Saturday, September 6, 2008

De cómo la Gorda y Toto conocieron a Jegny Carolina (Vol. 2)

Nota: para entender este cuento correctamente, leer el post de abajo primero.

Con la Gorda poniéndose los cuatro ojos para ver mejor al Mamarracho y yo terminando de comerme mi sanduchito de queso aplastado, nuestro amigo empezó a contar la historia de la amiga de Belinda, su novia. Jegny Carolina Seijas Bargas era la chica más popular en el quinto año diversificado del Liceo Pastor Bueno. No era tan bonita como la Befe pero las dos sabían lo que es que le tengan envidia a uno. Verán, Jegny y Belinda habían decidido fundar el equipo de porristas “Las Azulejas del Pastor” en el liceo. Nadie las notaba pero ellas se dijeron una tarde comiendo helados en Yogen Fruz, que el equipo de básquet del Pastor Bueno no iría para ninguna parte sin ellas como socorristas de la diversión. Cuando se corrió el rumor de pasillo que después de la clase de puericultura iba a haber un casting, las demás compañeras del salón corrieron a anotarse. A nadie le importó saber de que era el casting. La mayoría oyó simplemente la palabra y pensó que por fin su sueño de ser parte de un reality chow donde se preguntase si había corazón, se haría realidad.

Con el equipo de las Azulejas del Pastor conformado por nueve de las mejores compinches, Jegny se lanzó a coreografiar el acto principal. Como la fecha era cercana al Día de la Independencia, a Jegny no se le ocurrió mejor cosa que hacer el tema sobre la venezolanidad. El día del juego, llegó el intermedio y salieron las chicas. El acto empezó muy bien: nueve buenotas con faldas joroperas a la cadera bailando al son del “Manduco” de María Rivas. El problema fue cuando la canción agarró ritmo. Allí se removieron las faldas cual pantalón de stripper, quedando en tanguitas cortas y revelando dos letras negras pegadas con goma Elefante en cada una de sus nalgas. Cuando al final de la canción las nueve se unieron para darle la espalda a la audiencia, las letras se combinaron para decir: “PROMO 13 PARA SIEMPRE”. Sin importar los aplausos y las ovaciones, Jegny fue botada ese mismo día del liceo por indecente. A Befe la indisciplinaron por mala conducta.

Pero ese acto atrevido no hizo sino popularizar la fama de la Jegny. En su semana de botada, su correo darkdulce16@kantv.net que le ayudó a abrir Onofre, su pana del cyber donde ella frecuentaba, se llenó de admiradores que le escribían: “Beiby lo siento mucho pero igual te deseo con tus pompones”. Cuando volvió al liceo una semana después, todos querían salir con Jegny (o sus nalgas). Su Jean Book se lo trazaban con comentarios de “Jegny foureber”, le grafiteaban las paredes del liceo con “Jegny hueles mejor que Jean Naté” y le regalaban peluches de Tigger con corazones de “te amo”.

Ella ni tonta, comenzó a sentirse apreciada y era común verla como se bajaba la camisa para que todos pudiesen ver algo de sus tiritas de sostén de plástico. Jegny solita popularizó las uñas esmaltadas con abejitas y mariposas. Su zenit vino cuando marcó pauta en los piercings. Ya todas se habían hecho el del ombligo desde que Rubí, la más ricachona de la promoción, había llegado del Señorita Confraternidad Bolivariana Teen en Cali, Colombia, con uno de chispitas verdes. Todas se habían perforado cuatro huecos en las orejas y deletreado la inicial del novio de turno con cristales rosados en los senos. Jegny fue más allá.

Al bonche de los dulces dieciséis de la prima de Hank Montoya alias “El Tuqui”, llegó con un piercing en la uña del dedo índice. Ni el anillo de aguamarina de Betsa que le había mandado a hacer su tía en La Casa de las Togas, pudo opacar semejante revolución. Las niñas del Liceo Pastor Bueno no podían competir con las pintas fashion de Jegny: cabello rubio rizado, top descotado a rayas de esos que se abrochan en el pubis, y una ruana de cebra que se había comprado en Mérida por si le daba frio. Falda de jeans con centellitas en forma de estrellas y sus inigualables Converse futzia (en verdad uno rosado y uno amarillo) que le habían costado tres sueldos como promotora en Arturo’s de Las Mercedes.

Bailó merengue saltadito toda la noche con Keider, el novio de Maricruz, que estaba enferma de peritonitis. Pero en la hora loca, no se pudo besuquear con él en el baño porque la mamá del Tuqui había puesto una fragancia de lavanda que apestaba. Él la llevó afuera para enseñarle el nuevo spoiler que le había montado a su nave de paquete, pero no se sabe que pasó después. Lo único que se sabe es que Maricruz le cayó a piñas a Keider cuando el lunes llegó al liceo con su carro pintado con Griffin diciendo: “Mami eres la luz de mi existencia”. Ella, recién salida de su encierro peritontiesco obviamente entendió que el Keider se había estado jamoneando con otra chencha que no fuera ella. El acabose vino el día después cuando Maricruz le devolvió los trofeos y medallas que se había ganado Keider en el campeonato intercolegial de caimaneras.

Pero Jegny no tenía tiempo de esmoñetarse con Maricruz. Y con Keider adoptó una actitud de “si te he visto no me acuerdo”. Se había anotado para decorar el aula de usos múltiples para celebrar el acto de grado de su promoción. Este quedaría mejor que las gaitas donde habían bailado la canción de Yasuri Yamilé criollizada (el director le había dicho que estaba bien) y el fatídico baile porrista de “Las Azulejas del Pastor”. Jegny se fue a Copy Envíos, donde quedaba el antiguo Dinotropolis de El Marqués y mandó a hacer un pendón con todas las caras de la promo. El pendón le costó bien caro pero ella estaba dispuesta a que el acto fuese inolvidable.

Con la recolecta que pasaron en clases de Física, usando la gorra de Mervin como alcancía, pudieron pagar una estatua de El Pensador en hielo para decorar la sección donde se haría el brindis y la recepción. Ella había visto una escultura de cisnes en el Salón Gales en la boda del jefe de su mamá y le pareció que esto era elegantísimo. El liceo no permitía la entrada de licores, aún cuando Kitty, la mamá de Quaren la de Humanidades, trabajaba como promotora para Chequer’s pero Jegny se averiguó que la nonna de Bertie hacía unas merengadas de diablitos que podían echarle coco anís y así nadie se enteraría.

El acto fue todo lo que Jegny se esperaba. Randalf Martínez, el barítono de las Voces Cantoras, entonó la letra de “Una Fan Enamorada” cuando entraban los graduandos. Jegny pensó que esta era la mejor manera de decirle al Liceo Pastor Bueno lo honrados que ellos se habían sentido de estudiar allí. La idea le vino mientras filmaba una escena como extra en la película de Servando y Florentino, después de un casting que hizo con unas imbéciles de la jai que se las daban de fanáticas. Si ella podía sentir tal amor por sus ídolos, seguramente sentiría el mismo amor por su colegio. Esa canción lo decía todo para ella. (Y cuentan que puso la filmación de esa escena en su currículo como Experiencia Profesional y todo).

En la noche su tía Migdalys, le organizó una cena con bugueesas pero lo mejor fue la torta que le regalaron sus abuelos: la cara de Jegny toda hecha con patillaje de colores de una foto que le habían tomado en Hermans, la academia de modelaje. A Jegny le daba lástima picarla. Por eso le tomó fotos con el celular que le regalaron, para montarlas en su space del recién abierto correo de Hotmail cositaricaestramvostica@hotmail.com para que las pudiesen ver sus amigas del Campamento “Vaqueritos Valientes”. El conjunto musical pertenecía al ex baterista de la banda de Miguel Moly y ella bailó toda la noche con sus compañeros de curso. Tanto, que terminó con las pantorrillas amoratadas. Probó el ssshampan por primera vez y se mareó pero solo un poquito. Ella ni loca que iba a vomitarse en sus tacones de Candies que la hacían ver como Brisni Espears.

Y con ese cuento que nos echó el Mamarracho en un recreo cualquiera, la Gorda y yo tuvimos material para divertirnos por todo lo que quedó de nuestro bachillerato, la universidad y ahora por Messenger mientras ella continua con su autoexilio en Miami y yo aquí en Caracas. Por alguna razón siempre nos preguntamos por la vida de Jegny Carolina Seijas Bargas. Una vez me encontré al Mamarracho ya graduados y le pregunté por Belinda y por Jegny. De Befea me contó que había metido la pata en su viaje de graduación en Pui Pui y habían terminado a su regreso pero que de Jegny Carolina poco se supo.

Lo único que se sabe, es que al día siguiente del grado, Jegny le dejó el pelero al wachiman de su edifico con quien se había dado unas latas en la fiesta y abordó un Aeroexpreso que le ayudó a pagar su padrino y se fue para Ocumare de la Costa y que a aprender ingles porque le tiraron un datazo que ahí frecuentaban los turistas trinitarios. Se sabe que mandó un rollo de fotos con un amigo pero las fotos se velaron. Pero todos los años los integrantes del Liceo Pastor Bueno se reúnen en las fechas del reencuentro. Y todos preguntan siempre por la mamirruqui de Jegny. Y el seis de septiembre, día de su cumpleaños, alguien prende un cohetón en honor a ella.

La Gorda y yo siempre nos acordamos de su cumpleaños. Queremos pensar que terminó trabajando como modelo en una lotería como siempre había soñado, según me contó el Mamarracho. La Gorda jura que ella la ha visto en televisión y que ahora funge como backup dancer en Camino a la Fama. Yo en cambio creo que el cuerpo de Jegny es el cuerpo de la catira de la valla de Traki en Margarita. Porque de de eso no hay duda. Esa chama seguramente se volvió famosa.-

Por eso, Feliz Cumpleaños Jegny Carolina Seijas Bargas. Donde quiera que estés. ¡Más fiiiiiiiiino!

Créditos:
El Wall de B.R. y J.N. Insuperable en estos temas.
La Gorda por permitirme publicar nuestras memorias
Nota: Cualquier parecido con la coincidencia…es pura realidad.

4 comments:

idream2 said...

I can't stop laughing.
I me siento super culpable de reirme de una realidad tan triste
Anyways, buenisimo!!! :)

Andre said...

Totinsss!!!! jajajajaja me siento halagada... que orgullo.... tqmmmmmm

iLi said...

jajajajajajajajaja diooooses que vaina tan buena..

iLi

Lore said...

JAJAJAJ!! Jegny FELIZ CUMPLEAÑOS.. where ever you are... Los cuentos de Jegny son lo mejor!!!

Se imaginan la cara de Miss Ines si las porristas del Jefferson hubieramos quedado en paños menores!! jajaja!!

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