Wednesday, August 27, 2008

Ese no es mi problema


Un Sabio (con “S” mayúscula) me dijo una vez que la vida había que simplificársela. Que el 87% de los problemas que nos pasaban por la cabeza eran sobre circunstancias ajenas. Gente que lo enrolla a uno, seudo suicidas que te piden que le termines algo en el trabajo porque no saben si llegan al lunes, madres histéricas, amantes bandidos, cheques rebotados, terminados, gente cuestionando que porque uno no atiende el teléfono. En fin, Humans. Según el experto hay tres categorías dentro de la psicología en la que pueden encasillarse los casos más sonados de este fenómeno mediático:
  1. Elena Enguayabada con el dedo índice esquinzado porque no le terminan de pedir matrimonio o porque siempre le terminan;
  2. Pedro el Pedigüeño que no tiene real en la cartera pero que tampoco escatima en chulearte cigarros, tequeños, el carro, el Nintendo, las películas y hasta la novia; y
  3. Iris la Infeliz o Ismael el Inseguro que se pasan la vida con las ojeras moradas, quejándose que no tienen suerte en nada, porque no saben si decirle que sí, o porque no saben cómo decirse a sí mismos que su trabajo es una ñoña o que no pueden decidirse si son azules, morados o niños índigo.

Genotipos del género humano en los que a veces también nosotros mismos nos insertamos. Yo en menos de un mes he sido Elena, Pedro e Ismael (pero no todos al mismo tiempo) y lo admito, he jodido a mis amigos con los cuenticos. Porque uno tiene que contar sus verdades, sus miserias y sus lamentos. Y si no las tiene, las inventa. Nada más patético que Norma Normal, a la que le preguntas “¿Normita y que es de tu vida?” y te responda “Nadaaaa, aquí tu sabes”. ¡PAJUA!

Ahora bien, hay amigos expertos en eso de oírte y uno lo sabe porque uno tampoco se va a ir a buscar al neandertal sin sentimientos pa’ echarle su guayoyo café. Y uno se lo agradece, porque están ahí contigo oyéndote como te quejas (aun cuando últimamente he visto que están ahí más porque yo decido despecharme en bares y mientras uno habla, ellos empinan). Pero que la conversación no pase a oír de sus propias quejas porque uno secretamente piensa “berro que ladilla con el cuentico otra vez”. Es así. Somos todos personalistas, o de repente es que todos somos Leo. Pero oír el desarrollo de un mismo guayabo o de otro que pide cosas repetidas veces es imaginarte dándole vuelticas al casete con el lápiz cuando la radio vomitaba la cinta magnética de tu “Bon Jovi Greatest Hits of 1989”.

He aquí la gran solución que me ofreció el gran Sabio ante las simplificaciones de la vida (ese, el de la “S” mayúscula). Esto me lo dijo cuando lo llamé a contarle un problema de otra persona a ver si la podiamos ayudar. Él me respondió: “Pana, yo estoy sentado en frente de una maquinita en un casino. Pero lo que me estás contando francamente “no es mi problema”. Y ahí es cuando me vino la epifanía: “No es mi problema”. ¡Qué sabio compadre! Todos los problemas de los demás se pueden ahorrar sencillamente con esa frase. Antipática o no, mal samaritano o no. Es que, en verdad, ¡los problemas EXISTENCIALES de los otros no son nuestro problema!

Imaginemos la situación. Hoy llamó un banco a preguntarme que donde estaba la Branger porque le habían devuelto un cheque. No solamente me regañó por no saber cuando viene mi madre (Señor si usted lo sabe se lo agradezco me lo diga), sino que se puso a preguntarme si yo sabìa cuando ella podía ir al banco a remediar la situación bla, bla, bla. Mi respuesta fue: “Sr. ese no es mi problema”. Quedé antipatiquísimo pero ¿por qué carrizos tengo yo que preocuparme por la señora que seguro es de esas leyendas que piensa que la cantidad de hojas en el cheque es directamente proporcional con el dinero que tiene en la cuenta? Igual ayer con Blockbuster que llamaron que hay una película con quince días de retraso. “Aja.” Bueno que la vengan a devolver y que nos paguen, es lo que pedìan. “La que la alquiló es una irresponsable que se largó. Ergo, ese no es mi problema”.

Con ese mantra en mente, nos ahorramos tanto tiempo para concentrarnos en las cosas que tenemos que resolver nosotros mismos, que impresiona. ¿Se te espichó un caucho? Ah bueno ese sí es tu problema. Nada de “papi resuelve”. ¿Se te quedó el planeta Júpiter en tu mesa de noche cuando tenías exposición de Los Planetas en la feria científica del colegio? Que se joda el Sistema Solar. Inventa y resuelve (esto por cierto me pasó. Lo resolví con una pelota de tenis). ¿Qué la otra persona no te para o no te quiere hablar? ESE si ya no es tu problema. Con tal de que se lo hayas dicho todo de frente. ¿No te pasó la tarjeta? Llama, pelea y negocia. Y si hay un pana al lado que te pueda hacer el favor, que te lo haga. Sendo compinche. Pero no le pares un rollo porque no lo hace. Al fin y al cabo, ese no es su problema y él tendrá sus razones. Uno no puede esperar que todos sus panas sean Alf el extraterrestre y te digan siempre “No hay problema.”

Anoche conversé con Nina mi editora y le dije que me estaba sintiendo censurado. Que tenía que hablar sobre mis problemas, sin esperar que nadie me escuchase. Eso fue el objetivo de sentarme todos los días a escribir en un blog, porque escribir artículos cuchis no me place. Nina no me lo dijo en las palabras textuales del mantra pero sí me hizo ver algo que ya otro me lo había dicho en otro post: "Lo que escribas es tuyo. Lo que lean los demás no lo es." Ergo, lo que piensen los demás no es mi problema. Somos responsables de nuestros propios actos y de nuestras propias cagadas. A la gente que hay que explicarle, se les explica con muchísimo gusto. A la gente que hay que oírla, bienvenido sean porque tampoco es que la cosa es separar amistades. Eso sí, con numerito en mano y con grado de parentesco y afinidad en la familia, el amor y en la amistad. A todos los demás: Mastercard. Not my problem. Revealing!

Es antipatiquísimo. Chocante y a veces innecesario. Pero es que a veces nos pasamos de abusadores con nuestras quejas y nuestros lamentos. Y a veces abusan de quienes van rimombantes por la vida. Por eso hay que distinguir y ver si hay tiempo en tu propia agenda y en tu propia inexistencia amorosa, laboral, amistosa o de vida para ver si uno se puede sentar con la otra. A ver si uno tiene el tiempo de oír y aconsejarte. Si lo tenemos, con mucho gusto. “Con agua papá que a mí la soda no me gusta”. Rellenando los cubitos de hielo en la nevera porque esto va pa’ largo. Pero no a las diez de la mañana cuando uno anda metido en un metro jeteándose su propia existencia.-

So People of the World: repeat the mantra and spread the joy:


- ESE NO ES MI PROBLEMA -

8 comments:

Zubi said...

Esto me recuerda a una persona que me dijo:
"Hay dos tipos de problemas: Los tuyos y los de los demás. Enfócate en los tuyos siempre y verás que por lo menos uno de los dos tipos de problemas arreglas!"

Lo cual es cierto, pero para mi las personas que quiero son importantísimas, así que sus problemas son mios! (Y sus alegrías, los amigos son en las buenas y en las malas!)

Olek said...

Ese ES un problema... pero NO es mio.

Esa frase es genial...

Cuando yo estudiaba en la simon (Echale pierna) el dalai lama la visito y dijo en su speach (Aburridisimo por cierto). Si tienes un problema que tiene solucion no te preocupes, si tienes uno sin solucion menos.

Manuel Andrés Casas said...

A mi me parece que uno puede tener derecho a apesumbrar a sus amigos con los peos existenciales de uno. Siempre y cuando (y está condición es necesaria) hayas puesto una botella de alguna bebida espirituosa de por medio.

Maria Buroz said...

Yo tuve por mucho tiempo una Iris La infeliz de amiga... traté de oirla y ayudarla lo mas que pude durante una gran cantidad de tiempo, pero un día me dí cuenta que sencillamente le gustaba ser así, por mas que solucionaba algo siempre conseguía otra cosa por la cual sentirse triste.. ni cuando se comprometió (algo que esperaba con ansia lo que la hacia infeliz) fué feliz... inmediatamente buscó en el stress de los preparativos seguir siendo infeliz. Un buen día dije... se acabó! ya la vida es lo bastante complicada para cada quien, como para además cargar con alguien que no quiere ser feliz NUNCA.
Hay que rodearse se gente agradable, gente con la que a veces puedas llorar pero al igual reirte hasta q te duela la barriga y de las cosas mas tontas de todas. Hay gente que le encanta ser un cúmulo de lamentos a esos es mejor dejarlos solos con ellos, eso si NO ES MI PROBLEMA.

Nina said...

Es bueno saber que me oyes, carajo.
X, no es mi problema, pero que bien que POR FIN ndejas la autocensura.

Toto said...

Este tema lo sigo pensando. Pq ahi tienes a los que siempre estan llueve o truene. Mueren contigo pq son soldados de batallones. El problema es cuando las cosas son tan gafas que se enrollan. Creo que por ahi va mi asunto.

Astrina said...

por una filosofía de éste estilo me gané mi reputación de antipática forever... a veces me pesa pero casi siempre me regala el chance de ocuparme de mis rollos y algunas veces de los rollos ajenos que me interesan...

marlonmujica said...

Debo confesar que es uno de los post que he leido mas de 2 veces de tu blog (que ha sido el unico blog que he leido hasta ahora mas de 2 veces) porque soy de ese tipo de personas que tiene mala memoria y se me olvida el jodido mantra

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