Friday, December 19, 2008

El Despecho del Ponche Crema

Anoche estuve hablando por Messenger con la que está en La Palestra, la cual vive en Miami. Quisiéramos decir que emigró para allá en una especie de socorrismo político a la cual se vio sucumbida o se enamoró de un chalanero en una Semana Santa yendo para Margarita y el amor se extendió hasta las costas de la Florida. Pero lo más probable es que se fue a estudiar para allá. De todas maneras, La Pale se puso a hablar conmigo porque está sufriendo del mal llamado navideñus caraqueñus aguditis, o como se le conoce comúnmente: el Despecho del Ponche Crema.

Pasar las Navidades en otro país es sabroso. Vivir en Caracas y salir de viaje es todo un ritual beaujolerístico. Te las sifrineas todo el año diciendo que te vas a ir a esquiar, pides prestada ropa de invierno como si fueses a veranear en Chechenia, pones en el status de FB “mañana Stowe!” para que todo el mundo se entere y te pavoneas a las cinco de la mañana en el American Deli del aeropuerto de Maiquetía con los demás viajeros diciendo “que rico que te vas para x”. Si eres una encopetada, la palabra “rico” se substituye por “divino”; si eres uno de camisa Lacoste, la palabra es “nice”. No importa que te vayas a Chattanooga, Tennessee. Apenas llegas al aeropuerto de Chattanooga te metes en Messenger y pones “Toto@Chattanooga.” No importa que en Chata no haya pistas de esquí. El pobre pendejo que se quedó engrapando copias en la oficina no sabe eso.

Ahora bien, el problema es cuando no te vas de viaje de Caracas sino que sencillamente, como en el caso de La Palestra, no vives ni puedes venir a la ciudad a pasar las Navidades. Eso lo que da es una tristeza, como el llamado Despecho del Ponche Crema por el que está pasando mi amiga. Este despecho no es más que una añoranza por una nevera llena de hallacas. Tan llena, que da asco en la mañana cuando la abres para sacar la leche con la que te vas a comer tus Zucaritas. Una tristeza porque no vas a pasar el 24 metido en un centro comercial esperando que te envuelvan un regalo pensando que no hay nada más inútil que un papel de regalo. O de repente el inútil eres tú que le tienes que pagar a alguien cuando podrías estar en tu casa con un ponche crema al lado del teipe.

La tristeza viene porque los 24 en Caracas son igualitos en todas las casas: la fajazón de la abuela todo el día cocinando el pernil (o botando, cual Bond, la cajita del jamón Plumrose y robándose el crédito), la desaparición misteriosa del género femenino de diez a cinco de la tarde (cualquier emergencia: 1-800-PELUQUERIA) y dos que tres niños del barrio de al lado “probando” los triqui traquis para luego oír – siempre un clásico – “¡Coño, Jaime que dije que no!

Ya a las seis de la tarde hay una calentera en todas las casas porque el agua caliente se la gastó Darío, el mayor. La “percha” navideña -genero más formal de la pinta exitosa de un viernes por la noche- sacada del closet como un traje de luces. La hora de salida es un desastre por lo que si hay cuatro carros, se alquila uno más porque ya son contados los casos que dejan a Matías el menor cual Home Alone en el desespero por llegar a casa de la abuelita. Ahí la cena, espectacularmente servida en una vajilla fina con algún monograma, la cual no se saca pero ni en el día de Santa Clara, se comparte echando chismes de familia (elegantemente llamados “recuerdos”).

Luego el Amparito se pone en repeat, se baila con la tía que se rasca sabroso y se abren los regalos en medio de los triqui traquis y la vecina arrecha que ahora sí grita con propiedad: “¡Coño, Jaime te dije que te ibas a quemar el dedo!” Así es toda la noche hasta las dos de la mañana en donde empieza el texteo oficial: “Feliz Navidad ¿Qué vamos a hacer?” Tres o cuatro fiestas, dos de las cuales no conoces ni al dueño, que te llevan a acostarte pisando el regalito del Niño Jesús y mentando madre por haberte bañado la cabeza en Ponche Crema. Eso, es una Navidad en Caracas.

La Palestra en Miami no tiene nada de eso. Está su familia que por más adoctrinados que estén al mall, las autopistas, el toll y el D.U.I, por ser venezolanos no se les quita el guaguancó rumbero. Pero en Miami es como en el medio de los dos extremos. La Navidad estilo White Christmas o la Navidad apachecada en Caracas. A menos que contraten a un Joe the Plumber para que les raye anime por la ventana toda la noche, lo más navideño serán los flamingos disfrazados de reno en la gramita del jardín. A menos que haya una madre con iniciativa que se haya llevado la vajilla de Limoges de la abuela Olga, lo más navideño será un pavo del Publix en los platos blancos (24 set) con el muérdago pintado de Pottery Barn. La familia es por esencia la que se encuentre más cercana a la zona distrital de la casa en Weston. Santa ayuda pero no levanta tickets de D.U.I. a aquellos que les da nota manejar y creerse que están paseando en trineo.

Por eso no culpo a mi amiga La Pale con eso del Despecho de Ponche Crema. Aún cuando la Navidad es Navidad así sea en condiciones precarias, es el momento en donde más falta le hace a uno a su tierra cuando no está en casa. Mire que uno no es zuliano y todas las Navidades se muere por cruzar ese puente. Aún así, animo mi amiga Palestrera, que al venezolano nadie la quita lo bailao’ y ya vendrán aquellos días de brindar con Ponche Crema por la Cruz del Avila y decir: ¡que sabroso es volver a Caracas!

4 comments:

Beatriz E Moreno said...

MI TOTO!!!!!!!!!!!! Con lagrima incluida termine de leer el post! Ademas que no se como te enteraste que mi abuela por parte de mama se llamaba Olga. Seguro fue casualidad pero de esas oportunas! Aqui estamos haciendo hallacas, en familia, pero viendo el juego de los Dolphins jajaja asi que ni que quiera sera lo mismo que estar alla! Los extrano a todos y me muero por estar alla! Brinda por mi, baila por mi, trasnochate por mi y maneja rascadito pero con cuidado, solo porque yo no lo puedo hacer aqui!

Feliz Navidad!!!

Yrving said...

Toto tiene mucha razon, nada como una navidad en venezuela, yo no pude ir pero bueno me compre mi Eggnog en trader joe's (Tambien lo venden en Safeway) y le puse whiskey.

Feliz navidad a todos por alla!

Yrving.

idream2 said...

I'm sooo there!

Por aqui hice hallacas con una pareja de Venezolanos, y he escuchado gaitas aun cuando este nevando... Los triqui traquis los oire en suennos porque aqui el 24 sera un "Silent Night"...

Aun cuando uno se queje de las colas, de los centros comerciales, de que no se puede con los precios de los "pinos canadienses", no hay nada esas Navidades Tropicales en las que de paso, arrancas el 26 - despues del raton- a gozar de algun lugar como Margarita, Choroni o Morrocoy!

-Enjoy; aqui estamos entre -8C y 0C el dia de hoy!

Doña Treme said...

Sabes que es lo mas insolito? Que 1001 veces has dicho: Estoy hartos de esto!!!!! Next year recibo a Santa en el Rockefeller Center. A veces necesitamos estar lejos para ver bien lo que tenemos.
BTW, mi compañera de trabajo que suele decir "estábanos, veníanos, nosotros paganos 500 bsf y hubieranos" conoció hace 4 semanas el Bayleys... y dijo "que rico, se parece al Ponche Crema"

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