Tuesday, November 25, 2008

Cubriendo Necesidades

Un Preso Político Menos

Los pronósticos, incluidos el mío, se pelaron en una sola cosa este 23 de noviembre: la abstención. Poco importa que un alto funcionario haya dicho en televisión que se le ganó el juego “a la abstinencia”. Se entiende que la confusión de palabreo podría proceder de las emociones del momento. Lo cierto es que si de algo nos tenemos que enorgullecer todos en Venezuela, es que la gente salió en masa a votar. A decidir por un cambio que coloca estratégicamente un par de pesadillas dentro del mapa político las cuales irrumpen el letargo narcoléptico con los que nos ha abobado el llamado sueño revolucionario.

El gobierno bolivariano continúa en su ejercicio, de eso no cabe la menor duda pero las victorias de la ahora mal llamada oposición, específicamente en Miranda y en el Distrito Capital interrumpen el trazado a futuro de aquellos delfines quienes otrora soñaban con ser los sucesores del rey. Irónicamente, aún cuando no estuvo planteado en la contienda, se frena momentáneamente el sueño indefinido del militar auto-coronado que veía a estas elecciones como el punto de partida para lograr imponer lo único que no pudo meter a golpe limpio dentro de las leyes habilitantes: su reelección indefinida.

Lo que queda ahora es trabajo. Si los dirigentes electos que no comulgan con la revolución bolivariana saben manejar bien sus cartas, apostarán por la inclusión y el saneamiento de la calidad de vida del venezolano. Poner en marcha planes de ciudadanía activa que velen por los tres mayores problemas que aquejan a los venezolanos en estos tiempos de crisis nacional: la inseguridad, la salud ambiental y el desempleo.

Sobre todo en Caracas, el tema del hampa, la basura y el colapso vial es crítico para las nuevas gestiones que llegan al poder. La imposición de medidas a corto plazo que solucionen estas tres variables será necesaria para lograr una aprobación gubernamental que permita llevar esas soluciones a planes y proyectos sustentables en el tiempo. El reto para los nuevos dirigentes es gobernar con el ejemplo y no caer en trampas ni criticas revolucionarias que atenten contra el saneamiento de los verdaderos problemas que impiden el desarrollo de una gran nación.

El pleno entendimiento de la jerarquía de las necesidades propuestas por Abraham Maslow podría ofrecer un trazado estratégico en el empleo de proyectos para la población. El ofrecimiento de planes que permitan las garantías básicas para que el ciudadano tenga una salud idónea, que bien pueden implementarse con proyectos para el saneamiento del agua, la reducción del tráfico, el velar por horarios de trabajo que permitan el descanso necesario y la garantía de alimentos y productos necesarios para la sostenibilidad diaria.

La compensación de esta necesidad traería el esfuerzo necesario para respetar aquellos proyectos implementados que nos ofrezcan la seguridad y protección que tanto necesitamos. Una protección a nuestro propio ser y a nuestras propiedades privadas, algo que hoy en día no tenemos garantizado plenamente. Un esquema de empleos dignos que desranchifiquen nuestras mentes y permitan preocuparnos por el ahorro a futuro en vez del despilfarro injustificado en una sola visita al abasto.

Y así para arriba, cubriendo necesidades recreativas, de afiliación y de reconocimiento meritorio que enaltezcan la autoestima del venezolano por sí mismo, y del venezolano para con su parroquia, municipio y estado. Esa es la única vía para lograr que en el 2013, el venezolano pulse el ovalo que es. Ya sabrá entonces quien es, de donde viene y para donde va, sin necesidad que lo disfracen con una camisa de color o que le vendan un sueño irrealizable por la Historia.

A los nuevos gobernantes: trabajemos. Todos. El venezolano no quiere saber si vive en la cuarta, en la quinta o si vamos para la sexta. Lo que quiere es vivir, y no morir en el intento. Vamos pues.-

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