Saturday, October 25, 2008

Mystic River


Mi mamá dice que los que viven en La Lagunita son unos maleducados.” Esto me lo dijeron anoche en Le Club y necesito llamar a la mamá de la que me lo dijo porque quiero cuadrar una hora de consulta con ella. ¡Es mi nueva ídolo! Hay pocos mantras que me iluminan en la vida, y que me hayan dicho eso en medio de un bullicio de gente, me confirma que uno no está tan loco como piensa. Me explico. Yo vivo en una zona pegada al Ávila. Pegadísima. No concibo montarme en un carro para ir a comprar el periódico, un pan de canilla o alquilar una película. Hablo con todos los barrenderos, los parqueros de los restaurantes y denuncié tantas veces la cantidad de choques en mi esquina que hoy mi propia madre me insulta porque el policía acostado que montaron como consecuencia, se asemeja a una muralla azteca (pero en mi defensa: 2 choques en tres años de montado, así que a las pruebas me remito).

Mi idea de vida es que se pueda salir a pie de mi casa y haya un kiosco cerca, que el señor del abasto te fíe o te cambie cheques (a las cinco de la tarde con los bancos cerrados, él es el mejor de los cajeros) y que la señora de la tintorería te devuelva a regañadientes, conjuntamente con el flux que mandaste a lavar, una bolsa plástica con siete yesqueros y lo que sobró de un cotillón que dejé olvidado en algún bolsillo. El poco francés que se habla es con el heladero de Martinica y en señas con el señor sordomudo que pasea a los siete perros de la cuadra. Esto es vida. El metro está a ocho cuadras que se caminan gustosamente y si bien, la zona se ha proliferado de comercios sifrinos, aquí se respira gente. Se maneja con gusto cuando las distancias no son caminables. A fin de cuentas la gasolinera está a pata de mingo.

El problema recae cuando te haces amigo de alguien que no vive por tú zona y sus aldeas perimetrales. Es decir, más allá de Mystic River. Cruzar el Río Guaire – Mystic River – y empezar a pasar túneles, subidas, montañas y hasta vacas para llegar a casa de otra persona, es un calvario. El problema no es manejar. El problema es manejar hasta allá. Quedarse en la cola del túnel de La Trinidad sin cigarros es como llegar por fin a Jardines Marvín y sacar la tarjetica que te manda derechito a la cárcel. La Infanta mi amiga vivía en una calle que se llama Islandia. Ir a su cumpleaños significaba hacer un paseo mental de paciencia, programar un horario, cargar el carro de cuanto CD remixeado tuvieses, y montar dos que tres Coca Colas y un sleeping bag por si acaso. A fin de cuentas, ibas para Islandia.

Salir con una niña que te gusta se convierte en un problemón cuando el love interest vive en zonas donde te tienes que poner un sweater en cierto momento. No hay nada peor que salir de tu casa, calarte una cola inexplicable (y con lluvia) a las diez de la noche en la autopista de Prados del Este, llegar a La Boyera y empezar a subir y subir y subir y subir por casas apagadas que no demuestran señales de vida hasta que por fin, con el carro a punto de recalentarse, llegas a casa de la niña en cuestión. La pinta exitosa la perdiste, la colonia que te pusiste desapareció entre el humo del tubo de escape, y el culo ni lo sientes.

La niña sale regia, ignorando tu propia travesía (y la introspección mental de “yo quiero, yo puedo, yo voy” que hiciste para llegar hasta allá). Se monta en el carro, sin siquiera darte un diplomita de “YOU MADE IT!” y de apreciar el gesto de incurrir en tierras foráneas. Sólo se limitan a decir “¿ves que no es tan lejos?” Provoca devolverlas. Todo eso, para lanzarse de nuevo por las siete autopistas, cruzar Mystic River y llegar a un bar que queda a un escupitazo de tu propia casa. No hay derecho. Porque después a las cuatro de la mañana, con unos palenques encima, tienes que volverlo a hacer todo otra vez. Te doy tu beso porque me excitaste toda la noche pero “yeah, honey this ain’t gonna work.”

Vivir lejos es una mala educación. No se le hace a alguien que “vive cerca”. Isa y Leo viven más allá de Las Marías. Y me odian y detestan porque yo jamás, en sus cuatro años de casados, los he visitado en su casa. Es que a mí me parece inconcebible que una niña, como Isabel, la que busqué toda su vida en Campo Alegre, que sabe lo que es caminar por una calle y comprar un pan de canilla que llegue calientico a su casa, se mude para algo que seguro son los restos de la Atlántida y me regañe porque yo no la visito.

Cuando la gente se presente debería decir, “yo vivo en algo que se llama Los Solares del Carmen”. Ahí tú dices “mucho gusto” y empiezas a gritar “¿Sebucán?”, “¿Los Palos Grandes?”, “¿Altamira?” a ver si aparece alguien que te entienda. Vivir en distancias separadas por un río es maleducado porque cuando a uno le dicen “estoy en el Centro Médico”, uno se monta en la Cota Mil con su ramito de cariaquito morado para visitar al enfermo. Y quedas como un pendejo, cuando llegas y te das cuenta que el imberbe que se rompió una pata imitando a El Puma, vive en La Tahona y lo que él concibe como el “Centro Medico” es el que queda en la Trinidad. ¡Joder!

Sinceramente. Es el colmo continuar con amistades lejanas o potenciales romances que se basan en “pero si no es tan lejos.” El amor y la amistad conquistan distancias; eso es cierto. Pero hay que pensarse mucho en eso de salir con alguien que vive más allá de Mystic River.-

12 comments:

Igor Zurimendi said...

Estás inspirado toto. Otra que no puedo sino darte la razón. Yo lo llamo el lejano Este.

Doña Treme said...

Andrés López dice en "la pelota de letras" que enamorarse mas allá de 20 cuadras a la redonda es amor puro... y seguro tiene razón. Yo tuve uno novio que vivia en Montalban y cada vez que iba a su casa era un via crucis.
Suena chocante, como si uno se las diera de X o Y... pero es cierto! En esta caótica ciudad que todo es una cola, es bastante descabellado establecer cualquier conexión emocional con alguien que viva a mas de 20 cuadras de distancia

Babs said...

Amigo, es lejos, especialmente a la madrugada...preguntale a Olek, que se fue de Los Palos Grandes a la Trinidad y a La Lagunita casi 5 anos jajaja!

Carito said...

Jajajajajaja, con todos esos argumentos termino por pensar que siempre me quedaré de este lado el río no vaya a ser que después nadie quiera ir a mi casa!

Isa said...

Tots!! Como me he reido.. Confieso que yo pensaba igual q tu pero ahora q vivo en mi campo admito que me encanta!! Agarra el pasaporte y ven de una buena vez!!!!! Love u Isa.
PD: Te prometo esperarte con una canilla caliente ;)

Kaiser Xavier said...

Chamo, tu si te quejas. Ni que fuera San Antonio de los Altos, eso si es un drama.

victor_marin said...

Excelente reflexión urbana Toto. Comparto contigo muchas de las cosas que planteas. De hecho, pienso escribir pronto algo bastante relacionado con esto.

Tinker said...

Pobre Isa, esos niños pensaran que el Tio Toto solo existe en las memorias de su mami... jajajaja

Lo peor es que desde que tienes carro te has quejado de pasar el Mystic River! Menos mal que la Gorda vivia de mi lado porque si no era asi ni loco me visitabas o me buscabas! Ya se que cuando vaya a Caracas me sale a mi ir a tu casa porque pedirte lo contrario es imposible.

Aunque por otro lado, no tengo problemas porque el hecho de que me hayas visitado en Orlando opaca todas las quejas!!!

Zubi said...

El secreto de un buen noviazgo se basa en la distancia de las casas!!!!
Definitivamente uno se debe SIEMPRE quedar con una persona que viva entre 3 y 15 cuadras de tu acasa, eso si, menos de 3 cuadras, como vivir en la misma casa, caga el noviazgo! (Por eso lo llaman matrimonio, concubinato, arrejuntados, etc...)

Azrael said...

De pana que cruzar el río es una crisis!!! y eso que yo vivo del otro lado del Mystic jajajajaja y no es facil tampoco pa mi tener que luchar contra la corriente!!!!!

Rafael said...

Que bien Toto!!! a pesar de que vivo al sur del Mystic River, vivo a mitad de camino entre el norte y el sur de Caracas. Comparto tu punto de vista, sobretodo cuando se trata de la "significant other", pues no puede vivir a más de 5km de distancia, lo que equivaldría a 3 cuadras en las urbanizaciones falderas al Ávila.

Anonymous said...

Simplemente CO-RREC-TO! IDOLO!

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