Tuesday, April 21, 2015

El Reto “Martha Rodríguez Miranda” para ser un Buen Ciudadano

Foto tomada de: Diverso Magazine
 
Objetivo del reto: Ser un buen ciudadano por 24 horas.
 
Participantes: Ser venezolano, de cualquier edad, sin necesidad de tener buena presencia (porque a diferencia de lo que piensen ciertas empresas, eso es discriminatorio) que estén dispuestos a ser buenos ciudadanos por 24 horas.
 
¿Por qué 24 horas?: Porque mi apuesta es que te va a gustar lo suficiente como para volverlo a intentar al día siguiente. O de repente es domingo y te da flojera ser buen ciudadano ese día, pues. Pero la idea es que por un día completo estés consciente de que vas a ser un ciudadano ejemplar.
 
¿Este reto está avalado oficialmente por Martha Rodríguez Miranda? No. Pero ella suena como si no le importara que yo hiciera este reto así que no creo que me demande… Creo.
 
¿Qué me gano?: Te ganas un diploma que lo puedes hacer tú mismo. Ponerle escarcha es opcional. Pero no le pongas escarcha rosada porque eso es cursi. 
 
¿En qué consiste el reto?: El reto implica leer la siguiente lista y tratar de cumplir el mayor número de ítems si se presentan en ese día.
 
¿Me puedo tomar fotos para documentar el reto?: Si te sientes Kim Kardashian ese día, adelante. Pero hay una diferencia entre un buen ciudadano y un ciudadano echón. Todo tiene que ver con el tipo de filtro que uses.
 
¿Por qué te la estás dando de Gandhi inventando este reto?: Porque si logro que tú te animes a hacerlo y luego invites a otra a intentarlo, habré sido eso que los coach motivacionales llaman “agente multiplicador” y me parece que eso quedaría bello en mi resumen curricular. ¿Muy egoísta la razón? Está bien por la paz nacional. ¿Muy de Miss?
 
¿En serio lo puede intentar alguien de cualquier edad?: En serio. Ahora bien, si tu abuela de 98 años lo intenta y se cae cruzando la calle y se fractura el fémur y después se muere, no me puedes culpar a mí… Está bien, no lo pueden intentar las abuelas mayores de 98 años.
 
Toto… ¿por qué el reto?: Porque el cambio empieza por mi y algo hay que intentar. Ahora shhh, que tienes 24 horas.
 
RETO MARTHA RODRÍGUEZ MIRANDA PARA SER BUEN CIUDADANO
 
Intentar cumplir el mayor número de ítems de esta lista en la medida en que se presenten durante 24 horas.
 
1. Comprar una película original en una tienda autorizada para distribuirla.
 
2. Llevar botellas, papel, aluminio y bombillos viejos a un centro de reciclaje (en el estacionamiento de la Plaza Los Palos Grandes hay un centro).

3. Guardar el celular en la guantera de tu carro mientras manejas. Si eres mujer lo puedes meter en tu cartera… Pero eso te va a tentar a sacar el maquillaje y vas a ver el celular así que mejor embute la cartera en la guantera.
 
4. Sostener la puerta a otra persona para que pase antes que tú. Si no te da las gracias, entrégale una copia de este reto.
 
5. No aceptarle un soborno a un policía cuando te multe. ¡Acepta tu multa!
 
6. No buscar una multa a propósito para cumplir todos los ítems de este reto.
 
7. Explicarle con paciencia a la persona que te dice “mi amor”, “mi rey”, “chico”, o cualquier otro nombre que tú prefieres que te digan “Señor”, “Señora”, o si tienes problemas de identidad con tu vejez, “Señorita”. 
 
8. Respetar todas las señales de tránsito, sobre todo la luz de cruce. Si estás manejando a las 11 de la noche y no te quieres detener en una luz roja porque el hampa no está haciendo el Reto “Martha Rodríguez Miranda” es comprensible. Pero por lo menos pisa el freno dos segundos en la esquina para meter la coba que lo cumpliste.
 
9. Recoger cualquier pedazo de basura pequeña que veas en la calle y botarla en la cesta más cercana. Yo sé que tú no lanzarías esa lata de refresco que anda rodando por ahí pero si no la recoges tú, la va a tener que recoger el barrendero y por lo menos le haces un favorcito. Si fumas, no lances la colilla a la calle. Extingue el fuego con el zapato y bota la colilla en una basura.
 
10. Recoger los desechos de tu mascota en una bolsa y botarlos en la basura al momento de pasearlos. A menos de que tu mascota sea un avestruz en cuyo caso, fotografía esa vaina y mándanos una foto.
 
11. Amarrarse el cinturón de seguridad. Porque es de estúpidos no hacerlo.
 
12. Ser puntual en todas tus citas. No llegues “a golpe” de nada. Llega puntual a la hora que fuiste citado. Si alguien te dice: “Vamos a esperar cinco minuticos más para que llegue más gente”, recuérdales que el que está interesado es el primero que llega y que es una falta de respeto con los presentes no comenzar a la hora pautada.
 
13. Caminar siempre por el rayado del peatón al momento de cruzar la calle. Tripéate que estás en la portada de “Abbey Road” de Los Beatles.
 
14. Por el amor de Dios ¡frenar cuando veas a un peatón cruzar por el rayado! ¿No ves que se está tripeando que es un Beatle? Si no camina por el rayado, llévatelo por delante. No serás un buen ciudadano ese día y probablemente irás preso pero no todo puede ser perfecto.
 
15. Designar a un conductor si vas a tomar bebidas alcohólicas fuera de tu casa. Todos tenemos un amigo inseguro que manejaría por ti. Es solo cuestión de hallar a ese amigo para que te ayude a cumplir el reto.
 
16. No consumir drogas. ¡Pero qué chimbo este reto! Lo lamento, son ilegales y la idea es ser buen ciudadano. A veces el ser buen ciudadano implica ser gallo.
 
17. Decir “por favor” y “gracias” cada vez que solicites un servicio. Mira a toda persona que te atienda a los ojos. Si tiene un parche en el ojo, no te lances un chiste de piratas. Probablemente esa persona ya los ha oído todos.
 
18. Con el dolor de tu alma, no darle dinero a un niño de la calle. En el 99% de los casos ese dinero no es para él. Repórtalo en las redes de tu municipio para que las autoridades se encarguen de su bienestar.
 
19. No ponerse lycras amarillas porque eso no se le ve bien ni a Sascha Fitness. Sé que esto es más una cuestión de estética que de ciudadanía pero en serio, como país debemos hacer un pacto de rechazar el uso de la lycra amarilla.
 
20. Colocarse audífonos para oír música en público. Por más que pienses lo contrario, nadie más quiere escuchar “Anaconda” de Nicki Minaj en el Metro. Igual con el celular. Si estás en un cine o un teatro oscuro, date cuenta que la luz va a molestar al de atrás.
 
21. Cerrar el chorro de agua mientras te cepillas los dientes. Esto será súper Karen Bitton de tu parte pero por lo menos algo ahorras. Igual con las luces de tu casa. Apágalas si no las necesitas. (Ojo: a menos de que veas un fantasma en cuyo caso prende hasta el velón de José Gregorio).
 
22. Aguantar la puerta del ascensor para que todos entren y no molestarse si de último entra un gordito que tú piensas que no cabe. Sí cabe. Esa gente domina la técnica del Tetris espacial.
 
23. A la hora de un mal servicio, llamar al gerente y explicarle con paciencia, calma y voz de Sofía Ímber y no de Marta Colomina el porqué tú sientes que fuiste tratado de manera indebida. Quizás no cambies el modo del servicio, pero es mejor reclamar y aclarar que no decir nada y comentarle luego a la comadre “por eso estamos como estamos”.
 
24. Tratar a todo el mundo como esperas que te traten. A menos de que tú seas un déspota en cuyo caso, mejor no salgas ese día de tu casa.
 
25. Intentar el Reto "Martha Rodríguez Miranda" de nuevo por 24 horas y animar a alguien más a hacerlo.

Wednesday, April 15, 2015

#YoBrindoPor... Miss Rose

¿Quién te hizo ser la persona que eres hoy en día? Además de tu papá y tu mamá, pues. Esa parte es como obvia. A menos de que tú seas uno de los mellizos con tres padres biológicos y una madre en alquiler que salió en las noticias recientemente. Ahí sí es más complicada la cosa. No, yo hablo de quien eres en tu esencia. ¿Por qué eres ingeniero? ¿Abogada? ¿Pastelero? ¿Esposa trofeo? (Hecha de manera correcta, ésta última es una carrera válida). 

Somos lo que somos porque alguien nos dio nuestro primer cuatro y nos convertimos en El Pollo Brito. Una persona le dio una caja de Berol Prisma Color y Daniela Panaro decidió que el verde grama iba a ser el color insigne de su marca de ropa. Chefs abrieron restaurantes porque desde chiquitos ya hacían maravillas con la cocinita de Fischer Price y cualquier jugador de la Vintotinto te dirá que no recuerda una época donde no tenía una pelota de fútbol entre sus pies.

Alguien le dio esa pelota. Una persona en específico nos dijo a todos que teníamos madera, talento, ese je ne sais quoi para ser lo que nos hacía absolutamente feliz. Muy pocos le hicimos caso y nos graduamos de algo que se veía muy formal en una tarjeta de presentación. Es válido, los hombres teníamos que probar el amarrarnos una corbata para una reunión a las siete de la mañana y las mujeres soportar tacones color berenjena combinados con medias panty de beige.

Solo unos pocos supieron desde siempre que iban a ser aventureros de vida. Otros nos tardamos un poco en saber quien queríamos ser en realidad. Porque no importaba el cubículo, la reunión o lo pesado del jefe, siempre había una voz en nuestra cabeza que nos decía: “¿Qué haces ahí? Ponte a hacer lo que realmente eres y estás destinado a ser”.

A mí me pasó. Todos los días de mi vida, siendo algo que no quería ser, yo escuchaba la voz de Miss Rose. Verán fue Miss Rose la primera persona que me dijo que yo no debía dejar de escribir. Jamás.
No recuerdo ni su apellido, pero Miss Rose fue mi maestra de inglés en séptimo grado. Yo venía transferido de un colegio donde todo lo que estaba aprendiendo en séptimo grado en inglés lo había visto en cuarto grado. Por supuesto estaba aburrido y me dedicaba a hablar y hablar y a perder puntos de apreciación y a no portarme como un estudiante, sino como un idiota.

Por alguna razón Miss Rose vio en mis informes algún talento. Y sus anotaciones en mis reportes y ensayos venían con notas al margen que me decían exactamente eso: “No dejes de escribir”. Jamás le presté atención, yo escribía por placer pero sabía que eso no era una carrera y jamás la puse entre mis planes. La gente grande no es escritora y punto. Son abogados o comunicadores o alguien en la pirámide de Procter & Gamble, pero no son escritores.

Mi carrera como escritor ha sido accidentada porque por años negué serlo. “Bloguero”, decía al principio y “columnista”, cuando sentí más confianza. La pura realidad es que escribo historias y eso hace de mí una persona feliz. No concibo la felicidad sino cuando me dedico a escribir. Siempre lo supe, desde pequeño sabía que esto iba a ser. Se lo negué a Miss Rose, a mis padres, a mí mismo y a mi carrera. Pero lo soy, y eso Miss Rose ya lo sabía. No tengo manera de saber cómo lo supo, pues no sé dónde está. Pero si algún día se topa con este escrito sabrá que desde el fondo de mi corazón le doy las gracias y por ella brindo. Miss Rose la primera persona que me dijo lo que yo estaba destinado a hacer en la vida para hacerme absolutmanete feliz.

Y eso ha hecho toda la diferencia.-

Friday, April 10, 2015

El Peor Cocinero del Mundo Reza Después de Cenar

En toda parrilla siempre hay un cocinero estrella que suda frente a la brasa. En la cocina está su mujer preparando un guacamole y mentando madre porque hoy, de todos los días, le inventaron organizar un almuerzo en casa. En una mesa los amigos pican chistorras, en otra, las amigas pican cebollas y parado ahí al lado del cocinero en la parrilla está un hombre que solo pica el ojo con el humo.

A todas luces, ese hombre aparenta que está haciendo algo, tipo ventilar las moscas o pasarle cuchillos al chef. Pero en realidad ese tipo no hace nada. No va a cortar la carne, ni entrará a la cocina a preparar una salsa. Ni siquiera va a sugerir ponerles más mantequilla a las papas horneadas. Solo está ahí para que la gente crea que hace algo. Es un mero inútil hambriento que se ve en toda parrilla. Lo sé porque ese hombre soy yo.

Admito que la cocina no se me da. He intentado cursos, visto programas como Master Chef y tengo en mi posesión tres copias del libro “Cocina Para Tontos”. Pero no importa cuánto trate, cualquier plato que yo prepare es digno de ser fotografiado para formar parte de la sección de “fails” en Pinterest. Para mí un plato gourmet es un sándwich de queso de cabra aplastado en la tostadora. Lo que más amo hacer para la cena es una reservación en un restaurante y  jamás lo admitiría en público pero yo fui el que una vez preguntó que quién era María y por qué insistían bañarla en la cocina.

Si tengo que cocinar lo hago por supuesto. Solo necesito paciencia, determinación y el teléfono de los bomberos. Tampoco soy el muerto de hambre que ve el Gourmet Channel y lame la pantalla del televisor... Está bien, lo hice una vez pero fue solo porque Narda Lepes hizo langosta al termidor. Puedo cocinar alimentos básicos como huevos, pastas, perros calientes y ensaladas. Una vez me dio por hacer un soufflé. Digamos que fue un “suflimiento”.

Y es cómico porque la vida me ha dado ciertas señales de que soy malísimo en el departamento culinario. Mi mejor condimento, me han dicho, es el antiácido. En mi casa se reza después de cenar. Y es duro darse cuenta de que mientras todos los hombres reciben de regalo un delantal que dice “El Mejor Chef del Mundo” a mí una vez me regalaron uno con la imagen de la “Virgencita Plis”.

Mi conclusión es que los libros de cocina no me comprenden. Yo leo una receta como puedo leer el libro Los Juegos del Hambre: sé que ninguna de las dos pasará en la vida real. No eres el peor cocinero del mundo hasta que no hayas hecho sonar dos huevos como unas maracas porque la receta decía: “bata dos claras de huevos”. Y ese es mi problema, cuando una receta te recomienda hornear hasta que esté dorado, siempre pienso: “¿qué tan dorado estamos hablando?” ¿Dorado tipo un McNugett o dorado tipo Paulina Rubio?

Por eso es que me abstengo de cocinar platos complicados. Mi rosbif término medio sería con toda seguridad más duro que la Piedra del Cocuy y mi único intento de preparar un pie de limón terminó siendo un frisbee para mis perros. Por lo menos mi familia está clara en una cosa. Cada vez que nos reunimos para hacer una parrilla, mi hermano pone la carne, mi mamá pone las caraotas, y yo siempre pongo la torta.

Por eso es que la próxima vez que vean a un hombre parado junto al comandante parrillero, sepan que no está haciendo nada por una razón completamente válida. Inmiscuirlo a él en los preparativos de un almuerzo siempre implicará un viaje posterior a la clínica. Como me dijo mi amigo Raúl, insigne chef de carnes en la última parrilla a la que acudimos: “Tú solo dedícate a echarme cuentos, inútil que del resto me encargo yo”.-

Sunday, March 1, 2015

Es más fácil viajar a Tombuctú que conseguir Harina P.A.N

 
 
Problemas del Primer Mundo

Imagínese este cuento: un escritor estadounidense de 35 años decide que está deprimido. ¿Por qué está deprimido? Su esposa lo dejó por su editor. Fue una tragedia. Una mañana se encontró jurungando Google Earth ─donde suelen ingresar los desalentados que no quieren ni pensar. El triste literato cae en la ciudad africana de Tombuctú. Del lugar no sabe nada, salvo que hace referencia a la popular frase gringa: “From here to Timbuktú”. En español: “esa verga es lejos”.

Siete días después ese mismo escritor está sentado en el asiento 17B del vuelo de Air France que lo llevará de Los Ángeles a París y de ahí directo al Aeropuerto Internacional de Bamako-Sénou, a 15 kilómetros de la ciudad de Bamako, capital de Malí, en el oeste de África. Por suerte, consigue dormir un poco en los dos vuelos que le corresponden.

Sin tiempo para pensar en lo que comprende haber dejado su casa hace 21 horas, el escritor se prepara para emprender el viaje que lo llevará hacia Tombuctú. La mejor manera para llegar es en barco por el Río Níger. Para ello, debe conseguir un autobús que lo lleve a Kulikoró, a 56 kilómetros de Bamako. De ahí, debe montarse en otra nao que lo lleve a Kabara. Eso le tomará cuatro días. Al arribar a Kabara estará a seis kilómetros de su destino final y un taxi compartido lo dejará, en cuestión de minutos, en un hotel donde colapsará, muerto de cansancio junto a una maleta, en la cama de su habitación.

Para ese momento, el escritor habrá aprendido que Tombuctú es lejos que jode.

Problemas del Tercer Mundo

Ahora imagínese este cuento: un escritor venezolano de 35 años está deprimido. ¿Por qué está deprimido? Abrió la despensa y encontró que se había consumido la totalidad del mercado de la semana. Fue una tragedia. Una mañana en la que anda metido en Twitter ─donde suelen ingresar los desalentados que no quieren ni pensar─ nuestro triste literato encuentra el siguiente mensaje de 70 caracteres: “Hay Harina P.A.N en el Automercado Plaza’s. La cola comienza en Tombuctú”. De ese lugar no sabe nada, salvo que hace referencia a la popular frase gringa: “From here to Timbuktú”. En español: “ya todo el mundo se enteró de que hay Harina P.A.N en el Plaza’s”.

Siete días después, ante otro pitazo, ese mismo escritor se encuentra sentado en el asfalto de la calle aledaña al Automercado Plaza’s mientras sostiene el ticket número 178 que lo llevará del estacionamiento a la entrada del automercado y de ahí directo a la caja registradora, a 15 metros de donde comenzó. Todo el que lo rodea, incluido él mismo, parece un habitante de alguna ciudad en el oeste de África. Por suerte, consigue los dos paquetes que le corresponden.

El escritor se prepara para emprender el viaje que lo llevará de regreso. La mejor manera para llegar es caminando al Metro, pero los motorizados hambrientos por sus dos paqueticos hacen de esta una peligrosa misión. Para ello, debe apretar la compra contra su pecho durante los 15 minutos que le tomará caminar del automercado a la conglomerada estación. Al salir debe coger un taxi que lo dejará en su edificio, donde tras abrir dos puertas de seguridad y “datear” a la vecina de su compra, colapsará, muerto de cansancio junto a una bolsa de supermercado, en el piso de su habitación.

Para ese momento, el escritor habrá aprendido que Tombuctú no queda tan lejos. A fin de cuentas, él vive en Venezuela. Donde todo toma más tiempo, más sudor y más trabas que llegar a ese lejano lugar en África.

Monday, February 2, 2015

Hoy le terminé a Mariú

 
 
Hoy le terminé a Mariú. Jamás fue mi novia, ni me gustó ni nada por el estilo. Ella fue mi roommate cuando vivíamos en París. Siempre pensé que era una suicida potencial porque cuando se metía a bañar podía oír unos golpes en la bañera. Un mes después le confesé mi preocupación. Lo que yo asumía eran autoflagelaciones contra el mármol eran en realidad los toquecitos de la afeitadora que utilizaba para depilarse las piernas.

Ahora bien, Mariú fue una de esas amigas que un día organizó una fiesta de despedida, se largó a hacer un postgrado y más nunca se supo de ella. No volvió más. Entiendo que no hubiera noticias de Ingrid Betancourt cuando estaba secuestrada por las FARC pero, de haber sido ese el caso, por lo menos un familiar de Mariú hubiera creado un grupo llamado “Amigos Con Mariú” o algo por el estilo. Y ahí sí sabría el paradero de Mariú.

Sé que ella me quiere como yo la quiero a ella pero cuando no se sabe más de una persona, lo mejor es asumir que hay una separación de hecho y dar la relación por terminada. Lo llamaría abandono temporal pero el TSJ interpretó eso hace un par de años como “abandono tipo me fui a operar en Cuba,  y aunque en realidad no voy a volver díganle a todo un país que es posible que vuelva”. Entonces esto es ausencia de amistad plena. Mariú se fue al carrizo y yo tengo despecho. Así que hoy decidí terminarle a Mariú.

Admito que terminarle en su fecha de cumpleaños, la cual es hoy, no es técnicamente educado. Pero estaba ahí en Facebook y me pareció apropiado hacerlo. Le puse: “Querida Mariú. Te mando un feliz cumpleaños porque eso es lo que hace la gente cuando hace uso de las redes sociales. He decidido que ya no soy amigo tuyo porque más nunca te vi, así que concluyo esta amistad como los novios terminan una relación. Es completamente amistosa nuestra terminada oficial, muy a lo Gwyneth con Chris Martin. Por lo tanto espero que pases un feliz cumpleaños porque aunque Gwyneth ya no está con Chris, igualito se deben mandar un mensaje de feliz cumpleaños. Ex amigos para siempre, Toto”.

Un mensaje apropiado que estoy más que seguro mi ex entenderá. Oh sí, Mariú es mi nueva ex. Yo la quise tanto que la cuento como una relación más porque me da hasta guayabo que no seguimos siendo amigos. Pero por lo menos estoy claro que mi vida puede continuar en esta búsqueda de amistades fantásticas (con un cuento suicida de por medio). Mariú y yo no terminamos siendo amigos de por vida. ¿Amargarme por eso? Ni de casualidad. Esto fue como rayar en la camisa de bachillerato “Amigos para Siempre” y después ponerle un postdata explicativo de las condiciones implícitas del para siempre. Estas cosas pasan. A fin de cuentas, los amigos van y vienen pero una ex es para toda la vida

Wednesday, January 28, 2015

El Vestido Que No Pudo Contar La Verdad

 
Quizás haya que dar gracias por el vestido de Miss Venezuela, Migbelis Castellanos, en el concurso Miss Universo. Si ese trapo color rubí no le hubiese apretado su contorneado abdómen –ocasionando que el infame bullying de las redes sociales la bautizara injustamente como “Mig Belly”– los jueces se hubieran decantado por ella para seguir dando la guerra.

De haber usado otro traje, Migbelis habría pasado al cuadro de las cinco finalistas y, con ello, al segmento de preguntas y respuestas. Olvidémonos de las demás candidatas. Cuando la pregunta final es “¿Cuál es la mayor contribución de tu país al mundo?” ¿quién tiene más que perder sino Venezuela?

La pregunta es, por todos los costados, sencilla. Miss Estados Unidos ha podido responder que la mayor contribución es la comunicación a través de los productos Apple. Colombia ha podido mencionar el café, Gabriel García Márquez, el vallenato, Juanes o Betty La Fea. Pero eso no es respuesta de reina. El problema es que las mujeres que deben responderla tienen diecinueve años y están muertas de hambre. En las elecciones no siempre gana la más inteligente. Regla que aplica incluso para contiendas que nada tienen que ver con belleza.

Ahora bien, ¿qué habría respondido Migbelis Castellanos? En estos momentos de crisis y colas, donde nada positivo se vislumbra en nuestro futuro, ¿hay realmente una contribución venezolana al mundo? El petróleo no es. Si lo fuera, el Presidente de Venezuela no se hubiera ausentado 20 días de enero para viajar por el mundo pidiendo cacao. El modelo político-económico tampoco. Si no, empresas como Ford Motor no asumirían 800 millones de dólares en pérdidas por sus negocios en Venezuela.

Entonces, ¿cuál es el aporte criollo a la Humanidad? ¿Qué le ofrecemos al mundo en los corrientes cuando ya no paramos la guerra en Sarajevo como lo hacíamos con la telenovela Kassandra ni tenemos estudios significativos que contribuyan como lo hizo el Doctor Jacinto Convit con la lepra? Es quizás un alivio que Migbelis Castellanos no haya tenido que enfrentar una pregunta como esa. Hay una respuesta honesta, claro que la hay. Solo que el contexto de esa respuesta duele.

Verán, la mayor contribución de Venezuela al mundo en estos momentos es su gente.

Según un estudio realizado por el sociólogo Tomás Páez, 1,6 millones de venezolanos han hecho maletas en los últimos quince años y caminado por el piso creado por Carlos Cruz Diez en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Cargan consigo una visa para un sueño que los separa de su lugar de nacimiento, no por falta de trabajo sino por la búsqueda de calidad de vida. El 90% de ellos tiene grado universitario, el 40% maestría y el 14% doctorado, según afirma el estudio. El talento se nos va a contribuir con el mundo y con su fuga se cava lentamente la urna del conocimiento.

La fuga de talento es un problema que enfrenta toda nación. Por décadas Venezuela importó talento y le abrió las puertas a una comunidad de inmigrantes que hicieron del araguaney su árbol y del tricolor su bandera. Hoy despiden a sus hijos y nietos que buscan no ser una estadística en las cifras del hampa, ni un número más en la fila por leche. El consejo: “estudie mijo que eso es lo único que salva en la vida”, que nos dijeron a todos cuando pequeños se cumplió. El Estado tenía capital humano para hacer de Venezuela una tierra de profesionales socialmente responsables. Optó en cambio por profesionalizar la irresponsabilidad social y con ello les regaló a otros países lo mejor de Venezuela.

Quizás fue bueno que Migbelis Castellanos hubiera escogido ese vestido y no otro. Lo que no pudo responder Miss Venezuela en el Miss Universo es que la mejor contribución de Venezuela para el mundo somos nosotros sus nacionales. Y aunque esa simpática respuesta le habría ameritado un estruendoso aplauso en la ciudad de Doral, y quizás una octava corona universal de belleza, la realidad del contexto de la respuesta hubiera empañado la alegría. Era la respuesta que nadie quería oír.

Venezuela pierde todos los días a un profesional con talento. ¿Quién gana ahí? Con toda seguridad, no gana Venezuela.-

Thursday, January 22, 2015

Y Dios Creó a Maduro

 
 
El mundo ha visto caminar líderes que le ofrecen aliento a su pueblo con frases que inspiran en momentos donde el conflicto y el hambre aniquilan la mera posibilidad de soñar por una vida pacífica. “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti. Pregúntate que puedes hacer tú por tu país”, le dijo Kennedy a los estadounidenses en su momento. “Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia” le expresaba Nelson Mandela a los sudafricanos.

Fueron frases que llamaban a la unión de esfuerzos para el logro del bien común. No era Kennedy el que iba a hacer todo el trabajo, eran los americanos. Martin Luther King Jr. complementó esta idea en un discurso que dio en 1967 cuando en aquella ocasión le dijo a una multitud:

“Si alguno de ustedes es llamado a ser barrendero, vaya y barra las calles como Miguel Ángel pintaba cuadros; barra las calles como Handel y Beethoven componían música, o como Shakespeare escribía sus versos. Vaya, y barra las calles tan bien que todos los habitantes del cielo y de la tierra deberán detenerse para decir: “Aquí vivió un gran barrendero que cumplió bien con su trabajo”.

Fueron frases de líderes que todavía permanecen vivos en la memoria del colectivo. Fueron hombres visionarios cuya idea de vida era inspirar a sus ciudadanos a ser alguien, a trabajar por algo y a soñar en grande. Quizás ninguno de los tres personajes anteriores que cito como referencia vio cumplir sus sueños, si es que se cumplieron del todo. Pero nunca dejaron que las personas bajo sus alas los vieran derrotados. Sembraron para siempre la semilla del sueño del individuo talentoso y le enseñaron a muchos que no hay tal cosa como un almuerzo gratis. El que de mañana siembra por la tarde cosecha.

Y luego vino uno que se paró detrás de un podio y le dijo a 30 millones de ciudadanos: “Dios proveerá”. Una frase a toda cuestas esperanzadora por su connotación religiosa. Pero cuando a un ser humano le quitan la posibilidad de hacer algo útil por su país, o de contribuir para la disminución de la pobreza, o por mejorar la limpieza de su propia calle, no le queda de otra que verse las manos vacías, cerrarlas y sentarse en un sofá a esperar por lo que un ente supremo le dará.

Porque verán, Dios para Nicolás Maduro, no es aquella deidad a la cual le rezamos todas las noches. No se equivoquen. Para Nicolás Maduro, Dios es el Estado. Y así por siempre en esta Revolución será.-

 “No preguntes qué puede hacer tu país por ti. Es más, no preguntes nada”.

Tuesday, January 20, 2015

10 Razones Por Las Cuales Maduro Suspendió La Memoria Y Cuenta


El Presidente de la República, Nicolás Maduro, arribó al país luego de una gira por los países miembros de la OPEP en búsqueda de un compromiso para subir los precios del barril de petróleo. Eso no sucedió, pero el Presidente dijo: “Equis. Mareo a los venezolanos con otra cosa”. Una de esas cosas era un discurso ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas sobre todas las actividades políticas, económicas, sociales y administrativas que realizó durante su gestión como Presidente el año pasado.

Esto es una obligación constitucional la cual debe hacerse dentro de los diez primeros días siguientes a la instalación de la Asamblea Nacional. Mandamiento que no se cumplió porque para los poderes en Venezuela, la Constitución es como los términos y condiciones de Apple. Todos le dan a aceptar pero nadie los lee. 

Prevista para este martes 20 de enero, con marchas convocadas para acompañar al señor Maduro a la Asamblea, la alocución fue suspendida sin previo aviso para celebrarse mañana miércoles. Ya que aquí la rendición de cuentas no importa, ni siquiera para avisarle al Alcalde de Libertador que el merecumbé no iba, nos atrevemos a elucubrar sobre:
 
Las diez razones por las cuales Nicolás Maduro suspendió su discurso de la Memoria y Cuenta.
  1. Deshacer maletas y ver qué se manda a la tintorería toma su tiempo.
  2. Estuvo tanto tiempo en China que se adaptó al calendario chino y se le traspapelaron las fechas.
  3. Todavía sigue esperando que Maradona le mande copia de la carta de Fidel para ver qué es lo que tiene que decir.
  4. Traducir lo que le dijeron los rusos, los árabes, los argelinos y los portugueses no se logra ni con Google Translate.
  5. Lo iba a hacer, pero el jet lag es cabilla.
  6. Contar cuántas guerras económicas dijo derrotar el año pasado no se hace de un día pa’otro.
  7. Andaba montando las fotos de su viaje en Facebook y taggear a ese gentío es como para agarrarse la tarde.
  8. Pensó que los venezolanos lo habíamos visto demasiado en televisión y que ya era hora de un descanso.
  9. Diosdado tenía partida de dominó.
  10. Iba a meterse en el artículo de Wikipedia sobre Suiza para copiarse todos los avances económicos, sociales, culturales pero se dio cuenta de que en verdad el Internet en Venezuela es lento con bolas.
¿La verdadera razón? Nicolás Maduro no tiene mucho que decir sobre su gestión como Presidente. Que explicar bastante, pero que decir no tanto.-

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