Friday, November 21, 2008

La Caja de las Arrecheras

La imagen de la discordia

La Clonquis, mi prima, se presentó hace una semana en mi casa con un regalo para el Junip. “De Sangiving, Navidad, cumpleaños y posiblemente de matrimonio porque me costó una bola” le dijo a mi hermano. El regalo era un rompecabezas de una escena nocturna de la ciudad de Las Vegas. Pensado para ser el antídoto perfecto para un fin de semana de ley seca en donde la única tarea en esta casa es votar, sentarse como los Simpsons a ver televisión noticiosa y recibir los quince mil mensajes de texto de gente que sabe “de primera mano” que ganó tal candidato cuando casi ni siquiera han abierto las urnas electorales.

Eso desploma hacia tarde en la noche cuando salen varios candidatos con eso de “nosotros tenemos los resultados, así que mucho cuidado” lo que representa el típico mensaje de amenaza, porque el CNE aún no ha entendido que emitir resultados a las dos de la mañana es peor que ni los diera. La botellita para calmar los nervios que se compró el viernes antes de las dos de la tarde se acabó a las nueve y media. Los cigarros se esconden porque el cartón desapareció el primer día que llegó a la casa. Ergo, el rompecabezas.

El problema del regalito de la Clonquis es que el rompecabezas tiene seis mil piezas. Es decir, estamos hablando de una monstruosidad que mide 1.65 x 1.14 centímetros. Más que una solución para matar la expectativa electoral, el rompecabezas se ha convertido en un nido de arrecheras en mi casa porque de verdad no hay lugar donde armarlo sin que cause conflictos. Mucho menos porque en el comedor, espacio lógico para hacerlo, no hay el espacio suficiente. Hacerlo en el piso como los carajitos podría ser la solución más eficaz pero en mi casa con la Comandante Robotina al mando, cualquier cosa en el piso, incluida la perra ciega, es motivo para ser aspirado en cinco nanosegundos. Mi papá dice que lo que le arrecha a mi mamá no es la armada del rompecabezas, sino que el pasatiempo mide en altura más que ella by far.

Todo esto ha llevado a una mesa de negociación y acuerdos en como y donde y cuando se puede armar el rompecabezas sin que cause mayores inconvenientes para los que vivimos en mi casa. La primera solución fue una negación completa por lo que el rompecabezas fue transportado a casa de la Clonquis a ver si el regalo podía ser armado allí. Mi abuela los botó más rápido que inmediatamente por lo que en menos de tres horas la caja estaba de vuelta en mi casa. Mi papá llegó del trabajo, vio la caja y dijo “ni de…”, mi mamá fue más explicita “Coño Alejandro que no”. El Junip, altanero como es, dijo que le estaban coartando su derecho a la creatividad dominguera por lo que, es en serio, tuvimos que sentarnos teniéndome a mi como arbitro de conciliación a ver nuevamente si el rompecabezas se podía armar.

Tenemos tres días en discusiones. El comedor vuelve a relucir como la opción pero es descartada por razones que no vienen al caso como “hay un bazar en enero en esta casa y necesitamos el comedor” Soluciones como hacerlo en mi cuarto (el mío es más grande y aquí dicen que yo soy tan pajuo que no me importaría), montar una mesa en el lavandero que se cayó porque la que plancha viene el lunes, hacerlo en el garaje pero no sirve porque hay que meter los carros, no prosperaron. Una de las partes se levantó repentinamente porque no llegábamos a una solución y nos imaginábamos que se había puesto renuente a todo. Pero solamente volvió con un refill del whisky.

Otra solución fue destruir el rompecabezas para no tener que hablar de nada, y hasta armar solamente una parte. Pero eso de solo una parte, es como la mamá de Nani que vive en Chuao y excitadísima le dijo a su otra hija menor “mi amor Shakira va a cantar en La Carlota” y la neonata toda emocionada “mami me compraste una entrada??!? Te adoro” a lo que la mamá pichirre respondió “No mi gorda. Solamente que la vas a poder ver de lejitos con unos binoculares desde la terraza, ¿no te parece una nota?"

Total es que estamos como los candidatos de Chacao. Sin acuerdos unitarios de solución. El rompecabezas permanece con su forrito típico de la Tecniciencia, adormecido en una esquina. “La caja de las arrecheras” como se le ha denominado. De repente la culpa no es de él, sino de un gringo que en plena nota “super size me” decidió agrandar el tamaño de los rompecabezas para que familias como la mía se peleasen por semejante pajuatada. O quizás sea la tensión pre-electoral que no nos deja pensar en claro. ¡Se cansa uno!

- "Yo nunca tuve un cuarto de juegos".
El argumento poco fructífero del Junip.

4 comments:

Zubi said...

No han llegado a una solucion viable porque la gran jefa no participó! Josefa seguro tiene la respuesta!
Yo sugiero que lo armen en una larga y grande mesa tablon de festejos (pidesela prestada a tus amigos de Mar), y colocan la mesa en la terraza cerca de la TV para que todos pasemos por ahi el Domingo y ayudemos a Jupi!!!!
Ahora, una duda, donde van a colocar el rompecabezas una vez uqe este listo?????? Ese será "El cuadro de la discordia", en honor a las elecciones de Chacao...

Carito said...

¿Qué pasó con el rompecabezas? ¿Lograron alguna negociación?... al menso sirvió para divertirnos a los que pasamos por aquí! me dio mucha risa imaginarme todo el rollo alrededor de la cajita!

Extranjera said...

Lo dificil que es llegar a un acuerdo no, imaginate si eso es con un rompecabezas, que hay del pais?
Muy buena historia

pd: perdona la falta de puntuacion estoy en una compu gringa

Toto said...

Carito: con las cinco horas y media de cola que se pego cada uno para votar el tema del rompecabezas fue convenientemente olvidado!

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