Wednesday, January 28, 2015

El Vestido Que No Pudo Contar La Verdad

 
Quizás haya que dar gracias por el vestido de Miss Venezuela, Migbelis Castellanos, en el concurso Miss Universo. Si ese trapo color rubí no le hubiese apretado su contorneado abdómen –ocasionando que el infame bullying de las redes sociales la bautizara injustamente como “Mig Belly”– los jueces se hubieran decantado por ella para seguir dando la guerra.

De haber usado otro traje, Migbelis habría pasado al cuadro de las cinco finalistas y, con ello, al segmento de preguntas y respuestas. Olvidémonos de las demás candidatas. Cuando la pregunta final es “¿Cuál es la mayor contribución de tu país al mundo?” ¿quién tiene más que perder sino Venezuela?

La pregunta es, por todos los costados, sencilla. Miss Estados Unidos ha podido responder que la mayor contribución es la comunicación a través de los productos Apple. Colombia ha podido mencionar el café, Gabriel García Márquez, el vallenato, Juanes o Betty La Fea. Pero eso no es respuesta de reina. El problema es que las mujeres que deben responderla tienen diecinueve años y están muertas de hambre. En las elecciones no siempre gana la más inteligente. Regla que aplica incluso para contiendas que nada tienen que ver con belleza.

Ahora bien, ¿qué habría respondido Migbelis Castellanos? En estos momentos de crisis y colas, donde nada positivo se vislumbra en nuestro futuro, ¿hay realmente una contribución venezolana al mundo? El petróleo no es. Si lo fuera, el Presidente de Venezuela no se hubiera ausentado 20 días de enero para viajar por el mundo pidiendo cacao. El modelo político-económico tampoco. Si no, empresas como Ford Motor no asumirían 800 millones de dólares en pérdidas por sus negocios en Venezuela.

Entonces, ¿cuál es el aporte criollo a la Humanidad? ¿Qué le ofrecemos al mundo en los corrientes cuando ya no paramos la guerra en Sarajevo como lo hacíamos con la telenovela Kassandra ni tenemos estudios significativos que contribuyan como lo hizo el Doctor Jacinto Convit con la lepra? Es quizás un alivio que Migbelis Castellanos no haya tenido que enfrentar una pregunta como esa. Hay una respuesta honesta, claro que la hay. Solo que el contexto de esa respuesta duele.

Verán, la mayor contribución de Venezuela al mundo en estos momentos es su gente.

Según un estudio realizado por el sociólogo Tomás Páez, 1,6 millones de venezolanos han hecho maletas en los últimos quince años y caminado por el piso creado por Carlos Cruz Diez en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Cargan consigo una visa para un sueño que los separa de su lugar de nacimiento, no por falta de trabajo sino por la búsqueda de calidad de vida. El 90% de ellos tiene grado universitario, el 40% maestría y el 14% doctorado, según afirma el estudio. El talento se nos va a contribuir con el mundo y con su fuga se cava lentamente la urna del conocimiento.

La fuga de talento es un problema que enfrenta toda nación. Por décadas Venezuela importó talento y le abrió las puertas a una comunidad de inmigrantes que hicieron del araguaney su árbol y del tricolor su bandera. Hoy despiden a sus hijos y nietos que buscan no ser una estadística en las cifras del hampa, ni un número más en la fila por leche. El consejo: “estudie mijo que eso es lo único que salva en la vida”, que nos dijeron a todos cuando pequeños se cumplió. El Estado tenía capital humano para hacer de Venezuela una tierra de profesionales socialmente responsables. Optó en cambio por profesionalizar la irresponsabilidad social y con ello les regaló a otros países lo mejor de Venezuela.

Quizás fue bueno que Migbelis Castellanos hubiera escogido ese vestido y no otro. Lo que no pudo responder Miss Venezuela en el Miss Universo es que la mejor contribución de Venezuela para el mundo somos nosotros sus nacionales. Y aunque esa simpática respuesta le habría ameritado un estruendoso aplauso en la ciudad de Doral, y quizás una octava corona universal de belleza, la realidad del contexto de la respuesta hubiera empañado la alegría. Era la respuesta que nadie quería oír.

Venezuela pierde todos los días a un profesional con talento. ¿Quién gana ahí? Con toda seguridad, no gana Venezuela.-

Thursday, January 22, 2015

Y Dios Creó a Maduro

 
 
El mundo ha visto caminar líderes que le ofrecen aliento a su pueblo con frases que inspiran en momentos donde el conflicto y el hambre aniquilan la mera posibilidad de soñar por una vida pacífica. “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti. Pregúntate que puedes hacer tú por tu país”, le dijo Kennedy a los estadounidenses en su momento. “Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia” le expresaba Nelson Mandela a los sudafricanos.

Fueron frases que llamaban a la unión de esfuerzos para el logro del bien común. No era Kennedy el que iba a hacer todo el trabajo, eran los americanos. Martin Luther King Jr. complementó esta idea en un discurso que dio en 1967 cuando en aquella ocasión le dijo a una multitud:

“Si alguno de ustedes es llamado a ser barrendero, vaya y barra las calles como Miguel Ángel pintaba cuadros; barra las calles como Handel y Beethoven componían música, o como Shakespeare escribía sus versos. Vaya, y barra las calles tan bien que todos los habitantes del cielo y de la tierra deberán detenerse para decir: “Aquí vivió un gran barrendero que cumplió bien con su trabajo”.

Fueron frases de líderes que todavía permanecen vivos en la memoria del colectivo. Fueron hombres visionarios cuya idea de vida era inspirar a sus ciudadanos a ser alguien, a trabajar por algo y a soñar en grande. Quizás ninguno de los tres personajes anteriores que cito como referencia vio cumplir sus sueños, si es que se cumplieron del todo. Pero nunca dejaron que las personas bajo sus alas los vieran derrotados. Sembraron para siempre la semilla del sueño del individuo talentoso y le enseñaron a muchos que no hay tal cosa como un almuerzo gratis. El que de mañana siembra por la tarde cosecha.

Y luego vino uno que se paró detrás de un podio y le dijo a 30 millones de ciudadanos: “Dios proveerá”. Una frase a toda cuestas esperanzadora por su connotación religiosa. Pero cuando a un ser humano le quitan la posibilidad de hacer algo útil por su país, o de contribuir para la disminución de la pobreza, o por mejorar la limpieza de su propia calle, no le queda de otra que verse las manos vacías, cerrarlas y sentarse en un sofá a esperar por lo que un ente supremo le dará.

Porque verán, Dios para Nicolás Maduro, no es aquella deidad a la cual le rezamos todas las noches. No se equivoquen. Para Nicolás Maduro, Dios es el Estado. Y así por siempre en esta Revolución será.-

 “No preguntes qué puede hacer tu país por ti. Es más, no preguntes nada”.

Tuesday, January 20, 2015

10 Razones Por Las Cuales Maduro Suspendió La Memoria Y Cuenta


El Presidente de la República, Nicolás Maduro, arribó al país luego de una gira por los países miembros de la OPEP en búsqueda de un compromiso para subir los precios del barril de petróleo. Eso no sucedió, pero el Presidente dijo: “Equis. Mareo a los venezolanos con otra cosa”. Una de esas cosas era un discurso ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas sobre todas las actividades políticas, económicas, sociales y administrativas que realizó durante su gestión como Presidente el año pasado.

Esto es una obligación constitucional la cual debe hacerse dentro de los diez primeros días siguientes a la instalación de la Asamblea Nacional. Mandamiento que no se cumplió porque para los poderes en Venezuela, la Constitución es como los términos y condiciones de Apple. Todos le dan a aceptar pero nadie los lee. 

Prevista para este martes 20 de enero, con marchas convocadas para acompañar al señor Maduro a la Asamblea, la alocución fue suspendida sin previo aviso para celebrarse mañana miércoles. Ya que aquí la rendición de cuentas no importa, ni siquiera para avisarle al Alcalde de Libertador que el merecumbé no iba, nos atrevemos a elucubrar sobre:
 
Las diez razones por las cuales Nicolás Maduro suspendió su discurso de la Memoria y Cuenta.
  1. Deshacer maletas y ver qué se manda a la tintorería toma su tiempo.
  2. Estuvo tanto tiempo en China que se adaptó al calendario chino y se le traspapelaron las fechas.
  3. Todavía sigue esperando que Maradona le mande copia de la carta de Fidel para ver qué es lo que tiene que decir.
  4. Traducir lo que le dijeron los rusos, los árabes, los argelinos y los portugueses no se logra ni con Google Translate.
  5. Lo iba a hacer, pero el jet lag es cabilla.
  6. Contar cuántas guerras económicas dijo derrotar el año pasado no se hace de un día pa’otro.
  7. Andaba montando las fotos de su viaje en Facebook y taggear a ese gentío es como para agarrarse la tarde.
  8. Pensó que los venezolanos lo habíamos visto demasiado en televisión y que ya era hora de un descanso.
  9. Diosdado tenía partida de dominó.
  10. Iba a meterse en el artículo de Wikipedia sobre Suiza para copiarse todos los avances económicos, sociales, culturales pero se dio cuenta de que en verdad el Internet en Venezuela es lento con bolas.
¿La verdadera razón? Nicolás Maduro no tiene mucho que decir sobre su gestión como Presidente. Que explicar bastante, pero que decir no tanto.-

Monday, January 19, 2015

Predicciones y Recomendaciones (Para Cuando Nos Venga lo Malo)

 
 
Ayer la revista Todo en Domingo publicó las predicciones anuales de Adriana Azzi. Sus visiones sobre el futuro de Venezuela son tan confusas que hay que leer las predicciones con un diccionario y un tesauro al lado. Pero el mejor indicativo de que estamos pasando por una etapa nefasta en este país ni siquiera me lo dan las predicciones de esta vidente sino su ubicación geográfica. Estamos tan mal que ni Adriana Azzi vive en Venezuela. Eso ya nos dice todo.

Según ella va a haber guerra, trifulca, abuso de poder, corrupción y cárcel. Todo esto lo escribe en cuatro páginas que en verdad se han podido resumir en la siguiente frase: “Si usted tiene la posibilidad de conseguirse un Valium y despertarse en el 2016, tómeselo”.

No da ni una noticia positiva, ni siquiera que Pastor Maldonado va a chocar o que vamos a ganarnos una corona de belleza lo cual los videntes siempre lanzan porque es casi seguro de que esa la pegan. Azzi da profecías terribles de las cuales solo hace falta ver una cola de supermercado para saber que ni siquiera son videncias sino realidades.

Lo que yo noto en estos tiempos en Venezuela es una tensa calma. Es como ese momento en las relaciones de pareja donde uno ya huele que se viene un peo. Uno no sabe por qué, ni cómo, ni cuándo, ni dónde, pero esa trifulca viene más seguro que la fractura de fémur de una abuela que detesta los bastones porque ella se siente pava. Eso mismo es lo que sucede, todos presentimos que Venezuela se va a batir en cualquier momento. Y no es el fémur lo que se va a fracturar.

En vísperas de esa trifulca y de llegarse a dar, me atrevo a lanzar mis propias recomendaciones sobre las predicciones que seguramente hacemos todos. No lanzo cartas para hacer estas aseveraciones porque no soy vidente sino un bloguero haciendo tiempo antes de almorzar. Así que estas predicciones/recomendaciones tienen un 99% de error y deben ser leídas a su propio riesgo.

Eso sí, lo único que me he permitido es escoger mi nombre de vidente porque tener un nombre de vidente es cool. Así que les presento al Profeta Toto Melquiades Mefistofeles Nicanor de Los Santísimos Arcos Dorados de McDonalds.

Mis predicciones/recomendaciones son las siguientes:

Empátese y arrejúntese: Lo que nadie dijo de las protestas del 2014 es que hubo una clase importante de reprimidos sociales. Los solteros sufrieron meses de escasez sexual y romántica ante la imposibilidad de conocer gente nueva por la encerrona. Para evitar esto, mi recomendación es que usted se busque a una pareja YA. No importa que no sea de su gusto, agrado o que esté obesa o sea feo. Tener a alguien en los meses de trifulca va a ser necesario porque los países se pueden ir a la carraplana pero la necesidad de sexo es eterna. Procure arrejuntarse con alguien de su zona para evitar el pase por una guarimba.

Véale el lado positivo a la escasez: Sascha Fitness también estará muerta de hambre así que sus posibilidades de envidia a los cuerpos ajenos se reducen. La escasez lo que va a crear es aceptación con su propio cuerpo y se dará cuenta de que desear por tener medidas 90-60-90 no es tan importante como conseguir comida adecuada para su alimento diario.

Olvídese de ciertos regalos de matrimonio: Por alguna razón ilógica en este país donde no hay nada, las fiestas de matrimonio continúan y se han vuelto más apoteósicos. Mis videncias me dicen que eso va a ser como los músicos del Titanic y yo mismo celebraré a los primeros novios que tengan la conciencia de irse a casar a la jefatura civil con almuerzo posterior en El Mundo del Pollo porque la masa no está pa’ bollo. Pero hasta en la pobreza hay que regalar.
 
Mi recomendación es que regale plata. No hablo de efectivo porque eso es un chiste (a menos de que usted sea esplendido y quiera dar dólares) sino de objetos de plata que se puedan fundir. Las novias no se dan cuenta de que en cada cuchillito hay un realero en potencia. ¿Vajilla blanca para 24 personas? Mi reina, si no hay ni pan, ¿qué cena vas a dar tú? ¿Tú tienes a 24 personas viviendo en Venezuela que quisieras invitar a tu casa? Preséntamelos porque los míos se fueron. ¡Regalen plata! Y si no hay real para la plata, regale un paquete de azúcar envuelto en un lazo complicado. Ese es el mejor obsequio en estos momentos.

Perdone: Esto viene en consonancia con la falta de gente en Venezuela. Llegó la hora de ver quién queda aquí y hacer las paces con aquellas personas que tuvieron un impasse con nosotros en el pasado. ¿Qué la mosquita muerta esa le montó los cachos a su marido? ¿Qué el del Piso 6 le rayó el carro con su Twingo? Perdónelos. Haga borrón y cuenta nueva con sus relaciones porque el día de mañana si hay que escapar, seguro les toca en el mismo barco. Y estar peleado en un barco es un cliché. Si la paz llega a Venezuela, pues peléese de nuevo porque en verdad esa mujer monta cacho es tremenda zorra. Pero en estos momentos, hay que hacer pactos de no agresión. 

Lea “Rebelión en La Granja” de George Orwell este año y déselo a toda su familia: No importa si su familia es más bruta que la familia de Honey Boo Boo, hágase un favorcito y vayan a comprarse este libro para que entiendan bien la magnitud de problema en la que estamos metidos. Necsitamos que este año no quede ni un venezolano por ahí diciendo que es apolítico. Llegó la hora de reafirmar nuestra voluntad democrática en familia. También es bueno que se compre un manual llamado “Cómo Fabricar Velas” porque mire, de repente se va la luz y con todo el movimiento para beatificar a José Gregorio tampoco hay velones.

Haga un tiempo para la política y otro para la vida en familia: Con las protestas del 2014 hasta un infante de 6 meses sabía pronunciar “Fernando del Rincón”. Y si bien es importante estar informado, a pesar de que aquí son pocos los medios que informan, también es necesario hacer vida familiar. Los niños no son tontos y saben que estamos malísimos. Pero usted no creció todo el día oyendo que Carlos Andrés Pérez era un desastre o que Luis Herera Campins era un come Torontos. También hablaba de Lila y del Puma. Busque al Puma y enseñe a su hijo lo que es cantar “Pavo Real”. La verdad es que todo esto será tan solo un párrafo en cualquier libro de historia, pero El Puma… El Puma is forever.

No diga la frase “Esto es un país de mierda”. La mierda somos nosotros: El Cerro Ávila y los Morros de San Juan han visto de todo y no tienen la culpa de que nos dejamos meter gato por liebre todo este tiempo. Luche, vote, proteste, cambie, lidere y decida el porvenir político de su país siempre que tenga la oportunidad de hacerlo. Pero no olvide darse cuenta de que los araguaneyes comenzaron a florear y que las guacamayas todavía vuelan sobre los cielos. Importante tomarse diez segundos de su día para ver que eso no es tan mierdoso y que bien vale la pena pelear por quedarse para siempre en Venezuela.

Haga un horario telefónico con su suegra o su abuela o la que sea más metiche para que no los vuelva locos: En las trifulcas esas doñas llaman a toda hora y usted no tiene tiempo de ser recepcionista de los malos presagios. Cuadre un horario conveniente y haga que se respete. Y si la suegra o la abuela no llama a esa hora, por amor al Cristo ¡llame a usted! No vaya a ser que la suegra o la abuela se haya despachado.

Almacene. No acapare, sino almacene: Lea la fábula sobre las hormigas y el saltamontes de Esopo. Hay que prepararse para el invierno, sea inteligente con sus enlatados. Y con la caña… En algún momento se va a tener que echar un palo ya sea en desespero o en celebración. Tenga su botella por si acaso.

Prepárese para el comienzo: De repente no es este año, ni el próximo ni en tres. Pero todas las revoluciones se acaban (salvo la del bikini) y vamos a necesitar que gente como usted diga exactamente lo que quiere de sus mandatarios. El problema de este gobierno es que definen al pueblo como un grupo de ciudadanos que no somos ni usted ni yo. Eso se acaba en el comienzo. Y es mejor estar preparado para volver a sentirse pueblo, por fin y de una vez.

Sonría: Vive en el mejor de los tiempos y en el peor de los tiempos. Sus antepasados se murieron que si de gripe.

Friday, January 16, 2015

Amigos en Adopción

 
Es muy común escuchar por estos días una frase como esta: “de nueve quedamos tres”. Dicha en contexto, la frase hace referencia a un grupo de amistades que ha visto a varios de sus miembros hacer sus maletas y tomarse su respectiva fotografía sobre el Cruz Diez en Maiquetía. Situaciones que pasan, pues. Y si bien es cierto que tenemos todas las redes sociales y comunicaciones a nuestra disposición, a veces los nueve amigos juntos hacen falta un martes por la noche para sentarse a hacer algo tan trivial como un rompecabezas de cuatro mil piezas.

Haciendo una retrospectiva de mi vida, me he dado cuenta de que yo he tenido nueve grupos de amigos. Algunos en paralelo (cosa que arrecha al otro grupo), otros que van desapareciendo y creándose a medida que crezco. En todos ha habido una gorda. Es el único cliché de mi vida. Cada cinco años yo cambio de gorda y no sé por qué. Debe ser que yo con las gordas me entiendo.

Mis amigos actuales hablan mucho del llamado “saturnazo”. Ese donde cada siete años te cambia la vida. Eso es cierto, hay un estudio que dice que cada siete años uno pierde a la mitad de sus amigos cercanos, reemplazándolos por otros. Eso me pone a pensar en aquella camisa de 5to Año de bachillerato donde todos te firman algo como recuerdo. Todas dicen lo mismo: “Amigos para siempre” y “Nunca cambies”. En contadas ocasiones, la primera frase se cumple. La última frase, sin embargo, es la falacia más grande de todos los tiempos porque todos, querámoslo o no, cambiamos.

La gravedad de la situación actual es que el cambio de amistades se está dando por circunstancias ajenas a episodios conocidos como que vives muy lejos, tenemos vidas distintas, estás criando muchachos o criando resacas. Un factor externo basado en la situación política acelera el cambio. Qué bien que estás en Weston, pero en verdad ¿qué tanto me puedes contar sobre Weston hasta que no tengamos más nada en común?

Los amigos, amigos son. No importa la distancia. Hay gente que yo no he visto en diez años y los considero mis hermanos. Y es cierto, son irremplazables porque siempre te van a llevar a ese momento de vida que fue compartido y que se considera especial. Pero también es cierto que uno no se puede quedar solo en la vida. Puedes conseguir al amor de tu vida, pero también necesitas amigos. Y comenzar ese proceso de casting, -vamos, que hacer amigos es un casting en si mismo- con más frecuencia ahora que nunca se puede volver agotador.

Yo soy proclive a la adopción de amistades. Cada persona que se va de Venezuela debería poner en adopción a su mejor amigo que se queda. Ejemplo, Pedro tiene un mejor amigo llamado Carlos cuyos intereses son películas de los ochenta, la música de Los Beatles y el Real Madrid. Odia los sándwiches de jamón con mayonesa pero ama la ensalada César y piensa que si una botella de vino se abre es para tomársela integra.

Bueno, Pedro debería subastar a ese amigo en Facebook para que alguien con intereses similares lo adopte. Pedro siempre será amigo de Carlos pero va a necesitar a alguien que lo cuide en su ausencia. Hacer un casting para dejar a Carlos con alguien que jamás le tumbe el puesto, pero que por lo menos le garantice que no se va a quedar como un Niño Perdido de Peter Pan. Es como si Chandler Bing se muriera y no dejara instrucciones para ver qué se hace con Joey Tribbiani. Eso no se hace en el mundo de la amistad.

Es medio chulo, pero la adopción de amistades no es una mala idea en estas épocas donde más que un país estamos dejando también a un hermano atrás. Por lo menos cuando se diga “de nueve quedamos tres” también se puede decir “pero lo dejé cuidado con un partidazo de amigo nuevo que le conseguí”.-

Thursday, January 15, 2015

¿Por qué importan los Oscar?

 
 
Esta mañana fueron anunciadas las nominaciones para la 87 entrega de los Premios de la Academia. Confieso que estaba un poco nervioso ya que mis dos actuaciones estelares este año podrían ser consideradas. Sin embargo, ni mi actuación en “Me Palpo Los Bolsillos Antes de Decirle a un Buhonero Que No Tengo Nada” y “Sube El Vidrio y Hace Como si Prendiera el Aire Cuando Viene un Motorizado”, fueron consideradas en la categoría de Mejor Actor. ¡Bastardos!

Hay gente que odia los Oscar porque dicen que son solamente un premio que se gana por el estudio que piche más real en su campaña. Otros, generalmente actores fantásticos como Joaquín Phoenix o Tilda Swinton, no creen en ellos porque entienden que la actuación es una colaboración de masas y no se puede atribuir toda la responsabilidad a una sola persona.

Esta postura no es nueva. Katherine Hepburn fue la actriz que más veces ganó un Oscar y jamás asistió a la ceremonia sino para presentarle un premio al productor Lawrence Weingarten en 1974 (caracteristicamente vestida de pantalones y cuello tortuga). Dustin Hoffman sí recogió su premio para "Rain Man" en 1988, pero su postura era similar a la de Hepburn. Según él, no es que haya un “mejor” algo porque si no, tendrían que poner a todos los nominados a recrear el soliloquio de Hamlet para ver quien lo hace mejor. Meryl Streep es de esta creencia también, como lo afirmó cuando ganó un premio SAG por “Doubt”. Pero cuando ya vas por tu nominación número 19 a los Oscar, tienes que resignarte con la idea de que el mundo piensa que sí hay una “Mejor Meryl Streep”. (Por cierto, Streep no es la persona con mayor número de nominaciones al Oscar. Ese puesto le corresponde a Walt Disney con 59 nominaciones).

Pero, ¿importa un Oscar en la carrera de un actor? El consenso es que no de manera inmediata. Miremos al francés Jean Dujardin. Un Oscar por “El Artista” en el 2011 no le trajo mayores logros en Hollywood. Roberto Begnini es un recuerdo dulce, Cuba Gooding Jr. no ha logrado mayores actuaciones después de su triunfo por “Jerry Macguire” y sobre las actrices, pues… Gana un Oscar como Mejor Actriz y ve como tu relación matrimonial se va a la mierda.

Lo que sí produce un Oscar es que por el resto de tu vida tu nombre pasará a ser más que un nombre y un apellido. “El ganador del Oscar XXX” será la frase que comience cualquier artículo que se escriba sobre ellos, incluso hasta su obituario. Por siempre cementados en los anales de la historia así no vuelvan a hacer más nunca una película que los lleve a la alfombra roja del teatro Dolby en California.

Otra cosa interesante es lo que produce la ausencia de un Oscar en tu carrera. Es innegable que Richard Burton era un buen actor. Que se fuera de este mundo sin un premio (ver "¿Quién Le Teme a Virginia Woolf?") fue imperdonable. Esa misma conversación se puede tener sobre cualquier actor bueno de esta época. ¿No es Leonardo Di Caprio un actor ejemplar? ¿Amy Addams? ¿Liam Neeson? ¿Glenn Close? ¿Johnny Depp? ¿Dónde están sus Oscar? Los tiene Cher.

Ahora bien, ¿realmente importa esta ceremonia de entrega? Sí. Desde que se entregaron por primera vez en 1929 –en una ceremonia que duró quince minutos- los Oscar han reunido ininterrumpidamente a lo mejor del talento cinematográfico (marcadamente estadounidense, pero con sus excepciones) en una noche donde los sueños de la ficción parecen posibles. Pero más allá, también reúnen a todos aquellos que como yo, jamás ganarán un Oscar, pero que han hecho del mundo de las películas una escapatoria donde la vida siempre es bella y cuyos actores, semidioses del Olimpo, parecen momentáneamente alcanzables al llorar de emoción cuando alguien dice: “Y el Oscar va para…”
 

 

Wednesday, January 14, 2015

Cobrar en Tiempos de Crisis

 
Ser una estrella del freelance implica dos cosas: enfrentarse a una lucha permanente por establecer una disciplina de horarios y ponderar diariamente si este estilo de vida realmente vale la pena. La primera es más difícil. Cuando se es freelance, donde se puede trabajar donde sea y como sea, el reloj no existe. Si yo quiero, puedo comenzar a laborar en pijamas a las diez de la mañana. No lo hago porque como decía Ellen De Generes, una persona en pijamas a las diez de la mañana es un alcohólico.

Como no soy alcohólico (aunque he estado cerca de serlo) me obligo a sentarme frente a la computadora todos los días a una hora exacta, completamente vestido. He descubierto en la vida que mientras mejor vestido estés, mejor trabajas. Claro, yo me visto como si hubiera saqueado el closet de Larry Bloom, el novio escritor de Piper en la serie Orange is The New Black y por eso es que mis trabajos a veces no son los mejores. Pero vestido al fin, trabajo.

El problema es saber terminar el horario. Cuando se es freelance no hay un momento determinado de empaquetar tus macundales y lanzarte una de “Heigh-Ho” como los enanitos de Blanca Nieves. Puede ser la inspiración, los deseos de terminar todo cuanto antes, o que prometí entregar un trabajo al día siguiente, pero no hay un momento determinado en el cual yo diga: “a apagar la luz”. Eso no es sano para nadie porque uno debe tener momentos “Paulo Coelho” para si mismo (léase, sentarse a ver televisión a ver programación basura como Toddlers and Tiaras). Pero es algo que se aprende y poco a poco, un paso a la vez… Reconozco que esta frase sí es medio alcohólica.

Ahora bien, el mayor problema no es ese. Para mí el tasar mi trabajo es lo que más me cuesta. Ya sea con las traducciones o con escritos para cosas comerciales, artículos de opinión, etc. se me hace difícil a veces ponerme un precio. Y eso es un error porque con cualquier trabajo, uno está aportando talento y en muchas ocasiones cometo el faux pas de dar un precio por debajo creyendo que soy justo. ¿Ese eslogan de L’Oreal que dice “porque tú lo vales”? Siempre he tenido deseos de escribirles a su centro de atención para preguntarles: “¿cómo sé cuánto valgo?”

Esa pregunta me la tengo que hacer siempre que hago un presupuesto porque de lo contrario me agarran por pendejo. Y ahora más que nunca cuando todos los billetes de Bolívares en circulación equivalen a un dólar, el trabajo cuesta millones pero el salario no vale nada. Cobrar algo y pasarlo a dólares es llegar a la conclusión de que las horas empleadas para un trabajo valen lo mismo que ser mesonero en una cafetería en los Estados Unidos. Y ese es el problema, valgo millones pero no estoy ganando nada.

La diatriba de esto es que si la situación económica no mejora, estamos todos destinados a realizar trabajos mediocres. Si el equivalente a un trabajo importante vale nada en dólares al cambio real, ¿para qué fajarse? ¿Para qué ser escritor o diseñador o modelo o lo que sea que no implique trabajar para una corporación cuando el pago por la creatividad nada vale y es casi mejor considerar emplearse como ascensorista?

La respuesta, en mi caso, es que yo moriría de la depresión siendo ascensorista. Y no estoy dispuesto a realizar trabajos mediocres. Llegó la hora de tasarse por lo que valgo con una compensación que me haga proporcionalmente feliz al tiempo que empleo en la creatividad. La gran pregunta es si queda algún cliente dispuesto a pagar por la felicidad de un freelance.-

Tuesday, January 13, 2015

La Gira de los Espejitos

 
En 1947, la Primera Dama de Argentina, Eva Perón, emprendió un viaje de buena voluntad hacia Europa. Bautizada por la prensa como “Gira del arco iris”, fue un recorrido que la llevó a la España de Franco, donde le fue impuesta la Gran Cruz de Isabel La Católica ante la ovación de una multitud. De allí pasó a Italia y al Vaticano, donde se reunió con el Papa Pío XII. En seguida fue festejada en Portugal, Francia y Suiza hasta regresar tres meses después a Buenos Aires.
 
Fue un éxito a todas luces según los titulares de la época, hasta con una portada en la revista Time para rematar. Lo que los periódicos no reseñaron en su momento ─o contaron antes de que el régimen peronista los clausurara─ es que con la excepción de su visita a España, donde prometió enviar un cargamento de trigo a un pueblo muerto de hambre, el tour de Eva Perón solo fue beneficioso para cimentar el mito de “Evita”.
 
La realidad es que en Italia, el partido comunista tachó a la señora Perón de fascista. Del Vaticano salió con un rosario que Pío XII sacó de una gaveta de su escritorio, porque ni loco le iba a dar el título de marquesa pontificia que ella anhelaba. En Francia publicaron las fotos subiditas de tono de su pasado como modelo, en Suiza le cayeron a tomatazos y a Gran Bretaña ni fue porque la Familia Real le hizo “el fo”.
 
Evita regresó a su ciudad. Ya con sus descamisados y su marido entre sus brazos ¿qué importaba si su viaje fue un fracaso? Cuando de la aeronave emergía una mujer con el new look de Christian Dior, son pocos los que se cuestionaron el brillo de un arco iris. Cuando el dinero sigue entrando, como entró con los Perón, “uno no pregunta cómo” -como dicen en el musical de Andrew Lloyd Webber sobre la llamada santa peronista.
 
En los corrientes, la gira de la pareja presidencial que ocupa -¿la Casona?- ha despertado un interés similar al viaje de la otrora residente de la Casa Rosada. Una gira que, si nos guiamos por los organismos oficiales y sus fotografías, ha probado ser tan fructífera que juraríamos que Cilia Flores anda vestida de Dior y no de visitante a la pista de patinaje en el Hotel Humboldt.
 
 
 
De Moscú a Pekín y de Riad a Doha, los medios controlados por el Gobierno han destacado el éxito de los logros conseguidos por el Presidente, su esposa y una comitiva que incluye hasta niños ─se presume que deben ser expertos en microcréditos o algún tema que explique su presencia─ para derrotar las llamadas pretensiones de los Estados Unidos de mantener una guerra petrolera en el mundo.
 
Según estos diarios sumisos, Nicolás Maduro regresa al país esta semana con un convenio bajo el brazo con China de más de 20.000 millones de dólares; un acuerdo con Irán para construir 20.000 viviendas y modernizar una flota de taxis. Venezuela recibirá apoyo financiero “en diversas modalidades” de Arabia Saudita y entre Doha y Caracas habrá un vuelo directo así como “oxígeno suficiente para cubrir la caída de los precios petroleros” -que esperamos no sea como el oxígeno que intentaron cobrarnos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en el 2014.
 
Ahora que el dinero no sigue entrando, las grandes preguntas que las páginas y pantallas chavistas evitan hacerse son: ¿logró Nicolás Maduro frenar la bajada del precio del barril del petróleo? No. ¿Qué espejitos intercambió una nación que no tiene reservas internacionales para cubrir ni la quinta parte de su deuda externa? Lo sabrá el Contralor General de la República. ¿Fue todo un triunfo la “Gira de los Espejitos”? Depende. Si usted lee Ultimas Noticias y su titular “Gira de Maduro por el petróleo es un éxito” esto fue mejor que la del “arco iris”.
 
Si usted lee un medio independiente o escucha lo que dicen los venezolanos en las colas de los supermercados sobre la gira de los Maduro, ya sabe que ni Evita.
 
Revista Climax.

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