Wednesday, May 30, 2012

Mi momento Zoolander


Estoy en el desfile para conmemorar los veinticinco años de carrera de Ángel Sánchez. La mamá de la Chica Bond, artífice de este evento y a quien he ido a apoyar especialmente, se ha fajado con la convocatoria y ahí no cabe ni un alfiler. De lado a lado a la pasarela están las sillas numeradas. A mí me toca el 211 A, junto a It’s Good to Be. La verdad es que es un tremendo puesto. Justo en frente de Sofía Imber… o es Osmel, no sé.

Daniela Kosán sale a la pasarela para hablar sobre la trayectoria de Sánchez y su alianza con Acción Solidaria, una institución sin fines de lucro que trabaja por la lucha en contra del VIH/SIDA. A continuación llama a dos niñas para que la ayuden a rifar unos premios. El primer premio anunciado es un pasaje para Chile. “Seguro me lo gano yo”, pienso. Yo pienso en esas cosas… como el resto de la gente aunque yo crea que no.

“El número ganador es el 211 B”. ¡Gané! Mientras It’s Good to Be voltea el persicopio para buscar quien es el afortunado, le enseño mi tarjeta y le digo que soy yo. La gente alrededor mio comienza a aplaudir a rabiar, "¡eso Toto!" Yo no sé si tengo que montarme en la pasarela para buscar algo o si un saludo tipo jurado de concurso basta. Pero me parece una nota, algo cómico haré en el camino.

Comienzo a bajar las escaleras con aire triunfal. “Toto que sortario eres!” me dice alguien. Yo volteo para dar las gracias cuando veo que It’s Good to Be me hace señas. “Siéntate Toto, por lo que más quieras siéntate”. Yo no entiendo nada y me dice: “Ganó el 211 B, tú eres el 211 A”. #fuckmylife

Es todo un momento Derek Zoolander. La ganadora desfila por la pasarela y recoge su premio mientras que yo hago mi walk of shame hacia mi silla, de donde más nunca me levanto. Todo el mundo me ve con cara de “este tipo si es idiota”. Sofía Imber me mira con cara de desaprobación... o es Osmel no sé. Lo único que hago es rezar por que ninguno de los otros premios rifados me toque. Volteo hacia It’s Good to Be para conseguir apoyo moral. Me ve con cara de #yonoteconozco.

El desfile comienza, el momento de pena ha pasado. Pronto olvido mi desgracia. Pero la gente no olvida. De las 27 conversaciones que tengo, todas comienzan con “¿Toto por qué te paraste?” Mi excusa “es que me estaba reventando por ir al baño” no convence a nadie. Decido asumir mi barranco y ser el calvito de anoche que se paró porque juraba que se había ganado algo. Así es la vida, te regala el estrellato y luego te quita el premio.-

Los 25 años de Ángel Sánchez

La Cala Films muy amablemente me envió el video que se proyectó ayer en el desfile que conmemora los 25 años de carrera de Ángel Sánchez. En mi casa, Ángel ha sido una figura emblemática principalmente porque mi Tía Terrorista –la de mi libro- fue una de sus primeras descubridoras y juntos se lanzaron en esta aventura que lo llevó a él a ser quien es hoy. El video está sensacionalmente bien hecho porque muestra cándidamente todos sus mejores momentos. La mejor parte es la Tía Chita, tía de nuestra Chica Bond, quien dice en el video: “yo antes me vestía de Balmain. Pero Balmain se murió, así que me conseguí a Ángel.” ¡Me encanta la gente así! Enjoy.  




Monday, May 28, 2012

Twittear como los grandes

(y no ser unfollowed en el intento)


Cada mañana cuando me levanto, reviso las menciones que la gente me ha hecho en Twitter. #Yoconfieso que la que más me ha gustado es esta: “¿quién coño es @totoaguerrevere y porque lo retwittean tanto?” A esa persona le respondí en su momento: “Toto es campeón intervecinal de Badminton.” #Yaenserio, creo que la razón del retwitteo es porque yo decidí abrirme un Twitter para decir lo que pienso. Sobre cadenas presidenciales, Quién Quiere Ser Millonario y sobre Gaby Espino. Resulta que más de uno piensa como yo.

Esa es la nota del Twitter. Por fin encontramos una herramienta que nos acerca a gente que han debido ser amigos de nosotros desde chamos. Compartir chistes o pensamientos sobre un evento en televisión que estamos viendo es perfecto. También sirve para odiar a @ricardoarjona. Aparentemente hay que detestar a Arjona para que no te insulten en Twitter.

Hay gente que se muere por tener miles de seguidores. Yo daría todo por tener diez. ¿Saben lo difícil que es caerle a una mujer y no poder twittear que me molesta que me deje esperando en la puerta del edificio cuando la voy a buscar de noche? A mí me sigue @soymalandro. Yo twitteo eso y me espera en la entrada para tumbarme el carro.

No existe una gran fórmula para twittear salvo la de ser uno mismo. Una fórmula #masiaomarico pero es la pura verdad. Es muy poco probable que alguno de nosotros llegue a tener los dos millones de seguidores que tiene @montanertwitter (que por cierto #WTF?) pero yo creo que lo mejor es twittear lo que pensamos y ver cómo nos va. Si todo eso falla, quizás no sea malo considerar las siguientes reglas básicas:

1) Tu biografía será de rock star: Está perfecto que seas graduado universitario, defensor acérrimo de un partido político y amante de tu perro. Tu abuela está orgullosísima de ti. Pero yo no te conozco y además ya tengo un perro. Piensa creativamente a la hora de crearte una biografía. Darth Vader no necesita presentación y mira la suya en la cuenta @darkside: “Community Manager para el Lord Sith pero los tweets son míos. Asmático. Papá de dos Jedis revoltosos. Amo personalizar álbumes de fotos, a Beyoncé y la dominación galáctica.” Follow de una.

2) No pondrás tu pin en tu biografía: Porque ni @canalesdiosa es tan desesperada como darle su pin a todo una nación. Tú eres un twittero serio. Tampoco dirás “sígueme y te sigo”. Si algo hemos aprendido del sexo oral es que esa negociación previa no funciona.

3) Considerarás la foto de tu avatar: Es #masiaotuky tomarse una foto frente al espejo enseñando tus abdominales. Es de #foreveralone la foto de nada-es-más-natural-que-yo-riendo-mientras-no-me-doy-cuenta-de-que-me-toman-una-foto. Y es #WTF la foto estándar del huevo morado de Twitter. Pon una foto como eres tú. Lo que twittees se encarga del resto.

4) Twittearás pensando en otros: Hay gente que twittea “Enrollado en la cama con mi gordita bella viendo tele”. A menos de que tu gorda bella sea Natalia Streignard (o Adele), los demás pensaremos que eres un idiota. Si vas a estar en la cama twittea algo como “los techos no son más que paredes con ambición”. Es de #foreverpelabola pero mira, lo somos todos.

5) No le darás #Follow Friday a @luischataing: Chataing tiene más de un millón de seguidores. La única persona que falta por seguirlo vive debajo de la Piedra del Cocuy. Allá no hay señal.

6) Retwittearás a @urbebikini cuando mencione a @carlaangola: Porque es el deseo de todos los lectores que Carlita se destape y nos haga el favor de salir en la portada. Mientras más nos unamos a la campaña #tedeseamos, más cerca estamos de lograrlo.

7) Cambiarás tu contraseña con regularidad: Si algo aprendimos de @PadronLeonardo es que “mariaca1” y “lamujerperfecta” no son contraseñas. En este mundo cibernético donde el hacker impera, es bueno estar precavido. ¿Nadie tiene como contraseña la palabra: “inhackeable”?

8) No le dirás a nadie que lo vas a dejar de seguir: No hagas un show de eso, deja de seguirlo y ya. A menos de que dejes de seguir a tu novia, pues. Ahí sí como que le tienes que decir.

9) No plagiarás los tweets de otras personas: Copiarse un tweet de otra persona es plagio, copiarse de varias es investigación. #Enserio no plagies (#yoconfieso que me plagié esta última cita).

10) Si estás medio #quienestáborracho como dice @eliahwood, adelante twittea: Te dará una vergüenza máxima a la mañana siguiente pero también te darás cuenta de que eres un tripeo cuando no te preocupas tanto por lo que la gente piensa de ti.

Goza el Twitter, no te lo tomes tan en serio. Así no llegues a ser un “tweet-celebrity” o te retwitteen cada vez que des los buenos días con entusiasmo como @maickelmelamed, lo mejor que vas a conseguir es gente pana para esos días en que odias al mundo en 3D. Por sobre todas las cosas sé tú mismo. Ese es el tipo de gente que vale la pena seguir. Y bueno que si a @cnnenespanol.-

Revista UB - mayo.

Wednesday, May 2, 2012

La Paciencia


Esto es una traducción al español de un texto que leí en inglés y me pareció fenomenal compartirlo. Toda una lección sobre la paciencia, tan necesaria en estos tiempos.

Un taxista, Nueva York, 2:30 a.m.

Llegué a la dirección y toqué la corneta. Luego de esperar unos minutos, la toqué otra vez. Dado a que este sería el último servicio de mi turno, pensé en irme pero en cambio apagué el carro, caminé hacia la puerta y toqué… “Un momento,” me contestó una voz frágil y añeja. Podía oír como algo estaba siendo arrastrado por el piso.

Luego de una larga pausa, la puerta se abrió. Una mujer pequeña de unos noventa años se postró frente a mí. Llevaba un vestido estampado y un sombrero pastillero con un velo sobre él, parecía alguien sacado de una película de los años cuarenta.

A su lado tenía una pequeña maleta de nylon. El apartamento parecía como si nadie hubiera vivido ahí por años. Todos los muebles estaban cubiertos por sabanas.

No había relojes en las paredes, ni adornos o utensilios en los estantes. En la esquina había una caja de cartón repleta con fotos y cristalería.

“¿Me podría llevar la maleta hacia el carro?” dijo ella. Tomé la maleta, la llevé al taxi y me devolví para asistir a la mujer.

Ella me tomó del brazo y caminamos lentamente hacia la curva.

Seguía dándome las gracias por mi amabilidad. “No es nada”, le dije… “Yo trato a mis pasajeros de la misma forma en la que quisiera que trataran a mi madre.”

“Oh, eres tan buen chico,” me dijo. Cuando nos montamos en el taxi me dio una dirección y luego me preguntó, “¿Le importaría manejar por el centro de la ciudad?”

“No es la vía más rápida,” le respondí rápidamente.

“Oh, no me importa”, dijo ella. “No estoy en ningún apuro. Estoy en camino a un hospicio”.

Miré por el espejo retrovisor. Sus ojos estaban brillantes. “No me quedan más familiares,” continuó en una voz suave. “El doctor dice que no tengo mucho tiempo más.” En silencio, apagué el taxímetro.

“¿Por cuál ruta le gustaría que la llevara?”, le pregunté.

Durante las próximas dos horas manejamos por la ciudad. Ella me mostró el edificio donde alguna vez trabajó como ascensorista.

Manejamos por la urbanización donde ella y su esposo habían vivido como recién casados. Hizo que me detuviera en frente de un almacén de muebles el cual había sido un salón de bailes donde ella había bailado de joven.

A veces me pedía que redujera la velocidad frente a un edificio en particular o una esquina y se quedaba mirando hacia la oscuridad, en silencio.

Con el primer rayo de sol apareciendo sobre el horizonte, de pronto me dijo, “Estoy cansada. Vámonos ya.”

Manejamos en silencio hacia la dirección que me había dado. Era un edificio chato, como un hogar pequeño de convalecientes, con un camino de entrada que pasaba por un pórtico.

Al llegar, dos enfermeros salieron hacia el taxi. Eran atentos y amables, observando cada paso que ella tomaba. Estoy seguro que la habían estado esperando.

Abrí la maleta y llevé la pequeña maleta hacia la puerta. La mujer ya estaba sentada en una silla de ruedas.

“¿Cuánto le debo?” me preguntó, mientras metía la mano en su cartera.

“Nada,” le dije.

“Usted debe ganarse el pan,” me contestó.

“Hay otros pasajeros,” le respondí.

Casi sin pensarlo, me agaché y le di un abrazo. Ella se aferró a mí con fuerza.

“Usted le dio a una vieja mujer un momento de alegría,” me dijo. “Gracias.”

Apreté su mano y luego caminé hacia la tenue luz de la mañana… Una puerta se cerró detrás de mí. Era el sonido del cierre de una vida.

No recogí a más pasajeros en ese turno. Manejé sin rumbo, perdido entre mis pensamientos. Casi no pude hablar durante el resto del día. ¿Qué hubiera pasado si a esa mujer le hubiera tocado un conductor malhumorado, o uno que estaba impaciente al final de su jornada? ¿Si yo hubiera rechazado tomar la carrera, o tocado la corneta una sola vez e irme?

En resumidas cuentas, no creo que haya hecho nada más importante en mi vida que esto.

Estamos condicionados a creer que nuestras vidas giran en torno a grandes momentos.

Pero muchas veces los grandes momentos nos agarran de sorpresa, bellamente envueltos en lo que otros podrían considerar un momento trivial.-

Tuesday, May 1, 2012

¿Por qué se las rascan?


“¿Por qué se las rascan?” Sí, vamos a hablar sobre esto en el tea party. Es inevitable que todo hombre haya tenido esta conversación con una(s) mujer(es) en algún momento de su vida. Las preguntas incontestables de los sexos dan curiosidad y no existe un libro llamado Cosas Que Siempre Has Querido Preguntar Pero Te Da Pena Hacerlo. Creo que es hora de disipar las dudas y hablar franca y honestamente sobre el tema. Me imagino que existen más preguntas pero estas son las que yo recuerdo que me hayan hecho a mí alguna vez. Me imagino que Nina mi editora leerá esto y hará su versión de mujer, lo cual es perfecto. Así tendremos las dos versiones. Pero alguien tiene que hacerlo y yo no tengo más nada que hacer.
  1. ¿Por qué les cuesta tanto bajar el aro de la poceta? No es por flojera, es porque creemos que tenemos puntería. Vemos el aro como un hueco enorme y de cajón que pasa el chorrito. Lo mojamos porque no siempre lo tenemos apuntado hacia abajo como creemos sino hacia un lado.
  2. ¿Cómo que hacia un lado? Hacia un lado. Saquen sus conclusiones.
  3. ¿En qué piensan cuando están callados? En nada. Un concepto que ninguna mujer puede entender pero literalmente en nada. Por eso es que nos gusta pescar.
  4. ¿En serio en qué piensan? Está bien pues. Pensamos full a “si yo fuera…” Cambiamos una jugada de un partido que vimos hace un año, consideramos nuestra vida como astronauta o arreglamos matemáticamente el tráfico. Es decir, nada.
  5. ¿Cuándo van al baño, se lo ven al otro? Dejando atrás otras connotaciones la pregunta es lógica porque por lo general los urinarios no tienen separadores. La respuesta es no. Uno ve hacia abajo, como si estudiara el progreso de lo que está haciendo. Si aguantó demasiado, ve la pared de en frente con la cabeza echada para atrás como diciendo por fin.
  6. ¿Pero si hay un pana al lado? Hablamos. Pero no se ve para abajo.
  7. ¿Por qué cambian tanto de canal? Se los pongo de esta manera. ¿Ustedes entran a una tienda de zapatos y se paran en el primer zapato que está expuesto? No. Van hacia el fondo como quien no quiere la cosa dando una vuelta de reconocimiento y luego cazan su presa. Nuestros zapatos es la televisión. Pensar que hay una película ochentosa pero que también está Discovery, y Nigella Lawson (hottie), es demasiado para quedarnos solamente en un canal. Consideramos que el zapping es ver un programa completo.
  8. ¿Qué tiene el fútbol? Estrategia, competencia y un poco de violencia.
  9. ¿Qué tienen los videos juegos? Estrategia, competencia y mucha violencia.
  10. ¿Por qué no preguntan direcciones? Porque nos hace sentir que es más hombre el que nos da la dirección. Lo que le decimos al que nos obligan a preguntarle es: gracias; lo que pensamos es: ay si el orientado. Es así desde la época de las cavernas. Imaginen a un cavernícola regañado por su mujer por no acordarse donde queda la entrada de su cueva. Si ella entraba a otra cueva a pedir direcciones, el otro cavernícola se la raptaba. Por eso el Hombre no tuvo más remedio que sobrevivir a punta de instinto, celos y sensación de culpa. El 98% de nosotros es descendiente de ESE cavernícola.
  11. ¿Qué están haciendo cuando les escribimos para preguntarles “¿qué haces?” y nos responden “nada”? Revisando Facebook. En serio.
  12. ¿Qué están haciendo cuando no les escribimos? Viendo un video porno. En serio.
  13. ¿Qué es eso de voltear el interior? Supervivencia extrema cuando se está muy lejos de casa.
  14. ¿Cuál es el fetiche con Top Gun? Volar con los panas.
  15. ¿Por qué les cuesta ayudarnos con algo? Porque lo ponen como una orden en el mismo momento en el que estamos metidos en la computadora. Es el momento de la computadora, no de ustedes. No les cuesta nada decirnos “epa, ¿te importa ayudarme con esto en diez minutos?” En nueve minutos y medio las estamos ayudando. En serio. Bueno está bien, en quince.
  16. ¿Por qué la cambiadera de estaciones de radio? Aburrimiento de estar en un mismo sitio. Es el equivalente a mover la pierna como perro cuando estamos en una sala de espera.
  17. ¿Por qué lo abren con los dientes? Porque es burda de difícil con las manos y creemos que ustedes se van a arrepentir del momento.
  18. ¿Cómo pueden sentarse sobre esa cartera abultada? No la sentimos. Usamos una desde que tenemos trece años, ya es parte de uno.
  19. ¿Cuál es el fetiche con las colas de caballo? La nuca.
  20. ¿Qué tienen de especial las tetas? ¿Saben esas almohaditas que tienen bolitas de anime? ¿Qué las tocan y las tocan y les encanta como se sienten en las manos? Misma sensación pero con un objeto liso.
  21. ¿Por qué abren tanto las piernas cuando se sientan? Comodidad ante el espachurramiento (que nada tiene que ver con tamaño). Pero varía entre nosotros. Vean fotos de Obama o Bill Clinton sentados y luego vean fotos de Miterrand o Nicolás Sarkozy. Totalmente distinto.
  22. ¿Por qué no dicen la verdad? Porque igualito se van a ir a cambiar el vestido.
  23. ¿Por qué cuando nos llaman para salir parecen bobos al principio? Porque al llamar hicimos un mini guión de saludo para no quedar como unos idiotas y se nos olvidó cuando atendieron.
  24. ¿Qué tiene en realidad Katy Perry? Esperamos que además de todo, un par de esposas.
  25. ¿Por qué la erección en la mañana? Producción de testosterona. Y ganas enormes de ir a mojar el aro de la poceta para arrecharlas.
  26. ¿En serio nos tardamos demasiado? Que siiiiiiiiiii.
  27. ¿Por qué no les gusta que paguemos la cuenta? Porque nos hace sentir menos hombres. Complejo machista que no hemos terminado de superar. Estamos trabajando en ello.
  28. ¿De qué hablan cuando están con sus amigos? De ustedes no. Supérenlo.
  29. ¿En verdad piensan en sexo todo el día? No. A veces en la noche también.
  30. ¿Por qué se las rascan? Porque nos pica Y porque nos molesta.
"On one hand we will never experience childbirth. On the other we can open all our own jars".- Bruce Willis.

Friday, April 27, 2012

Interpretes de Ideas



Hace un par de meses, la consultora MBLM me invitó para que diera una charla a sus empleados sobre mi trabajo. Eso es chévere para cualquiera. Cuando uno es un Leo inseguro con necesidad de aceptación eso es lo máximo. Hablamos sobre el blog, el libro y mis trabajos con nueve jefes pero sobre todo de la interpretación de una idea que un cliente quiere llevar a cabo.

En realidad son pocas las veces en las que una revista en la cual trabajo me dice a mí lo que quiere de mis escritos. Tengo rienda suelta y carta blanca para escribir sobre lo que me venga en gana lo cual ciertamente es una bendición pero puede llegar a ser un calvario. Nada peor para alguien con una fecha de cierre que abrir una página en Word, levantar las manos sobre el teclado cual Rachmaninoff y darse cuenta de que no tiene la menor idea sobre qué escribir.

Uno puede tener mil ideas maravillosas en la cabeza pero hasta que no te sientes a escribir una sola de ellas son solo eso, ideas. Cada vez más me encuentro con gente que me dice que a ellos les encantaría escribir, que tienen una idea sensacional sobre un platillo volador que se postra sobre el Cerro Ávila y no pueden conquistar la ciudad porque no puede entender que el tráfico no sea una armada humanoide a la defensiva. Siempre contesto: ¿y qué esperas?

Yo creo que más que una imposibilidad de escribir (a fin de cuentas escribir es combinar letras) es un gran temor a la crítica. Pero eso nos pasa a todos… Para mí, escribir para una revista como UB es lo más fácil del mundo, soy yo y lo que pienso. Para Clímax me pasa lo contrario, veo quienes escriben conmigo y me da un miedo terrible. Y no hay nada más fastidioso que compararse con gente que no le llegas ni a los talones. Porque te encierras tanto que hasta del closet de Narnia te escupen por intenso.

Lo mejor es creer en tu idea, o en la idea que te da un cliente, y echarle dedo al teclado. A lo sumo llegarás a cuatro párrafos de errores pero darás con una frase sensacional. Borra todo lo demás y construye a partir de la interpretación de esa frase. A mí me ayuda cambiar  hasta de tipo de letra. Aprendí esta semana que en verdad la gente no piensa tanto en ti como crees. Eso es tan liberador como ir desnudo desde tu cuarto hasta la cocina. Entonces si nadie habla de nosotros, ¿qué esperamos? Es cuestión de tiempo antes de que alguien escriba la historia de los aliens en el Ávila antes que tú.

Pero, ¿es buena la idea? Qué voy a saber yo. Suena bien pero si no la interpretas, la escribes y la desarrollas es solo una habladera de paja. Mario Puzo decía que no era recomendable hablar de lo que se iba a escribir sino de lo que ya se había escrito. Eso es. La idea sensacional está en la cabeza. En pausa para otro momento mejor. Pero no podemos pasarnos la vida dándole pausa a la idea, como quien pausaba la escena en Tres Hombres y un Bebé para ver el fantasma detrás de la cortina. Hay que darle play a ver si la idea puede llegar a algo más, o si el fantasma de Tres Hombres sale en otra escena (no sale, yo he revisado).

Las empresas se pasan toda una vida interpretando ideas para clientes. Algunas vienen en servilletas, otras en una presentación de Power Point que Dios libre al diseñador gráfico que tenga que abrirla para que no se vaya en vomito. Estudian la factibilidad y  lo hacen. Esas son las buenas. Las empresas que estudian la factibilidad y luego se preguntan “¿por qué no?” son las mejores. No hay que temerle a una buena idea. Por eso es que los buhoneros que no trabajamos en empresas también debemos hacernos esa misma pregunta, mínimo tres veces al día: ¿Por qué no? ¿Por qué no? ¿Por qué no? A fin de cuentas, los aliens podrían estar a pata de mingo y ya no sería un cuento, sería noticia.-

Thursday, April 26, 2012

8 Historias, Un Manual y un Tremendo Evento


Por lo general, el lanzamiento de una marca o producto se hace en un evento aburrido. Hay una promotora parada en la puerta con un micro vestido de lycra que si la viera su papá. Hay mesas altas donde se mezcla gente que solo vino por la única copa de prosecco que sirven. En una tarima, en frente de un afiche pixelado hay un gerente dando un discurso. Su voz es tan fastidiosa que hasta Siri la del iPhone bosteza. Luego hay otros eventos que te dejan con ganas de comentarlos al día siguiente. Esos son los que valen la pena.

Me invitaron anoche al lanzamiento de la nueva camioneta Ford Explorer. Cuando de carros se trata lo más que te imaginas es una consola rotatoria y más promotoras explotadas. Pero en este caso todo fue distinto. Fue un evento que lejos de lanzarte el carro “in your face” me hicieron querer el carro. Y me lo vendieron de la manera más genial que haya visto en mucho tiempo: a través de cortometrajes.

Ford Motors reunió a ocho directores venezolanos para que crearan un cortometraje de tres minutos de duración inspirados en los atributos tecnológicos de la nueva camioneta, sin que la camioneta apareciera en el corto. Los cortos serían vistos por un jurado calificador quienes determinarían  no solamente el ganador del Mejor Cortometraje sino también de la camioneta.

Lo llamaron apropiadamente 8 Historias para un Manual. Los directores escogidos fueron Julio Miguel, Carl Zitelmann, Braulio Rodríguez, Matías Lorusso, Hans Hoj, Ignacio Castillo Cottin, Gustavo Rondón y Marcel Rasquin.

El evento fue en el Teatro Chacao al cual no había ido y desde que entré todo era distinto. La camioneta estaba puesta ahí ciertamente pero se veía elegante, estaban las promotoras pero también se veían elegantes. La sensación de elegancia se hacía notar por donde pasaras (salvo las medias azul pitufina de Hilda Abrahámz pero de eso no se encargó la agencia) y adonde veías sabías que no habían dejado pasar ni un detalle por debajo de la mesa.

Pasabas al teatro donde te recibía Erika de la Vega quien se lanzó un monologo muy cómico sobre como ella vivía adentro del carro y que intercambiaba tweets con tal de que el gerente de Ford la dejara quedarse con la camioneta. Fue ella la que puso el tono de camaradería de la noche, aderezado por comentar en tono jocoso sobre la música de fondo que evocaba a 2001: Odisea en el Espacio, quizás lo único over the top del evento.

Acto seguido presentó al jurado en el cual estaban Marcelo Pont, director de arte de la ganadora del Oscar El Secreto de sus Ojos, Matías Bize, Leonardo Padrón, Luis Fernández y Miguel Ferrari. Las luces se apagaron y comenzaron a transmitir los cortos, los cuales también podían verse a través de Internet por un live streaming que habilitaron para esa noche.

Lo sabroso era adivinar cuál atributo del carro había utilizado cada director a través de sus imágenes. Luego de que pasaba cada corto, había un clip que explicaba ese atributo en detalle. Yo no soy de camionetas pero esta tiene gadgets geniales: tiene una alerta de punto ciego, desacelera en las curvas, sincroniza tu teléfono con lo que presumo es una pantalla mejor que la televisión de mi casa (y hasta con router de Internet) y lo mejor de todo, tiene una cámara de retroceso. En algún momento de la noche pensé que lo único que le faltaba era un botón de apoyo moral para cuando termines con tu novia.

El corto ganador se lo llevó Marcel Rasquin con una producción muy cómica llamada “About Argenis”, el cual fue el más laureado de la noche. El que más me gustó a mi fue “Playback” de Carl Zitelmann que evocaba la cámara de retroceso de la camioneta. La genialidad es que es un corto grabado completamente al revés el cual se va poniendo derecho hasta que comprendes que el final es el principio. Comenzó con un señor rebobinando una película con el dedo lo cual atrapó a cualquiera que haya nacido en mi época.

Lo sensacional de este evento es que en ningún momento nos lanzaron la formula de compra. Simplemente se tomaron el tiempo de hacernos encariñarnos con el carro. Tanto que en el coctél posterior, mejor que un matrimonio con un playlist de bossa con los ochenta que lo quiero para mi iPod, solo se comentaba de las películas y de la geniliada del evento. 

La única tristeza fue salir del evento y montarme en mi carro. Al ver que solo tenía el botón de las luces de emergencia, me sentí como un súper héroe chimbo. Es chévere mi carro pero no es una Ford Explorer. Y ahí es cuando me di cuenta que me vendieron completamente. Así se hace un evento, digno de reproducirse en otros formatos similares.-

Los ocho cortometrajes se pueden ver aquí.

Wednesday, April 25, 2012

¡No te juntes con esta chusma!



Todos los libros de negociación dicen que al momento de abordar una confrontación, es recomendable atacar el problema y no a la persona. Eso es cierto. También es cierto que la mayoría de esos libros son traducciones de textos en inglés que usan personajes llamados “Bob” y “Mary-Anne” para ilustrar sus ejemplos. He ahí el problema. Como en Venezuela nadie se llama ni Bob ni Mary-Anne, es difícil relacionarnos con la recomendación.

En las últimas semanas hemos sido expuestos a una serie de insultos que lejos de confrontar el problema, lo han aderezado. Desde los ataques homofóbicos del Canciller de la República hasta la comparación de la oposición con las ratas que ha hecho el Diputado Serra, los venezolanos hemos sido tildados de majunches, fariseos, pitiyanquis, pelo ‘e cojón, y un largo etcétera de epítetos que no salen precisamente del Manual de Carreño sino del Manual de Chávez.

Como los Bob jamás llamaron “pitiyanqui” a las Mary-Anne, no puedo recurrir a los libros de negociación para entender la posición oficial del Gobierno. Por eso me he volcado a estudiar al Chavo del Ocho. El niño huérfano que vive en un barril junto a particulares vecinos es quizás quien me pueda ayudar a entender lo que es vivir en un país que se gobierna como vecindario.

En el Chavo del Ocho jamás se atacaba el problema. Ni siquiera sabían cuál era el problema. Doña Florinda lo único que creía era que Don Ramón era un bueno para nada y le propinaba una zurra por haberse metido con su hijo Quico. Yo nunca he oído a Hugo Chávez decir “vámonos tesoro, no te juntes con esta chusma” pero a juzgar por los insultos que da Robert Serra en la Asamblea Nacional, son bastantes los seguidores del Presidente que han repetido la versión criolla de “chusma, chusma, pfft…”

Insultar es el arte de los que carecen de argumentos. El Chavo siempre lo dijo: “es que no me tienen paciencia”. Aquí no hay paciencia para escuchar opiniones contrarias. Lo único cierto es que el SENIAT le da una morena al Señor Barriga en recolección de rentas. Pero en ningún episodio del Chavo hubo cortes de luz o escasez de tortas de jamón. El pozo de los deseos siempre tuvo agua, hasta el Chavo fue para la escuela y la Chilindrina no tuvo que usar CADIVI para irse de vacaciones a Acapulco.

Entonces, ¿se puede vivir en un país-vecindario a base de insultos? Sí. Pero nadie quiere vivir en un barril. Y he ahí la diferencia del Chavo con Venezuela. Se puede culpar siempre a Don Ramón pero eso no resuelve la ignorancia de Quico. Se puede decir que la Bruja del 71 es una lanza rumores pero eso no soluciona la desaparición de Ñoño en ciertos capítulos. Se pueden pintar las aceras para cuando llegue el Profesor Jirafales pero eso no resuelve el problema de la vivienda. Vivir en un país-vecindario como el del Chavo del Ocho no soluciona ni uno solo de nuestros problemas.

Así que tenemos una diatriba como ciudadanía que debería exigir más de sus funcionarios públicos. Comenzar a leer lo que le dice Bob a Mary-Anne en los libros de negociación sobre los ataques al problema y no a la persona o seguir viendo insultos en cadenas como capítulos repetidos del Chavo del Ocho hasta que se cancele la programación. A estas alturas de este juego de niños, no sé cual sea la mejor solución.

Wednesday, April 4, 2012

Cortas Notas antes de Partir


Me largo a la playa. Tengo tanto tiempo que no voy que hace poco consideré grafittear dos cocoteros en la pared de mi cuarto y clavarme una lámpara en la frente para sentirme costeño.

Hace dos horas que me venía a buscar It’s Good to Be y no ha llegado. Hay gente que no comprende que cuando a mí me dicen la hora no significa que estoy listo. Más bien quiere decir es que estoy sentado en la puerta de mi casa como si esperara el autobús del colegio. Con las chapaletas puestas y crema Coppertone aplicada a la nariz.

Las dos últimas películas que he visto han sido en 3-D. Está de moda la tridimensionalidad. Tanto, que cuando estrenen Titanic en 3-D el capitán va a gritar “¡Iceberg al frente!” y la audiencia le va a decir a la pantalla: “de bolas idiota, hemos visto ese cubo de hielo desde que zarparon de Southampton”.

Pero me está gustando regresar al cine nuevamente. La película “Hugo” me encantó. No tanto “La Guerra de los Titanes”. La trama trata sobre tres dioses que se pelean por el control del mundo. El dialogo fue tan predecible que a Hades solamente le faltó decirle a Zeus: “te quito tu trueno y también tu acción en el Country Club”.

Merecido aplauso a Edgar Ramírez por anotarse a este film taquillero. No es de mis actuaciones favoritas, debo decir. Dice “brother” tantas veces que al final ya estaba jugando a shot de cotufas cada vez que repetía la palabra. Lo que sí no me imaginaba es que iba a salir tanto.

Eso es lo que pasa cuando un latino llega a Hollywood. Inevitablemente nos matan en una escena. #Yoconfieso que me pasé toda la película pensando “aquí se raspan a Cacique”. Pero no fue así, tiene más tiempo en escena que los dientes de Julia Roberts en “Espejito, Espejito”.

El otro día me puse a pensar que La Sirenita era rolo de humana wannabe.

Hoy me encontré en la cola del supermercado a una novia que tuve a los diecisiete años. Fue hace tanto tiempo que me di cuenta que yo salí con ella en la IV República. Me intrigó mi despido viejil: “qué bueno verte”. Como si yo fuera Henry Fonda en On Golden Pond despidiéndose del lechero. Bueno, considerando que no hay leche me imagino que sería excelente ver al lechero.

Me escribió una niña desde Barinas que le encantó mi libro para decirme que había salido en la edición número 56 de la revista Vanidades pero que la foto leyenda había escrito mi apellido de manera incorrecta. Estoy tan pasado de moda que me provoca escribirles para que por favor publiquen una fe de errata en una próxima edición solo por robar espacio.

El otro día fui al teatro con Nina mi editora para ver standup. Hemos visto tanto standup en este país que nos hemos convertido en “catadores de standup”. Hasta ahora hay mucha copia. El chiste del mototaxista hampón es de Bobby Comedia. Por más que lo disfracen y le saquen el jugo de otra manera, ya se vio. #next.

Lo que no entiendo es porque nadie se ha lanzado el standup de un ascensor. Todo lo que necesitamos saber sobre el país que somos se resume en la gente que se monta en el mismo ascensor que nosotros. Sobre todo los que no llegan a montarse por falta de espacio. Esa cara de “awwww no quepo” es lo mismo que yo siento cada vez que Chávez gana una elección.

A veces creo que la gripe porcina fue una moda. Como el Instagram.

La noche del sábado pasado me quedé haciendo CADIVI. Paré cuando me llamó Bridget Jones desde Aruba para decirme que estaba gozando una bola.

Fui a ver la obra de teatro Improvisto en Teatrex. Es lo máximo. Seis actores en escena sacan papelitos escritos por la audiencia y dramatizan una obra de teatro. Lo que no entiendo es porque le pusieron de nombre “Improvisto” cuando se ha debido llamar como es “Reunión de Ministros”.

Cada vez que echan el cuento sobre la Resurrección siempre, siempre, siempre levantaré la mano para preguntar cómo es que los conejos ponen huevos. Al horno San Nicolás, el huevo de pascuas es el engaño comercial más ilógico de la cultura pop.

Hablando de religión, me intriga la historia de la crucifixión de Jesús. En una plaza pública, Poncio Pilato le preguntó al pueblo “¿Jesús o Barrabás?” El pueblo eligió a Barrabás. Y dos mil años después Simon Cowell le pichó la misma idea a unos ejecutivos de la cadena Fox para un programa de cantantes.

Mi sobrina está enferma. Mi papá me llamó para ir con él a visitarla a su casa. Le compró un peluche de Barney el Granjero. Mi mamá llegó cinco minutos después. Con el mismo Barney el Granjero. La cara de fascinación de la sobrina fue épica. La cara de “qué arrechera que lo compraste tú también pero que cuchi que tenemos 37 años compenetrados” fue épica.

Todo piano bar esté en peligro de extinción. Digo, por el piano. El bar se hace con dos idiotas y una cava de anime.

Me acaba de entrar un mensaje de It’s Good to Be: “me quedé dormido y juraba que era otro día. Ya te busco”. A veces pienso que la película Dumb and Dumber está basada en mi amistad con It’s Good to Be. Sería genial.-

Llevatelo! Happy Holy Week Tea Party Goers! En el nombre del Padre, del Hijo, del Espiritu Santo y de María Magdalena que nadie le da crédito pero si esa jeva no hubiera salido toda fanática para ir a visitar la tumba de Jesús dos días después de morirse, naaaaadie se entera que el hombre habría pirado y el cuento sería otro, amen.-

Friday, March 23, 2012

El Caos de la Cachifa Competente

La palabra “cachifa” es extremadamente fea, y sé que ni por error se usa, pero hay títulos que suenan perfectos así que lo dejo así. El hecho es que Josefa se fue de vacaciones. Todos los años se toma un mes y se va para Colombia. Nunca sabemos cuándo es que es que se va porque ella siempre lo posterga. Por ejemplo, no se va si la Serie del Caribe no ha terminado. Pero cuando se va, en mi casa se respira tranquilidad.

Josefa By Day es un caos. Todos los días me toca el mismo desayuno, un menú que ella me ha impuesto solo porque alguna vez en 1991 mencioné que me gustaban los huevos revueltos. "Radar de los Barrios" y "Mujeres en Todo" es un must por la mañana así como "Casos de Familia" en la tarde. Pero Josefa By Night es peor. La cena no está lista sino hasta que Leopoldo Castillo termine de hablar. Y de ahí en adelante eso es deporte y "Nuestra Belleza Latina". Cerca de "Buenas Noches" se queda dormida en la silla y hay que empujarla un poquito porque no sabemos si está muerta.

El día que se fue, un muchacho que viene aquí se ofreció para acompañarla hasta el terminal de autobuses y ayudarla con las maletas. Él no se pudo montar en el taxi. Tal fue el arsenal de cajas, maletas y jaulas de pájaro que Josefa se llevó que el muchacho sencillamente no cupo. Josefa es como el Grinch de las Cosas Inútiles. Hace dos años se fue con una manguera enrollada bajo el brazo. Ahí dejo esa perla.

En su suplencia quedó “Amelia”. A la mañana siguiente de comenzar a trabajar, la mesa del desayuno estaba puesta como si vinera a cenar el último rey de Escocia. Una ensalada de frutas en la que había hasta un adorno de kiwi me esperaba. “¿Qué desea de desayunar Señor Toto?”, me preguntó. Luego añadió: “Yo por respeto le voy a decir Señor Toto porque no me sé su nombre de verdad”. Fin de mundo.

Yo he pasado 21 años de mi vida sin que nadie me pregunte lo que quiero de desayunar. El “Don Totín” de Josefa es una burla y eso que el mío es el más elegante de todos. “El Compi”, “La Comae” y “Puyito” son mi papá, mi mamá y Alejandro mi hermano, respectivamente. Ni supe que decirle. Solo sé que he pasado tres semanas desayunando como un rey.

Amelia es tan magnífica que por las mañanas prende la televisión en CNN en Español. Por la tarde ve el Gourmet Channel para copiar las recetas. Notó que tres de mis camisas no tenían botones y las cosió ella misma. Pregunta si prefiere que me doble los paños de cierta manera. Si puede entrar a mi cuarto. Todo es un “Señor Toto, le parece que… ¿cierto?” Las cenas están listas a las 7:30 en punto y a las 8 no hay rastros de Amelia. Está en su cuarto dormida.

Como está de salida los fines de semana, mi familia ha aprovechado para cenar en la cocina lo que se nos antoje. Y ahí nos hemos sincerado esta misma noche.  ¡No podemos con lo competente que es Amelia! O Josefa llega o Josefa llega. El caos de los gritos de “Vooooooy” cada vez que suena el timbre, el “¡Esa es la Comae!” cada vez que suena el teléfono, los regaños al loro porque se fue a acampar al bar, las arepas quemadas y las latas vencidas en la nevera, sí todo eso lo necesitamos de vuelta. Nos hacen falta los "Casos de Familia" donde una señora le caiga a gritos a su hija porque se acuesta con su padrastro. Queremos la incompetencia de vuelta.

Amelia, en verdad es lo mejor que nos ha pasado. Porque nos ha hecho darnos cuenta de que ser una señora de servicio requiere de técnica, competencia, habilidad y discreción. Lamentablemente esta familia no sirve para eso. “Señor Toto, venga para que cuente las cabezas de pescado que me voy a llevar a mi casa para que no crea que lo estoy robando”. Coño, ¡róbate algo! No hay más placer que pillar a Josefa con un vaso morado en el bar de la casa sirviéndose un whisky.

No sabemos cuando llega Josefa pero o llega o llega. Tal es el caos que vivimos por culpa de una cachifa competente.-

Así se siente
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