Wednesday, October 15, 2008

Of Spaghettis and the Bella Notte

La Chuna es una perra. Literalmente. Llora, chilla, se queja, siempre busca que la consientan y le da celos cuando uno juega con otras perras. A diferencia de las humanas que conocemos que incurren en este tipo de comportamiento, la Chuna es una beagle. Que ella se jure la encarnación tridimensional de la perra de los Darling en Peter Pan (la que servía el remedio) ya es otra cosa. Llegar a casa de mis primos y ver a esa cosa peluda, llorar de la emoción que llegaste como si fueses Sting, no tiene precio. Las sobadas rigurosas en la barriga y posteriores susurros en su oreja de cómo ella es “la perra más belliba del mundo” la hacen creer que ella es la más intrigantes de las Odaliscas. O una consentida como la Olimpia de Manet.

Mis primos se han pasado en el consentimiento. Gorda como está por exceso de galletas y falta de ejercicios, ya no puede volar hacia las ventanas como otrora hiciera cuando un carro se aproximaba. Ahora solo sube las patas en el sofá en que te sientas, en la esperanza que le susurres algún chisme al oído. Porque estamos convencidos que la Chuna oye. Y juzga. Nada tiene que envidiarle a las conversaciones humanas que se suscitan en el camino al baño de damas de un matrimonio en La Esmeralda. Ella sabe quién es fiel y quien se desvive por ella. Se siente sexy, sin saber en su pensamiento perruno, que así lo llamamos nosotros los humanos.

Los perros no tienen momentos especiales. Su día se traduce en acostadas en camas, sobadas ocasionales, paseos apurados y merodear la cocina en la espera de su almuerzo. Los humanos, la raza más niche del reino animal, insistimos en que esto no es tan así. Allí están los casos de perros disfrazados con chaquetas de Harley Davidson (concedemos, estos casi siempre se los ponen a un desafortunado pug), sweatercitos y sombreros de Party Depot para celebrarle el cumpleaños a la bella “Pelusa”. La época del Mundial constituye momentos de tensión para la raza canina. Adornados con bandanas alusivas al equipo del momento, son relegados a segundo plano mientras su dueño grita despavorido a una caja que hace ruido. Ellos menean la cola cuando oyen algo como “goool” pero con el tiempo aprenden a aborrecer el nombre Messi. Después están los poodle. Genero en el cual preferimos ni comentar porque pueden ser heridas algunas susceptibilidades.

El único momento especial, creemos nosotros los humanos, es cuando perras como la Chuna están listas para casarse. Esto lo decidimos nosotros, sin importar que la perra tenga seis meses fornicando con la almohadita de la abuela Margot. Claro, siempre está la mamirruqui de las perras. Esa no espera a que Anita la de "Los 101 Dálmatas" se tope con Roger. Esa se pega a una reja y copula con el primero de los vagabundos que ronde la comarca. Pero por lo general, los humanos tenemos el poder de la castidad de nuestros tesoros.

La revista Estampas está plagada de anuncios de “Bobby busca novia” o “Kitty busca compañero”. Una amiga de mi papá dice que desde que los sociales se ennicharon, estos clasificados y las esquelas de entierros son las únicas columnas que merecen la pena ser leídos. Escritos con esmero, venden al perro macho como un ser activo, viril y participativo que se asemeja a los clasificados del gigoló de turno. Las perras por lo general, no las venden tan prostis. Cariñosa, coqueta y juguetona son los términos más empleados (sí, mentira es medio prosti la cuestión).

Robin fue divisado una tarde en que la Clonquis (dueña de la Chuna) vio desde Outback Steakhouse a un “tipazo” como lo definió ella. Salió corriendo como una fan de Servando y Florentino a cazarlo, dejándonos al Junip y a mi atónitos que la Clonqs fuese tan frontal en la caza de hombres (“that whore, Anne Boleyn”). Cuando volvió, llegó extasiada. Se había conseguido el teléfono de Robín. “Hood?” preguntó el Junip. "No, bobo" dijo la Clonqs y sacó su BB para enseñarnos la foto que le tomó: “Miiiiren que bellooo.” No era un tipo lo que había cazado. En la foto salía retratado un beagle con la porte que ella quería para cuando su Chuna cumpliese la mayoría de edad (termino cursi de la raza humana para poder desvirgar a nuestras perras).

Un año exacto después, la fecha de copulación se dio. Como la corte en Versalles, los respectivos dueños de la Chuna y Robin se reunieron frente a la cámara del Rey – el vulgar jardín – para dejar que sus retoños se conociesen. Por lo general, la gente deja a los perros “do their business”, pero mi familia no es como las demás familias. Nosotros no creemos en eso de que uno no tiene vela en este entierro. Para eso, siempre nos llevamos nuestra propia linterna. Y así mientras Robin se montaba encima de la Chuna, y ésta lloraba despavorida como la violación de las Ursulinas, el tras bambalinas humano sucedía.

Mientras la abuela de Cúa, sabia como es ella, gritaba desde la más alta torre que a los perros no se les puede ver cuando tiran porque no sale la camada correcta, la prima Coqui quien también está en estado, se alegraba porque su hijo y la de la Chuna iban a ser BFF’s. A Cousin Gus se le grababa todo el episodio por BB, pues las llamadas desde Nueva York para saber como iba la cogida eran cada vez más insistentes. La Tía Mamá creaba el ambiente, atenuando luces y sacando cuentas de cuanto se iba a meter con la camada de ocho (la Tía Mamá saca cuentas para todo. Con corchetes y demás). Amelia, la cocinera, preparaba tequeños para el dueño de Robin, quien se vio forzado a quedarse so pena que los Locos Addams le pusieran la mesa de espagueti a su perro y si el Tío Papá no hubiese estado en la oficina, seguro le pone un poco de Barry White para amenizar el asuntacho.

Finalizado el acto después de tres intentos, la familia salió corriendo a congratular a La Chuna como novia en sinagoga. Poco importaba que el Robin siguiese pegado cola con cola, muerto de dolor. El descorche de botellas por el connubio no tuvo nada que envidiarle al anuncio de cualquier primogénito en la familia. Al Robin lo despacharon más rápido que inmediatamente, y a la Chuna le sirvieron el mejor steak tartare de la ciudad. Para diciembre bajo el lazo de moaré del pino (todo un clásico que ya comentaremos), esperaremos a la camada en una noche de narices frías. No son los resultados de las elecciones lo que esperamos con ansias. Más bien si tanto puje por una noche de sexo valió la pena.-


The 7th Sistah!

3 comments:

Doña Treme said...

Yo lo veo asi: Crees tu que podrias vivir en cualquier otra familia que no sea la tuya?

Anonymous said...

Doña Treme en nombre de mis hermanas y primos te comento que ninguno de nosotros pudiese vivir en otra familia, puesto que momentos como estos y artículos como los de mi cousin Tots son los que nos hacen pasarla mas bien que nadie. La chuna (mi perra) es un integrante tan importante como cualquiera de nosotros. Cous, te pasaste y juralo que el 24 Dec under the X-mas Tree, at good old Pita, entre regalos, x-mas carrols, hallacas, pernil, pavo, jamon, ensalada de gallina and lots of french bubbly estaran encima de senda alfombra persa los nuevos miembros de la familia, mis nietos.

Stravinsky said...

Doña Treme en nombre de mis hermanas y primos te comento que ninguno de nosotros pudiese vivir en otra familia, puesto que momentos como estos y artículos como los de mi cousin Tots son los que nos hacen pasarla mas bien que nadie. La chuna (mi perra) es un integrante tan importante como cualquiera de nosotros. Cous, te pasaste y juralo que el 24 Dec under the X-mas Tree, at good old Pita, entre regalos, x-mas carrols, hallacas, pernil, pavo, jamon, ensalada de gallina and lots of french bubbly estaran encima de senda alfombra persa los nuevos miembros de la familia, mis nietos.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...