Thursday, September 25, 2008

The Hermaphrodite Cheerleader from Long Island

El Junip sigue en su mundo corporativo pero ya llegó al punto de quiebre (Point Break: great movie!) de la desesperación. Ese donde uno se las da de Bob el Constructor y quiere seguir trabajando pero la Boss no le manda más “proyectos” porque como la leche en este país, sencillamente no hay. Y aunque las compañías insisten en fire wallear todo tipo de páginas en Internet, no queda de otra sino sucumbirse a ver que random piece of information se puede conseguir. Se deja atrás el prejuicio por Wikipedia y uno se pone a investigar sobre el origen del cambur pintón. O sobre los baobabs.

Así que Junip aquí te va la leyenda urbana colegial de la semana para que no te pegues un tiro mental en lo que te queda de la jornada laboral. Este es sobre un amigo mío que se llama Fernando. El estaba estudiando en los Estados Unidos en una de esas academias estilo Hogwarts pero la mamá se divorció y se regresaron a vivir a Caracas. Meter a un gringuito venezolano (por más que haya comido arepas en Utah, sigue siendo gringo) en un colegio venezolano es toda una transición porque no solamente eres “el nuevo” sino que también eres “el freak” que usa Vans antes que los Vans se pusiesen de moda.

Como todo colegio en Caracas, el de Fernando tenía tres cosas indispensables: una cartelera sobre la resistencia indígena, una directora de sexualidad dudosa y el sequito criollo de Mean Girls. Y entre toda esa parafernalia de camisa sudada con olor a recreo, del Big Man on Campus, las intervenciones del Most Likely to Succeed, de Flipper el amigo de todos y de la Piñata (esa Lolita a la que todo el mundo le da palo), estaba Irwin.

Irwin era un chamo inteligentísimo que seguramente hoy en día es vicepresidente de Finanzas de algún banco londinense mientras que las Mean Girls probablemente son unas patéticas soccer moms con mechas “rubias”. Pero llegar a primer año con un Casio que saca cosenos en la muñeca y un bulto de los Power Rangers con la regla T salida, es tu boleto para el cayapeo. Todo el mundo está tan inseguro con eso de la camisita azul, el sostén de relleno, la proliferación puberta del acné y los fatídicos brackets que a alguien siempre hay que echarle la culpa por los males del otro. En este colegio en particular, le tocó el sometimiento al pobre Irwin.

La parte triste de la historia es que a Fernando, por ser el nuevo, también le tocó ser parte de las bromas y de las sacadas de gato de los demás. Devolvía los golpes y jugaba quemao en el recreo, pero igual sabía que por ser “nuevo” y por ser “gringo” le iba a tocar su dosis de linchamientos. No sería tan grave como a Verónica, la gorda de sexto “B” que le pusieron laxantes en sus chocochitas y se tuvo que ir a su casa. Pero la burla empezó a estar a la par de Irwin y Fernando sabía que algo tenìa que pasar si querìa sobrevivir en este colegio.

Un día, en la clase de Educación Familiar y Ciudadana, Miss Judith les mandó a todos a hacer un trabajo durante la próxima hora en parejas. De una se oyó el charrasqueado de los pupitres para asegurarse el puesto con el mejor pana. Mujeres con mujeres y hombres con hombres, pues eso de mixto no llegaría hasta tercer año cuando La Lolita Piñata rompió el hielo y se terminó de agarrar a todo el mundo. Los únicos que quedaron sin pareja fueron Irwin y Fernando alias “los desafortunados”, por lo que a Miss Judith le pareció estupendo que los dos hiciesen el trabajo juntos para que Irwincito le diera la bienvenida a Fernando al colegio. Yeah right!

No importase que Fernando hubiese jugado una caimanera hace menos de cinco minutos en el recreo, el hecho de haberse puesto con Irwin provocó una lanzadera de borras, escalimetros y hasta la lonchera Rubber Maid de Karina. Irwin no le paraba mucho pero Fernando comenzó a pensar en posibles viajes de polizón a otro colegio porque aquí no iba para el baile. Poco sabría que en menos de diez minutos la vida de alguien cambiaría…para siempre.

Por lo general Septiembre es un mes de enfermos. Llegan las lluvias y un neo bachiller llega misteriosamente con una gripe aviar que procede a infectar al resto de la comunidad con una simple opresión del botón de la fuente de agua. Durante esa hora de Cívica, el Profesor Sarmiento, coordinador de bachillerato, entró al salón para decir la siguiente pendejada: “Todos los jóvenes que se sientan mal y tengan gripe están excusados y pueden irse a su casa a mejorarse… estamos tratando de filtrar a la gente enferma para que no se propague esta epidemia.”

Obviamente TODO el salón (menos Irwin y Fernando ) se paró para agarrar sus bultos y salirse del salón para irse pa’l carrizo. El Profesor Sarmiento no estaba contento y comenzó a hacer un interrogatorio para ver quien estaba enfermo y quién no. Una tosecita por ahí, un estornudo y lentamente se iba excusando a la gente para llamar a “sus padres y representantes” (¿Quién carrizos es el representante?)

Irwin, no se sabe si de verdad estaba enfermo o hizo un intento por que lo dejasen ir a la santidad de su hogar, comenzó a fabricar lo que probaría ser un estornudo masivo. Fernando se quedó sorprendido como empezó calladito el ah…ahh… AHHH y como comenzó a crecer para revelar su final monstruoso. Cuando llegó por fin el momento del CHOOOOOOOO!!! la sorpresa salió tanto por arriba como por debajo. Verán, la madre de todos los peos salió expulsado del cuerpecito de Irwin con la fuerza del estornudo. El peo no fue normal. Fernando cuenta que ese “estornupeo” fue hace más de 10 años y hasta el sol de hoy no se ha oído estruendo igual.

Las risas y las burlas se abalanzaron como un tsunami pero para el horror de Fernando, todas venían hacia él: “Que boooolas el nuevo!!! Se tiró un peeeeeeooooo!!!!” gritaban los ratas. “Aaaaascoooo” gritaron las sifrinas. Con su futura reputación puesta en la línea, Fernando no pudo más y se paró en el pupitre al lado de Irwin (petrificado con lágrimas en los ojos) y gritó a todo pulmón. “NO FUI YOOOO… FUE EEEEEEL!!!!!!” Fue el momento más cruel de su vida pero asumir un peo que no es de uno es como asumir la paternidad de alguien que no conoces (a menos que hayas estado involucrado con Anna Nicole Smith).

En ese momento, las lágrimas de Irwin empezaron a correr por los cachetes sonrojados. El seguía petrificado pero para ponerle más sazón al asunto, el Profesor Sarmiento le preguntó: “Joven ¿y por donde estornuda usted?” Ahí si comenzó el boo hoo de alguien que se dio cuenta que se había arruinado de por vida. Y lo que terminó de coronar el acontecimiento fue cuando Miss Judith no se le ocurrió mejor cosa que aconsejar a viva voz: “pero Irwin….VE AL BAÑO!!!”

Ahí fue cuando Irwin procedió a vaciar los contenidos de su bulto… Se lo puso en la cabeza y corrió desde su pupitre hacia la salida más próxima. Las burlas aumentaron cuando chocó con la puerta por que no la veía por el bulto. Pero por fin encontró la manilla y salió corriendo para no ser visto más durante las próximas dos semanas. Fernando sobrevivió el colegio. Hoy en día se arrepiente de haber apuntado que Irwin era el dueño del peo. Pero es que las cicatrices de la adolescencia toman años en sanarse.

La lección: Ríete de tus peos.-

2 comments:

Alejandro Aguerrevere said...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!
Toto this is too much!
Fue exactamente what pushed me over the edge... Me lo lei me mori de la risa and I quit!

Doña Treme said...

Puedes preguntarle al Principito sobre los baobabs...

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