Tuesday, December 2, 2008

Al oír el tono

Tenemos varias semanas en una vacación toda paga de uno de los ruidos mundanos con el que nos hemos acostumbrado a convivir. No nos habíamos dado cuenta del mismo porque con Josefa basta y sobra. Josefa es la primordial culpable de todos los demás sonidos de mi casa. Desde el lavandero suena el programa “Plomo Parejo”, desde la televisión la novela, (en bajito “porque la Comae sigue en la casa”) y desde el jardín Eparquio, el loro, cantando opera cuando llueve. Por las tardes, el ruido se agudiza con la visita de Leopoldo Castillo en la cocina mezclado con un grito de “porquería” cuando el Señor Presidente se encadena. "¡Don Totííín! Póngame la película del Titanic porque esta cadena va pa' raato", ya es un clásico.

Esto es todos los días. Sin contar el ruido que hace el fregadero, la bomba hidroneumática, la pajarita que anidó encima del techo donde está la televisión, amenazando con expropiarnos y la pelea constante entre las guacharacas y las ardillas por las frutas del árbol de mamón. Ruidos que constituyen una parte inherente de vivir en una casa y que solamente hacen falta cuando vienen los acostumbrados apagones. El sonido del silencio, pacifico como es, se hace demasiado agobiante. Ahora bien, con las luces prendidas y la nevera echando humo, nos hemos dado cuenta que falta un ruido ensordecedor. Un jingle que encrispa a todo el mundo pues hacerle caso al sonido significa sucumbirte al peor de los horrores: atenderle el teléfono a mi abuela quien se pega por horas.

El teléfono de una casa es como el rinoceronte negro. Una especie en extinción. Con el advenimiento del celular, es poca la frecuencia con la que alguien te llama para tu casa pero tenerlo, te recuerda que tienes una casa a la que llamar. Sobre todo para aquellas que constituyen la otra especie en extinción: la suegra preocupada que llama a casa del novio a toda hora a ver donde está metida su hija. Alejandro mi hermano dice que toda persona que llama a una casa es un insoportable pero en su caso es entendible. La única persona que lo llama a él a mi casa es el Operador 88 de su banco diciéndole que tiene sendo mono en la tarjeta de crédito y que le van a cortar el celular.

La línea de teléfono de mi casa es un clásico generacional. Desde que tengo uso de razón, siempre ha sido la misma. Fácilmente recordable y atemporal. Como el árbol de mamón en la entrada de mi casa que se niega a morir. La línea no sufrió esos cambios de aquellos teléfonos que empezaban con el 33 para ser cambiadas por el 263 en La Castellana en los años ochenta ni los del 979 de Valle Arriba en los noventa. Mi 283, siempre ha sido mi 283. Hasta ahora.

A comienzos de la semana pasada le comenté a Josefa que el teléfono tenía días sin sonar. Le pregunté si mi abuela se había muerto por lo que procedió a castigarme (ella me firmó mis boletas del colegio así que tiene todo el poder del mundo). Levantaba el teléfono, marcaba mi nueve que es el numerito por excelencia de toda central y tenía línea. Llamaba al 119 a revisar si la grabadora de la hora era la misma que el señor que decía en voz de nuestro Insólito Universo: “al oír el tono serán las quince horas.” Mi amigo seguía ahí. Cuando era chamo juraba que era un tipo sentado todo el día repitiendo. Jamás se me ocurrió que podía ser una grabadora.

Con esto de la central telefónica, el ABA y demás parafernalia que se conecta al teléfono uno ni sabe por cual línea está marcando. Solamente marcas nueve y te da el tonito para salir hacia afuera. Por eso no entendía cuando mis amigos internacionales que vinieron por Sangiving me decían que marcaban mi 283 y hablaban con una señora desesperada que les decía “por enésima vez yo no soy Josefa”. Bajé a la cocina a preguntarle a la Jose si había tenido una crisis de identidad pero solamente se limitó a señalar a la televisión donde estaba el Señor Presidente hablando y dijo: “El único que tiene una crisis es ese”. “Ok”, me dije, “si Josefa está locamente cuerda, entonces quien es la vieja espiritista de la película “The Others” que habla del más allá?”

El misterio se develó esta mañana. Marqué mi 283 y me atendió una voz de señora. Pregunté por mí. Siempre quise hablar conmigo, a ver que tal me iba en la vida. Cuando uno marca un número equivocado te tocan tres tipos de respuestas. El informativo: “No María no vive aquí”; el metiche: “¿A qué numero marcó Usted?”; o el de Miss Simpatía: una simple colgada. Esta vez me tocó una señora decente pero que emitió el mismo mensaje fantasmal del que ya me habían alertado mis amigos: “Señor por favor, por enésima vez, Toto no vive aquí”.

Notando su desespero le expliqué a la señora, quien era yo, que ese era mi teléfono propio y que ella había usurpado mi 283. Comparamos los dígitos restantes y ella me reveló que había solicitado una línea telefónica a la CANTV y le habían dado ese mismo número. Por eso, me explicaba, había pasado una semana completa atendiendo llamadas para Josefa (“señor a esa señora si la llaman”) y que era mejor amiga -de comparar los precios de las hallacas y todo- con una señora llamada Brígida. “Esa es mi abuela”, le respondí. ¡Yo sabía que para otro lado estaba llamando!

Decidimos llamar a la operadora telefónica para arreglar el asunto, sabiendo que esto va a ser para largo. Despidiéndome de la señora me dijo “ya va un momentico. Por favor llama a Coro y a Carlos. Coro te llamó 17 veces. Te llamaron de una empresa para algo de una entrevista. Tú mamá que por favor pase buscando el pescado y que llame al banco porque está sobregirada. Y alguien por favor tenga la decencia de llamar a tu abuela que anda desesperada.” Con eso me dijo que iba a descolgar el teléfono porque ya no podía más. Pobre señora espiritista. Eso es la nota de vivir en este país de caos mundano. Clonados, copiados, robados y usurpados todavía podemos levantar el teléfono y anotar los mensajes a los demás. No nos queda de otra.-

4 comments:

Beatriz E Moreno said...

ajajaja Yo creo que todos hemos tenido urgencia de saber que hora es cuando son las 15 horas porque TODO EL MUNDO que conozco, incluyéndome, cuando hace memoria del hombre del 119 dice A LAS 15 horas! jjaaj jaja me rei demasiado toto! PERFECTO como siempre! jajaj Por cierto, creo que I AM BACK a mi palestra pero vamos a ver como me va. BESOS

Babs said...

Toto, que rico leerte!!! me haces sentir en casa...casi todos los días...MUCHAS MUCHAS GRACIAS!
Babs

PS: Ya pronto llegamos a tu casa con tu souvenir niche!

La Perfecta said...

No tienes idea de las carcajadas que acabo de soltar XD

Entre "Don Totín póngame la película del Titanic", y "Siempre quise hablar conmigo, a ver que tal me iba en la vida" casi lloro de la risa.

Creo q este es mi post favorito de esta Tea Party!!

Un abrazo

Anonymous said...

Hi Toto!

After a terrible day at work I appreciate reading this and laughing so hard.

Me encanta tu blog!

un beso,

Meñita

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...