Wednesday, July 9, 2008

Traiciones del Subconsciente


Outward Bound by N. Rockwell
Tu día empieza de lo más bien. Anoche te acostaste a las diez, cosa que no hacías desde que tenías dieciséis años. Te despertaste al alba, descansado por primera vez en mucho tiempo. No te provoca quedarte entre las sabanas sino subir el Ávila y empezar con eso que te prometes todas las noches: mañana hago ejercicio.

En eso te recuerdas del sueño que tuviste. Defensa del equipo alemán. No has jugado fútbol en tu vida pero ahí estas, con el estadio lleno. Una mala jugada hace que tu pierna le de a la pelota y caiga en el arco. Mierda, autogol. Por cinco nano segundos no hay sonido ni movimiento alguno y te viene a la mente que quizás, nadie se dio cuenta. El árbitro levanta la mano y hace sonar un pito. Allí, oyes a la multitud gritar “goooooooool”. Así, en estéreo y technicolor. Maldito subconsciente. Hasta en los sueños te hace ser un fracasado en los deportes. Adiós al Ávila ¿dónde hay un cigarro?

El día mejora. Te llega un mensajero con un chequezaso para ti por un servicio que habías prestado hace meses y que por fin te pagaron. Mientras caminas al banco - porque certeramente no crees en carros a las 10 de la mañana - piensas en todo lo que vas a poder hacer este fin de semana. En que por fin tienes para escaparte ese fin a Margarita. En que por fin le puedes pagar a la niña de las estrellas esa deuda que le debes. Y ahí te llega el subconsciente de nuevo. Como Ebenezer Scrooge te recuerda que tienes un mono en la tarjeta de crédito y que tienes que pagar a como de lugar. Adiós viajes, sorry Vane. Maldito frac de pingüino ¡Buenos días, Mastercard!

Sales de la odisea del banco. Te engañaron de nuevo con la tarjetica que metes para que te den tu número y pases más rápido. 23 personas antes que tú, pero en realidad parecen 2300. Pasa el tiempo y te pones a ver gente. Te medio acongoja el viejito que está quince números antes que tú, que hace su depósito y después va persona por persona preguntando quien es el último de la cola para darle otro numerito más cercano. Y ves como la señora de fucsia (yo sé que esto no lo dicen los hombres pero es que la señora parecía un post-it) que llegó de última le agradece a ese viejito y sonríe para si misma. Como si le hubieren dado el número de la lotería. Hay gestos bonitos en la vida en cada esquina. Lastima que el penúltimo que llegó antes de la señora Bubblicious fuistes tú. Ahí el subconsciente te dice que eso no es culpa de él, sino de Murphy. Sigues bravo con él y lo mandas a callar, mentandóle la madre también al economista. Pero igual te dices que cuando seas grande y te bajes del barco, quieres ser como ese viejito.

Le entregas el cheque a la cajera. Le quieres demostrar tu cara de angustia como si fuese ella la que te está robando. Mientras raya el cheque con los circulitos que nadie sabe para que son y lo estampa con RECIBIDO con un sonido de paquidermo, tu subconsciente te lleva a una memoria de tu tía Ana Cé. Loca ella, le preguntó una vez a una cajera que si ella la odiaba. La cajera puso su cara de quinta, como toda persona normal y mi tía se enfureció, volteándose para decirle a todos los clientes bancarios: “ESTA SEÑORA ME ODIAAAAAA”. Sacada por seguridad y cambiada por mi tío de agencia hasta nuevo aviso. Ahí te medio tripeas al subconsciente porque a pesar del día, se las da de chistoso.

Caminas hacia tu casa, pensando que en verdad son un poco de cuadras las que te echas con eso de no manejar en la mañana. De repente te encuentras frente a frente con una modelo cuya foto tienes en tu corcho. Ya vas derechito a contarle esa historia. Pero tu subconsciente se ríe. Sigues caminando. Por primera vez en el día estas de acuerdo con él. Nadie corre con esa suerte.

Te das cuenta que es medianoche en China y no puedes esperar a que sea lo mismo en Caracas. Esto de que el subconsciente se las haya ingeniado para mantenerse despierto, cuando el día es de uno y de sus errores, solamente puede darte una lección: Gózate el día (y vaya como te lo has gozado). Pero jamás te vuelvas a acostar a las diez de la noche.-

5 comments:

Laura Strazzaboschi said...

JAjajajaja father que buena la conclusion... Mira el otro dia fuimos a 360, eres un embarqueeee! Besosss

Toto said...

Si el domingo lauris pero yo estaba caput!! pero y nadie tomo fotos???

Miss Alice said...

Tots, great post! More like these please!

Carlitos Huerta said...

lo importante es saber sacar el buen mensaje del sueño sin dejar que este te eche a perder el día... el estadio es un buen signo pq significa high expectations people have of you. tu metiendo autogol es un signo de que deber estar alerta y consciente de lo que se espera de ti...... thats just generalities, an example u know...... saludos !

Manuel Andrés Casas said...

Sin duda el mejor post de tu blog.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...