Wednesday, December 10, 2008

Does Princess Sophia want to come out and play?

“Toto ¿dónde puedo comprar doce pipís?” Así empezó mi mañana. La que pronunciaba las palabras era mi señora madre, lo que provocó que la espuma del café se fuera por el “camino viejo” como se le solía llamar a esa parte del cuerpo cuando uno era chiquito. Mi mamá es una señora de avanzada. La primera palabra que se aprendió en esta casa fue “coño” porque según ella, hay momentos de rabia en los que no pega otra afirmación. Ahora bien, desayunarse con un hijo y hacerle referencia al órgano masculino (y en cantidades de una docena) es romper flagrantemente el contrato paterno. Se habla de sexo solamente cuando UNO tiene una pregunta en su época de adolescente. No al revés.

No le podía preguntar si se sentía insatisfecha, cosa que hubiera hecho naturalmente con cualquiera de mis amigas, por lo que aparté el periódico y la miré con cara de “me debes una explicación.” Con cara de angustia me explicó que en su clase de italiano estaban haciendo un acto de fin de año. La obra, para miseria de mi madre, trataba sobre unas señoras que se reúnen en una conferencia estilo la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de cambiarle el nombre al que te conté. “Pero ¿por qué le quieren cambiar el nombre?” – le pregunté con curiosidad. No es el nombre más bonito de todos pero es como la palabra zapato. Se llama así porque sí. Mi mamá me reveló el final de la obra y no supe que contestarle, por lo que perdí interés y seguí leyendo el periódico.

- Toto, -me volvió a increpar- en verdad necesito saber donde puedo conseguir unos pipís porque yo soy la escenográfa.
- Bueno mami, en Kamastura.
- Ay no que angustia.
- Nadie te va a ver. Créeme que esa gente ha visto de todo.
- ¿Y si alguien me ve saliendo?
- Te montas en tu carro y te vas. Tampoco es que vas a salir de la tienda con un pipí inflable de tres metros, ya inflado.
- Yo no puedo ir para allá.
- Yo no te voy a ir a comprar doce pipís mamá.
- Que angustia ¿y que hago?
- Dibújalos.
- No….es que hay que agarrarlos.
- Mami, se acabó la conversación.

Así la dejé. Salí de mi casa a ocuparme de mis asuntos, preguntándome si habían otros hijos que se habían desayunado de la misma manera. A la hora del almuerzo había una bolsa extraña blanca en la entrada de mi casa pero nadie hizo alusión a ella por decencia. Imaginarse a la mamá de uno, seguramente vestida de Ninja a las diez de la mañana entrando por una puerta en la que esperas jamás encontrártela, fue suficiente. Ni hablar que en estos momentos hay una casa de Caracas en donde doce señoras, parlando en italiano, están teniendo una seudo despedida de soltera con el cambio de nombre del pene. Menos mal que no son diputadas. Suficiente con el cambio de nombre del país, horario, moneda y bandera como para también tener que llamarnos, íntimamente, de otra manera.-

1 comment:

Beatriz E Moreno said...

ajaja que riñones tienes tu!! de llamar a tu mama de avanzada! Si yo le digo eso a mi mama yo creo que se infarta! Pero friend no te envidio ni un poquito esa conversación es que es tipo Everybody loves Raymond y el cuento del matrimonio, es una serie que vende porque es divertida de ver, pero cuando se vive no da tanta risa ;)

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