Wednesday, November 12, 2008

A los que se les encaja una uña

Estoy llegando a mi casa en medio de un palo de lluvia en el que los vidrios se empañan y la radio se empeña en repetir lo que ya sabemos: hay lluvia y hay cola. Arrancando de primero en un semáforo cargado, pude ver como una camionetota de esas todas pavas, con calcomanía en la ventana de "Toyota + curda = follada en el asiento de atrás", me pasó volando, como si hoy fuese el día más soleado en un domingo de Carnavales cualquiera. En un momento dado, pisó un charco cerca de la acera, logrando que las aguas saliesen disparadas como la fuente en el Hotel Bellagio de Las Vegas .

La lástima es que junto a ese charco se encontraba caminando una de esas señoras emparaguadas y precavidas. De esas que caminan despacito, aún con el apremio de la tormenta, para no mojarse los tacones. Pero más pudo el charco que aquel paragua raído y la señora salió empapada en aguas negras. Impresionada por el efecto wet n' wild, permanecía inmóvil en el mismo sitio viéndose los pantalones manchados con la misma cara que la que pone una mamá que descubre a su hija primocomulgante embarrada de pies a cabeza, porque se le ocurrió jugar a ser jardinera, minutos antes de salir para la Iglesia.

La camioneta culpable por supuesto ni se paró a ver lo que había ocasionado, dejando a la señora con más nada que hacer que usar su mano libre para medio limpiarse el pantalón y seguir caminando resignada hacia su casa. Me imagino que estaría pensando cosas feas en su cabeza pero no hizo más nada que seguir su camino. Esta vez un poco más alejada de la acera porque el ensayo y el error apremian. Sentí un poco de lastima por ella porque – intencionales o no - son cosas que pasan y no hay mucho que pueda hacer un tercero anónimo que la observa. Ofrecerle la cola o quizás pagarle la tintorería. Pero en esta ciudad de rabias electorales y alcantarillas flotantes, hasta las más viejitas caen a paraguazao limpio a quien no tiene la culpa. Por metiches.

No es época de Navidad. Aún cuando el Centro San Ignacio nos insista en que sí es y ya esté montado el pino, la corona y la foto del neonato con el San Nicolás que bosteza. Pero igual, hay gente que, y sobre todo con las elecciones que vienen, les hace falta aquella canción que decía “We need a Little Christmas, right this very minute”. Aún cuando falte un mes para el ponche crema. Así que un brindis para aquellos. Los que no tienen la culpa. Los que van a fotocopiar algo en la oficina y el último no repuso la tinta. A aquellos que entran corriendo al baño y se dan cuenta que no hay papel toilette. A los que se les espicha un caucho, las que no tienen paraguas y a los que se les quedan pegados los dedos con Krazy Glue porque falta la tapa. A los que no logran adelgazar, aún cuando tienen tres semanas en una dieta de piña. A las que se divorcian y les duele. A los que jamás encuentran la tijera de uñas, los que le clonan las tarjetas de crédito. Los que pisan un pupú de perro.

Vaya un brindis para aquellos que están en el tráfico. A las que le cierran la tintorería antes de tiempo. O el banco. A las que se le quema el arroz. A los ascensoristas. A las pajuas. Los que les pica una abeja y a los que se les mete un mosquito en el refresco. A los que los interrumpen en una conversa. A los que no llegan al metro a tiempo. A los que se tienen que calar una cadena a juro. A las que se les quedan las llaves adentro del carro. Con el bebé abordo. A los que se le va la tinta de la pluma. A todos aquellos que les da hipo. A los que atienden una llamada de una empresa de telemarketing que quiere venderles algo. Los que no recibieron propina cuando se lo merecían. A los que no le devuelven el “te amo”. A los que se le cae el Internet. A todos aquellos que los dejan en llamada en espera. Las menopáusicas. Los que están sin luz. A las que esperan por algo. O alguien. A los que no duermen. A los que no les sonó el despertador. A los que cobran y el cheque no tiene fondos. A las que se le rompe la media panty. A los que se cortan afeitándose. Pero sobre todo, a la señora del paraguas amarillo con los pantalones mojados. A todos ellos: Felíz Navidad anticipada. Ya vendrán esos días en que los charcos se evaporan.-

6 comments:

victor_marin said...

Excelente man. Yo también no siento a la vibra de Navidad en el aire. No sé por qué. Hace algunos años la navidad ya comenzaba en Octubre. A mí no me gusta mucho la navidad pero como que hace falta...

iLi said...

feliz navidad para ti tambien Toto!!

Extranjera said...

Toto, demasiado bueno. No se si le pasa a todo el mundo, pero a mi me han pasado todas las cosas que dices ahí excepto una o dos.
Te imaginarás como esta la navidad aquí... Y ni siquiera ha pasado Thanksgiving.

Bibi said...

Feliz Navidad pa ti!!!
:)

Manuela Zarate said...

Juan: Me hiciste arrepentirme de mi "greenchiness". La verdad es que tenía mucho tiempo que I did not meant when I said: Feliz Navidad. Today I do...anticipada.

Or@ said...

A los que no le devuelven el “te amo”.
¡Salud!

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