Sunday, August 31, 2008

Sube los Brazos

Goya. 'Los fusilamientos del 3 de mayo' (1814)

Sobre este cuadro escribí lo siguiente en una revista:

“Arribando a su quincuagésimo aniversario, el símbolo de la paz fue creado por el artista británico Gerald Holton en 1958 a favor del desarme nuclear. La utilización del lenguaje de banderas alfanuméricas dio pie para que Holton escogiese la representación codificada de las letras N y D (“Nuclear Disarmament”) en el diseño del símbolo circular con sus intersecciones lineares. Sin embargo, su verdadera inspiración vendría de observar la figura de un campesino en el cuadro 'Los fusilamientos del 3 de mayo' (1814), pintado por Francisco de Goya. Con los brazos subidos ante su inminente ejecución, el campesino proveyó a Holton la oportunidad de diseñar un símbolo que representase “la desolación ante la barbarie de la guerra” (“El símbolo de la paz cumple medio siglo”, 2008). Al trazar la composición anatómica del fusilado, con sus brazos extendidos, Holton pudo dar con el símbolo de la paz invertido. Su modificación y ondeo como emblema anti guerra lo cementaría para siempre en los anales de la cultura pop. ”

Hoy me recordé de este cuadro por otra cosa totalmente distinta. Anoche en un matrimonio repartieron bigotes falsos en el cotillón. Una niña se atragantó con uno de ellos, no sabemos cómo y casi se muere en mis narices de la tosedera. ¿Cómo escribir una nota de sucesos en el periódico sobre eso? “Sucumbió ante el falso bozo que malévolamente le obstruyó la tráquea” es demasiado Porfirio Torres en Nuestro Insólito Universo. “Mujer de 31 años, asfixiada por bigote de fieltro” suena a que se estaba dando los besos con un capo italiano. “Atragantada por un penacho de plumas azabaches, la joven dama sucumbió enfundada en un Carolina Herrera” es ya demasiado rayando en Roland Carreño. El hecho es que es cierto eso que ponen en letras de molde al lado de “Made in Korea”: hay ciertos productos que no deben ser usados por niños menores de tal edad. A los venezolanos nos deberían añadir: “de cualquier edad, sobre todo en saraos festivos”.

A mí me enseñaron desde chiquito que cuando uno se ahoga (la lección era cuando algo se va por el camino malo) uno sube los brazos. No sé la razón científica, si es cuento chino o receta autóctona pero funciona. Y cada vez que a alguien le da por ahogarse con agua o meterse bigotes falsos en la boca les digo “sube los brazos”. Y nadie me entiende y nadie lo hace. Da pena, se ve ridículo y el ahogado prefiere morir con dignidad que languidecer con las manos en alto como profeta de Pare de Sufrir. Pero mi medicina de boticario terapeuta es ignorada olímpicamente. Olvídense de señalizaciones internacionales para implicar que se está ahogando (manos intersectadas en x alrededor del cuello) y de búsquedas de brazos herculeanos que hagan la maniobra de Heimlich. Hay gente que se esconde detrás de una servilleta mientras pasa su momento de Titanic sin mar. Se han visto casos. Deberíamos en cambio ver más allá del cuadro de Goya. Subir los brazos para encontrar la paz. Digo yo.-

Perfect Endings

Friday, August 29, 2008

A favor de la prepotencia

He descubierto que mis amigos son terriblemente citables. Dentro de su extraño mundo Marlboro pueden hablar con la misma certeza de Baudelaire que de Dylan. De Federer y las Chicas Superpoderosas sabiendo cual es su ranking y cual de ellas es Burbuja. Pero a veces, nos salen las llamadas prepotencias. Ese mini ego de superación personal que uno dice sin pensarlo.

Prepotencias que dan risa, que inspiran o que sencillamente son de mal gusto. Pero que se dice con tanta actitud que te pone a pensar que a tus amigos no les importa como caigan ante los demás. Lo que les importa es saberse únicos en su desenvolvimiento ante la mundana cotidianeidad. Un 100% actitud que dejan a los penosos, preguntándose como lo hacen. ¿Remediable? Sí. ¿Olvidable? Jamás. La vida es demasiado aburrida como para olvidar una prepotencia bien dicha.

La lástima de recordar citas es que no soy de esos místicos Kerouacs (518) que llevan the little black book en el bolsillo izquierdo, por lo que tendré que recurrir a otros medios para transcribir mis notas. Pero espero ser fiel en la transcripción sin herir sentimientos. Por eso el anonimato del “quoteo”. No importa quién lo dijo (a menos que deseen autoría de su propia prepotencia, la cual con gusto suministraré o borraré). Lo que importa es que hay gente en la vida que, intencional o no, hace de la prepotencia un arte. Y como todo buen arte, a veces hay que aplaudirlo. Así sea con risas.

He aquí lo que los prepotentes saben decir, que los demás no. Todas son verdaderas:
  • Yo soy un hombre ordinario atrapado en un ego de genio.
  • 3000 conversations explaining a relationship is not love….it’s therapy.
  • A esta edad, uno sabe quiénes son sus íntimos.
  • Post graduates should be mandatory.
  • Yo soy promiscua pero no puta.
  • Existen dos clases de personas en el mundo: los que salimos en esa revista y los que la leen.
  • ¿Y quién es ese? Ese no puede entrar en mi pueblo.
  • ¿Cómo que no quiere salir conmigo? Si yo soy lo máximo.
  • En cuestión de pareja no nos vamos a caer a mojones.
  • Olvídate. Esa no hubiese sobrevivido en mi colegio.
  • Yo le inflo las narices. Pero no lo saludo.
  • Yo no le entiendo. ¿Tú le entiendes?
  • Amiga disculpa ¿Quién coño eres tú?
  • ¿Cómo que tu opinión? ¡Si tú eres la audiencia!
  • You talk…you listen…you talk.. You wait!! And then you hit them by the balls and win.
  • I AM the Material Girl.
  • Have respect for the cheese.
  • Mi mayor pesadilla es despertarme y ser una catira.
  • I don’t need therapy, I have a blog.
  • Alicia era una pajua. ¿A quién coño se le ocurre meterse dentro de un árbol?
  • No hay nada peor que oír desde tu ventana el siguiente grito: POR AHÍ NO! SOY HUMANA! Toda otra conversaciòn es sencillamente ruido circunstancial.
  • Two underrated careers: plumbers and porn stars.
  • Victoria’s Secret…not really a secret after tonight.
  • Yo jamás salí con él. Que me haya casado con él es otra cosa.
  • Con ella, every night is amateurs night.
  • Por el amor de Dios mamá!!
  • ¿Qué llevo para la playa? Muy sencillo: Buen gusto, actitud.
  • Hay ciertas cosas que yo no toco sin guantes.
  • I want to be the best, of the best, of the best.
  • Antes ella era un semidiós. Ahora es un simple humano en pubertad.
  • You guys have the attention span of mice.
  • No tengo tiempo para salir con los emocionalmente indispuestos.
  • I used to be great. Now I’m much better.
  • El peo de nosotros es no saber cuándo es que nos va a tocar ser famosos.
  • No, no. Repeat after me.
  • Yo puedo, yo quiero, yo voy.
  • Es que el mío lleva la personalidad.
  • Todo su rollo es que aún no lo han descubierto.
  • No es que no me pare. Es que se hace la interesante.
  • Si hay que irse a humillar, que te humillen bien vestido.
  • Ya vengo. Me doy los besos y vuelvo.
  • A ella se le pierde todo el respeto. La lástima es que a mí se me pierde la credibilidad.
  • Como el himno pana: liberado del yugo.
  • Asume tu barranco. Pero avisa si quieres echarte un whisky después.
  • Su idiotez es inconsecuente para el mundo. El problema es que se empeña en esparcirla.
  • Soy un metrosexual ¿y qué?
  • Ahorita no puedo hablar contigo. There’s chaos in my head.
  • I’m sincerely disappointed at mediocrity. It just lost all its fun.
  • No se pesen en enero. Te caga el año completo.
  • Boo, you whores!

Frankly speaking

I saw a summary of this ad in the New York Times and thought it was precisely the kind of ad I would write. I need to be friends with this woman. I finally found the complete ad and post it here (no corrections except for division of spaces and capitals) because I think it’s one of the frankest things I’ve read in a long time.-

Live in Nanny Needed for 4 kids (Pls don't call them "Precious Ones") (Upper East Side) My kids are a pain in the ass. Just in the past hour, I have had to tell each one to do something more than once. Oldest: can I have soda? It’s just a sprite? Please? Can I? No, no and no. the next one...don't even get me started. Seriously. The twin six year olds: one wanted dessert before her dinner was over; one kept wanting to know why I wouldn't let nine year olds swing her around by her limbs. (The fear of a dislocated shoulder did nothing.) Please help me. I can be a tad difficult to work for. I'm loud, pushy and while I used to think we paid well, I am no longer sure. I work from home, so you get the pleasure of being hounded by me all day long. And, you get to pretend to like me, because I am deeply sensitive. (But well dressed and a know it all, a winning combination I assure you.)

If you cannot multi task, or communicate without being passive aggressive, don't even bother replying. If you are the type who doesn't notice crumbs on the table, skip to the next post, because crumbs are a deal breaker. They put me over the edge. I have all sorts of theories on how to stack my dishwasher, and if you are judgmental about Ritalin for adhd, or think such things are caused by too much sugar, again, deal break city. You do get a separate entrance excellent studio on the ues. You do get air conditioner and internet connection and cable. even hbo. and showtime. You can bring your spouse, roommate or partner, but sorry no kids. If you ask, can I bring my kid; the answer will be...anyone? Anyone? No.

If you can cook, all the better. Otherwise, I’ll teach you all sorts of things about pasta. (Here's a freebie, butter and parmesan, mmmmmm) If you know anything about chess and violin I will be impressed. We are not snobs, which is good. But then again, my kid sometimes swears to make a point. (We're working on it, but halfheartedly, because, well the apple doesn't fall far from the fucking tree.)Although I am told they are all very bright, they have not mastered the use of the oh so complicated napkin. This is a napkin Junior, say it after me...Nap Kin. Good boy. I am not looking for Super nanny, or anyone who wants this job because they will love my kids as if they are their own. You won't. Really. They are infinitely lovable, but trust me, they're mine and you will move on when your journey with us is over, and save for some funny stories and a delightful email every now and again, you won't grieve. Nor will we. (Okay, we did all grieve a few of our past sitters; oddly they were all named Sarah or Kate, or Nikki. And Leah. Leah was delightful, even if she did drop my twin babies off our couch during a family gathering). Good times.

I don't want someone who has a lot of theories on the right way to raise kids, because in the end, I'm just a woman doing my best. I'm willing to learn from you, or anyone, but not so much about how I should parent my spawn. Teach me to knit. Introduce me to yoga, the white stripes, Russian literature or the best place to get a burger in the village at 2Am, but do not tell me to put star stickers on a good boy chart. Stickers irritate me. If you are fundamentally unhappy with your life, you will be more unhappy if you take this job, so do us all a favor and get some treatment or move to the Rockies, but do not apply for employment with us. Also, if you suspect all wealthy women are frivolous, we are not for you. I do not want to hide my occasional Bergdorf shopping bag.

If you smoke, please quit. Don’t apply either, but please quit. I have known too many people diagnosed with cancer this year. Even if you are a judgmental nanny 911 wannabe, no one should have to endure some of the things I have witnessed. You gotta be able to drive with a valid license, but if you've ever hit a human, move to the next post. You won't have to drive in the city, but if we go to our weekend place together, or if you make it to the summer and still work for us, we need you to run into town to get some pink milk, so be able to drive a mini van. Can you swim? Swimming is good. If you do drugs or drink enough so that you are grumpy in the morning and grumpier at night prior to that next cocktail, call AA, and peruse craigslist childcare positions when you have a year sober. I'll probably be looking again, and now is the time for you to focus on yourself anyway.

I need a team player. I need someone to back me up when it comes to remembering when the library books are due, and whether I have rsvped to that birthday party yet. Help me dear G-d keep track of our skim milk supply and also, also, also, what should I make for dinner tomorrow night? The hours are 7 in the morning to 8:30 in the morning. We'd be in it together, getting the kids out with clean faces, brushed teeth and some food in their bellies. Doesn't that sound easy? Doesn't that sound doable? Then come on back for a fun filled afternoon 2:15-8:15 of activities and playdates and snacks and dinners and homework and riveting conversations about global warming, Hannah Montana and guitar hero.

When you do get to go home (to that swanky studio and possibly a significant other or buddy) your time off will be respected. If I would like you to give extra hours, I’ll ask. If you say yes, you get paid 15/ hour. If you say no, I will not fire you or hate you. Except if it is a school holiday or if I have a sick kid, then I might ask, and unless you have a final exam worth 2/3 of your grade or tix The Lion King, you may need to help out. Okay, if you're still reading this ad, it means: a) I am a halfway decent writer and maybe I really will get that book deal I’m yearning for b) you need a job desperately c) you think this just might be destiny, and that you could be one of the few, the proud, the potential babysitter of our dreams. D) You want all the information about job requirements; so that you can write me emails about how I should stay home with my kids otherwise they are going to grow up to be sociopaths. (If my pen pal is out there, wassup? Found love yet? No? How 'bout that.) Best of luck to all of you in your search for a job. Seriously. Job searching sucks. No two ways about it. - RLS

This is Belief

"Somehow I can't believe there are any heights that can't be scaled by a man who knows the secret of making dreams come true. This special secret, it seems to me, can be summarized in four C's. They are Curiosity, Confidence, Courage, and Constancy and the greatest of these is Confidence. When you believe a thing, believe it all the way, implicitly and unquestionably."

-W. Disney

p.s. forever grateful to the kindred spirit who posted this.-

Thursday, August 28, 2008

Acertijos que huelen a Coco Mademoiselle

A los mesoneros los tengo truncados con el llamado Acertijo de Einstein. Ese que haces con las cinco personas de nacionalidades diferentes que fuman marcas de cigarrillo que solamente Bond conocería en sus buenos tiempos ruleteando en Monte Carlo. La verdad, fue un ejercicio de tarea como parte de la clase que di sobre trabajo en equipo, pero aparentemente tengo revolucionado a las novias, esposas y cuñados que andan todos tras la búsqueda de quien carrizos es dueño del pececito.

Hoy lo logramos solucionar en clase, como parte del objetivo de descifrar quién era un líder dentro de un equipo, quienes colaboraban, eran apáticos y quienes no se daban por vencidos. Hemos de reportar que yours truly, alias el Profesor Jirafales, confirmó lo que siempre supo: no sabe trabajar en equipo.

Al principio todo fue muy bien, muy método socrático, dejándolos participar en las respuestas. Pero ya al final era yo, la pizarra y una batalla con el Marquette, rayando círculos indescifrables. ¡Detesto no saber cómo llegarle a las respuestas! Pero me comporté a la altura (por lo menos la clase gustó) y salí de ahí contento porque aprendieron a no darse por rendidos cuando están ante un problema más grande que el de encontrar a la sardina maldita que me logró carcomer el seso.

Mientras manejaba de regreso por la Cota Mil me puse a pensar en los acertijos mundanales de la vida. Esos en los que no sabes cómo van a resultar. Sea porque ella está muy lejos, porque aún no te terminan de llamar del trabajo en el que tienes meses haciendo entrevistas, no han terminado de montar la cosa donde quieren que escribas o porque no sabes si podrás ahorrar lo suficiente este mes como para terminar de pagar el mono Rafiki que tienes en la tarjeta de crédito. Acertijos que te confunden, como no. Pero que desbordan en la impaciencia por terminar de zarpar. ¿Si todo está en el horizonte, porque te siguen dejando anclado en el muelle?

“Pacieeenciaa” diría la Tía Eulalia (no que tenga a una de esas, porque mis tías abuelas son de Nike, pero me la imagino sentada en mecedora con sweatercito blanco de crochet). No puedo negarlo. Estoy en un momento estelar en mi vida, pues estoy haciendo exactamente lo que quiero, por ahora. Salvo la seudo pobreza que pudiese remediarse. Salvo el carro coreano que echa humo. (Por eso note to the World como otrora diría la Sta. Quintero en un matrimonio judío: “Agencia Mar…worth every penny”. Lo mismo dice Toto: “Toyota…worth every dime!”)

Pero y así como lo tengo, quiero más. Porque no puedo conformarme donde estoy (y menos donde vivo). Esa es la impaciencia que me trae el pensar en abriles y no poder vivirlos en septiembre. No porque no quiera. Sino porque no puedo vivir esos exactos acertijos en este justo momento (salvo dos que tres acertijos bajo la manga). El hecho es que no tengo veintidós, pero tampoco puedo sucumbirme ante los conformismos de las expectativas, sino solamente de las mías.

He ahí el más grande acertijo de todos: ¿Qué pasa si nada de esto se da? Porque no se come de sueños laborales ni de fantasías amorosas que huelen a Coco Mademoiselle. Menos de esperanzas a futuros cercanos. Se edifica de hechos concretos, de zarpar por las aguas, y de caminar por los senderos transitables de la vida. En la esperanza que algún día, tú también puedas ser el dueño de aquel pececito sin amo. Quizás la respuesta está ahí. En zarpar porque tienes que hacerlo, sin por ello pensar en ahogarte.-

Wednesday, August 27, 2008

Ese no es mi problema


Un Sabio (con “S” mayúscula) me dijo una vez que la vida había que simplificársela. Que el 87% de los problemas que nos pasaban por la cabeza eran sobre circunstancias ajenas. Gente que lo enrolla a uno, seudo suicidas que te piden que le termines algo en el trabajo porque no saben si llegan al lunes, madres histéricas, amantes bandidos, cheques rebotados, terminados, gente cuestionando que porque uno no atiende el teléfono. En fin, Humans. Según el experto hay tres categorías dentro de la psicología en la que pueden encasillarse los casos más sonados de este fenómeno mediático:
  1. Elena Enguayabada con el dedo índice esquinzado porque no le terminan de pedir matrimonio o porque siempre le terminan;
  2. Pedro el Pedigüeño que no tiene real en la cartera pero que tampoco escatima en chulearte cigarros, tequeños, el carro, el Nintendo, las películas y hasta la novia; y
  3. Iris la Infeliz o Ismael el Inseguro que se pasan la vida con las ojeras moradas, quejándose que no tienen suerte en nada, porque no saben si decirle que sí, o porque no saben cómo decirse a sí mismos que su trabajo es una ñoña o que no pueden decidirse si son azules, morados o niños índigo.

Genotipos del género humano en los que a veces también nosotros mismos nos insertamos. Yo en menos de un mes he sido Elena, Pedro e Ismael (pero no todos al mismo tiempo) y lo admito, he jodido a mis amigos con los cuenticos. Porque uno tiene que contar sus verdades, sus miserias y sus lamentos. Y si no las tiene, las inventa. Nada más patético que Norma Normal, a la que le preguntas “¿Normita y que es de tu vida?” y te responda “Nadaaaa, aquí tu sabes”. ¡PAJUA!

Ahora bien, hay amigos expertos en eso de oírte y uno lo sabe porque uno tampoco se va a ir a buscar al neandertal sin sentimientos pa’ echarle su guayoyo café. Y uno se lo agradece, porque están ahí contigo oyéndote como te quejas (aun cuando últimamente he visto que están ahí más porque yo decido despecharme en bares y mientras uno habla, ellos empinan). Pero que la conversación no pase a oír de sus propias quejas porque uno secretamente piensa “berro que ladilla con el cuentico otra vez”. Es así. Somos todos personalistas, o de repente es que todos somos Leo. Pero oír el desarrollo de un mismo guayabo o de otro que pide cosas repetidas veces es imaginarte dándole vuelticas al casete con el lápiz cuando la radio vomitaba la cinta magnética de tu “Bon Jovi Greatest Hits of 1989”.

He aquí la gran solución que me ofreció el gran Sabio ante las simplificaciones de la vida (ese, el de la “S” mayúscula). Esto me lo dijo cuando lo llamé a contarle un problema de otra persona a ver si la podiamos ayudar. Él me respondió: “Pana, yo estoy sentado en frente de una maquinita en un casino. Pero lo que me estás contando francamente “no es mi problema”. Y ahí es cuando me vino la epifanía: “No es mi problema”. ¡Qué sabio compadre! Todos los problemas de los demás se pueden ahorrar sencillamente con esa frase. Antipática o no, mal samaritano o no. Es que, en verdad, ¡los problemas EXISTENCIALES de los otros no son nuestro problema!

Imaginemos la situación. Hoy llamó un banco a preguntarme que donde estaba la Branger porque le habían devuelto un cheque. No solamente me regañó por no saber cuando viene mi madre (Señor si usted lo sabe se lo agradezco me lo diga), sino que se puso a preguntarme si yo sabìa cuando ella podía ir al banco a remediar la situación bla, bla, bla. Mi respuesta fue: “Sr. ese no es mi problema”. Quedé antipatiquísimo pero ¿por qué carrizos tengo yo que preocuparme por la señora que seguro es de esas leyendas que piensa que la cantidad de hojas en el cheque es directamente proporcional con el dinero que tiene en la cuenta? Igual ayer con Blockbuster que llamaron que hay una película con quince días de retraso. “Aja.” Bueno que la vengan a devolver y que nos paguen, es lo que pedìan. “La que la alquiló es una irresponsable que se largó. Ergo, ese no es mi problema”.

Con ese mantra en mente, nos ahorramos tanto tiempo para concentrarnos en las cosas que tenemos que resolver nosotros mismos, que impresiona. ¿Se te espichó un caucho? Ah bueno ese sí es tu problema. Nada de “papi resuelve”. ¿Se te quedó el planeta Júpiter en tu mesa de noche cuando tenías exposición de Los Planetas en la feria científica del colegio? Que se joda el Sistema Solar. Inventa y resuelve (esto por cierto me pasó. Lo resolví con una pelota de tenis). ¿Qué la otra persona no te para o no te quiere hablar? ESE si ya no es tu problema. Con tal de que se lo hayas dicho todo de frente. ¿No te pasó la tarjeta? Llama, pelea y negocia. Y si hay un pana al lado que te pueda hacer el favor, que te lo haga. Sendo compinche. Pero no le pares un rollo porque no lo hace. Al fin y al cabo, ese no es su problema y él tendrá sus razones. Uno no puede esperar que todos sus panas sean Alf el extraterrestre y te digan siempre “No hay problema.”

Anoche conversé con Nina mi editora y le dije que me estaba sintiendo censurado. Que tenía que hablar sobre mis problemas, sin esperar que nadie me escuchase. Eso fue el objetivo de sentarme todos los días a escribir en un blog, porque escribir artículos cuchis no me place. Nina no me lo dijo en las palabras textuales del mantra pero sí me hizo ver algo que ya otro me lo había dicho en otro post: "Lo que escribas es tuyo. Lo que lean los demás no lo es." Ergo, lo que piensen los demás no es mi problema. Somos responsables de nuestros propios actos y de nuestras propias cagadas. A la gente que hay que explicarle, se les explica con muchísimo gusto. A la gente que hay que oírla, bienvenido sean porque tampoco es que la cosa es separar amistades. Eso sí, con numerito en mano y con grado de parentesco y afinidad en la familia, el amor y en la amistad. A todos los demás: Mastercard. Not my problem. Revealing!

Es antipatiquísimo. Chocante y a veces innecesario. Pero es que a veces nos pasamos de abusadores con nuestras quejas y nuestros lamentos. Y a veces abusan de quienes van rimombantes por la vida. Por eso hay que distinguir y ver si hay tiempo en tu propia agenda y en tu propia inexistencia amorosa, laboral, amistosa o de vida para ver si uno se puede sentar con la otra. A ver si uno tiene el tiempo de oír y aconsejarte. Si lo tenemos, con mucho gusto. “Con agua papá que a mí la soda no me gusta”. Rellenando los cubitos de hielo en la nevera porque esto va pa’ largo. Pero no a las diez de la mañana cuando uno anda metido en un metro jeteándose su propia existencia.-

So People of the World: repeat the mantra and spread the joy:


- ESE NO ES MI PROBLEMA -

Tuesday, August 26, 2008

Un gueto llamado Penny Lane

Hoy me pasé toda la tarde sintiéndome enfermo. Quizás era por las actividades engorrosas del día, quizás era porque me sentía mal. La verdad es que escoger entre un dolor de garganta e ir a dos bancos –uno para reclamar que unos imberbes me clonaron la tarjeta y otra para sacar dinero con la finalidad de entregárselos en contra de mi voluntad a Mrs. Danvers para que le pague el sueldo a los “de a por día” que transitan en esta casa– da lo mismo. Ninguna de las dos es placentera. Caminé hacia el banco con una novelita de esas de Agatha Christie que ahora venden en el Kiosco Millonario, las cuales me encantan porque no tienes que pararle mucho (sino al final), pudiendo estar pendiente del ding ding que anuncia los numeritos de espera.

Luego de entrevistarme con Mildred para contarle que alguien había usurpado mi identidad sin mi consentimiento (yo quisiera usurparme a mí mismo algún día a ver qué tal es ser yo), firmar trescientos papeles y “colocar” mi huella en quince, salí del banco. Ahí viéndome en el reflejo de la puerta procurando también ver el simbolito de “hale” (yo siempre empujo) fue que me di cuenta del merengón. El merengón es un sobrenombre que le puso Sally Mae a la única parte del pelo que me crece con regularidad. Es abajo a nivel de la nuca en donde se me forman unos churcos cual Juan Luis Guerra en su mejor época. Con esto de ser un monje capuchino es difícil saber cuando es que uno tiene el pelo largo y no soy uno de esos hombres que metódicamente van a la barbería cada quince días. Como si en el recibo del salario le dirían al tipo de “Luis vete de vacaciones”, “Luis…córtate el pelo”. Yo voy cuando la situación ya es de cola de Pedro el Escamoso.

Aprovechando la caminata por los Palos Grandes me metí en mi barbero de siempre. Una barbería que escogí hace mucho tiempo por eso de apoyar el talento local. Ergo, un corte rápido, sin complicaciones y sin mucha pavería. Los del San Ignacio siempre se jactaban de su barbería en el edificio Mónaco que los dejaba a todos con la pollina para hacer su movimiento trademark de pasarse la mano izquierda por la frente. Pero a mí los curas no me dejaron entrar en el San Ignacio. Presagio de que en menos de diez años no tendría pollina. Los curas a la final siempre tienen la razón (excepto en el caso de Galileo).

Mi barbero se llama Tony. Uno de esos italianos que no se acuerda cuando llegó Venezuela pero la hizo suya desde que puso pie en La Guaira. Su local le vino en la época de bonanza, después de cortar muchas cabezas extranjeras en barberías de hoteles. Hoy en día, se nota el paso del tiempo. Las sillas raídas y las maderas de los lavamanos desconchadas. Algún modelo ochentoso parecido a Iván Drago cuelga entre los espejos. Amarillento como su pelo oxigenado, fuera de moda como sus hombreras de rayas. Pero ahí sigue Tony. Contento y alegre. A sabiendas que para completar las quincenas, él y su esposa se vieron obligados a abrir un kiosco dentro de la barbería. A mí no me importa mucho. No hay nada como cortarse el pelo comiéndose un Cri-Cri.

Las conversaciones siempre empiezan de la misma manera. -Abogado, ¿Cómo está el negocio?- Que no es más indicativo para que yo comience a echarle mi visión de cómo va la política en este país. Vivir en el mismo municipio nos ha llevado a ambos a hablar de política desde que a Irene se le ocurrió dejar las coronas por los cascos de honguitos. Nos entendemos. No siempre pero por lo menos la conversa es coherente y estructurada. Desde el estado de las aceras hasta las leyes de la Asamblea. Lo único es que hace tiempo nos dejamos de hablar de valores democráticos. Hoy, ya empezamos a hablar de tiros.

No es fácil que un hombre te hable de rifles cuando tiene una navaja clavada en tu nuca. Pero concuerdo con él, porque uno se desayuna con la inevitable conclusión todos los días de su vida al leer el titular del periódico. Y mientras me sostiene el espejo para que yo observe los resultados de su trabajo, yo sigo hablando. Agitado por las desgracias de la desesperación ante la incoherencia pero lo suficientemente resignado –tanto en política como en calvicie– para darle las gracias. Así nos despedimos siempre. Con un apretón de manos, que cada vez se hace más fuerte. Un indicativo que la próxima vez que Tony y yo nos veamos, todo –como el merengón en la nuca– estará peor.-

The power of can'ting

I can’t:

  • Write if I have under less than four cigarettes in my pack
  • Listen to music while I’m reading
  • Look directly at people who are sitting at the back of a truck while I’m driving
  • Sit straight through one hour of mass without yawning
  • Do the entire Sunday crossword puzzle
  • Eat the last piece of salad
  • Reach the top shelf
  • Read a book without looking at the last page (except for the last Harry Potter)
  • Tolerate people who text message at the movies
  • Hold the line for the unimportant
  • Pour myself water while someone opens the freezer
  • Respect people who don’t know who the Von Trapp’s were
  • Be friends with people who criticize me for speaking in English
  • See my mother cry
  • Drink tomato juice
  • Facially pretend
  • Listen to Baby Einstein without thinking about LSD
  • Sleep on Sundays unless I count something
  • Drive the “subida de los Naranjos” without hating it
  • Answer phones when I’ve just awakened
  • Ask for directions until I’m really lost
  • Stand emoticons
  • See the eye test at the medical certificate center (but I always cheat)
  • Relate to people who slap me hard on the back or grab my arm
  • See an eighteen year old smoking a Cuban cigar without thinking that it’s cheesy
  • Resist being impatient with people who ask for car rides and then make you wait fifteen minutes outside
  • Sign my name exactly the same way as it is in my checking book account
  • Enter a room that makes me nervous without touching my nose
  • Delete you
  • Help but knowing that one day I’ll be that guy on the cliff and know that I’ve made it.-

Monday, August 25, 2008

Chico Migraña va a un Focus Group

Estoy llegando del focus group. Una experiencia bien chévere con la mala suerte que invitaron a la persona que detesta la determinada marca de whisky objeto del estudio: Yo. Éramos seis hombres, más o menos de mi edad, cuyo único punto en común es que nos gusta el whisky. Al principio nos preguntaron sobre el tipo de marcas que normalmente consumíamos. Todos hijitos de papá se pusieron creativos pero yo dije mi verdad de lo que yo tomo. Hay dos cosas en la vida sobre las que no se mienten: el vegetarianismo y la marca de tragos que uno prefiere.

Lo que me dio risa fue que quedé como el propio cascarrabias. Nos enseñaban campañas publicitarias, mensajes y eslóganes del producto para pedirnos nuestra opinión al respecto. Todos más o menos daban una misma visión diciendo que probablemente comprarían el producto basado en la estrategia de mercadeo. Yo: “todo muy bonito, pero si estoy buscando la sensación que me da ese mensaje voy y escojo el whisky que yo quiero”. Llegó un momento en que uno de los participantes se echó a reír a preguntarme sobre mi aversión psicológica de la marca. Tanto llegó, que el moderador empezaba con la frase: “a excepción de él ¿quién cree….”

Tuve que aclarar en la mitad de la sesión que yo por lo general me considero simpaticón y que si esa no fuese la marca no sería el Chico Migraña que me hicieron ser. Nos ponían a circular emociones y todas las mías eran “apatía, confusión, disgusto.” Hubiese sido un dibujo de mi vida y ahí si salgo para el Guaire a llamar a la psicóloga abandonada. Eso me puso a pensar lo fieles que nos ponemos a la hora de escoger cosas. Yo soy de los que si no hay una cosa, agarro la segunda finalista. Pero si puedes escoger y hacer algo tuyo, que te caracterice y con la que te identifiques, no hay campaña ni vuelta atrás. Mueres con eso porque eso eres tú.

A la final nos regalaron a todos una botella del producto. Eso me obliga a no despreciarla porque nadie le niega un whisky a nadie. Así que esta noche me sale sentarme con la Sra. Botella a pedirle perdón por haber hablado mal de ella.-

Gusfrabatum Monetaris

Meterse en tu cuenta de banco para pagar una cuestión y ver que te desfalcaron un domingo mientras tú dormías tranquilo en tu casa no tiene precio. Entiendo a los Amish y su dinero bajo el colchón más que nunca.-

No entiendo

Pasada la página del cumpleaños feliz and on with life. Esta noche voy a un focus group en una agencia de publicidad que me llamó porque yo cabía en el perfil para hablar sobre whiskys. Eso no es algo que uno pone en un currículo a menos que seas Alberto Soria, escritor del libro “Mi whisky, tu whisky, el whisky”. Libro por cierto que me regaló Mancel mi amiga por una condición pura de silogismos. A Toto le gusta el whisky. A Toto le gusta leer. Ergo, leerse “Mi whisky, tu whisky el whisky” fue la conclusión lógica.

La llamada de invitación al focus group vino el jueves. Lo interesante fueron las preguntas de cuestionario que te hacen. Primero vienen las de edad, perfil socio-económico, qué haces con tu vida, etc. Luego las interesantonas. Entre ellas esta conversación:
- ¿Con que frecuencia sale Usted a sitios nocturnos: tres veces al mes, cada quince días o una vez al mes?
- No entiendo.
- ¿Qué si usted sale a sit….?
- Si, si señorita le entendí pero ¿esas son las opciones?
- No entiendo.
- Bueno que yo salgo dos, tres veces a la semana.
- Ah…
Silencio…. (pensar en Phoebe en el capitulo del toner)
- Bueno señorita defina sitios a ver si estamos pensando en lo mismo
- Restaurantes, discotecas, bares y teat…
- Si señorita, dos, tres veces a la semana.
- Ah....
Silencio
- No me juzgue señorita, Usted fue la que preguntó.
- No, no para nada uno tiene que ser honesto consigo mismo. ¿Qué le parece si pasamos a la siguiente pregunta?
- Excelente. Dígame.

Yo entiendo que los cuestionarios con opciones sirven para arreglar estadísticamente en una hojita de Excel todos los datos y que la señorita está haciendo su trabajo. Pero a veces sirve más echar el cuento rapidito, que ella te entienda como una psicóloga y después marque tu información en las casillas correspondientes. Perdemos tanto tiempo en mensajes de cuestionarios y jingles publicitarios esquematizados que cuando uno dice que no a algo, es como pedirle a un McDonald’s en Kentucky que le quiten el pepinillo. El clasico ejemplo es Domino’s Pizza.

- Buenas noches gracias por llamar a Domino's Pizza. Tenemos un clásico ofertón de paquete de dos por uno en modalidad masa clásica para la pizza brasileña que viene acompañada con unos ricos cinammon sticks y una botella de refresco de dos litros del sabor de su preferencia a ser llevados en treinta minutos o menos pero no garantizamos porque hay lluvia.
- No, gracias. Una pizza margarita por favor.
Silencio
- Aló…..
- Si gracias por llamar a Dom…
- No, no señor por favor me muero de hambre y por eso sucumbo a esta tragedia de oir sus promociones cada quince dias. UNA PIZZA MARGARITA por favor.
- Ah bueno. Espere en línea un momento.

El tiempo de espera debería empezar a correr apenas uno marque el teléfono porque nada más con la conversación te tardas quince minutos. La promoción la deberían decir después que tu les cuentes porque los estás llamando. No al revés. Lo otro son las tarjetas de crédito.

- Si buenas Señor Ague…agui…agurra….aguadveredoe, buenas Señor Branger.
- Aguerrevere, señorita
- Si eso. Lo estamos llamando porque un cliente muy importante lo recomendó a Usted para que pase a formar parte de nuestra importante red de clientes Premium de la tarjeta dorada de nuestro banco.
- Señorita yo soy un profesor sin oficio. Créame que ninguno de mis amigos me recomendaría ni siquiera como referencia bancaria en un kinder de niños ciegos.
- Si Señor Branger pero aquí dic..
- Aguerrevere, señorita.
- Si pero es que no lo sé decir.
- Entonces no soy tan importante.
Silencio
- Bueno Señor, yo lo estoy llamando para hacerle entrega de la tarjeta..
- Muchas gracias, señorita pero no estoy interesado.
- No entiendo.
- Yo soy de otro banco, no tengo dinero. Créame que lo último que ustedes quieren es tenerme a mí como tarjetahabiente.
- Pero esto no acarrea ningún costo Señor Branger es la tarjeta negra Premium de todos los tiem…
- Señorita no hay una casilla que diga ahí “no estoy interesado”
- Sí.
- Buenas tardes.

Los entiendo. Es su trabajo pero tienen que saber lidiar con las preguntas de la persona que están llamando. En ponerse creativos para ver como se soluciona un problema que ustedes mismos están creando. A menos que les atienda Alejandro mi hermano. Una vez cuando tenía diecisiete años lo llamaron del Hotel Hilton y le vendieron el paquete completo de time sharing con acceso ilimitado a la piscina y el bar en los happy hour. A él eso le pareció lo máximo y dio su número de tarjeta de crédito. El bello paquete llegó a las oficinas de mi papá quien lo devolvió sin abrir.

- Señor Aguerrevere estamos recibiendo de vuelta el paquete con sus brazaletes y carnets para el acceso y no entendemos el por qué. ¿Hay algún error?
- Sí. El error es dejar que mi hijo tenga una extensión de mi tarjeta de crédito. Buenos días.

Hasta el sol de hoy el Junip jamás ha tenido tarjetas de crédito de nuevo. Hasta el sol de hoy jamás nos dejaron ir a aprovechar de los beneficios del Hotel Hilton, aún cuando habían sido pagados.-

Sunday, August 24, 2008

Robo de quote

Esto lo leí hoy en el blog de CBocaranda.

- How did you say goodbye to someone you can't imagine living without?
- I didn't say goodbye.

Classic liner.-

Update: Esto lo leì en el blog ¿518?
Yo puedo no tener miedo de estar callado, me llevo bien conmigo mismo.

One to ponder.-

The Mad Hatter's Tea Party

Se puede celebrar un cumpleaños de dos maneras. La primera es impersonalmente. Es decir, vasito marca Selva, torta negra de la panadería Los Nietos con la palabra “feliSidades” escrita a mano, cuatro gaveras de cerveza y de refresco, y actores de reparto olvidables. No critico esta forma de agasajarse a si mismo. Ese estilo de bonche es el denominador común en esta ciudad, particularmente porque los tiempos de crisis te ponen a pensar que si salir al cine ya es caro, hacer una fiesta es inalcanzable. Pero es en esa imposibilidad financiera donde surgen las ilusiones quiméricas. ¿Cómo puedo lanzarme un bonche que sea lo suficientemente económico como para no mandarme a la bancarrota pero que sea lo suficientemente memorable como para que me recuerde de él en cuarenta años?

Hay cuatro soluciones para esa pregunta: una madre arrepentida que emigra como los palestinos a los baños del Caribe (léase Playa Guacuco) pero que te regala un salmón, unos tíos comprensivos que te regalan chequecitos pegados a botellas de whisky (y un pie de chocolate de ñapa), amigos incoherentes entre si (pero coherentes en mi vida) que le imprimen colorido al sarao y cumplir años el mismo día que Mora Mora Rctv. He ahí la segunda manera de celebrar un cumpleaños: hacer un Mad Hatter’s Tea Party.



Ese fue nuestro bonche el viernes. Una celebración de los 66 años combinados de vida artística de Toto y Mora. Yo cumplía 29, Mora seguramente 157 pero eso no nos desanimó a tratar de lanzar la casa por la ventana en true style. Yo siempre había tenido la idea de lanzarme un Mad Hatter’s Tea Party (ergo el nombre de este blog) porque la gente que me rodea, familia, amigos, conocidos y extraños es así: están todos locos. Solamente tengo un amigo normal y el pobre va más al psiquiatra y a rehabilitación que Amy Winehouse. Mora, mi wingman a la hora de hacerle fiestas a los demás, le encantó la idea y nos pusimos con las manos a la obra para tratar de hacerlo realidad.

Ahí arrancamos. Con la ayuda de esos elfos faramalleros que se aparecen sin que uno los llame, léase It’s Good to Be, KX y la niña Flavia, pudimos orquestar en menos de dos horas el setting del sarao. Siempre está la expectativa de lluvia cada vez que yo hago algo. Es el regalo del Serenero hacia mí. Todavía tengo flashbacks del papel crepé mojado de mi piñata del Pájaro Loco. Por eso, no nos fuimos de palo con la idea que yo tenía en mente sino que hicimos un Mad Hatter minimalista porque eso de meter una cama de cuatro postes para adentro es una franca ladilla con la lluvia encima.

Cual after school special ahí estaba Josefa haciendo cuanto pasa palo podía salir de dos panelitas de queso crema, tomates y ajonjolí, Mora enrollaba jamón serrano con Sara mi perra ciega a sus pies en éxtasis salivistico. Afuera It’s Good se tambaleaba por los techos para guindarme las lámparas chinas que yo había conseguido porque tea party sin lámparas chinas es simplemente una tarde de señoras encopetadas en el Claridge. KX mi DJ estrella me ponía toda la música que yo había puesto en “29 songs that shaped my life” para que estuviese contento y la niña Flavia caminaba por toda la casa, desapareciéndose luego y que “para cambiarse”. Más nunca volvió.

La mesa la pusimos adentro (la idea original era poner una mesa enorme en el jardín pero con el Serenero no se juega) y entre el comedero procedimos a sacar cuanta tetera de abuela pre-guerra existe en esta casa, combinado con azucareras, cafeteras, y saleros. Tazas de café distintas, cortesía de cuanta mujer se haya casado recientemente en este país llenas de Torontos (el mejor de los chocolates) y para completar las sillas más bizarras de mi casa puestas alrededor de la mesa. Desde un sillón de cuero prensado, hasta una silla sevillana hicieron su alarde de presencia en nuestra mesa to make the statement que esto era el Mad Hatter’s Tea Party. Yo no sé si la gente se dio cuenta pero a mi me dio risa. Ali mi fotógrafa estrella (siempre hay una cronista social amateur en un bonche) mongolicamente borró las primeras fotos por lo que no tengo fotos buenas de la mesa pero fue un monumento a la loquera.




Con guayabera planchada bajé a saludar al combo de los Marginados, léase nuestros amigos que no se fueron de vacaciones porque tienen que laborar en agosto. Ahí estaban todos mis combos: el del colegio, los Colegas, los Liberalistas, mis amigos de Harvard, los sifrinos, y los que no entran en ninguna clasificación por padecer de personalidades múltiples. Me hicieron falta los que faltaron pero igual brindé por ellos en un momento de soledades (cuando fui a hacer pipí). Lo que me impresiona de muchos es su capacidad de regalar sin que uno se los pida. A las seis de la tarde se presentaron los Dimisi con seis cajas de cerveza y de Pepsi, otro se presentó con dos bolsas de hielo (el mejor regalo de todos).

La infinidad de libros que me dieron me hicieron la mañana de hoy mientras esperaba porque regresase la luz pero lo mejor fueron los cariños de la gente hacia Josefa que no cabía de la emoción (y de la pea). Momentos clásicos llega Maru y Alfredo con una botella de Buchanans 18 y Lordinario al mismo tiempo con un two pack de Ron Santa Teresa en promoción vacacional. Él caminando conmigo mientras yo sostenía la botella del escocés me dice: “dame para cargar el whisky y tu cargas los roncitos porque estos me opacaron olímpicamente y yo no voy a entrar a una fiesta para que me digan niche”.


Y así llegaron los demás convidados. Actrices con sombreros de fieltro, gente vestida to the nines porque iban para un matrimonio que creo jamás llegaron, la Zubi con su cotillón de cochino porque mi invitación decía “cotillón opcional” y ella se lo tomó al pie de la letra, Relax just Relax famélico luego de su viaje de ochenta horas de Acarigua para estar en mi fiesta, el Chumin siempre presente, Yoshi representando al mundo de los artistas, los dos nuevos amigos que invité en la calle porque vinieron a dejar a alguien y yo como las pocetas MAS: “pueden pasar con confianza”. La clásica mesa de los abogados con su Old Parr y la de Harvard people que siempre acapara el centro de la fiesta como pa’ más nadie. Los Yo-Bro’s y la estupenda Roche Bonche con el gran Kiko que es lo máximo echando sus cuentos en digna representación del Yimeil expatriado. Loqueras en todas las conversaciones.

La música fluía entre idas y vueltas al bar. Nina y Miss Alice demasiado incoherentes haciendo un drinking game con un libro que no entendí. Luego los coleados que son lo máximo porque entran todos apenados y yo soy demasiado imprudente que se los presento a todo el mundo, Ñaño sentado cayéndose a birras en la cocina con Josefa viendo el partido de Argentina y Nigeria, Isbel Romero y su clásico juego de shots, Ela entre negro y negro “totiiiins no me quiero iiiiiir”, Cesar con mi clásico regalo (una caja de Astor Azul semi abierta) y Anjie Abierta con nuestro clásico juego de ver quien puede decir la mayor cantidad de obscenidades imprudentes.

La caña rodó a mares, salieron los Amantes Bandidos y la noche se puso borrosa pero eso no escatimó los ánimos de los presentes. Ahí entre conversaciones y bailes bajé a las siete de la mañana para encontrarme con que Mora la Reina Victoria todavía seguía atendiendo a su corte de cortesanos paganos rindiéndole pleitesía al Sol. Allí en la mitad de la mesa Nina, Cesar, Armando, Isbel Romero y Mora seguían sirviendo vasos mientras It’s Good to Be se trepaba por los árboles bajando la maraña de lámparas chinas que habían alumbrado las conversaciones más interesantes que se dieron esa noche. Con broche de oro el Ipod murió con la marcha de los elefantes del Libro de la Selva (Anita y Diego faltaron ustedes solamente) y Cesar despidiendo a los soñolientos guerreros con un Hallelujah Praise the Lord que se oyó seguramente en Greenbow, Alabama.

Y así, a las nueve de la mañana, apagando la innecesaria luz, los anfitriones se fueron a dormir. Mora cayó tumbada por 24 horas que salió solamente una vez del cuarto del Junip para decir cuatro incoherencias antes de acostarse nuevamente con Morfeo mientras yo amanecí a las 6 de la tarde arropado con un mantel como cobija, pensando en todas las situaciones surreales que había vivido la noche anterior. Por eso infinitas y múltiples gracias a mis amigos incoherentes que vinieron. Hasta los que no vinieron. Hasta el que no quiso venir. Ustedes me hicieron posible la loquera de vivir mi propio Mad Hatter’s Tea Party. See you at the boardwalks.-

La Marcha de los Elefantes

p.s. Zubs gracias por tomar la unica foto! You are the best!

Jirafas Narcolepticas

I have not slept for two days. Myriads of adventures have swallowed me in a path much like the one Ulysses took on his way to his Penelope. Yet, two special people visited me on this second day of my sleepless nights. One was a man wise beyond his years who paraphrased, behind his dark pasted glasses, one of the most innovative pieces of wisdom I have heard in a very long time: “Las jirafas narcolepticas vendrán a morder a los hombres que no sueñan.” The other was someone who accompanies me in my perils because she believes that I will always be her seat belt, even when I’m afraid my car has already crashed. She wrote this about me behind a painting she drew of me and I have not passed through the fifth point without having to pause to pinch my arms. Maybe if I write this down I can get past through the fact that 29 has given me the best first three days of my life: in hugs, in dawns, in phone calls and in unanswered prayers. These are the facts behind her painted rendition of me:

Why I love the Tots

  • He’s almost 30 and he still loves Disney
  • His wittiness
  • Beautifying Botticelli’s
  • Ithaca
  • The Rules Cheat Sheet
  • His last Christmas e-mail
  • Putting us in his thesis
  • His blog
  • The present he gave Miss Alice
  • Calling me “B”
  • Saying it was an honor to meet me when it was really the other way around
  • Hating unnecessary kissing
  • Saying words like “quixotic crusades”
  • The laughs & tears
  • Giving me all the photos
  • Necessary talks till 4 a.m.
  • Smiling when it hurts
  • Hurting when you hurt
  • Knowing so much & still knowing it’s far too little
  • Telling me to pursue my happiness
  • Being there always
  • Redbulls
  • Wanting to stand out
  • Standing out with his Astor
  • For knowing there’s a little darkness in everyone
  • Because there’s no one like him

To you two: Eloquent conversations of unnecessary subjects is what makes me think that it was worth it for me to return to see what you will become in the future. You and every single “prepo” we mentioned in our conversations. And every other random historic fact for that matter. Stay hungry. Stay foolish.-

Friday, August 22, 2008

Reconocimiento Público

  • A Nina: por negarse a que pasases las 12 solo en mi casa. That conversation with great music proves that friends come along at times when you least expect it. You gave me the first lesson I needed to know at 29. You are Nanny Mcphee.
  • A los que no me pararon con eso de escribirme en Facebook. Hay presiones sociales cibernéticas que no pueden escapar la costumbre.
  • A Silvia Castillo que va para Prados del Este y te trae un regalo de vuelta.
  • A mis mesoneros que me cantaron cumpleaños con la mejor de las tortas.
  • A todos los que estuvieron pendientes de mí en todo momento del dia con sus llamadas, visitas, mensajes y well wishes desde Caracas, Nueva York y demás pueblos americanos, Londres, Paris, Berlín, Dubái, Tokio y Australia. Uno se siente demasiado super estrella con gente como ustedes. You people are my seatbelt!
  • A las dos personas que me llamaron que me dio pena preguntar por sus nombres pero seguían hablando y hablando en conversaciones de media hora. Yo les eché el cuento de mi vida sin saber quiénes eran pero bueno el cariño es el mismo hasta para los anónimos.
  • A los que se preocuparon porque tuve el celular apagado la mitad de la jornada cumpleañera. No me dio una crisis. Estaba dando clases pero me encanta su paranoia con mi personalidad maníaca sorpresiva.
  • A mi hermana por mandarme un mensajito de texto de cumpleaños. Me dio tela que cortar todo el día. Por eso la llamada en la noche desde la Chinita fue lo mejor.
  • Al Junip just because.
  • A la Tia Mamà, Coqui, Cousin Gus, Clonquis y el Ton: Beyond consentimiento en el bar de Pita Haya. You always make me feel so special. La dedicatoria del libro es algo que se va a quedar en mi cajita de recuerdos por siempre. I do want them to say "That's Phil's Boy".
  • A los pater familias porque llamaron 3000 veces. La última llamada de Corin Tellado fue dantesca pero empezamos con buen pie el 29. Smile sprays do work!
  • Al Yimeil completo por conseguir las maneras más políticamente incorrectas para decir Feliz Cumpleaños.-

No seas ridículo

Yeah Pops. That’s the lesson you and I both failed to learn: “grow up”. And that is the single reason why I love you both. You taught me to always say exactly what I feel. No “grown up” can ever say that. Not even you. Sorry if it made you uncomfortable. My honesty tends to have that effect on people these days. And I'm living the "ridiculous" consequences. How I hate that word. But I can play the game of "Days of Wine and Roses" to perfection. I learned my part all too well.

I had the most perfect of days. They gave it to me without ever knowing. Guess you needed to be there. I got the best of hugs but it only reminded me that I needed her to give it to me. Even if it was just by phone. So sorry I called. So adamantly sorry that I feathered upon perfection and hung up. It won't happen again. I guess I'm too "grown up" to confess that I missed you. Terribly.-

Thursday, August 21, 2008

Don't even have pictures...

Happy Birthday Me! The song they were playing was “Shining from Heaven”. The image on the television was the Angel Falls. The first hug to come in was Nina’s. The first text to shine through was from Ela. The first joy was seeing Moirah, wishing her a Happy Birthday too. On a surreal nite where the Fates failed to tell us we were in the same place under different locations. The first alone with 29 was just sheer relief under the quiet Moon looking up at the Raintree. Deep breaths. And we're back. Welcome 29. We’re gonna do fine. What’s for breakfast?

Wednesday, August 20, 2008

Estimado Sr. del 29:

Tengo entendido que mañana llega Usted a cohabitar mi vida. A acompañarme en mis discernimientos y en mis impulsos por los próximos días. Le doy la bienvenida pues. Y si hemos de presentarnos me pongo mi calcomanía para decirle: “Hola, mi nombre es Toto”. Mucho gusto, un placer. No sé nada de Usted la verdad aunque asegúrese que su cuarto está listo y su cama está hecha. Sí le confieso que no hablan muy bien de Usted en la calle porque a decir verdad, de Usted casi ni hablan.

Los demás de lo que hablan es de una frase de canódromo que me alerta que “por ahí vienen los treinta”. Los treinta debe ser toda una vedette cual Josephine Baker en el Café de París. Con medias de puta, cambures en el rabo y la lolas al aire. Porque todo el mundo se queja pero vaya como la nombran. O de repente es como la Sayona. Pero en todo caso ahí está. Una marquesina de “Opening August 2009” cuando Usted ni ha llegado. ¡Qué desfachatez!

Por eso olvídese Señor del 29, que yo me conformo con Usted. Que ya le tengo la hielera sacada para tomarme un whisky con Usted cuando suenen las doce campanadas. Ahí, debajo del araguaney y las flores olvidables. Usted y yo solos. Porque no hay nadie más. Así que no busque ni me pase de largo, que ahí me encontrará. Si le extraña que haya un vaso medio vacío reposando junto al mío, despreocúpese. Hay alguien del quien me tengo que despedir antes que lo pueda saludar a Usted.

Verá ese vaso estaría siendo tomado por quién soy yo en estos momentos. Un compadre que me ha acompañado en esos días del ayer. Y a él le debo mucho Sr. del 29. Aunque creo que sus pulmones no funcionan como deberían. Ese señor me vistió de verde hace un año y me encaminó en la lucha para verme en el espejo. Me alentó a escribir sobre otros peleando guerras inconclusas. Me instruyó a escribirles a otros que necesitaban de mi guía. Ese caballero me quitó el tapujo de no escribir sobre mi vida y hoy le escribo a Usted, Señor del 29 a sabiendas que otros lo leen. Eso es lo más difícil que he hecho. El del 25 me hubiera dicho que lo escondería.

Pero así es que es sabrosa la vida Don 29. De echarse cuentos y de conocer respuestas. Ya conocerá al viejito que jamás contó una de las suyas y hoy no le alcanza el tiempo para decirme sus tonterías. Ese le va a caer bien. Es más, estoy seguro que toda mi familia le va a caer bien. Hasta las guacharacas que vuelan sobre Pita-Haya y el loro que no calla en la quinta amarilla.

Yo no se lo sabré explicar sino cuando lo vea Señor del 29. Pero es que el Marqués del 28, como el más bueno de los tintos, me empujó a aprender más sobre mí. A cuestionarme pero a conseguir la respuesta (el del 26 jamás se le hubiera ocurrido eso). Uno ríe y se echa sus cómicas pero cuando está solo se pone como pensativo. Porque el futuro preocupa. Pero este 28 me enseñó que el futuro es pa’ las tumbas así que me convidó a salir a vivir mis noches, sin arrepentirme de mis mañanas (pero eso sí también me enseñó lo que es pelar bolas).

El descarado ese me sacó de mis casillas de vez en cuando. No le voy a negar que este barco no se meneara en la alta mar. Ahí reposan los vidrios rotos de botellas con mensajes que lancé algún mes de abril (no fue en abril compadre pero vaya sabiendo que yo soy medio exagerado). Ese señor me montó en un avión y me metió en una Iglesia a ver cosas con las que no comulgo. Pero con esa montada y esa metida también me vino la epifanía que hay destinos que no controlo. Y que los corazones libres jamás podrán ser rotos. Porque eso también me enseñó: No hay arrepentimientos cuando se confiesan verdades. Y no se dan explicaciones si no se piden. Sólo quedan las dudas si en verdad valió la pena. Yo, hoy creo que todas las aventuras con el Señor del 28 valieron la pena. Eso sí, aun no subo para Galipán. Eso es un miedo Señor del 29 del cual tendremos que sentarnos a hablar.

Por eso es difícil dejar a mi amigo. Él entendía lo que yo más quiero en la vida. Fue tan sabio ese compadre que no me hizo perder a ningún amigo. ¿Usted sabe Señor del 29 lo difícil que es eso? Es más, fue tan pana que me presentó a otros que ni siquiera sabía existían. Pero no se olvidó de valorar esas lloradas que me echaron al hombro, esa cargada que me echaron cuando mis chamos se ganaron todo lo que se merecían. Esas canciones de medianoche sin rumbos. Esos whiskys de futuros en bares clandestinos. Esas conversas diarias que se teclean. Esos one on ones con un pana que se aprecia. Ahí están todos Señor del 29. Hasta los que sólo veo de noche o por una camarita. Y vaya solo espero que ahí estén con Usted cuando llegue amigo mío. Esa gente es la que me inspira.

Por eso le digo Señor del 29 que miedo no le tengo. Pero que tiene unos zapatos enormes en que meterse. Y los pienso meter en el fango y embárraselos hasta que camine descalzo. Porque eso es lo que le pido amigo mío. Que me ayude a gozar la vida caminándola. Sin importar donde me tenga que parar para agarrar aire. Porque sentados como el 27 no nos quedamos compadre. Ni de vaina. Que vamos con todo a decirle que sí a ella, a él, a ellos, a los, a las y a toda la vida. Por eso lo espero, debajo del araguaney. En la esperanza que me traiga la misma suerte que me trajo ese amigo que se me va.

Muy atentamente,
Toto.-

p.d. ¿Oye usted se puede esperar un poquito? Me acaba de entrar una llamada de alguien que se niega a que yo lo vea solo. Acostúmbrese que eso es común en mi vida. Mis amigos son metiches y como yo todo lo cuento, ellos ya saben en que humor me encontraría. Yo salgo un momentico, me tomo dos que tres y vuelvo. No se desespere ni se menosprecie amigo mío, que yo vengo contento. Porque bien vale la pena esperar por tener 29.-

The 29 songs that have shaped my life (in no particular order)

El sábado pasado tuve una conversación con KX sobre el soundtrack particular de nuestras vidas. Esas canciones que lo acompañan a uno en cada casetico chimbo que grabó oyendo Sonoclips, que están en cuanto CD quemado tirado debajo del asiento del carro y que ocupan su sitial de honor en cada playlist que se hace en el Ipod. Él, músico frustrado como es me mandó su lista en menos de 24horas pero yo sí me tuve que sentar a pensar un poquito.

Viendo la lista, mi amigo Ñaño seguramente me quitará el habla porque más comercial no puedo ser. Pero así he sido siempre, oigo una canción en la radio y me aprendo el corito cual rócola y no descanso hasta que la encuentre. Las partes que no me sé, las invento. El año pasado me enteré que en la canción “ay qué noche tan preciosa” no es “y luego a Dios porque pases…” sino “y ruego a Dios”. Mi lógica toda la vida fue que yo no me iba a quedar a dormir en tu casa pero tu cumpleaños seguía siendo porque aun no eran las 12. Ergo, el “porque pases”. Jamás se me ocurrió meter a Dios en el meollo cumpleañero.

Algunas canciones son muy wtf?, otras son muy maricas. Y otras son pasables. Pero son mías. Me traen momentos chéveres, de subirme a aviones, de bajar montañas. De ganar premios y de dar besos. Me da tan nota oírlas en Whisky Bar como ir caminando por el Centro Plaza y que una taguara de CD’s la esté poniendo sin saber que en verdad es mi favorita (en mi mente por supuesto estoy haciendo un videoclip).

Sin ningún orden específico mis 29 canciones:

Mr. Jones: Esta canción está por ahí desde que tengo 14 años y jamás me he cansado de oírla. La parte de “Mr. Jones wishes he was someone just a little more funky when everybody loves you”, se la debería repetir todo el mundo todos los días. Nos salvaría a todos de problemas de identidad.

Leaving on a Jet Plane: Esto fue lo último que me dijo mi papá el día antes de mandarme solo a los 7 años a un campamento. Cuando descubrí que era una canción entendí que la adoraría por siempre. Just need to find the girl to share this one with me!

Amante Bandido: Mi canción con RB. Una vez hace milenios cuando andábamos en eso que nos gustábamos salió esta canción en medio de nuestro porno dancing y la frase final fue “déjate de vainas. Tú eres mi amante bandido”. Mis amigos la oyeron decir eso y me rayé de por vida. Apártese el Torbellino Flamenco. El Pavo Real del Puma es otra para cualquier persona que se entarime sin pena y con gusto.

America: Just a fun song to hear in your car. Going to college or passing through sunfields on random dirt roads on random dirty days. “Pass me a cigarette, I think there’s one in my raincoat”. It just gives you a sense that you’re going somewhere, but you don’t know exactly where. Nothing like a good Simon & Garfunkel.

American Pie: No hay una sola noche mal portada en una casa con mis amigos, cualquiera de los grupos que sea, que esta canción no se cante. Le siguen Piano Man y Build Me Up Buttercup y ahí se terminó de emparejar la noche de copas.

Blowin’ in the Wind: A great campy song that reminds me of Chapel Sundays que ha mutado a versiones ineditas en casa del Ñaño traduciendo al español con el Maracucho a bordo entonando. Good times.

Carolina in my mind: by James Taylor. It just gives me peace when I’m driving by myself.

Every rose has its thorn: Just reminds me of campfires. De pensar en aquellas y en recordar momentos Timberland que jurabas iban a estar ahi para siempre.

Fast Car: Esta canción la tenía mi hermana y yo siempre juré que Tracy Chapman era un hombre por el tono de voz (igual que Billie Myers en Kiss the Rain). Jamás la tuve completa sino solamente el final “I got a job that pays all our bills” Esta canción es una de las que más canto en el carro y no sé porque (yo manejo a 20).

Good: de Better than Ezra me recuerda a mis noches en casa de Franco cuando estaba metido en Harvard. Su banda la tocaba, yo la cantaba, la poníamos en karaoke y si Maria would have let me have it my way, ellos dos hubiesen salido de la Iglesia con esta canción. Good times. "Maybe I’ll call or I’ll write you a letter. Now maybe we’ll see on the fourth of July". Le falta Breakfast at Tiffany’s y estamos listos.

Hey Jealousy: Esas canciones que oyes a los doce años todo prepuberto y no se van ni que quieras. Igual con Better Man de Pearl Jam, Glycerine y todas las canciones de Live. ¿Dònde estarán esos cassettes?

I Will: Es difícil escoger una sola de los Beatles porque hay tres mil por donde irse. Pero la versión de esta canción que me gusta es de Ben Taylor. La oí por primera vez en una playa estrellada y desde ahi it has always been mine.

Iris: Tinker Bell!!!! "And I’d give up forever to touch you". Mi Tinks so many memories. El Sapo, el Rincon del delito en Le Club (¿como se llamaba el bartender que nos tomaba fotos?) La Antena, tu casa de Doña, Minelli.com, la tarjeta de crédito de mi papá.. Que bolas esa época.

Marola: Indiscutiblemente la mejor canción merenguera para echarse un pie en un matrimonio. "Debajo del amapola tengo a la mula amarrada" es un clásico de una provincia. Esa y la de “tengo un traje de Yves Saint Laurent”, no hay mejor forma de darle una vueltecita a la Roche Bonche.

King of Wishful Thinking: Soy yo. Siempre. No me interesa lo que diga la canción.

Lápiz y Tinta: Esta canción no sé ni quien la canta pero por alguna extraña razón siempre está puesta cuando estoy bajando de Galipán un domingo en la tarde. Me encanta esa sensación que la semana se acabò oyendo esta canción. Muy cursi pero es mi lista. Me pasa lo mismo con Solisbury Hill de Peter Gabriel.

Mariposa Tecnicolor: No me gusta la canción completa. Solamente como empieza con el instrumental. La razón es gafisima. Estábamos saliendo Bibi, Bie, yo y como treinta chameques más de los quince años de Garby y en la furgoneta de Bie pusieron esta canción a las 8 de la mañana. Esa noche fue toda tan chévere que terminarla con esa canción fue lo máximo. Siempre me acuerdo de ese momento.

Only wanna be with you: El mejor one hit wonder de todo. Mi canción con la Gorda por excelencia (aunque yo creo que esto no lo sabe). Hootie & the Blowfish ha podido escribir esa sola canción y fue suficiente como para que los adorase por siempre. Otros one hit wonders que me encantan: Walking on Sunshine, I’m Gonna Be (500 miles) y Tainted Love.

Runaround de los Blues Travellers: Si no tuviste Timberland, una camisa de Banana Republic y unos Levis puestos aprendiendo a fumar oyendo esta canción no estuviste en nada. Esta y la de One Week de los Barenaked Ladies me encantan (“I’m the kind of guy who laughs at a funeral”, lo máximo).

Summer of ’69: El himno del Yimeil. La debería odiar porque fue la última canción que oí antes de que me dieran burundanga pero en verdad ha sobrepasado toda experiencia dolorosa para decirme donde están mis amigos en el mundo. "Jimmy quit, Joey got married" somos nosotros.

Sweet Home Alabama: Una birra fría, diez panas, y que nadie tenga pena. Eso es toda esta canción.

The Joker: Reminds me of camp. There was this five day camping trip and it was a big deal if you got chosen to go. I went and all I could do was sing this song the entire canoe trip (I hate canoeing). It stuck and we made it our song. No idea what it meant at the time. I get the same feeling as when I hear Walk on the Ocean: the part where it says “don’t even have pictures”. The best.

Wanna be starting something: Insisto Michael Jackson no sabe lo que hizo al mundo cuando nos puso a cantar ma ma se, ma ma sa, ma ma coo sa. Casi todas de él me gustan pero esto va más allá. My feeling has always been that MJ has been misunderstood.

We are family: This is very gay. Pero mi papa se puso alegre en uno de las fiestas previas al matrimonio de Bibi y pusieron esta canción. Él nos buscó a todos (hijos, primos, esposa, cuñados y cuñadas) y nos abrazó. Obviamente mi papá no ha descubierto que es la canción de drag queen por excelencia pero desde ese entonces no hay fiesta en la que los AB, MB, SA, no salgan corriendo a entarimarse y abrazarse. Los Flanders on Prozac ¿que podemos decir?

We Didn’t Start the Fire: La mejor clase de historia que te puedan dar en una canción.

Lucy in the Sky with Diamonds: El día que encuentre a the Girl with Kaleidoscope Eyes es el día que diré que I was meant to be with someone.

The Girl from Ipanema: Cantada por Sinatra. Me recuerda a mi mamá. Cuando yo era chiquito mi papá nos tomaba películas en Súper 8 y las editaba con música y todo. Cada vez que salía mi mamá en traje de baño le ponía esta canción. No es ningún Complejo Edipo ni nada. Solamente que hay ciertas canciones que me recuerdan a mi familia. ABBA, los Rolling Stones, etc. My Way: mi abuelo Branger. Little Green Apples: la tía Teresita bailando arrejuntada en el Le Club. Bridge Under Troubled Water: mi tío Fer. The Sounds of Silence: mi papá. Just call me Angel of the Morning: la tia Ana Ce.

Mr. Brightside: Una de las nuevas pero es que me acuerda siempre cada esquina y cada momento de Boston con mis chamos. Capaz no perdure en el tiempo pero me encanta como todos salimos saltando cada vez que estamos juntos y la oímos.

Your Song: Me recuerda al BF, a Franks, a Galdo, a Roche Bonche y a Sally Mae en nuestros viajes por Venezuela. Los Cranberries, Sooner or later we all Sleep Alone (jajajaj), Paradise City. Demasaidas canciones. Demasiados recuerdos. "And you can tell everybody, that this is your soooong".

Otras
: Travelin’ Thru. Walking in Memphis. All Night Long. Better Man. Cat’s in the Cradle. Where do the Children Play?. Eagle. Steps of Saint Patrick’s. Crazy. Don’t Stop. Forever Young. Friend of the Devil. Horse with no name. King of Pain. True Colors. Time after Time. How to save a life. Hurricane. I’ll fly with you. Que te he hecho yo. Muelle de San Blas. Pies Descalzos. Send me on my way. Easy. Strangers in the Night. The Eagle and the Hawk. Vienna. You got it. Take me home country roads. Crash. The Space between. Why Georgia? Year of the Cat.-

Tuesday, August 19, 2008

Flash Fiction

Drew sent me an interesting e-mail about “flash fiction”, a genre of short stories much like a fable or a parable. The article states that Ernest Hemingway once bet that he could write a story in just six words. I’ve spent the entire hour writing short sentences, always missing the cut by a word or two but these are the ones I have managed to fulfill.

  • The wounded warrior worshipped his mercy.
  • Atop the seven hills, he rested.
  • When the wind changed, he breathed.
  • The flower languished as Dawn approached.-

Monday, August 18, 2008

De cómo le salvé el mundo a Roche Bonche

Roche Bonche ha arribado a la ciudad. Su sempiterno savoir faire de gente que ha conocido el mundo (y que la han botado tres veces de Sephora), le prohíbe tener contacto directo con cualquier engendro de la raza humana hasta tanto ella no se haya hecho presentable en cuerpo y alma. Léase: cita a la peluquería, al psicólogo y a Locatel para comprar líquidos de los lentes de contacto. Ayer me permitió verla en circunstancias extrañas, cuando aún no había cumplido los tres requisitos sine a qua non para concederles una audiencia a los simples mortales. Con la advertencia “estoy en mono” me invitó a almorzar con ella bajo la estricta orden de venir lo más rápido posible porque ella no espera por nadie.

Llegué al CSI más rápido que Meteoro (yo en verdad le tengo miedo a la Reina Abeja) esperando ver a una veintiseisañera (ella aun no me ha revelado su edad pero me jura que es por ahí) escondida detrás de un par de lentes de pasta grueso y quizás un velo fúnebre. Es en serio cuando digo que ella no se deja ver. No estaba. Volví a ver y me metí hasta en los baños porque uno nunca sabe que tan ermitaña se pueda volver esta mujer. No es casual pensar que de repente había ordenado que le pusieren una mesita privada en la despensa. El celular sonaba y sonaba y nada que la Roche Bonche contestaba.

Ahí me quedé esperando en una de las barandas como guapetón de liceo haciendo tiempo para encontrarse con su colegiala (el otro día me contaron de uno que tenía que venir con permiso escrito de la mamá para que lo dejasen llevarse a su novia del colegio). Por fin me entró una llamada de esas SOS. Era la Señorita Bonche con voz de Tom Hanks gritando por Wilson. Me contó que estaba atrapada y que la tenía que venir a rescatar. Pero antes me hizo jurar por las siete vírgenes que no se lo iba a contar a nadie y que jamás divulgaría las condiciones de su rescate. Lo juré, pero solo por seis vírgenes en vez de las siete, así que técnicamente no incumplí mi promesa. Dándome pistas de pirata encontrando tesoro, me llevó a un local de esos escondidos que terminó siendo una peluquería.

Roche Bonche tiene tanto tiempo fuera del país que las redes de seguridad de las tarjetas de crédito, léase Jaime, el Operador 181, activaron todas las alarmas creyéndola una Carmen San Diego terrorista. Salvándole la patria, y el miedo que le volvieran a enchichar el pelo con un tobo de agua por no poder pagar las cuentas (¿qué harán en serio cuando no se tiene real para pagar?) saqué mi tarjeta y pregunté “¿Cuánto es?”. Como en Kung Fu Panda, me fue revelado un misterio que los hombres jamás deberían saber: cuánto gasta una mujer en una peluquería. A todos aquellos que están afuera: es una patada a la pobreza que lo que provoca es raparle el pelo a todas. Pero como sabía que de este acto de heroísmo dependía la presentación en zoociedad de la Srta. Bonche, pagué. Cruzando los dedos porque Pedro, el Operador 182, no me llamase a mí para hablar de mi cuenta sin fondos.

Hay distintas maneras de salvar el mundo. A Roche Bonche le pagué su peluquería. Ella me pagó con una tarde de amigos que tenía tiempo que no veía. Welcome home Roach Bonch. ¡A menear la peluca!

Dejemos desahogar a la Señora

A los 23 años trabajé en la Asamblea Nacional como coordinador de un grupo de interés entre Venezuela y los Estados Unidos. Trabajé de cerca con muchos de los diputados y funcionarios que hoy están en la palestra y con un centenar de otros que han pasado al olvido mediático. Una de ellas fue la Sra. Desirée Santos Amaral, primera Vicepresidenta de la Asamblea Nacional. Todavía me parece un craso error haber dejado ese trabajo. Sobre todo por ella. No es mucho lo que yo hubiese podido hacer pero es que ella es la viva confirmación de la diferencia entre hacer política y hacer politiquería y no hay nadie que se lo pueda decir de frente. Sus declaraciones públicas contra la SIP, contra los estudiantes, contra la Iglesia, contra la ONU, y hoy ante las puertas de MERCOSUR cada día dan más vergüenza.

Hoy estuvo la Diputada Santos Amaral en la Comisión de Derechos Humanos del MERCOSUR protestando a vox populi por la presencia golpista de Leopoldo López en el recinto. “`Tiene una sanción administrativa” gritaba a mares. Después se metió con un diputado del MERCOSUR cuando éste le dijo a la audiencia “dejemos desahogar a la señora", infiriendo que hasta ella tiene derecho a opinar su conciencia. Pero ella no lo entendió así. "Usted me respeta", le dijo Santos Amaral al diputado. "Yo soy una diputada como usted y me tiene que respetar. Eso es lo que venimos a hacer aquí, hacer que se respete a Venezuela." Tremendo respeto a Venezuela cuando nuestra política se ha convertido en “Bailemos con los Gorditos” de Sábado Sensacional.

Esto fue una carta que le escribí a ella el año pasado con motivo de sus arremetidas públicas con los estudiantes. Obviamente se quedó sin respuesta. Quizás debería intentar con otra carta una vez más. Hasta ahora seguimos dejando desahogar a la señora.-

Caracas, 31 de mayo de 2007

Diputada Desirée Santos Amaral
Primera Vicepresidenta de la Asamblea Nacional
República Bolivariana de Venezuela
Ciudad.-

Estimada Diputada Santos Amaral,

Reciba mis respetos por la vívida ilustración que realizó hoy con sus declaraciones sobre el supuesto plan macabro que orquestan los dirigentes políticos para encaramarse en las riendas protagónicas de las protestas estudiantiles. Su inmunidad parlamentaria le permite hacer declaraciones de este tipo, aún cuando leo sobre las funciones de los diputados en nuestra Constitución y nada encuentro sobre denunciar planes conspirativos que carcoman las mentes juveniles. Imagino que esa atribución está recogida en el ordinal 24 del Artículo 187 que reza " Todas las demás que le señalen esta Constitución y las leyes".

Haciendo caso omiso a la difusión de la información en horario infantil, pues infiero que hay veces en que el tubazo puede más que la ley, le quiero manifestar mi disconformidad, como ciudadano y estudiante que soy, con sus acusaciones sobre la manipulación de los jóvenes con los sucesos que están ocurriendo esta semana. Lo hago, porque entiendo que es mi derecho no solamente exigir de mis parlamentarios sino en cuestionarlos sobre sus acciones. Cierto, Ustedes representan la voluntad soberana del pueblo, para ello fueron elegidos. Sin embargo, no fueron elegidos para juzgar y gritar con la más grande de las rabias que nosotros los jóvenes estamos siendo cruelmente manipulados.

Las protestas estudiantiles que están sucediendo son consecuencia de una actuación que un sector de la población considera injusto. El sentimiento general entre esos jóvenes que se han reunido día a día para que su voz se oiga no es más que un clamor por el derecho mismo a ser escuchados, a que no se cercene la libertad de expresión. Se entiende, el Presidente de la República tiene una clara visión de la información que debe correr por nuestras televisoras, radios y medios impresos y así se ha dado la tarea de expresarlo al país. Pero no siempre se puede estar de acuerdo con los dictámenes presidenciales, a menos que se invente una manera de legislar nuestra manera de pensar. Hasta que eso ocurra, todavía en este país se tiene como inviolable el derecho de manifestar.

Y vaya que las manifestaciones sí han sido espontáneas. ¿Pero cómo puede Usted saberlo si ni siquiera se tomó la molestia de emplazar a alguien de su comitiva a las universidades o a las calles para ver el por qué los estudiantes protestan? Creo que hubiese sido más fácil que andar vociferando sobre un plan conspirativo político del cual francamente ni somos parte, ni nos interesa. Hubiese sido más lógico que clamar vanamente por nuestras madres que nada tienen que ver en nuestras opiniones formadas como adultos pensantes. Hubiese sido más sensato que recordar a los muertos en los días de protestas de antaño donde a diferencia del estudiantado de hoy se encapuchaban para que no les viesen las caras. ¡Aquí estamos Diputada! Niéguelo, escóndalo o tápelo la gran verdad es que ¡aquí también está su pueblo!

Soy de la opinión que la confluencia de ideas constructivas, ya sean en pro o en contra de los pensamientos de uno, son las que en mayor o menor medida nos brindan un rayo de luz en este mundo confuso de dimes y diretes. "Rectificar ¿para qué?" se preguntó Usted en su alocución. En algún momento tendremos que rectificar Diputada, de ambas partes. En entender que las opiniones disidentes (de ambos lados) no tienen la verdad absoluta en sus manos. Todos debemos entender que en este país – mientras se viva en democracia – el derecho a la disidencia y al intercambio de ideas está garantizado por las leyes que tiene Usted la honrosa tarea de redactar. Rectificar, para entender que tanto Usted como yo, como el Presidente como los estudiantes tenemos como venezolanos los mismos derechos. Creo que es mejor empezar la tarea de rectificar ahora, mientras yo por lo menos, pueda dirigirle a Usted estas líneas con la plena conciencia que estoy ejerciendo el máximo de mis derechos: el poder expresarme en libertad.-

Muy atentamente,

Sunday, August 17, 2008

Una moderna Catalina de Aragón

My first attempt at fiction.-

Manuela Zárate es una mujer de esas que la gente por la calle llama “echá pa’lante”. No tiene por donde más agarrar. Viene de una familia de cuatro hermanas cuatriboleadas. Universitarias, profesionales, exitosas. Pensantes. Ciertamente aprendieron a cocinar, a poner una buena mesa, a usar el apellido de casada. “Que sepa coser, que sepa bordar” no solamente fue una canción de cuna en una casa matriarcal de la vieja Caracas.

Las hermanas Zárate entendieron desde chiquitas – ya sea porque sus padres han estado unidos por los últimos cuarenta años o por ver algún afiche de querubines setentosos predicar “Amor es…”– que la felicidad plena se encontraba bajo la figura de una pareja que las complementara. Un matrimonio sólido que no solamente estableciera las raíces para formar una familia sino para convivir con alguien que las hiciera sentir plenas. Que tres de cuatro estén divorciadas hoy en día – Manuela incluida- no es culpa de ellas (aunque una reconozca que quizás un poquito). Son los hombres los que no pueden convivir con el éxito superior de la mal llamada “raza débil”.

La Manuela se casó por amor. Desde el primer beso que le dieron en una calle mojada del barrio latino, ella sabía lo que le venía. De eso no hay dudas. No hizo falta sortija de compromiso. Ese contrato se cerró con otro beso. Esta vez en frente de toda la familia de ella, y en especial de su hermana quien fue la que organizó el complot para que la Manolita y el ahora mal llamado “Mequetrefe” se conocieran. Como toda novia caraqueña, y en especial aquella que proviene de colegio de ursulina, Manuela se lanzó a los preparativos como quien prepara la campaña del lanzamiento de una marca de vodka en un departamento de mercadeo. Vestido, comida, champaña, cura, blanqueamiento de dientes, confirmación, confesión de pérdida de virginidad, orquesta y el orgullo maquiavélico de vestir a sus amigas con la tela que daba más piquiña de Telares Maracay.

En un momento Manuela dejó sus estudios de Idiomas en la universidad para concentrarse en aplicar para estudios afuera. El Mequetrefe se iba para Houston de trabajo y ella como buena esposa, debía encontrar oficio para acompañarlo. Poco importó que el día que se casaron al Mequetrefe lo asaltaran y le robaron el reloj. Ese mal augurio no llovió en las intenciones de la ahora Señora de Mequetrefes para darse el sí ante la Iglesia y salir corriendo hacia el aeropuerto.

Houston probó ser lo que ella siempre se imaginó que iba a ser. Una ladilla. Una ciudad llena de autopistas que van y llevan a transeúntes sin que nadie se pare en el medio a tocarle el timbre y saludarla. Lo que no se imaginaba era que cuatro años después, su matrimonio se convertiría en lo mismo. Un esposo que entraba y salía de la casa sin siquiera saludarla. No fue del todo malo al principio. Lo malo comenzó con la moda de verano del 2005 en la que una camisa descotada provocó la discusión inicial.

Manuela había conocido a una amiga puertorriqueña quien la había invitado esa noche a cenar con sus respectivos esposos y aprovechó para estrenarse una blusita que se había comprado en una tarde de soledades aburridas. “Tú así no sales” le retumbó a sus oídos. Todavía lo oía horas después cuando, con la misma camisita (porque ella de altanera las tiene todas), sorbía su sopa en casa de la boricua. Así se fueron remontando las peleas. Ella sin decir nada, él criticándolo todo. Sus amigos, las conversaciones, sus arranques y sus loqueras. Cuando ya el sexo se había ido de su cama, compró un perro para acompañarse en su soledad. Y cuando el perro también huyó y un puñetazo le rosó la cara, comprendió que ella no estaba realmente viviendo. Ella sencillamente era una paciente con el corazón roto en una sala de espera cualquiera.

Se vino a Caracas con tres maletas y la cafetera bajo el brazo (“una mujer - me cuenta ella - no es nadie sin su café mañanero”). Desolada, incomprendida y lo peor para ella, separada. No fue fácil al principio. Fue ella la que le tuvo que ir a decir a sus suegros que su principito y ella (““la bruja” como me hicieron entender que era”) se estaban separando. No soltó ni prenda del golpe “porque a una mamá eso no se le hace” pero sí se cercioró de trancar la puerta de esa casa con las más grandes de las furias cuando su suegra le respondió “Mira Manuela, la verdad es que eso que tú me dices no son razones para divorciarse.”

El divorcio tardó en llegar como todo en este país. Un plumazo, tres cigarros y el acuerdo entre ambas partes de llegar a horas separadas “para no vernos” cerró el trato. Soltera otra vez. Peor: “divorciada”. Yo acompañé a la Manuela a varios matrimonios después de su desgracia. Allí estaban todas las viejas, inclinando la cabeza. Poniéndole caras de perro triste. Otras más despistadas preguntando por su esposo. Y otras, las peores, metiendo el dedo en la llaga: “Recuerdo una que me dijo una vez, ‘es que Manuela yo siempre lo supe. Tú no sirves para estar casada’”.

El amor llegó de nuevo muchos años después. Luego que Manuela se hiciese exitosa como relacionista pública y ejecutiva de eventos. Luego que los ojos se le secasen y decidiese salir a conquistarse a si misma. Así le llegó el amor. Uno de esos que se le aparecen a las divorciadas como la vieja Befana en Navidad italiana. De sorpresa. Manuela se acaba de casar nuevamente. No todo es perfecto, no todo es comprensible. Pero Manuela no calla, Manuela cuenta.

El cuento vino hace un mes. La anulación de su primer matrimonio por la Iglesia. “Estoy en mi oficina y escucho mis mensajes. La voz del buzón de Movistar (que estoy casi segura que es Albani Lozada) me dice: Hoy. Nueve. Y. Treinta. Uno. A.M. Voz de señora: La señorita Manuela Rita de la Santísima Gloria, Zarate Mendites. Es la Doctora Padilla del Tribunal Primero en lo Civil, Moral y Prudente para hablar acerca de una cuestión en la que se le ocurrió meterse hace un tiempo. Si por favor me puede llamar al 555.6688.(…) No tenía ni idea de qué se trataba, aunque obviamente sonaba en el ambiente lo que estaba pasando. Llamo a la Dra. en cuestión quién no me puede atender porque...

- No coraasssooon [sic]. Es que la doctora está con el vicario reunida. ¿Te puedo ayudar en algo? - Eso me dijo una voz que llamaremos ministerio catolizado.
- Bueno, dígale que la llamó Manuela Rita de la Santísima Gloria Zárate Mendites. Digo yo. Pronunciando todos mis nombres para que no quede duda, ya que ella me los dejó en la contestadora.
- AAAAaaaa... Síiiii.- Contesta nuestra Santa Secre.
- "Peerrro" Soy famosa en la oficina del Vicario"- Pienso yo, que además no sabía ni que había Vicario en Venezuela (pensaba que eso sólo lo había en Inglaterra, que era una figura Anglicana).
Lo cierto es que la Santa Secre me aclara el por qué de mi fama - Es que ella estaba pendiente de decirte que estás citada para una audiencia en el tribunal. Tal día a tal hora, y sí...por este canal.-

Le digo a la Santa Secre: - Amiga pero, ¿Tú no me puedes dar más información? ¿Qué se me imputa? Te juro que no salgo a la calle con la cabeza mojada (como dicen que los Opusos prohíben eso, que voy a saber yo), yo odio el código Da Vinci, en serio, yo bailé danza Árabe pero fue en Boleíta Center y no se me veía el ombligo porque estaba medio goldita, te lo prometo. Pero Santa Secre es implacable: - No corasssooonnn. Tienes que venil a hablal con la Doctora para que ella te essplique. Sólo sé que bueno un señol ha solicitado un procedimiento en tu contra.-

Y yo caigo en cuenta. Vicario. Iglesia. Imputación. Este tipo lo que quiere es anular el matrimonio.”

Manuela cuenta que el tema de la anulación le vino como balde de agua fría. Su mamá estaba medio contenta por eso de que las mamás son medio religiosas y no se les quita la idea del vestidito blanco, pero a ella no le hace ni son ni ton. No podía ni siquiera imaginar la causa por la cual él estaba invocando para solicitar la anulación. “Ellos jamás te dicen. Te hacen el juicio por separado para ver si ambos están diciendo lo mismo y constatar que no hay incongruencias en el cuento. Pero si es por impotencia, no. Si es por falta de consumación, que me diga entonces con quien estuve yo por cuatro años, y si es por engaño, el sabía perfectamente con quien se estaba casando y yo también.”

Lo que más le duele a ella, es que quizás él se quiera volver a casar con alguien, algo que ella dice, está en su pleno derecho de hacer. “Pero firmar una anulación no te hace menos divorciado. No puedes borrar una parte de tu pasado porque la Santísima Trinidad te dice que eso no pasó.” Manuela igual piensa ir a la reunión con el Vicario. Divorciada y vuelta a casar. Así ella gracias a las obras de Dios haya conocido a quien la hace feliz hoy en día. No solamente por Ley, sino por corazón.

Manuela tiene cita con el tribunal de la Inquisición en dos semanas. Y va a ir vestida como la más moderna de las Catalinas de Aragón “a que me humillen sin que me importe”. A conciencia plena que ella sí está en pecado con la Santa Iglesia y que estará casada con el Mequetrefe hasta que uno de los dos se muera (“o el consiga su anulación porque logró comprobar que yo sí estoy loca…algo que todos sabemos”). “Yo mentiras no voy a contar. Si a alguien le puedo contar mis verdades es a un cura (…) Yo a él no lo odio y le deseo lo mejor. Pero ya basta. Lo que quiero es vivir en paz.” Éxito Manolita. Echa tu cuento como es. Seguramente Dios estará en ese momento en su coffee break.-

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