Thursday, September 25, 2008

¿A que se dedica el caballero?

El miércoles me paró la policía en uno de esos chequeos rutinarios. En este país a uno lo paran por dos razones: por tener cara de delincuente o tener cara de guevón. Yo caigo en la última categoría. La verdad le tengo miedo a tres cosas: quedarme atrapado en un freezer, los cocodrilos y la autoridad. Meterme en un congelador con un anfibio disfrazado de Gestapo es la misma tortura que vivió el candidato McCain en Vietnam. Algún día me psicoanalizaré sobre los cocodrilos. Pero creo que los freezers viene de algún cuento que me echaron sobre un niño jugando al escondite o algo así cuando estaba chiquito.

Lo que si sé es que una vez tuve que apagar la radio manejando hacia el aeropuerto porque en Full Chola estaban dando una noticia que asaltaron una casa y metieron al beagle en la nevera. No se murió pero me identifiqué con el Snoopy big time. La autoridad es otra cosa. Vivimos en un país lejos de aquellos en el que el policía ayuda a la ancianita en andadera a cruzar la calle. Aquí lo que se pregunta es, ¿Adonde demonios va una vieja impedida cruzando una calle? ¿A la Plaza Brion a protestar?

Por más que uno tenga sus papeles en regla, siempre hay tres mil preguntas. Primero viene la tocadera de stripper que sufrimos para ver si escondemos el cañón que va a matar a Chávez en los boxers (that’s not it). No contentos con el “cavity search”, te dejan ahí en un silencio tenebroso mientras estudian tu cedula de identidad como si en la huella estuviese el mapa de la Atlántida. Suben la mirada y te ven. La vuelven a bajar. Y mientras tanto uno con su cara de imbécil tranquilo, pero secretamente preguntándose si en verdad seré un terrorista. ¿Porta armas? No. ¿Tiene drogas en el carro? No te lo diría. ¿A qué se dedica el caballero? Pregunta difícil para mí. ¿Hacia dónde se dirige? A dar clases pero secretamente pienso que pobres de aquellos que no van a ninguna parte sino que sacaron el carro a dar un paseo.

¿A quién pertenece el vehículo? Respuesta rutinaria de explicar que hay algunos que somos hijitos de papá y que por ende el nombre no corresponde con la cédula. ¿Qué tiene en la guantera? La abro y ahí salen mis dotes de drag queen porque cuanta niña se ha montado en mi carro deja cepillo, gancho, rímel, lentes oversized de algún cotillón y el microfonito inflable. Ni me molesto en explicar. ¿Tiene carta de trabajo? Me rio. El policía vuelve a bajar la mirada hacia la cedula. Mierda, me van a meter preso por no ser obrero. Adelante, caballero.

Ya cuando te dejan, y uno sigue ahí orillado metiendo sus documentos en la cartera, se pone a pensar en todas esas cosas imaginarias que no están en el carro. El cuerpo en la maleta, el paquete de heroína debajo del asiento, la botella de anís semi abierta en el posa manos y Madeleine la nena secuestrada metida en el bulto. No sé porque pero me pasan esas cosas por la cabeza. Es lo mismo cuando voy a entrar en la aduana de los Estados Unidos. Por más bien vestidito que esté uno, que no se ha robado ni un chicle (últimamente), no puedes dejar de pensar que quizás vean en ti al próximo Osama. Y aquí en Venezuela, donde la policía es tan confiable como dejarle tu hijo a la de “La Mano que mece la Cuna”, me pasa peor.

A los quince años me arrestaron por patinar en Los Próceres encima de un piso de mosaicos raidos. Sin explicaciones me metieron en una jaula para luego de cuatro horas sin respuestas, tener a un Comandante dándome a mí y a doce imbéciles que tambien estaban empatinados, una charla de “carajitos que se creen la tapa del frasco”. Lo de la tapa del frasco me lo creí. Lo que jamás me explicaron es porque me arrestaron. Definitivamente no es como los cuentos de Miroslav Sasek donde te contaba de aquellos policías en “This is Paris” o “This is London”. Aquí no hay quien dibuje semejante comiquita.-

5 comments:

Andre said...

Gracias por regalarme las mejores carcajadas de la semana entre esto y el Cheerleader de Long Island tengo suficente para soportar el ultimo dia de la semana/!!!!! Eres lo maximo

Carito said...

La verdad es que aquí que te pare la policía es aterrorizante, pero más que por el interrogatorio es por la duda de no saber si estás cayendo en la mano de delicuentes o de policías

Igor Zurimendi said...

Carta de trabajo? En serio? Que orwelliano.

Manuela Zarate said...

Qué grande eres mi Juaaannn!!!! Miedo a la autoridad, como te entiendo!!! Compartimos terapeuta!!!! Así ahorramos plata. Yo les tengo terror, pánico, a mi que no me cuenten secretos delictivos porque yo canto todo!! Esos honguitos ni me han agarrado la cédula ya me dicen: "Ciudadana, la unidad se va detenida" Y díganme en Chacao y Baruta que se sienten algo así como Hancock meets Green Lantern. No no no...muy mal.

Toto said...

Es que eso es otra cosa que yo no entiendo. ¿Por que demonios uno raya el carro con las columnas del estacionamiento del Tolon y te dicen que la "unidad va detenida"? Que paso con eso de multar?

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