejara acotado en la minuta que: “Mi marido y yo no tenemos por qué estar viéndole las pantaletas ajenas a nadie… ¿me oíste 7-B?”

Acto seguido, Tiffany Mijares, inquilina del 7-B, levantó la mano y exigió su derecho a réplica, afirmando lo siguiente: “Se le aclara a la señora Yhajaira que mis pantaletas son de encaje y que yo sepa su maridito jamás se ha quejado. Además, aquí nadie le recriminó a ella cuando decidió aprovechar las guarimbas para botar la poceta de su baño en frente del edificio que, por cierto, todavía sigue ahí, así que no me vengan con cuentos sobres mis intimideces [sic.]”.

El recién designado presidente decidió someter el tema a votación. Moción aprobada. De ahora en adelante Residencias Quimbombó es una zona libre de pantaletas y de pocetas olvidadas.

Punto 7: A continuación se abordó el tema del parque infantil. Se les recordó a los vecinos que las normas dictaminan que todo niño menor de doce años debe estar acompañado por un representante, sin excepciones. La señora Gutiérrez del 8-D pidió la palabra y dijo que ella no tenía la culpa de que el aceite, la leche y la harina llegaran al mercado a deshoras y que ni loca se iba a llevar a su muchachito a hacer esa cola. A todo el mundo le pareció un buen punto. Aprobada la moción. De ahora en adelante un niño solo en el parque infantil significa que llegó el aceite y que los vecinos debemos correr cuanto antes al mercado.

Punto 8: En agenda también estuvo el sempiterno temita de recordarle al señor Santino Sotavento del 4-B que toda visitante debe anotarse en la puerta, aún a altas horas de la madrugada, no vaya a ser que seamos desvalijados como el mes antepasado. También se le volvió a advertir que el salón de fiestas no es un salón de citas, el ascensor no es un nido de amor, el estacionamiento no es un autocine y si las reuniones sociales en su apartamento van a ser todas las noches, que por lo menos cambie el nombre de su WI-FI a “Perdón_Por_Mi_iPod” y deje la clave abierta para entretener nuestro insomnio.

Punto 9: El siguiente orden del día fue discutir la contratación de un nuevo vigilante. Esto en referencia al despido del ciudadano Omar Garita cuando la noche del 30 de agosto se le vio colocar un aviso en la caseta de vigilancia que decía “Cerrado por vacaciones” y proceder a hacer una fiesta adentro con sustancias estupefacientes. El nuevo presidente prometió encargarse personalmente de la contratación porque él y que tiene un primo que conoce a alguien interesado.

Punto 10: Ya que se tocó el tema de los cartelones, Bartolo el conserje tomó la palabra para reclamar que sus avisos en los ascensores eran para dotar a la comunidad vecinal de información importante y no para ser rayados con mensajes anónimos e hirientes. En este punto se provocó una acalorada discusión entre los vecinos para explicarle que una cosa es un cartelón y otra es forrar el ascensor en papel Bond. También se le dijo que no fue correcto poner una nota de duelo por el fallecimiento del viejo Jaramillo, el del 9-A (QEPD), en letra Comic Sans y con signos de exclamación. Por último, le advertimos que entendemos el racionamiento de agua, pero un horario comprendido entre 1:00 y 1:15 p.m. ya implica ser egoísta con la visita post almuerzo al trono.

Punto 11: Para concluir, el tesorero de la Junta volvió a insistir, como en todas las asambleas, que las normas de pago del condominio son de obligatorio cumplimiento para los vecinos. Le recordó a las inquilinas del 7-B, 5-A, 6-B y 1-C que la excusa “Eso le toca a mi ex marido” no va a ayudar a que se arreglen las filtraciones del edificio.

De igual manera, se resolvió enviar nueva nota de protesta a la ex presidenta Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca para explicarle que ya todos los vecinos nos hemos acostumbrado a los ladridos del bendito poodle ese que carga en la cartera, pero que sus gritos incesantes de “¡Mi Principito, shito!” para callarlo a altas horas de la madrugada es un ruido peor.

Considerados todos los puntos del día, se levantó la sesión no sin antes volver a acordar que el puesto 25 de estacionamiento es para visitantes y que el vecino del 4-C debe retirar de inmediato la lancha “Mi Katirrucia Konsentida” que colocó ahí. Se decidió también publicar un aviso en prensa para ubicar al vecino del 4-C a quien nadie ha visto desde la época de la permuta. De igual manera se exhorta a todos los vecinos a asistir a la próxima asamblea que se celebrará en treinta días hábiles. De nuevo, es contigo el del Twingo azul. En serio, si vas a hacerte el loco con la comunidad vecinal, considera mudarte a una casa.

Atentamente,
Eddy Ficio.

Vecino del 9-B. Secretario Accidental de Residencias Quimbombó (accidental porque aquí nadie anota un carrizo y después se nos olvida).

Toto Aguerrevere | @totoaguerrevere

Tuesday, October 14, 2014

Al Miss Venezuela Se Le Ven Las Costuras

Foto tomada del Diario de Caracas.
 
El concurso Miss Venezuela 2014 no fue un show malo, lo que pasa es que Venezuela está así. Cuando ningún ciudadano tiene libre acceso a todos los productos básicos y las empresas ven sus deseos de importación truncadas, no se puede esperar que el show haya sido distinto. La fabulada economía de Giordiani nos pegó a todos en la realidad del bolsillo, incluyendo a Venevision. Entre los dimes y diretes sobre su cuestionable alineación política, igualito le pegó y en la médula. Lo que se vio no fue un concurso, sino un mero reflejo de lo que se ha convertido Venezuela.

Cierto, la noches estaba empavada. Quien ya se ha encadenado 133 horas y 11 minutos en el 2014, equivalente a casi seis días completos, aprovechó para servir de telonero no solo al concurso, sino a la inauguración de la temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Ya por ahí los ánimos de la audiencia estaban caldeados. Tampoco ayudó que el debut del equipo bicampeón, Los Navegantes del Magallanes, terminara en una vergonzosa derrota 7-0 ante los Bravos de Margarita.

Esa misma pava le pegó al Miss Venezuela. El evento comenzó con la participación de Osmel Sousa preparándose para llegar al concurso. Era el final de un sketch que Venevision le venía dando vida semanas atrás el cual consistía en trasladar al Sr. Sousa a los distintos eventos del concurso en modos de transporte no aprobados por él.

Esto ha podido funcionar, incluso se aprecia que el denominado zar de la belleza aceptara a meterse hasta en el cañón del circo de los Hermanos Valentino. Pero cuando todo termina en una Hummer transitando por calles donde ninguna Hummer ha sido visto sin seis escoltas por detrás, es cuando nos damos cuenta de que al Sr. Sousa nuestra realidad le quedó pequeña. Osmel no pertenece ya a Venezuela. Le pertenece a Miami.

Dicho sketch fue la única toma en exteriores que se hizo del Miss Venezuela. Todo lo demás fue producido en casa, concretamente en el Estudio 1. Ya habían probado esa fórmula en el 2003 y en el 2011. No funcionó. El único acierto fue la utilización de un impresionante backing con luces LED. Pero hay algo sobre las tomas de barras con sus afiches y pancartas que en el pasado hicieron del Miss Venezuela un evento más interactivo que el Twitter. Lo verdaderamente genial del Miss Venezuela es que mientras solo 25 mujeres pueden ser Misses al año, el resto de los 30 millones de habitantes se nos da la posibilidad de ser barra.

Fue dolorosa la ausencia de barras en el recibimiento oficial de la Miss Universo actual. Atrás quedaron las imágenes de una multitud agolpada en La Guaira para ver a Bárbara Palacios a bordo del Buque Escuela Simón Bolívar. De un gentío pegando gritos por una Alicia Machado montada sobre una flota en Maracay. Incluso, de los miles de fanáticos agolpados en El Poliedro para agarrar así fuera un globo que cayó del techo en el recibimiento de Stefanía Fernández. Ya no hay real para globos en Venezuela. Ahora los globos son bombas.

¿Es culpa de Venevision? No. El problema es el país. El problema es que ahora el presupuesto no da para traer elefantes, ni artistas internacionales, ni siquiera un montaje de piratas. ¿Cómo hacerlo? Cuando los piratas de la vida real hacen trizas de la economía, ¿quién le puede pagar a Cala?

Atrás quedó todo eso. Ese llamado glamour que nos vendían ya no existe. Cuando antes éramos Swarovski ahora somos una parodia en lentejuelas.  La expectativa del vestido de Carmen Victoria Pérez, los sonidos de una Celia Cruz y la coronación de una Miss inalcanzable, ahora son rellenados por espacios publicitarios que apuestan por lo burdo y cuyas ideas explotan en cámara. ¿Un selfie Samsung sin nadie atrás que sonría? ¡Brillante!

¿Fue el peor Miss Venezuela de todos? Ni por error. Eso es ser demasiado optimista con la Venezuela que está por venir. En estos tiempos, donde la exigencia de la calidad es motivo de desprecio, y de la originalidad un tema de censura (¿o acaso hay otra explicación para realizar preguntas recicladas?) el problema del Miss Venezuela es que se le ven las costuras.

El problema es que se nos ven las costuras a todos.-

Monday, October 6, 2014

Casualidades Animadas de Ayer y Hoy

Créditos Foto: Estandarte.
 
En la mañana del cinco de septiembre de 1997, el actor Michael Douglas concedió una entrevista a la cadena de televisión estadounidense CBS. Allí se le inquirió sobre la reciente muerte de la Princesa Diana de Gales a lo cual el actor contestó que si bien comprendía la consternación global, se preguntaba si reaccionaríamos de la misma manera cuando muriera la Madre Teresa de Calcuta. Al salir de esa entrevista se enteró, como todos, que la fundadora de las Misioneras de la Caridad había fallecido.

Luego de los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, más de 45 películas en postproducción tuvieron que ser editadas o pospuestas para copar con la tragedia mundial. El caso más infame fue el de la película El Hombre Araña. Su trailer, lanzado días antes de los ataques, mostraba al súper héroe tejiendo una red entre las dos torres para capturar a un helicóptero.

El mundo está lleno de casualidades de las cuales no tenemos control pero que se tornan agridulces de llegar a ocurrir. “Qué se me quemen las manos si, para mi propio peculio, he tocado las arcas del Tesoro Nacional”, diría Rómulo Betancourt en 1960. Días después se dirigía a los venezolanos para hablarles sobre el atentado en su contra cuando una bomba explotó cerca del carro presidencial. Tenía las dos manos vendadas por las quemaduras.

Las casualidades son imprevisibles porque necesitan del cumplimiento posterior del hecho predicho para que se les califique como tal. Son circunstancias que asombran y que hacen que Porfirio Torres tenga más material para narrar en su programa “Nuestro Insólito Universo”. Lo lamentable es cuando estos hechos circunstanciales son manipulados para hacerse ver como una coincidencia tan fantástica que podría llegar a pensarse que son parte de un plan conspirativo.

El vil y terrorífico asesinato del diputado Robert Serra ha sido objeto de este tipo de manipulación circunstancial. Más allá de resolverse, el caso ha sido objeto de acusaciones poco profundas basadas en meras casualidades. Tal es el caso de la investigación que el diputado Freddy Bernal ha solicitado se abra en contra del diputado Carlos Berrizbeitia por decir en un debate en la Asamblea Nacional, horas antes del asesinato que: “ustedes [el Gobierno] tienen los días contados”. Al fundamentar su acusación Bernal declaró lo siguiente: “¿Fue una orden a través de la televisión que se dio? ¿Fue una inducción a cometer delito?”

La lógica de todos, con la excepción de Bernal, es que no es una inducción al delito. Es común en todas partes del mundo que un diputado emplee una frase como la dicha por Berrizbeitia para referirse a quienes detentan el poder. De prosperar esa investigación, habría que hacer una revisión histórica de todos los debates en la Asamblea Nacional para comprobar si ocurrió un asesinato cada vez que esa frase ha sido pronunciada. Eso es como decir que cada vez que un diputado del PSUV exclama “¡No Volverán!” no ocurre ningún delito en Venezuela ese día.

Por coincidencia también cayó en el tapete de las casualidades la caricatura de Roberto Weil para la revista Dominical en el Diario Últimas Noticias. La misma satirizaba en tono jocoso un velorio donde una rata yacía en un ataúd mientras otra pronunciaba un panegírico de la siguiente forma: “Nuestro querido Miguel que honesto, colaborador y solidario… lo recordaremos siempre como una tremenda rata”.

Tras considerar la conmoción nacional por el impactante hecho, Últimas Noticias decidió, con el consentimiento de Weil, retirar la publicación de la caricatura. Vale acotar, según declaró el caricaturista en Twitter, que dicha caricatura fue entregada al diario dos semanas antes de su publicación y como consecuencia dos semanas antes del asesinato del diputado Serra.

Sin embargo, una foto de la misma se coló en las redes sociales e inexplicablemente se vinculó al diputado fallecido con el contenido de la caricatura en cuestión. Prueba de ello son las duras críticas que el caricaturista recibió desde las más altas esferas del Gobierno. “Eres un miserable hijo de puta”, le escribió en Twitter el Gobernador del Estado Aragua, Tareck El Aissami. En otro tuit le colocó: “Basura es lo que eres. FASCISTA. Respeta al pueblo”.

El Vicepresidente de Agitación, Propaganda y Comunicación del PSUV, Ernesto Villegas fue más comedido en sus palabras al decir: “Conviene recordar cómo se coló el ejemplar fotografiado y qué ‘inspiró’ al autor para dibujar esto 15 días atrás”.

Coincidimos con Villegas, sería bueno conocer quién circuló la foto del ejemplar con la caricatura que se retiró con el consentimiento expreso de Weil Pero si el Gobierno cree que esta caricatura de un velorio de ratas está relacionada con un lamentable asesinato en específico, y que Weil tuvo una inspiración a futuro como si fuese Nostradamus, conviene también recordar que en septiembre hubo más de 400 decesos por muertes violentas. Mucho antes del sentido fallecimiento del diputado, ya habían decenas  de asesinatos violentos que lamentar.

Por ello, si es cuestión de contar días, tan solo en los dos últimos fines de semana entraron 108 cadáveres a la morgue de Bello Monte. Fueron los dos fines de semana más violentos en Caracas en todo el 2014. ¿Es esto una caricatura? No. Como tampoco lo es una casualidad. 15 días antes del fallecimiento de un diputado que no ha debido morir hubo 108 velorios de venezolanos que también sucumbieron por causas violentas.

Y esa es la pura y única realidad.-

Thursday, October 2, 2014

Flacos Que No Son Sexy (Y La Bola A La Que Nos Sabe)

 
Una de las cosas que a mí más me saca de quicio, aparte de los mesoneros que cantan cumpleaños, es que me saluden y me digan que estoy flaco. Probablemente algunos leerán esto y le pegarán a la pantalla de su computadora como queriendo herirme. ¡Muchacho pendejo! A todo el mundo le encanta que le digan flaco. Sí, pero a mi no me lo dicen como un cumplido, sino por lástima. Verán, yo formo parte de ese club inexistente, pero que de existir su presidente sería yo, llamado “Hombres Que Comen De Toda Vaina Pero Que Son Tan Flacos Que La Gente Jura Que Están Enfermos”.

Se abre la sesión.

Es mi día a día, y me pasa con más frecuencia cada vez que me corto el pelo. Como yo no tengo mucho pelo, cuando me lo corto la cara se me perfila más. No es algo que me preocupe, yo soy así y es inevitable que eso suceda. Al salir a un evento me veo en el espejo y me parece que si matan a todos los hombres entre George Clooney y Don Ramón, yo sería el hombre más sexy del mundo. Soy flaco y punto. Y bajito y calvo y narizón y cejúo.

Aparentemente eso le preocupa a la gente.

El modus operandi siempre es el mismo. Entro a un sitio a saludar a algún conocido (que no es amigo, sino conocido) y me ve como si yo fuera el portador del Ébola. Mudo, me agarra el brazo izquierdo (cosa que detesto), inclina la cabeza como si me hubiera divorciado y la conversa va más o menos como esta que me pasó anoche en el bautizo de un libro:

-¡Epa! ¿Cómo va todo? -digo yo, con voz de alcalde.

-Toto, ¿tú estás bien?

-Amigo, yo vivo en Caracas. Aquí nadie está bien.

-No, no pero en serio. Estás demasiado flaco.

-Hay escasez de pollo. Que te puedo decir…

-No, no en serio. ¿Tú estás comiendo?

-Me acabo de meter una pizza Margarita completa yo solo. Creo que domino la técnica alimenticia.

-Pero…

-Chamo, Herbalife. Yo pregunté cómo y ¡mírame!

En serio, ¿qué se le responde a alguien cuya pregunta es tan básica? Si estuviera enfermo lo diría, pero como no lo estoy no sé qué decir. No tengo explicación alguna más allá de que yo soy flaco porque no voy al gimnasio. Punto. No me provoca hacerme una cirugía plástica, por lo tanto soy narizón. No me afeito las cejas, ergo soy primo de Frida Kahlo. Así es la vida que yo no inventé. Si la hubiera inventado yo, hubiera sido un modelo de Calvin Klein.

Es mentira que no quiero un cuerpo perfecto. Todo el mundo lo quiere. Si eso no fuera cierto, el saludo “Marica, estás flaquísima” que se dan las mujeres entre ellas moriría y después no sabrían como comenzar una conversación. Pero el no tener un cuerpo de Superman no me intimida, ni me hace menos de lo que yo pienso que soy. No todos podemos ser Superman; alguien tiene que ser Clark Kent.

El cantante Francisco León, que fue Mister Venezuela, me invitó el otro día a unirme una campaña para una fundación de niños. Me pidió ir a un estudio a tomarme una foto para la campaña. Yo fui con todo el gusto del mundo. Al entrar, el único que no pegaba era yo. Todo el mundo era tan alto que yo solo veía fosas nasales, pero igual me tomé mi foto. No todos los días se es modelo, pues. Pero si me lo gozo, y ayudo a alguien en el proceso, ¿por qué no hacerlo?

En uno de estos días va a salir una entrevista mía en Últimas Noticias sobre el hombre sapiosexual. La sapiosexualidad es la atracción de una persona por su intelecto y no por su físico. Sabes que eres burda de feo cuando te llaman para una entrevista sobre la sapiosexualidad. ¿Me irrita eso? No, me parece la cosa más sexy del mundo que yo sea eso según la periodista.

Entonces, si yo me gusto, ¿por qué a los demás les incomoda que yo me guste así? Esto a mí nada más me lo entiende la gente gorda y por eso es que yo la amo. ¿Me vería mejor con 10 kilos de más y unos brazos olímpicos? Ob-via-men-te. Pero no me interesa. Y eso está bien. A mí nunca se me ha ocurrido decirle a alguien de buenas a primera: “Chaaaamo ¡esa lipa!” Primero porque es de mala edcuación. Segundo porque ¿y si es Jabba The Hut disfrazado y me come? Podría pasar… podría.

Esta mañana me encontré esta foto por casualidad:
 
 
Soy yo a los seis años, cuando a nadie le importaba cómo me veía con tal de que estuviera limpio. Salgo sin los dos dientes frontales. Dos dientes de leche que salieron blancos como a todos en su momento. Pero un golpe en la boca tras caerme de un árbol de mamón porque yo quería volar como Dumbo y otro golpe al imitar el salto mortal de los gimnastas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, me dieron a una corta edad mis primeras imperfecciones. Yo pasé los primeros seis años de mi vida con dos dientes marrones. Perdí el concurso Bebé Gerber por eso y todo… (nunca concursé en el Bebé Gerber).

Lo que sí recuerdo es que mi papá me hizo ver que mis dos dientes marrones eran originales. Cualquiera podía tener sus dientes blancos, más blancos como un detergente ACE. Los míos eran distintos. Yo tenía un cuento que nadie más tenía. ¡Carajo, yo fui Dumbo Y gimnasta olímpico antes de los 6! Eso es ser un niño prodigio.  

Entonces, si los dos dientes más preciados no me crearon una ruptura emocional, ni me hicieron sentir menos porque yo no era como los demás, me niego a caber en el molde ahora. Cuando antes a nadie le importaba si era flaco, gordo, blanco o negro, con tal de que supiera jugar a los piratas, y me revolcara en la grama, me rehúso a doblegarme por preocupaciones de gente que nada sabe de mí sino lo que aparento.

A fin de cuentas, y a diferencia de ellos, yo siempre he sido flaco.-

 
Yo, hoy.

Wednesday, October 1, 2014

Venezuela en Llamada de Espera

 
Tengo la sospecha de que si Dios existe, los venezolanos no estamos en su lista de prioridades. Se permite que alguien se santigüe ante esta impía aseveración, pero es la verdad. Si el tema Venezuela estuviera en la agenda del Supremo (el de veritas), algo se habría arreglado en el país. Entiendo que la corrupción es un tema que hasta Al Capone exclamaría “¡Mi madre!” y que probablemente Dios se ha hecho el musiú porque tampoco entiende nuestro sistema de control cambiario.

Ahora, ¿un empujón celestial para el fomento de la producción de harina? ¿Un soplido para apurar las colas del tráfico? ¿Del supermercado? A veces pienso que las siete plagas de Egipto fueron un paseo en comparación a lo que los venezolanos vivimos en una semana.

Como no puedo llamar a Dios a preguntarle dónde anda (la Iglesia me dice que está en todas partes pero a estas alturas creo que me deberían dar un e-mail), debo recurrir al periódico para saber qué le preocupa realmente. Ahí es cuando me doy cuenta de la mala suerte que tengo de ser venezolano. Leer noticias internacionales es constatar que nuestros problemas internos coinciden con otros de mayor envergadura. ¿Qué Venezuela padece chikinguya? Ah, chico pero es que el mundo tiene Ébola.

A esto lo llamo el síndrome de la llamada en espera. Nosotros somos como aquella llamada al operador de un banco que jamás termina de concretarse. Esa, donde suena una cancioncita que pegaría perfecto con la hipopótamo del tutú rosado en la película Fantasía, y que está pensada para achantar nuestra rabia. “Su llamada es importante para nosotros y será atendido en breves minutos. Por favor no cuelgue”… Venezolano que se respete no cuelga esa llamada ni por error. Así eso implique colgarse del cable del teléfono ante la falta de respuesta.

Esto ha sido desde siempre. Si hay protestas en Venezuela, hay protestas en Ucrania. Si aquí descuartizaron a un hombre que apareció en el Río Guaire, salió Isis a grabar un video donde descabezan a un periodista británico. En Venezuela hay mosquitos, en Argentina hay fondos buitres. Aquí el Presidente se mudó a las pantallas de televisión. En Corea del Norte tienen tres semanas que no ven a Kim Jong-Un en ninguna pantalla. Los venezolanos hacemos colas de hasta seis horas para conseguir un producto básico. El mundo solo hace cola para comprarse un iPhone.

Mi pregunta es ¿qué tan mal nos tiene que ir para que Venezuela se ponga de moda? ¿O es que acaso un suero metido en una botella de refresco para un paciente enfermo que anda tirado en el pasillo de un hospital hacinado no es sexy? ¿Cuántas víctimas del hampa deben ingresar a la morgue antes de que el mundo decida que ya han sido demasiadas las victimas? ¿Cuántas familias más deben fracturarse en la puerta de embarque en Maiquetía? ¿Dónde está el resto del mundo y con quién conversa?

Jamás he esperado que el mundo ofrezca la solución a nuestros conflictos internos. Si fuera tan fácil, ya la Señorita Laura o el programa Casos de Familia hubieran sentado a Nicolás Maduro y a Henrique Capriles en la silla de su estudio para ventilar los problemas. La responsabilidad de encontrar soluciones prácticas, rápidas y efectivas es de nosotros los venezolanos. Pero cuando los ojos del mundo siempre están puestos sobre otro lado del planeta, y cuando quienes nos gobiernan se rehúsan a discutir los problemas, lo único que queda es prenderle un velón a Dios y preguntarle si tiene un tiempo estimado de atención hacia nosotros y cuánto cree que será la espera.-

Tuesday, September 16, 2014

Normas de Etiqueta Para Los Mosquitos (Ya que Dios no intercede por nosotros en esto)

 
Tengo una conversación recurrente con Dios en la cual le explico que estoy contento con la inclusión en este mundo de las jirafas, Sofía Vergara y los plomeros. Me parece una nota que existan las hormigas porque me gusta verlas prepararse diariamente para el Apocalipsis. Las hormigas son súper apocalípticas. ¿Nadie ha visto un puñado de hormigas en su lavamanos comiéndose un resto de pasta de dientes? Escúpanle agua para que vean como corren de ese genocidio.

No tengo rollos con los seres vivientes y me gusta pensar que ellos están cómodos con mi existencia. Claro, nunca he estado en un pozo lleno de cocodrilos hambrientos pero por lo general (salvo un mono que me cayó a gritos en el Ávila) a los animales no les desagrado mucho. Hay otros que me aman. Y por otros quiero decir los mosquitos.

Ok, ok, lo sé. Los mosquitos no son animales, son insectos. Pero cuando uno ha vivido toda la vida con ellos y te ofenden de tal manera que no importa la hora, igual te pican la planta del pie, son una cuerda de "animales" mal empollados que ojalá se quedaran quietos para aplastarlos más rápidos.

Ahora, puede haber un remoto chance de que Dios no tenga responsabilidad en esto. Supongo que Noé el del arca menos. ¿40 días metido en un barquito como The Life of Pi y no pudiste aplastar dos mosquitos contra la pared? De no existir un ente superior, tiene que haber una razón por la existencia del mosquito. Eso me imagino me lo explicará un mosquitólogo, cuya profesión, si existe, debe ser deprimente. Me imagino que dirá que sin los mosquitos la fauna se iría al diablo y los humanos seríamos comidos por las moscas esas que vuelan alrededor de los cambures. Pero, francamente, ¿por qué no podemos despedir al mosquito de la vida? ¿Qué nos ha hecho el mosquito a nosotros salvo desangrarnos lentamente?

Sobre mi cama vuelan tres mosquitos diariamente. No sé ni me provoca investigar el promedio de vida de un mosquito pero me gusta pensar que si no es el mismo mosquito, se reprodujeron entre ellos y sobre mí vuela toda una descendencia como los Buendía en Cien Años de Soledad.

Cada mañana cuando me levanto y apago el aire acondicionado se me permite un minuto de gloria. Es como si esos tres mosquitos me dieran un chance para quitarme las lagañas, bostezarle el adiós al primer aliento que sale de mi boca y sacar todas mis extremidades de las sabanas. Un minuto no más, esperando silenciosamente en las alturas de vaya yo a saber cuál bombillo escogieron para hacer ahí sus cuarteles de invierno.

Después de vencerse esos cincuenta y nueve segundos, yo no tengo oportunidad de escondite. Esos tres mosquitos hacen un preparado, listos, fuera y como si fueran un hipopótamo bulímico en búsqueda de un helado de stracciatella se lanzan sobre mi pobre e indefenso cuerpito a comerme vivo como si yo fuera una Creme Brulée que merece ser pinchada y lengüetada hasta que no quede sino el plato (en este caso mi carcasa).

Yo hablo con los mosquitos. Les comento sobre la posibilidad de un “snooze” como los despertadores, que los tiempos de Dios son perfectos y que si me dan cinco minutos no tengo ningún problema en extenderles el brazo para que gocen una bola. Porque eso lo hacemos, yo creo en dejar a los mosquitos tomarse un Martini draculeano. La razón principal siendo el fastidio que da levantarse a buscar el pote de Off.

Esta mañana, mientras uno me picaba el pie y el otro me echaba un chisme en la oreja, les dije: “¿Qué te he hecho yo? ¿Por qué eres así? Después de todo lo que hice por ti. Como una sombra han aprendido a vivir. Si les huyo me quieren, si los quiero se alejan de mi”. Después me di cuenta que les estaba cantando una estrofa de Hombres G, pero eso no dio resultado. Así que mi conclusión científica es que los mosquitos se sienten altamente atraídos por las melodías de Hombres G.

Con esto del virus chikunguya que azota al país, estoy más paranoico con los mosquitos que nunca. A mí jamás me ha gustado embadurnarme con cremas, creo que el circulito ese que se prende y emana olores solo le sirve a los que aman los inciensos y las velas que huelen a lavanda, y no me gusta prender el aire durante el día porque yo soy calvo y me da frío.

La raqueta eléctrica me salva porque juego a ser Adolfo Hitler. Lo sé, es una terrible comparación que no debería hacerse pero si yo fuera Adolfo Hitler y me dan esa raqueta con una palabra de aliento como “destacate”, créanme, no solo mataría a todos los mosquitos de mi urbanización y las tres contiguas. También ganaría el Wimbledon.

Pero la raqueta no hace milagros y con todo esto del virus ese lo que estoy es paranoico. He pensado que si el Caracas Fashion Week existiera, hubiera diseñado una burka con un mosquitero. Suena retrogrado pero si logro que Titina Penzini la popularizase me hubiera hecho millonario en una semana. Es horrible leer sobre ese virus y como el Gobierno no informa (y tampoco hay antídoto), básicamente volvimos a la Edad Media donde el mosquito es el Sheriff de Nottingham y viene con todo a cobrar nuestros impuestos con sangre.

Es por eso que he decidido hacer una lista de normas de etiqueta para los mosquitos que me quieran picar. La lista se llama “Lista de Normas de Etiqueta Para Los Mosquitos Que Me Quieran Picar”.
 
Aquí va:
 
1) Horarios de Picada: de 8:30 a 9:00 de la mañana, una picada a las 11:59 y luego de 4:10 a 4:14 p.m. Fines de semana libres. Vayan a rezarle a Dios y denle las gracias por crearlos. Es más vayan a picar a Dios.
 
2) Lugares de Picada: En el brazo preferiblemente. Si sientes que mi pierna es más jugosa, está bien, en la pierna. Eso sí, jamás en el pie.
 
3) No se requiere de conversación previa: Es decir, lanzarte una rumba en mi oreja como buscando conversar no te va a ganar puntos jamás. Dale sin pena y pícame de una buena vez. Muy prostituto de mi parte decir esto, pero no necesito ni que me compres un whisky antes de ponerte una servilleta alrededor del cuello.
 
4) Ok, soy un lerdo: Si me ves aplaudiendo frente a ti no te burles. Lo sé, soy el Coyote y tú el Correcaminos e intentaba matarte, pero no te burles de mi ineptitud.
 
5) No copules frente a mí: Odio esos mosquitos que deciden tener una tarde de pasión en frente mío. Aunque confieso, amo matarlos cuando están en su motel porque salí de dos pájaros con un solo tiro. Después hago un minuto de silencio por todos esos potenciales mosqui-bebés que jamás me conocieron.
 
6) No te conformes con mi sangre. De repente no es la mejor cepa: En serio. Amaría que en mi cuarto existiera un mosquito sifrinisimo que decide que mi sangre sabe agria y que el mesero debe traerle a otro humano. Si la Revista People ni por error me consideraría a mí el Hombre Más Sexy del Mundo, entonces los mosquitos tampoco deberían hacerlo.
 
7)  Espero de corazón que cuando te mueras vuelvas reencarnado en un humano: Para que sepáis lo que se siente ser picado por ti. Un humano con una oreja BURDA DE GRANDE que viva en la selva, le guste el agua con azúcar y no sepa que existe el OFF.

Sé que ningún mosquito leerá esto porque… bueno porque los mosquitos no leen. Pero Dios, si por casualidad te metes en mi blog: aplausos en serio por los turpiales, los pavos reales, por Indiana Jones y James Bond y Tom Hanks. También por los araguaneyes, las orquídeas, Las Morillo y los pingüinos. Pero los mosquitos… te voy a ser sincero. No fueron tu mejor obra Dios, no fueron tu mejor obra ni hoy ni nunca.-

Buchanan's - El Placer de Compartir




Sensacional campaña de Buchanan’s sobre el placer de compartir con la gente que te inspira a ser quien eres. A todos mis "Yo Te Leo", salud por ustedes.

Monday, September 15, 2014

Lo Verdaderamente Útil No Está en la Lista de Útiles Escolares

 
 
Creo que por más adulto que sea, todavía no he logrado superar esa extraña sensación de que mañana hay colegio. En verdad no hay peor crisis infantil que darse cuenta la noche antes de que mañana comienzan las clases. De repente es el tamaño del bulto, lo mal que te queda el uniforme o que no sabes si vas a seguir siendo el gallo del salón, pero ahí está. Todas las inseguridades de una persona comienzan en esa noche de insomnio antes de que un adulto/representante te prenda la luz y te diga: “Levántate que vas a llegar tarde al colegio”.

Ahora que soy grande también me doy cuenta del tras bambalinas de mis idas al colegio. Las mías y las de mi hermana, pues. Porque fueron dos historias distintas.

Yo estudié en un colegio gringo durante toda la primaria. Cada mañana me montaban en el autobús número 7 que me llevaba a la Calle La Cinta de Las Mercedes. Mi uniforme se compraba en el colegio y tenía un sello con una palmera, la cual me hacía pensar que yo estudiaba más en Tropi Burguer que en una academia. Mi lonchera era de Snoopy porque eso era lo que a mí me daba nota. Adentro había un jugo Yukery y un sándwich de mermelada con queso Kraft Facilistas. Yo no comí durante siete años.

Mi hermana mayor no corrió con ese estilo de vida. Desde muy chiquita a ella le tocó una moda impuesta por las madres en lo que presumo es una carrera armamentista por ser la mejor mamá: las niñas no se iban en transporte, hacían pool. La falda plisada se planchaba, los zapatos tenían un centavo americano metido adentro y sin lazo blanco no se salía de la casa. La lonchera era marca Igloo para que la sopa, el arroz y las tajadas permanecieran calientes porque aparentemente las niñas comen sopa y seco pero los varones teníamos que comernos un sándwich de mermelada con queso Kraft Facilistas.

Por esta distinción entre colegios jamás me preocupé. Solo sé que mi mamá tenía pool con mi hermana los martes porque el miércoles era su Día de Parada y así descansaba de ir a buscar a siete enanas sudadas con loncheras. El único motivo por el cual yo sabía de la existencia de estas niñas era porque en la guantera del carro había un cartelón que decían sus nombres. Luego aprendí que había una maestra cuyo único rol en la vida era decir estos nombres por micrófono, como si fuera un chambelán anunciando a las invitadas en el baile del Príncipe de la Cenicienta, para que salieran a montarse en el carro.

Con el tiempo también aprendí que hay mamás que se quedan dormidas y nadie va para el colegio. Otras que no entienden que a veces NO HAY colegio. Eugenia mi amiga me cuenta que un día bajó como todas las mañanas de su apartamento a sentarse en el murito a esperar por el autobús (su mamá no te hacía pool). Esperó y esperó y esperó hasta que el vigilante le dijo que subiera porque había Golpe de Estado. Tocó el intercomunicador:

-Mamá, ábreme que no hay colegio. Aquí Xavier me anda diciendo que y que hay golpe de Estado.

-Ay Eugenia, ¡no seas exagerada! –le contestó su mamá por el intercomunicador-. Segurito tienes examen. Quédate quieta que ya te va a venir a buscar el autobús.

-Pero Ma…

-¡Qué te quedes ahí te dije!

Eugenia contó tres minutos en su Pop Swatch hasta que oyó la voz en el intercomunicador.

-Euge mi amor ¿estás ahí?

-Dime Ma…

-Sube ya mi vida…

Esa distinción entre colegios no es porque mi mamá se ocupaba más de mi hermana que de mí. Creo que los tres podemos decir con toda sinceridad que mi mamá y mi hermana no se hablaron durante catorce años por diferencia de criterios sobre cómo ponerse un lazo. Y la verdad es que mi mamá fue una tremenda ayuda en mi colegio porque siempre que había fiestas ella traía tortas. O de repente es que yo tenía mentalidad de gordito y eso es lo que recuerdo.

La diferencia la aprendí cuando me cambiaron de colegio a uno similar al de mi hermana. No de niñas pues, pero sí con toda la parafernalia del pool, del uniforme comprado fuera del colegio y de algo llamado la lista de útiles escolares.

Eso nunca lo había experimentado. En mi colegio de primaria te daban todo el primer día de clases: el libro que ibas a usar en cada asignatura, el cuaderno Caribe (con la tabla de multiplicar, sumar, restar y dividir en la parte de atrás) y lápices Mongol para todo el año. La Trapper Keeper sí la comprabas tú.

Cuando llegué a mi otro colegio en bachillerato me di cuenta de que eso no era así. Aquí me pedían todos los cuadernos, papel lustrillo (que jamás usé en los cinco años de bachillerato), una bata de laboratorio, una calculadora científica, reglas, regletas, un compás y un mercado completo de cosas que se podrían en un locker cuando ya el año escolar llegaba a mayo. Yo todavía tengo guardado un escalimetro intacto que habré usado tres veces.

Eso me pone a pensar, ¿por qué la educación es tan enrollada con todo lo que no necesitamos? ¿por qué hacer pasar a los padres por ese vía crucis de conseguir cosas que no vamos a usar? Nadie necesita un uniforme con un penique en el zapato, ni una lonchera atómica como tampoco necesita una bata de laboratorio. ¿Alguien manchó alguna vez la bata de laboratorio en Química? 

Lo único que necesitamos es APRENDER. Y esto es a lo que quiero llegar. Mi problema con la lista de útiles escolares es que en ninguna parte le piden al estudiante que venga a maravillarse con lo que va a aprender. Ninguna lista escolar pone en su número 1 de solicitudes: 1) QUEREMOS QUE EL CEREBRO DE SU HIJO SEA ÚTIL.

Yo raspé todos los exámenes del primer lapso en mi nuevo colegio porque no entendía que si te caletreabas todo, pasabas. A mí jamás me enseñaron eso en primaria. Más bien me enseñaron que si oías, aprendías. Si te hacían una materia DIVERTIDA, amarías la lección para siempre.

Yo vi Egipto dos veces. En primaria mi maestra nos enseñó todo sobre pasaportes porque nos inventó que nos ibamos de viaje a El Cairo (yo hice maletas y todo). En clases, nos hizo tomar una foto, revelarla, pegarla sobre un pasaporte de papiro cosido a mano por nosotros (medio fábrica en Indonesia esta parte) y creamos unos sellos egipcios para decir que habíamos llegado a Egipto.

Mi clase estaba decorada con pirámides por todas partes, aprendimos a hacer una momia, y todavía me sé de memoria la técnica de embalsamar un cuerpo a la manera egipcia. Me enamoré de las aventuras de Howard Carter y si pudiera ser él, habría vuelto a 1922 para descubrir la tumba de Tutankamón. Luego descubrí  que todo el mundo en esa expedición se murió en circunstancias extrañas así que decidí ser él con un pote de Off porque hay que ser precavidos.

En bachillerato volví a ver Egipto en mi otro colegio. Es una gran decepeción saber todo lo que se puede saber sobre la Piedra de Rosetta y verla simplemente mencionada en el libro amarillo de Historia Universal de octavo grado de esta manera: “(…) con la Piedra de Rosetta se inició Champollion, quien amplió su obra al visitar luego el antiguo Egipto”. Busqué esa oración en el libro y así sale de veras. Eso es todo lo que vieron mis amigos de bachillerato sobre la piedra más famosa del mundo. Hoy en día, y no los culpo, creen que la Piedra de Rosetta es un servicio para aprender idiomas.

Yo no digo que fui más inteligente que ellos, porque no lo fui. Salvo en inglés, jamás estuve en el cuadro de honor de mi clase. Pero yo hubiera dado todo porque mi educación no se concentrase en si tenía el pantalón azul de Banana Republic al comienzo de clases, si todos mis útiles de la fulana lista esa cabían en mi bulto verde Jansport y si tenía el Tag, y los Bass y el cuaderno forrado con fotos de Cindy Crawford. Yo hubiera dado todo porque mi tesis de grado (algo con unas caraotas y el PH) me importase en su momento…

Ojo, el Jansport y el Tag me importaron porque vamos, en la adolescencia, esas ridiculeces importan. Pero ¿cuál es la jónica y cuál es la dórica? ¿Cuál es el cúmulo y cuál es la otra nube? ¿Y por qué no es válido preguntar si en alguno de esos dos trenes que van en dirección contraria va una bomba para avisarle al otro que frene antes?

No todo fue malo, yo me las ingenié. Con dos amigos logré filmar la escena de espadas completa entre Tybalt y Mercutio con una Handy Cam para presentarla en una exposición. También tuve la mejor profesora de Hamlet del mundo. Pero no todos fueron educadores sensacionales. Más que un “Aguerrevere, si no tienes la bata de laboratorio no puedes entrar”, me hubiera gustado “ven y mánchate de pies a cabeza y explota el nitrato a ver qué pasa…” Si todo fue un regaño por un peo líquido ¿por qué no nos quitaron la rebeldía explicándonos los efectos químicos de un peo?

Más que útiles escolares, hubiera sido mejor tener profesores creativos con sus enseñanzas extraordinarias. No fueron malos, pero yo sabía de la ONU en sexto grado. A mí no me volvieron a mencionar la ONU hasta que llegué a la universidad. Y eso creo que es lo que pasa con la educación. Las mamás se fajan con la forrada de cuadernos y que el niño esté en kárate, fútbol, y cursos de microfinanzas y si el pool lo haces tú hoy y yo mañana cuando en verdad nada de eso importa. Si tu chamo está en segundo año y su profesora de Historia Universal no le habla esta semana sobre la situación con Isis, o el referéndum escoses o el conflicto ruso-ucraniano, perdiste los reales en ese colegio.

Digo todo esto porque me he dado cuenta de lo bruto que yo me he vuelto con la vida. De lo poco que sé sobre nada, de todo lo que se me olvidó y eso me frustra. Lo último que busqué en Google fue “letra de Anaconda de Nicky Minaj” y ahí me di cuenta de que esto de la educación es para toda la vida. Si no, te embruteces.

Por eso, más que un transporte o un cuaderno forrado, hay que lograr que la familia y la profesora inspiren a esos chamos a maravillarse. A buscar más libros, más información de la que se da en los textos. Si es Egypt Week en el colegio, hay que vestirse de Ramsés y Cleoptatra en casa. Hay que hacer pirámides en el jardín y coño, así tenga que ir yo, ¡hay que hablar de la Piedra de Rosetta! Porque no es cuestión de conseguir los útiles, es más un tema de buscar los buenos libros. Porque ningún niño puede pasar por Egipto sin oír el cuento del incendio de la Biblioteca de Alejandría. Y eso sí que es útil.
 
Todo lo demás es material POP.-

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