Tuesday, November 11, 2008

¿Estamos Ego-bloggeando?

Estoy un poco frustrado con lo que he venido escribiendo. No de cómo lo escribo, sino de lo que estoy contando. A veces provoca guindar un afiche que diga “Gone Fishing” hasta que te venga algo que vale la pena pero no dejo de intentar por la única razón que no encuentro una foto decente en Internet que diga exactamente eso: “Gone Fishing.” Las hay, pero no hay una que me guste como para poder cerrar la tienda momentáneamente con estilo. Más seriamente, la frustración viene un poco con un artículo que me leí ayer en la revista Estampas llamado “La Vida Personal ya no es Secreta” escrito por Néstor Luis Llabanero en el que se habla sobre la invasión de la privacidad mediante herramientas sociales en Internet, sobre todo con la proliferación de los blogs.

Dice el escrito que el uso del blog puede considerarse como una herramienta útil que se traduce en un “acto de salud personal”, mediante la escritura de ciertos temas particulares como la música o la política, cotidianidades o cuentos fabulados que reflejen la personalidad o los gustos del autor. Esto es una difusión sana de nuestra vida privada. Sin embargo existe otra rama, más invasiva de la personalidad en la que el escritor de un blog escribe – consciente o inconscientemente – para sentirse incluido y aceptado por un círculo o sociedad.

El vacío en su vida personal lleva al bloggero a drenar sus penas en un muro de lamentos virtuales o afirmaciones que rayan en lo frívolo para así sentirse aceptado afectivamente, mediante la recepción de visitas y comentarios anónimos o conocidos. El artículo incluye la opinión de Nieves Montero quién asemeja a este tipo de blogs a un estilo de propaganda egocéntrica en el que se vislumbra “un alto contenido exhibicionista a la hora de escribir un diario o un blog saturado de intimidades”. Una forma de arte adolescente en el que se arrojan los trapos del presente solamente, según la autora citada, “comprensible[s] en ese momento” sin ningún otro propósito que lograr sentirse como importante.

La siguiente cita del psicólogo César Landaeta fue la que más me llamó la atención:
"Si ves cada una de esas manifestaciones, te darás cuenta del empeño que ponen sus creadores en parecer que no existe nadie como ellos en el mundo, mientras utilizan el mismo medio y el mismo estilo de comunicación que comparte una gran cantidad de otra gente. Eso no tiene nada de original. Lo original, en este caso, sería no querer mostrar sus vidas privadas o hacerlo recurriendo a sofisticadas señales de humo o al teléfono particular, como se hacía en la antigüedad".

Yo confieso ante Dios Todopoderoso que he pecado. Si lo dicen así, entonces mi blog cae en la rama del egocentrismo múltiple mezclado con el vacío por una relación emocional sólida. Creo que fue Tere mi amiga la que dijo hace tiempo: “no hay nada más egocéntrico que un blog.” Y en cierta medida tiene razón. Sin embargo, difiero en algunos puntos. No creo (por lo menos no desde que comencé a escribir en junio pasado) que mi escritura virtual sea por una necesidad de quererme un poco más o de ganar más adeptos hacia mi persona por escribir. No soy la persona más autosuficiente ni tengo el autoestima del personaje de “Gracias por Fumar” pero me gusta escribir sobre lo anecdótico, porque es lo que domino. Aún cuando Ñaño mi amigo me eche broma al decir que no ha conocido a nadie más egocéntrico que yo.

Escribir para mí es un acto de relajación, por más que el ochenta por ciento del contenido de mi blog sean anécdotas personales o de terceros conocidos. Lo terapéutico cae en el sentarme a escribir sobre cosas que sé o que me pasan, o que le pasan a los demás, tratando de enmascarar a mis personajes de una manera tal que su plena verdad solamente sea conocida por un cúmulo mínimo de gente previa, de esas tridimensionales, que los conocen personalmente. Escribo porque no concibo hacer algo mejor en mis momentos privados (que todo el mundo los tiene, salvo que ellos saben jugar tenis) que sentarme con el lienzo en blanco y dejarme llevar por lo que me dicen las teclas.

A veces se habla de que se escribe un blog porque no se sale a la calle a conocer gente o no se tiene ese gen social que cada día más se interioriza pues todas las herramientas –electrónicas, bancarias, comunicativas y de entretenimiento – están metidas en el bolsillo trasero de nuestros pantalones o en el pulso de un mouse. Si, como dicen los psicólogos, la escritura de un blog nace para llenar ese vacío, lo cierto es que también se necesita vivir para poder contar esas experiencias por escrito. Salir para poder mirar, observar, oler, experimentar pero sobre todas las cosas, conversar para poder escribir. Ergo, el título de este blog es conversacional. Con los locos que uno se encuentra en la calle a las cinco de la tarde. O en un bar endemoniado a las diez de la noche.

Mi idea de escribir va por buscar esa comicidad dentro del patetismo de la normalidad con la que convivimos. Porque si bien todos caemos dentro de los cánones de la normalidad – hijo de padre y madre, universitario, pensante, votante y democrático – es en las relaciones afectivas, amistosas y deportivas que nos tumban, nos enaltecen, nos vuelven locos, nos vuelven sabios, dónde verdaderamente sacamos a flote quiénes somos y que valoramos. Por lo menos por eso yo escribo sobre esas cotidianidades anecdóticas. No creo que sea por la falta de amigos o de familia (sobre una relación romántica sí lo admito y eso que no escribo sobre esto tanto como debería) ni en ser más original que los demás. Vaya que los economistas y políticos del mundo más famosos del mundo fueron más calvos que yo. Oscar de León es más calvo que yo. Gino mi amigo es más calvo que yo. Y ninguno de ellos tuvo un blog. Así que por ahí no va la cosa.

Quizás el egocentrismo al que aduce el artículo, por lo menos para mí, va por eso que hablamos Nina mi editora y yo sobre si se escribe para uno o se escribe para los demás. El círculo de blogs en el que yo estoy no recibe tantos comentarios como se merecen pues la gente prefiere comentar sobre la nueva hazaña de algún actor bloggero o de alguna fabulosa DJ que anuncia sus gigs virtualmente. Mientras ellos reciben 150 comentarios al día, nosotros a lo sumo alcanzamos unos diez. Y si bien alguien que no recuerdo dijo en su blog que no hay nada más patético que un post sin comentario, yo no necesariamente estoy de acuerdo con esa aseveración. Hay posts con los que la gente se relaciona, otros que solamente unos pocos se sienten identificados y hay otros que son tan personales como son inentendibles. Y también hay otros que, porque no decirlo, son fastidiosísimos.

Por eso la respuesta a si se escribe para uno o para los demás, es variopinta. Hay veces que sí y hay veces que no. Para mí lo importante es si lo que escribo me queda bien y si me parece interesante como para poder volver a leérmelo en un mes y de ahí extraer ideas o de darme cuenta de lo tonto que uno puede ser a veces. Leerme un post de alguien va por si me entretiene su idea o me interesa su anécdota (mala o buena) o su forma de escribir.

Ahora bien, esperar que todo lo que escribimos merece un comentario, una hurra o una compasión porque uno se jura el Pasternack literario, el Bowie fiestero o la Medea de su generación, borda en lo inseguro. Ahí sí estoy de acuerdo con el artículo de la revista Estampas. Por más que escribas, también deberías considerar ir llamando al Dr. Chapatín para una sesión psicológica si eso es lo que esperas de sentarte a escribir un blog. Ciertamente, el "egobloggeo" existe pero nada es más importante que saber que le puedas dar al botón "publicar entrada" y que hay gente tridimensional afuera con quien puedas echar los mismos cuentos que escribes.-

4 comments:

Carito said...

No estoy de acuerdo con Landaeta.
En los blogs, la gente no necesariamente trata de ser diferente, más bien, lo que ocurre desde mi punto de vista es que las personas terminan por encontrar similitudes y es lo que los mantiene siendo lectores de algún blog. Fíajete que en tu lista de blogs no hay nada que tenga que ver con el estudio de los inséctos, la química profunda o el blog de un emo, porque al final leemos lo que nos gusta y punto.
En todo caso, si el blog fuese como tú dices una expresión del ego, cosa con la que si estoy de acuerdo, no le veo problema. El ego no es más que el "yo" en su mejor expresión y creo que es maravilloso expresarlo diriamente. Si los diarios son terepeúticos los blogs cumplen la misma función, pero con la magia de compartirlo de alguna manera con otros.
Sigue ego bloggeando que yo sigo leyendote el ego!

Doña Treme said...

Apoyo a Caro... no leerte le quitaria una de mis alegrias diarias a mi vida!

Extranjera said...

Hola. Yo me he pasado por todos los sentimientos hacia un blog, desde el esceptisimo total hasta la manía compulsiva de revisar si me han dejado o no comentarios. Caro es la psicóloga, así que ella sabe lo que dice. Yo creo que uno se pasea por muchas etapas cuando tiene un blog, escribes para tí, escribes para otros, escribes para tí y para otros. No hay problema en ninguna de esas. Y no hay problema en escribir sobre uno, todo el tiempo. Yo lo hago porque si no lo hiciera me volvería loca. Necesito escribir para sublimar todo lo que me atormenta y necesito que me lean para sentirme icluida o aceptada. Es humano.
Sigue escribiendo.
Saludos.

Manuela Zarate said...

Secundo a Carito.
Tienes talento y sabes que te lo he dicho siempre...escribe todo lo que puedas y el día que no tengas blog, o cumputadora o hojas, como el Conde de Montecristo, en una camisa, en la pared...donde sea.
En cuanto a Estampas...es para decirles 3 cosas:
1. What a load of crap.
2. If you wanna play psicologist of the masses...watch some Dr. Phil
3. Its people like you who made me an egocentric.

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