Wednesday, June 18, 2008

Wan'na Talk Like You, Walk Like You

Hoy ando en nota de chimpancés. El lunes para dormir agarré una National Geographic de 1995 y me leí todo sobre una mujer llamada Jane Goodall quién ha estudiado desde los años sesenta a una reserva de chimpancés en Tanzania. Lo interesante es que a lo largo de los años se ha podido estudiar a un mismo grupo de animales (algunos desde su nacimiento) y observar sus comportamientos de cerca.

Eso me llevó anoche a una expedición por mi colección de National Geographic’s viejas – una herencia que cobré de mi bisabuela – para buscar la edición de diciembre de 1965 cuando salió el segundo reportaje de Goodall en un cover story interesantísimo. Ella no solamente revolucionó el mundo científico al probar que los chimpancés también son carnívoros, utilizan herramientas y odian el ruido, sino que también estudió de cerca sus hábitos de liderazgo e interrelación (que son similares a los del hombre).

Provocó cierta reacción en su época al no catalogar a los chimpancés bajo números sino mediante nombres, por lo que a lo largo de las ediciones pude familiarizarme con los animales y saber sobre su personalidad característica, quienes han muerto y de cual rama de descendencia provienen (very Revista Hola!). Casualmente buscando la edición del 65, encontré otra del 2003 dónde hacen un update (con Goodall ya un poco vieja pero igual de aventurera) en la Reserva de Gomba, diciendo que hoy en día solamente quedan unos cien chimpancés en el área y que cualquier peste, incendio o movilización humana en el futuro podría liquidarlos y así acabar con el estudio (peor es lo primero, claro).

I've come to look for America...

También encontré la edición de Agosto de 1979 que fue cuando yo nací. El cover story es sobre un hombre, llamado Peter Jenkins, que muy a lo Forrest Gump, decidió un buen día caminarse todo Estados Unidos de América. Desde Nueva York hasta el Océano Pacífico en cinco años (paró para trabajar y ganar dinero y pasar los inviernos). En Nueva Orleáns conoció a una mujer igual de loca que él. Se casaron y ella lo acompañó a lo largo del camino. Es interesantísimo el reportaje porque el caminante te cuenta visiones de una América a pie: gente que conoció, la falta de agua en ciertos estrechos del camino, el hambre, el calor, el frío, la falta de dinero, accidentes y los mosquitos.

Para el final del viaje, la esposa no quiere continuar porque está demasiado cansada (la foto de sus pies es digna del Monte Everest), dándose cuenta posteriormente que está en estado. Esto los impulsa a llegar a la meta más rápidamente. Así que el viaje del hombre no fue malo. Un poco como “Ítaca” de Kavafis. No solamente, recorrió a pie toda una monumentalidad, sino que también encontró una esposa en el camino, y un hijo(a) a quién contarle todas sus aventuras (debe tener mi edad ahorita). ¡La fotografía de ellos metidos en enero del 79 en el Océano Pacífico, celebrando su llegada al final de su viaje es lo máximo! Todo puede pasar en este mundo.-

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