Monday, September 22, 2008

Buenas, ¿te puedo odiar?

Lentamente, mis amigos harvarianos me están introduciendo en la cultura de acudir al teatro en Caracas. Con espacios cada vez más reducidos para salir a entretenerse, me ha gustado eso de ir a sentarme por dos horas a oír los problemas de de los demás. Así sea del amor transexual como el que vi en “A Orillas del Rio Támesis” o la comicidad de la muerte en “Amanecí con Ganas de Morirme”. Todavía me falta sentarme a ver las obras respectivas de la versión criolla de Sir Laurence Olivier y Vivien Leigh (léase Luis Fernández y Mimí Lazo). Error garrafal que espero subsanar en las próximas semanas.

Hoy me he pasado el día pensando en uno de los sketches (la palabra no hace sino recordarme de Miguel Ángel Landa en “Bienvenidos”) que vi en “Amanecí con Ganas de Morirme”. El que más me gustó fue uno que hizo Mónica Pasqualotto (mi nueva poster girl) sobre una señora mayor que se le muere el esposo el día de su propio cumpleaños. La escena es ella sola hablándole a una cajita de cenizas. La genialidad es la arrechera que siente la señora porque el esposo escogió ese día -el de su cumpleaños- para morirse. Ella lo odia tanto por eso que lo mandó a cremar. Porque no puede concebir que de ahora en adelante ella va a tener que ir todos sus cumpleaños a cortarle la gramita al imbécil que se murió.

Y así se remonta la escena. Su odio va desde lo mundanal hasta lo profundo. Por fin el esposo le dio el mejor regalo de su vida: se murió. Pero la cagó escogiendo ese día. Por fin se acabaron los días del control remoto y de la lancha de carro que no sirve. Ahora ella se viste para si misma, se larga a donde ella quiera. Si el monologo tuviese una banda sonora sería ese que cantan las despechadas sobre “Hoy vas a ser la mujé, que te dé la gana de ser”. Porque la esposa por fin se admite el lujo de prender un cigarro en el sofá de su casa, sin estar pegada “al balconcito” porque el marido no aguanta el olor. Por fin es ella. Aun cuando irradiando todo su odio sobre esa cajita, admita al final que le va a hacer falta. Si algo vale la pena ir al teatro, es por morirse a carcajadas sobre esa escena. Es la mamá de uno ante el espejo. Esa como la Mima que jamás pensó en el divorcio, pero sí varias veces en el asesinato.

Eso lo pone a pensar a uno. ¿Se puede verdaderamente odiar a una persona? ¿A no tolerarlo? Josefa acaba de descubrir las maravillas de Venevisión Plus y RCTV Internacional cada vez que El Emperador decide encadenarse para enseñarnos sus nuevos ropajes. Ahí están los cuentos de victimas de ladrones bancarios que se han montado en aviones a encontrarse a la suegra del estafador y vociferar a viva voz: “Si el avión se cae, se pueden agarrar de ésta señora. Porque la mierda flota”. Los divorciados que no se hablan ni en el acto de fin de curso de Clementina o las come hombres que confiesan sus jugarretas una madrugada encima de un puente, dejándolo a uno pensando que quizás hubiese sido mejor lanzarla al vacío. No creo que nada en esta vida sea tan grave que no pueda ser perdonable. Ya sea por las vicisitudes del tiempo, las vueltas que da la vida o que alguien sea lo suficientemente astuto como para planificar el asesinato en el Expreso de Oriente y acabar con todos los maulas, ex esposas infieles o comemierdas de esta vida.

Mientras tanto, solamente dan lastima. Quizás esa sea la peor forma de odiar a alguien.-

5 comments:

Beatriz E Moreno said...

ME siento muy culpable de no haber ido ni a una sola obra en mi estadia en caracas! Bueno ya vendran otras vacaciones! Y SI me pase la manana riendo y llorando por TU CULPA,Gracias!! jajajaja

Zubi said...

Genial este post!!!!
Lastima sin duda alguna es el peor sentimiento que se puede tener hacia alguien!
BTW no puedo parar de reirme con el "detalle" de la mierda que flota!!! AJAJAJAJA

Igor Zurimendi said...

Comparto lo de la lástima, ni siquiera le das la importancia que significar odiar a la persona.

Manuela Zarate said...

Chamo...este post no tiene desperdicio.
Lo de la lástima....so true...hay una persona que me sigue queriendo fastidiar la vida y cada vez que viene al ataque mi lástima crece...y nunca lo había pensado, es verdad, lastimeramente (jeje) es una forma de odio.
Segundo, me hiciste pensar con lo de la viuda y los divorciados, en ese momento de la relación en que ya la cosa está tan muerta que hasta terminar es una tortura y te ves deseando no que se muera ni mucho menos pero si cosas como: ojalá me monte cachos!!!!

Manuela Zarate said...

Este post no tiene desperdicio. Nunca me había puesto a pensar sobre la lástima como una forma de odio. Pero sí, es como el peor de los desprecios, es lo que queda después de que ya estás demasiado cansado de odiar y no puedes perdonar porque el otro no quiere dejar el conflicto.

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