Monday, August 4, 2008

¿Somos los nuevos alcohólicos?

Hoy en clases estuvimos hablando de las dependencias emocionales, físicas y psicológicas de las relaciones humanas. Esas actividades mundanas que damos por sentado pero que nos hacen depender del otro. Ejemplos clásicos como que el hombre siempre es el que busca a la mujer, le abre la puerta y la acompaña a la puerta del baño (motivo de discusión). Otros hablaron de problemas estomacales o estrés cuando se pelean, el temita de no poder salir solo sin la otra persona o el simple hecho de compartir la misma marca de desodorantes.

Yo puse el ejemplo de ser una cartera ambulante en donde al bajarse del carro para ir a un matrimonio te meten la pinturita de boca en la solapa, la cedula y la tarjeta de crédito en la otra y que se yo cuanta parafernalia más, porque en la diminuta cartera que pega con la media panty, solamente cabe el nefasto Blackberry.

La profesora me lo hizo ver de la otra manera poniéndome el ejemplo de los hombres en la playa. Uno entrega llaves, cartera, caja de cigarros, cámara y el siempre perdible ticket de estacionamiento, para ser depositado en la cartera más grande de la temporada que sacó Zara. Si yo soy un estuche de Maki Club por las noches, las mujeres son unas cargadoras en el día. Es el momento estelar para que una mujer considere la estafa y la emancipación, pues al pobre cristiano lo dejan solamente con unas cholitas que dicen “I Love Miami” y una buena insolación (eso es otra codependencia: el ponerle crema a la pareja).

De esas banalidades pasamos a hablar de temas más serios como la codependencia de los hábitos del otro (ojo la conclusión de la clase es que la clave de toda relación es la interdependencia). Ejemplos de hábitos de fumadores pasivos, parejas ninfómanas y los alcohólicos. La sencilla pregunta de "¿Cuántos de ustedes son, tienen parejas o conocen a gente alcohólica?" fue sacada al aire. Como era de esperarse nadie levantó la mano, aún cuando seguramente hubo tres o cuatro personas en la cabeza de cada quien. He ahí cuando nos fue revelada una interesante data que yo ignoraba.

Los estándares internacionales no son consensuados pero según el National Institute of Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) estadounidense, el consumo excesivo se ubica en ingerir más de 14 tragos por semana para los hombres (o más de cuatro tragos por ocasión) y en más de 7 tragos para las mujeres (o más de tres tragos por ocasión). La diferencia hombre-mujer ya es un asunto de masa corporal, no de resistencia machista.

Jueves de Whisky Bar, viernes de Sawú, sábados de decadencia. Solamente el jueves uno agota esa cuota. Ni hablar de viernes de matricidios en donde los mesoneros ya te reconocen y saben que lo tuyo a partir de las tres es “suavecito y con agua”. Son cifras ni más ni menos pero que te dejan pensando en todos esos sábados en los que vives tu vida como Sandra Bullock en 28 Days. Cuatro tragos por noche, my ass. Peor es cuando un pana cumple un lunes y hay que ir porque su Josefa hace la mejor torta de chocolate. El que tomó el lunes tomó toda la semana.

Es realmente un tema de idiosincrasia cultural, sobre todo en este país en donde uno empieza con fiesticas rocoleras con la clásica Pilsen apretada entre las manos, se va a la playa con la cava de anime repleta de Pilsens y no concibe una parrilla dominguera con los panas sin una bien fría apretada entre las manos.

Más de cinco personas me han dicho a mí a lo largo de mi vida que yo soy el responsable de que ellos tomen whisky. Les cambié un patrón de conducta de otro trago para saciarse el paladar con el líquidito amarillo. Pero es como cuando Carolina me regaló un cenicero para mi cumpleaños una vez. Es un honor y un detalle que te regalen pero jamás quieres que las personas se recuerden de ti por tus vicios. Es como la llamadita del día siguiente “¡Marico que bolas tu pea!” A veces te ríes. Pero vas perdiendo las ganas. El ratón moral es peor que el dolor de cabeza. Sobretodo yo que jamás mido mis impertinencias ni con el cura del Don Bosco.

Son cosas que te ponen a rascarte los tres pelos en la cabeza. Patrones de conducta que se valen por hábitos culturales, familiares o sociales en donde uno no goza si no menea su hielito del pingüino. Igualito sabes que este jueves vas a salir y saludar al mismo barman de siempre. Lo esencial es estar consciente (empezando por mí), pues tarde o temprano hemos de hacernos la pregunta imperante: ¿Cuándo es demasiado, “demasiado”? Aquí en este país se dice que no se deben confiar de dos tipos de personas: los que mienten y los que no toman. El no tomar aquí es como amar a Daniel Sarcos. Algo raro tienes.

Yo pasé dos meses sin tomar como consecuencia del accidente con la burundanga y fueron dos meses de completa agonía. Sentado ahí en 205, pidiendo ligaditos de Red Bull, soda con limón y limonada con granadina. Engañándome que era un trago. El tema del vaso en este país es importante. Nos hemos acostumbrados a que el vaso sea nuestra tercera pareja. Sin él no somos nadie. Salvo domingos de cine (y ahora ni eso porque hasta vino venden), no sabemos salir sin tomar. Por lo menos yo no sé.

Le Club todavía tiene la regla de oro de etiqueta que la gente no baila con vasos. En verdad, se ve feo. Pero se ha convertido en una molestia más que en un patrón de buena conducta. “Love is in the Air” no suena tan bien si no te puedes empinar la copa de champaña. Noches de escarchas que te las gozas como si fuese la última noche de 1999. El problema son las mañanas del día después cuando no podemos dejar de preguntarnos si en verdad ¿seremos los nuevos alcohólicos?-

11 comments:

Olek said...

Chamo Toto... que comico como todos tus blogs tienen comentarios menos este.

GENTE!!! el primer paso para lograr la cura es la ASEKTACCION. (A los Lucas R.)

Ademas, es mejor ser borracho conocido que alcoholico anonimo...

OLEPSIS

Toto said...

Y eso que tenía fotos para prove my point pero si no me dejan hacer el Top 10 Worst Dressed por temor al ostracismo entonces tampoco hago mi Top 10 de gente decadente.

Anonymous said...

Toto siempre me sorprendes con tu manera de mostrar la mas cruda verdad de la manera mas amena posible, y es que si creo que soy alcohólico, no de esos alcohólicos violentos que se ven en las películas malas, o del que Franco de Vita dice que sale en primera plana, pero en definitiva si soy un alcohólico social, y lo he descubierto porque después de un desagradanle incidente se me ocurrió la brillante idea de prometer que iba a pasar 1 año sin tomar, hoy llevo 291 días cumplidos de mi pena, y en este tiempo he descubierto varios efectos secundarios de la sobriedad, a simple vista parece muy sana, pero realmente la sobriedad si es una enfermedad social, y es que la sobriedad te hace más timido, menos gracioso, peor bailarin, menos conversador, mas lento para los chistes, y es que después de una par de tragos los chistes no son buenos, pero igual todo el mundo pareciera entenderlos de manera distinta y reirse a carcajadas, trata de recordar un chiste de le club a las tres de la mañana y cuentalo a tu mamá a las 11 de la mañana un domingo y ve el resultado. Finalmente te impide conversar con cualquier persona después de las 3 de la madrugada, lo que te convierte en una persona socialmente discapacitada. En fin espero que estos 75 días pasen rápidos, porque extraño los 2 x 1 de OUTBACK, o los sábados olímpicos del Hoyo 19 al Pinguino y de ahí a Le Club, en definitiva mis amigos cada vez me ven más raro cuando los invito a la GAN o al MACSI (que no es lo mismo el que el MXIS que quedaba en Ciudad Banesco) o a ver la nueva puesta en escena del grupo Rajatabla, extraño a mi antiguo YO, ese YO socialmente adecuado y altamente extrañado. La sobriedad es la enfermedad mas heavily overrated de la sociedad actual.

Salsa de Curry

Toto said...

Que buen comentario Salsa de Curry. Pero es así, no sabemos salir sin tomar. De todas las personas yo soy el más equivocado en decir esto pero es que lo pone a pensar a uno que no existen planes de fin de semana si no incluyen alcohol. Eso, creo, es un error pero que ya debe ser una decisión indiviudal como la tuya. Y te admiro porque yo lo hice por 2 meses obligado. No autoimpuesto. Y fueron infernales.-
Long live the Curry Salsa Countdown to the New Year!

Maria Buroz said...

Esto me dolió en el alma...

AMZubi said...

Cristo, que mal recuerdo el de los 2 meses sin tomar, tu impuesto por el medico y yo por promesa.... Te acuerdas, cuando me iba a casar? La despedida de Galipan? No se como lo hace Bebella...
Fueron 3 meses dificiles...Pero me di cuenta de lo horrible que es estar sobrio! (O de lo mucho que tomamos!)
Todo el mundo escupe despues de las 2 AM! Nadie sabe comportarse, son todos mas impertinentes que yo!!!! Horrible experiencia (una razon más para no ser madre por ahora!)
Y hay un detalle que no mencionas, que todos después de esa palamentazon nos montamos en el carro y manejamos! En este país no hay cultura de no tomar si manejas, cosa quee me parece más grave que estar sobrio solo.
Buen dato el de los 14/7 tragos... Esos numeros los uso esta semana seguro!!!!

Laura Strazzaboschi said...

Yep, We´re all alcoholics... Cheers!

La Perfecta said...

7 tragos??!!

no, no, es en serio? 7 tragos?

de que? bueno, no importa de qué porque yo igual bebo más de 7 tragos de cualquier cosa casi todas las semanas.

Con razón los gringos le dicen alcohólico a todo el mundo. Aquí mientras no pierdas tu trabajo por la bebida, todo bien.

Es gracioso que hablaras de esto porque yo lo hice hace un par de días.

btw, gracias por tus palabras en mi blog. ;)

eusucre said...

"jamás quieres que las personas se recuerden de ti por tus vicios"

Firma: Eugebria.

Bibi said...

Somos los nuevos alcoholicos, es así....

Kenia ! said...

"en este país se dice que no se deben confiar de dos tipos de personas: los que mienten y los que no toman. El no tomar aquí es como amar a Daniel Sarcos. Algo raro tienes"

Es la primera vez que leer tu blog, me hace sentir mal. Really.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...