Sunday, November 16, 2008

Una Doña llamada Campanita

Tinkerbell mi amiga es uno de esos casos de éxito que lees en el Reader’s Digest. No porque escaló una montaña ni le dio por inventar los Post-It’s o porque ganó un reality show. Tampoco tuvo uno de esos accidentes que leemos sobre casos de supervivencia. A menos que contemos la vez que inexplicablemente se le cayó la punta del dedo del pie, mientras una lancha la paseaba a toda velocidad y ella tenía los pies metidos en el mar. Sí, es inexplicable e inentendible y ella me va a odiar por contar esto, pero el que le falte una mínima fracción del dedo chiquito es uno de esos misterios no revelados que tienen al Discovery Channel todavía lanzando hipótesis de la hazaña. Lo de la Tink va más allá. Tiene que ver con esos anhelos que tenemos todos de cruzar la frontera como el Lejano Oeste y buscar fortuna. Pero para ello es mejor comenzar por el principio.

La verdad no me acuerdo como conocí a la Tinkerbell pero de repente es porque me brindó una Coca Cola o algo así y nos hicimos panas. Ella estaba en la otra sección en donde estaba la gente chévere. Por gente chévere léase la gente que se portaba mal. Mientras en mi salón estudiábamos la Gorda y yo con todos unos futuros Premios Nobel, en el otro se movían las distintas mafias (monetarias y humorísticas), las socialités (Ina! Dani! Lore! Bea!), las atléticas y uno que otro que jamás volvimos a saber de él. Eran más inteligentes que nadie pero tenían el don de la conversación mundana y de la decoración. La cartelera con mensajes subliminales en una oda al cannabis, un muerto bosquejado en tirro en el piso para recrear la escena de un crimen y teipes psicodélicos en los ventiladores que cuando los prendían hacían círculos con efectos giratorios. Absolutamente todos, menos dos, tenían la inscripción retenida. Entre esos estaba la Tinkerbell.

Ella era medio tira la piedra esconde la mano. Lo que pasa es que se las tiraba de “doña” y las autoridades no sabían que hacer con ella. Ojo, en ese salón celebraban un matrimonio a diario porque descubrieron cómo hacer para que uno de los “cubby” (palabara intraducible que nada más existe en mi colegio sifrino) hicera eco como la changa Technotronic. Así que casaban a alguien y después venía la rumba con la música y todo. A la Tink siempre la casaban. La Gorda decía que ella era medio puts pero eso es porque le tenía celos que todos sus “men” quiseran estar más con la Tinkerbell que con ella. En verdad tenía razón. La Tink era lo máximo. Sacarla de su casa era toda una proeza porque con lo doñil que era no salía ni para la esquina pero la verdad que esos sofases de su casa eran tan cómodos que poco importaba. Pero cuando salía, salía. Ella solita popularizó la esquina del delito en el club en Chacaito. Ella se sentaba cual psicóloga con su Tequila Sunrise y ahí desfilaba cuanto hombre había en su vida para echar un parling de ansiedad/chisme/conversa. Y ella hablaba y hablaba pero siempre con un ojo pendiente del resto de nosotros. Hasta cuando la Gorda rodó por las escaleras porque oyó desde el baño que estaban poniendo “Ring My Bell” y se emocionó un poco. Ambulancias Tink al rescate.

A los diecinueve años se fastidió de la vida mundana en Caracas y de su nueva carrera de Administración de Empresas. En una tarde de hastío se metió en una cosa novísima para la época llamado “chat”. Allí conoció a un tipo que le comentó que estaba estudiando animación por computadora, que era también para ese entonces el next big step en lo que estaba haciendo Disney y la recién creada Pixar. Insólitamente cuando ninguno de nosotros – salvo los que tenían iniciativa – se nos hubiese ocurrido dejar el país porque la rumba pre-Chávez estaba demasiado buena, la Tink agarró sus maletones y se fue a estudiar animación. Todo porque una vez habló con un perfecto anónimo en una sala de chat. Yo siempre le echo broma que ese chateo fue más cybersex que cualquier otra cosa, porque la Tina no solamente se fue a vivir a Orlando y se graduó en su carrera de animación. Conoció semanas después al anónimo del chat, se enamoraron y hoy en día son los más felices de los esposos viviendo una vida de Hollywood campestre. Eso de encontrar en la vida algo que te mueres por hacer y que encima te paguen por eso es completamente cierto. Tinkerbell mi amiga, y no la que vuela sobre el castillo de Disney todas las noches, encontró algo así en su vida.

Me cuesta demasiado creer que ya son unos seis o siete años que no nos vemos. Lo cómico es que parecen diez días porque de todos esos superstars que me han acompañado en mis Olímpiadas de la Risa de la vida, el carro de la Tink se ha negado a desviarse. De repente eso es lo que me gusta de ella; su lealtad en todo momento para tenerme siempre cerca, sin necesidad de verme más que la misma fotico de Monsters Inc. que he tenido en Messenger o esas conversas por teléfono cuando necesitamos hablar sobre las cosas serias (la caída del Dow Jones, la extinción de la Leche Carabobo en el mercado, la clonación de la oveja Dolly, Lilibeth Morillo etc.) Parece extraño porque hay gente con la que uno comparte actualmente que juramos ser la mugre de la uña. Pero pasan cinco meses y después no se tiene de nada que hablar sino del clima (político o del de verdad verdad).En cambio hay gente que por separaciones de océanos o de montañas no ves y hasta sabes lo que va a cocinar para Sangiving. Porque tú les diste la receta. Es cierto eso mi Tinkerbell, “ain’t no mountain high ain’t no valley low”. Por eso te quiero.

Happy Birthday. Aún cuando una vez más no pueda estar contigo y un sombrerito de cartón para soplar tus cien velas. Tú sabes que cada carretilla que salga en Monopolio siempre seré yo.

Forever,
The Scoob.-

Para el 2060: Asylum Seekers for sure!

4 comments:

Isa said...

Tina Happy Birthday!!

dani seijas said...

esa foto la tome yo!!!!

ina said...

Toto, siempre me haces reir cuando nos describes a todos en el colegio. Lo mejor de verdad era Carlitos con el Technotronic! jajajaja

Tinker - the b-day girl! said...

Scooooobbyyyyy odiarte JAMAS!!!!

Thanks for the post, lo disfrute mucho y me rei demasiado. Mi hermana (Meñi) me llamo ese día que no aguantaba la risa así que ahora tienes otra fan!!! y como que Nina también…

Por otro lado, yo creo que nos conocimos en algún momento que me pediste chocochitas! Las cuales sigo esperando ya que se suponía que me ibas a traer unas para el matri de la Gorda!! Quien sabe, seguro que la Gorda me dijo que si eras me amigo te podía decir que me escribieras los book reports, que se yo! El hecho es que aquí seguimos y que nuestra amistad durara toda la vida, to infinity and beyond ;)

Lo del "cubby" era lo máximo, bastantes veces que me casaron contigo: Tina and JJ jajajajaja

Por cierto, el otro día encontré una foto de los 3 (Gordis, tu y yo) en la esquina del delito, tengo que mandártela...

Finalmente, tengo que aclarar que nada de administración, yo empecé con Ingeniería de Sistemas y menos mal que me retire...

Te extraño un montón y espero que pronto, muy pronto celebramos alguno de los cumple juntos…

If you need me, call me
No matter where you are
No matter how far
Just call my name
I'll be there in a hurry
You don't have to worry


Kisses,
Tinker

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