Tuesday, November 18, 2008

La X marca el Lugar

La "X marca el lugar" es el nombre que le he dado al tarjetón electoral venezolano. Tengo dos preocupaciones con las elecciones regionales del 23 de noviembre. La primera es la falta de información sobre los mecanismos de votación y la segunda es la abstención. Sobre la segunda, escribiré más adelante en la semana del porque pienso así por lo que me quiero concentrar en la primera. La verdad, el CNE ha proporcionado muchísima información sobre el mecanismo de votación. Basta con ingresar a la página Web y ahí está todo lo que uno debe saber. Ayer los periódicos sacaron sendos ejemplares que seguramente servirán para que los venezolanos hagamos nuestras chuletas para el próximo domingo. Sin embargo, es preocupante que aún con chuleta en mano, todavía tengamos dudas sobre como va a ser ese domingo frente a la maquinita electoral.

Hay tres cosas que apremian: una, los seis minutos reglamentarios. Por lo general el acto de votar en este país trae consigo un nerviosismo. Desacostumbrados como estamos a confiar en las máquinas (¿Cuántos no les dan a “cancelar” a los cajeros automáticos cada vez que terminan de sacar real como si eso hiciese algo?), nos da un miedo horrible a que nos equivoquemos; que no encontremos al candidato o que la maquina deje de funcionar o salga un desperfecto. El problema es que aunque somos unos duchos votando y poniendo el dedito en la maquina captahuella, tenemos tiempo sin escoger a varias personas. Por lo general las últimas elecciones han sido todas con un “sí o un no”, “Rosales o Chávez”. La última vez que votamos por varias personas, nadie fue. Craso error pero ya no es momento para lamerse la heridas.

La segunda cosa que preocupa es el voto por aquellos candidatos a legisladores del Consejo Legislativo y el Voto Lista. La gente está clara en los cargos de Gobernador, Alcalde Metropolitano Alcalde Municipal, y – porque no queda de otra – Concejal Metropolitano. De repente no hay consenso en ciertos municipios como en Chacao sobre el Alcalde Municipal pero eso se termina de definir el sábado en la noche, en el llamado “voto de conciencia” de aquellos que están indecisos. Ahora, lo que confunde es por los demás votos. Y confunde es por la ignorancia que tenemos todos en cuanto a las funciones del Consejo Legislativo. El voto lista no hay quien de la cara sino el partido porque eso se asigna después pero con respecto a los legisladores uninominales, ahí la cosa es una cuestión de confianza. Nada de votos carismáticos o por creencia en ideales políticos. Uno asume que si vota por Capríles o Cabello, los demás que están en el ovalo comulgan por él. Otro craso error a mi parecer porque estamos votando a ciegas. De ambos bandos.

La tercera cosa es la necesaria divulgación de las llamadas chuletas. En otro tipo de elección yo estaría denunciando esto a vox populi. Uno, porque vaya que se criticó al presidente con las llamadas “morochas” en su momento, aduciendo que esto era una manipulación político partidista. Eso tampoco es que es una invención puramente chavista porque vaya que el “arriba y a la izquierda” de famosos partidos políticos que lideraban el tarjetón también lo hacían. Ahora sin embargo, con la proliferación de candidatos, el cuantioso número de partidos políticos que los apoyan y el número de cargos a elegir, la cosa se hace difícil. Por eso es necesario que él que imprima su chuletica, imprima varias. Para que las reparta si es necesario.

El proceso será largo y tedioso y no será precisamente por la masiva afluencia– que es mi tesis sobre la abstención – sino por la falta de ubicación de los candidatos en el tarjetón. Los seis minutos pueden pasar volando para el nervioso que no encuentra el partido por el Voto Lista. Pero si usted llegó de número 96 en la cola y le tocó 95 nerviosos que se tardan esos seis minutos, prepárese para unas nueve horas de espera. La cola le parecerá larga pero no será por la masiva afluencia sino por la falta de información de la persona que está votando. Solución: Enseñe en la cola a como votar. Y si eso no sirve, preste la chuleta que todos sacamos 20.

Conclusión: ¿Se debe dejar de votar por estas tres razones? No. Al contrario, se debe acudir en masa y con optimismo. Lo que sirven estas quejas - enmendables a futuro - son para ofrecer tres recomendaciones:
  • Dejemos el nerviosismo y sepamos como es que funciona la maquinita y el tarjetón (busque el periódico del domingo o en la página del CNE);
  • Informémonos por quienes son los candidatos para votar con conciencia (punto más importante que saber apretar con un dedo o quejarse por la tinta indeleble); y
  • Votemos con conciencia de arqueólogo: “la X marca el lugar.” El que se ha informado sabe exactamente donde está su candidato. En menos de cincuenta segundos ya ejerció su más sagrado derecho y puede irse a su casa a esperar por los resultados.

Y si alguien necesita que le explique un cargo, o como votar o una chuleta, que lo haga saber. De cualquier bando. Hay un millón de personas afuera (literalmente) que podemos ayudarle en lo que sea. Por Venezuela, todo.-

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