Monday, October 13, 2008

Todo tiene su tiempo

Hace un par de días fui convidado por mensajito de texto a una fiesta para conocer a un bebé y comer shawarma. No sé que era más largo, el nombre de la criatura o la palabra “shawarma” pero me figuré que no podía ser mala la combinación. El procedimiento en estas ocasiones es el siguiente. Vas, saludas a la mamá y le dices que está estupenda. No importa si tiene puesto una ruana de Soledad Bravo. Le tienes que decir exactamente esa palabra.

Luego te arrastran literalmente adonde está el coche para que veas a la Repollito con pilas y lances tu juicio sobre su innata belleza. No importa que sea igual a todos los bebés. O que por alguna extraña razón tenga un bigote. Alguna imprudencia de tu parte puede costarte la amistad. Lo que sí no hay rollo es en comentar sobre la gordura del bebé. La edad neonata constituye el único momento en la vida de una mujer en donde es perfectamente protocolar y casi requerido, decir que es la “gorda más linda” que se ha visto en Caracas. Así es la vida.

Te preguntan si la quieres cargar y los ves como si fueras Wall-e, huyendo por la izquierda diciendo que no has saludado al papá. Ese da más alivio. Un abrazo fuerte de compadres quien te lleva directamente al barcito donde están los whiskys. Por fin algo que conoces. Por fin algo que puedes cargar como Dios manda. El papá te puede hablar de depresiones post parto masculinas, de cambiaderas de pañales y de la nueva tecnología Ferrari en los coches. Tú asientes contento, haciendo preguntas concretas y completamente ininteresantes. Pero sabes que en menos de dos minutos y medio ya es correcto preguntar “¿y qué tal el trabajo?”

Después de ahí el ritual de conocer ha concluido. Ya es una fiesta cualquiera porque cumpliste con todos tus deberes y pasas a divisar el área social. En este tipo de fiestas hay tres subgrupos: Sentadas en el sofá de la terraza, están las próximas madres con barrigas como pufs a las que le huyes. En la mesita de la izquierda languidecen abuelos y familiares way beyond their bedtime que los saludas con cautela porque si no te arrastran en el cuento detallado del parto. Y ahora con las benditas camaritas en los celulares, el parto es de película. Luego y finalmente, caminando en círculos como las gallinas, porque hay conversaciones que no ameritan quedarse mucho tiempo, está la gente decente: los que vinieron porque le ofrecieron shawarma.

En esos sub círculos estamos todos: los solteros, los divorciados, los que ya cerraron la fábrica y el soltero confirmado con novio en Madrid. No tenemos nada que ver con “pañales, placentas y pezones”, como dice mi amiga Manuela Zarate, pero vinimos para celebrar la obra viviente de dos buenos amigos que hasta hace dos años estaban tumbados en una playa contigo hablando de irnos de mochileros otra vez a los treinta años. Su felicidad por el nacimiento del cigoto constituye nuestra miseria que el plan se tumbó.

Nos acompañan también una especie rara del género venezolano: la pareja de recién casados que, por los momentos, no quiere tener bebés. Esos están fresquecitos de la Iglesia. Colorados por la luna de miel en una playa en Tahití. O en un time sharing si el sarao fue con cofre. La novia ni siquiera ha ido a buscar la lista en Iskia que le dice cuanto fue que se metió con la inversión que le hicimos para montarle su casa para luego proceder a cambiar todo. Así de recién casada está. Yo por lo menos todavía me creo que la tacita de Limoges que me fajé a comprarle no ha sido intercambiada por crédito en Niní y Amalia.

Nosotros los solteros sabemos lo que es ser marginados con el bendito temita de cuando nos vamos a casar. Siempre hay una Tía Esther que fastidia parejo con la preguntica. Pero los recién casados que están pelando la bola izquierda porque el capital se fue en la lavadora, la tienen peor que nosotros. El nuevo esposo no ha devuelto el frac cuando la misma Tía Esther empieza con el cuentico de “¿y cuándo es que ustedes van a tener un bebé? Joder, Tía Esther. Por eso los recién casados que le huyen momentáneamente al “bebeazgo” nos necesitan de backup. Nosotros le confirmamos que es perfectamente entendible eso de aprender a planchar y cambiar bombillos sin tener que armar una cuna en el taxi de Maiquetía, luego del viaje de la luna de miel. Con tal de que no nos hablen de ollas –tema predilecto entre los recién casados- los apoyamos en su celibato reproductivo. Sin presiones ¡Cuando venga el chamo, pues comeremos shawarma!

El temita de las presiones en Caracas es grave. Nuestro problema es que somos extremadamente básicos. Alguien en los años cincuenta se leyó algún cuento en Selecciones de “hombre estudia, se casa, trabaja, cría hijos y se muere feliz” y se lo pasó a las próximas generaciones como la hemofilia de la Reina Victoria. Y si bien todos queremos ese cuentico de hadas al final del día, no nos viene a todos por igual. Ni en el momento exacto. No hay nada peor que te pregunten “¿y qué vas a hacer después?” Una pregunta que se cala el estudiante con la toga puesta, la novia con la corona de plumas del cotillón, el nuevo MBA de Harvard y la nueva gerente de la cocina de su apartamento. Hay gente que no les basta con que tú estés viviendo tu momento estelar. El apremio por el futuro es una constante en cualquier conversación de sarao. El reloj de la Tía Esther es una bomba en tu contra. ¿Y qué vas a hacer después? Amiga, tomar.-

To everything there is a season,
a time for every purpose under the sun.
A time to be born and a time to die;
a time to plant and a time to pluck up that which is planted;
a time to kill and a time to heal ...
a time to weep and a time to laugh;
a time to mourn and a time to dance ...
a time to embrace and a time to refrain from embracing;
a time to lose and a time to seek;
a time to rend and a time to sew;
a time to keep silent and a time to speak;
a time to love and a time to hate;
a time for war and a time for peace.


Eclesiastés 3:1-8

3 comments:

La Perfecta said...

el post está tan acertado como siempre... odio ser la única prima sin novio en las reuniones de Diciembre.

Lo peor es q incluso cuando sí tengo a quien llevar no lo hago porque mi familia critica hasta al gato.

Pero lo que venía a decir es que me tomé el atrevimiento de citarte en mi blog, escribiste algo TAN genial que no podía dejarlo pasar XD jejeje

un abrazo!

Tinker said...

Tonti pero sin esas experiencias no tendriamos este tipo de posts! Embrace them :)

Por cierto cuando sea yo la que te invite a ese tipo de eventos te doy permiso para que seas 100% sincero.

kisses

marimarval said...

sencillamente inspirador.
Lo amé tanto que copypasteé (verbo copypastear) el final en un doc en mi comp.
Lo imprimiré y lo repartiré en las respectivas oficinas de mi papá, mamá, tíos y allegados que me tienen más verde que Elphaba con la bendita preguntica!

There's a time for everything i'll say... y es demasiado cierto!
Wise words T, gracias!

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