Tuesday, September 30, 2008

Wishful Thinking?

Mi clase de Cultura con los mesoneros termina mañana con este pedazo de información. Lo único que ignoro es si les estoy contando de las maravillas que nos vienen, y de lo que podemos hacer para conseguirlo o si por el contrario les estoy alertando sobre la más grandes de las falacias que se haya inventado el Hombre a lo largo de los siglos.-

OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO

A ser conseguidos por los Estados Miembros de la Organización de Naciones Unidas para el año 2015.

  • Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
  • Lograr la enseñanza primaria universal.
  • Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer.
  • Reducir la mortalidad infantil.
  • Mejorar la salud materna.
  • Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
  • Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
  • Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Más información (que lo dudo) aquí.

Monday, September 29, 2008

Dr. Chapatín

Meterse en Messenger un lunes es un franco peligro. Uno llega jeteado de un lunes de "caminante no hay camino", porque manejar en Chacao es no llegar a ninguna parte. De dar clases, pelearse en el banco y saludar a las simpatías en Ipostel para que le vendan a uno un timbre fiscal. Luego sufrir ataques de astma, mientras se busca en cuanto libro de registro exista, porque tu partida de nacimiento se perdió, la necesitas con urgencia y ningún progenitor tuvo la decencia de anotar en un baby book el tomo o el folio o la fecha de presentación. De volver a sacar plata del cajero porque lo que sacaste a las 8 de la mañana ya se esfumó entre las diligencias, las tres Coca Cola’s y la cajita de Astor Azul que no has debido comprar porque estas pensando en dejar de fumar. De atender llamadas inhóspitas para que le traduzcas una cosa legal por teléfono (¿Cómo se cobra un honorario si lo haces por teléfono?) y caminar con un humor que cambia de acuerdo a la proximidad de tu casa.

Por fin tienes un rato silencioso para ti (salvo el taladro de alguna construcción a la distancia). Te sirves una Coca Cola hasta el tope y prendes el Astorcito (a las cinco de la tarde, las promesas de dejar de fumar son banales) con la finalidad de revisar tus bellos emilios que tanto te agradan. Borras la mierda – “enlarge your penis”, “oración por la Virgen de la Caridad del Coppertone”, “Fernando Lizarraga has added you as a friend” y los encadenados “chiste buenísimo” – y te concentras en un e-mail sabrosísimo de alguien que metió la pata en un crucero o algo por el estilo. Y mientras lo lees tienes la mala costumbre de no poder quedarte quieto y te conectas en Messenger por eso de no sentirse solo en el ciber “espeis”. Craso error.

Hay diversas modalidades de conversaciones que emergen en las ventanitas del MSN, las cuales no cesan de titilar con el color anaranjado hasta que no le des la importancia VIP que se merece. En Messenger no hay numeritos como el Banco Mercantil. Nadie sabe que está en lista de espera o está siendo ignorado. Por eso la insistencia, la proliferación de emoticones y el ocasional zumbido para saber si estás ahí o si sucumbiste a la luz de la computadora cual luciérnaga en celo.

La primera ventanita es del amigo que no sale taggeado en ninguna foto en Facebook sin un vaso, quien te lanza un: “Marico, cerraron Whisky Bar por remodelaciones. ¿Qué vamos a hacer?” como si hubiese sido reclutado al Campamento "La Sobriedad". Luego viene la pana despechada, que procede a emoticar con caritas tristes que no sabe que más hacer para que el pana que le gusta, que también es amigo mío, se comprometa a echarle plomo. La ama de casa desesperada/empresaria que necesita un date para un evento black tie porque el esposo ya anunció que ni de verga, y yo soy el unico que conoce que saca ese smoking del closet como un par de boxers si le ofrecen champaña gratis.

Luego sale la ventanita del mejor amigo que tiró con la mejor amiga y no sabe como enmendar la situación y que si yo la puedo llamar a ver como se siente. Sale tambien el mafioso que te vende un artefacto cada semana, y last but not least, la Matchmaker cibernética con su clásico: “Cuentaaaaaaameeee”. Palabra código para que le confieses como te fue con fulanita, como está el guayabo, o cómo va el prospecto. Ya cuando el vomito de ventanitas te hacen perder en Word Challenge, sale la ultima. Una random que te pregunta: “¿Qué más?”. A esa la amas, y consideras implantarle un hijo porque esa por lo menos tiene la decencia o no tiene la personalidad para lanzarte un autodespecho suscitado en el fin de semana.

Honestamente, me encantaría darle las respuestas que todos necesitamos un lunes por la tarde: directas y francas. Al amigo borracho me encantaría decirle: “Dude, es lunes. ¿Quién piensa en whisky un lunes? Eso me dio a mi el jueves pasado, pero un lunes ya es pushing it”. A la despechada incomprendida: “He’s not into you”. A la que me busca como gigoló acompañante: “si me meto en un peo con tu esposo, tú me pagas la terapia”. Al Chandler que tiró con Mónica: “ya era hora”. A Michael Corleone: “por enésima vez no quiero comprarte un Blackberry” y a la Yenta Chismosa, un polite “bien” porque uno no sabe si las confesiones del Soltero de Oro generan otras ventanitas en otros Messengers lejanos. Pero no. No puedo ser brutalmente honesto, porque yo también he estado encasillado en sus apoplejías inseguras de principios de semana. Uno sabe perfectamente que el ratón moral de un fin de semana no se cura marcando tarjeta en la oficina. La corbata roja que uno se pone para alegrarse el alma, no hace milagros.

Por eso, huyo por la izquierda con un “hablamos ahorita que voy corriendo” y le cierro a Pandora su cajita de existencialismos depresivos. Es que un lunes no se puede jugar a ser el Dr. Chapatín sin fundamento. Suficiente con querer pedirle el teléfono a él y hacer una cita para ver cómo te soluciona tus propios rollos mentales, para estar preocupado por los emoticones suicidas de los demás. Es cierto. Meterse en Messenger, por lo menos un lunes, es un peligro anunciado. Los martes de mejoría, con mucho gusto se atiende como lo hacía Natalia: de ocho a nueve.-

I don’t do Mondays.
Garfield.-

Sunday, September 28, 2008

Letters to the Mad Hatter

The good thing about meeting interesting people is that, more often than not, they have interesting stories to tell. With a good portion of my friends living abroad in a remake of the California Gold Rush, we have moved our three dimensional relationship into an interactive pen pal system that translates into viewing each other’s photos, having the basic “que mas?” conversation through Messenger as well as the random 2 a.m. phone call because somebody is peeing in a toilet “marca Toto” and remembered me (thanks…). However, the best part for me, are the random e-mails that I occasionally get from them, telling me about their lives. Morning coffees get much better while reading about their trips abroad, their marital life, studies, jobs as well as their doubts and misgivings about where this country is going or about Lindsay Lohan’s bisexuality (go figure). I reply with the accounts of life inside the fort, my own misgivings and the occasional salacious gossip which is always welcome in alien lands.

Surprisingly, the writing of this blog has helped bring my “brain drain” friends closer and write me more often, with their own disorientations, exhilarations, cluelessness or triumphs. Short e-mails, long letters or stories that serve not only as a personal account of their lives, but also as an inspiration of success. The following is a letter I received this morning. It is the materialization of a random idea that emerged in a lunch conversation decades ago, that inspired someone to go out, buy a ticket and live his dream. This is the story he wants to share.-

Letter to the Mad Hatter:
"I must say it was a very good day on Thursday. One of those days that basically tells you that life is worth the hassle. About 10 months ago Toto and I sat down at Panini in Los Palos Grandes to discuss my future. I had just left my cushy corporate job, hating myself for having taken it in the first place and with no clue as to what I should do next. Toto sat there and patiently listened to my shtick about being fed up with not doing what I wanted to do with my life, but also having no clue as to how to figure it out.

When I was 21 years old, I did something that changed my life forever and that something I did, I share not only with Toto, but also with hundreds of others. I bought an application form for HNMUN. The particularities of that experience have been described by the Mad Hatter himself in detail before (http://totoaguerrevere.blogspot.com/2008/07/bad-ass-chick-from-moulin-rouge.html) so I won’t go into it. Suffice it to say that the whole thing set me on a path from which I can probably never be saved. It planted a seed and let it grow, a seed of political and personal growth for which I will forever be grateful.

In any case, the journey brought me here, to Jerusalem. Israel. Today I work for the Ministry of Foreign Affairs. Who would have thought it possible? I certainly didn’t. But it happened. In any case, it was a very good day on Thursday. One that I will remember for a long time if not forever and which I wanted to share with you. I started out by going to work and writing speeches that would be read at the United Nations General Assembly. The Real One! The real SpecPol Committee. It was weird that all of the forms and uses and all of the training and studying seemed to converge on a single piece of paper (or rather word processing software, but that’s just a technicality).

We thought we were playing games at the time. Today I realize, not so much! I thought I was having an out of body experience. I wasn’t! I was really sitting there, at a foreign office writing words reflecting a country’s foreign policy and which would become part of the 62nd session’s record. Mid day came and we were summoned to a meeting at the auditorium. Who was there? None other than Tzipora - Tzipi- Livni, a woman who had run Israel’s foreign policy for the last two years and, as of last week, was chosen by President Shimon Peres to form a Coalition for the Israeli Government. I was truly in shock. Really thought I was watching a movie depicting someone else’s life.

That same night I traveled to Tel-Aviv to cap off the day by attending a concert by Sir Paul McCartney, a living legend whom I have admired since my sister played that first record for me when I was about 8 or 10. Needless to say, the concert was amazing and a testament to McCartney’s greatness. He opened with Hello, Hello. A song that my friends in Israel have dubbed “Shalom, Shalom!” (I don’t know why you say Shalom, I say Shalom) and closed with Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band! The rest of the repertoire included: Band on the Run, Jet, Something, Live and Let Die, Back in the USSR and over 30 songs in total! During the concert a friend of mine made me look back at the day I had just lived. He said “Isn’t it great, you’ve just had an extraordinary day, you’re living your life”. The comment opened my eyes! It impressed upon me the greatness of choice and life. The fact that you can think yourself down and out, to suddenly be picked right back up and running faster and better than before. To experience incredible things and to regenerate hope and idealism where you once thought that only cynicism could live.

As I read the words I’ve just written, I think of the pessimism that often surrounds us. How we let ourselves be sucked up by despair and hopelessness, when all we need is an extraordinary event to pick us up. Something to inject hope back into our lives, something to wake us up and take the blindfold off. If Toto and my friend Ido hadn’t pointed to that, I would probably not be here and would probably not realize how fortunate I’ve been to live the things that I have lived and to have walked the path I have walked, even if at times it may seem that there was no way out, that I was trapped in a monotonous whirlwind, its days like Thursday that give me hope. That’s why I invite you all to pay attention to that little voice inside of you, and also to the outsider who may, by saying a few simple words, point you back in the right direction. The direction of a good day."

Saturday, September 27, 2008

If you must...

If you must look, look ahead.
If you must feel, feel passionately.
If you must speak, speak of greatness.
If you must believe, believe the impossible.
If you must paint, paint the unpainted.
If you must walk, walk the line.
If you must love, love the details.
If you must laugh, laugh the loudest.
If you must protest, protest with reason.
If you must think, think big.
If you must dream, dream of unicorns.
If you must make a fool of yourself, never apologize.
If you must imagine, imagine freedom.
If you must hate, learn to forgive.
If you must run, run the distance.
If you must dance, dance with the stars.
If you must criticize, do so in private.
If you must give thanks, thank effusively.
If you must read, read for pleasure.
If you must sing, sing to the mountains.
If you must feel beautiful, paint your soul.
If you must help, help anonymously.
If you must dress, dress for success.
If you must discuss, choose minds that think unlike you.
If you must seduce, seduce with valor.
If you must stand up for yourself, stand up with conviction.
If you must drive, avoid the full roads.
If you must speak of money, speak with humility.
If you must find your talent, read the parable.
If you must tell a lie, be conscious of the consequences.
If you must tell the truth, let your heart run wild.
If you must opine of what you know not, learn to listen.
If you must listen, listen carefully.
If you must admire, admire simplicity.
If you must feel sexy, flip your goddamn hair.
If you must tell a joke, never forget the punch line.
If you must study, study for your nourishment.
If you must find your flaws, also find your virtues.
If you must find friendship, find your wingmen.
If you must kiss, kiss with meaning.
If you must read poetry, always be the heroine.
If you must find love, never settle for the next best thing.
If you must find your destiny, never forget where you came from.
But most of all if you must find happiness, never forget to find it in yourself.-

Happy Birthday Berdarkness. May your shadows always make our sunsets ever more pleasant to watch.-

Friday, September 26, 2008

Claras Camaleonicas

Hoy almorcé con mi tía Clara en uno de esos encuentros esporádicos que tenemos a través de los años. Hay razones psicológicas y policiales del por qué nos mantienen separados pero es que tener a una tía que sea la versión criolla de Auntie Mame no es nada fácil. Clara me enseñó todas las groserías que sé. Excepto “coño” que me la enseñó mi mamá. Hasta los cinco años juré que mi nombre completo era “Coño Tototé”. No hubo viernes que Clara no me raptase del colegio y me llevase, con Maltin Polar en mano, a pasarme una tarde en Playa Azul. Ella y yo solos. A reírme de la vida y a ver que todo, todo, todo, merece el epitafio de “que divertido” como dice ella. Aún cuando ella jamás entienda un chiste sino a la tercera vez que se lo cuentan.

Clara me enseñó de Historia con la leyenda de los Hermanos Pingones que eran unos maricones, que la humildad se mide con la sonrisa que le das a quien le aprietas la mano al saludarlo y que siempre hay una buena razón para tirarse peos con un fosforo y ver como la mecha azul revienta en el aire. No hay carcajada más buena – por más cochino o pirotécnico que suene – que esa. La única condición de todas nuestras tremenduras hasta el sol de hoy, es que no la acuse con mi abuela. Que se saluda al portero y al presidente con la misma alegría y el mismo cariño. Uno de los dos, no importa cual, lo apreciará en su momento.

Hoy, con Clarita mi prima (personaje que merece un post aparte) a bordo, nos fuimos caminando de mi casa a un restaurant. Clara, Clarita, yo y un camaleón que tienen como mascota, montado encima de un bonsái. El camaleón se vino de paseo porque estaban fumigando su casa. Aún cuando me comenten que el anfibio se pone nervioso al salir. Caminar la calle con bonsai en mano es medio normal. Sentarse a comer con un camaleon al lado de la mesa es digno de Dr. Doolittle. Asì de bizarro. Como si fuese el hijo menor de cualquier familia, recien salido del horario laboral del kinder.

Y mientras almorzábamos hablando de cosas que, según Clara le nutren su “cultura oceánica con un dedo de profundidad”, la gente se nos acercaba para tomarle fotos con su celular a la “iguana”, el “sapo” o – a los más ciegos- el lindo bonsái. Pero la carcajada más grande le vino a Clara cuando uno de los mesoneros gritó y dijo: “Ah caray, es que sí hay un camaleón. Disculpe señora es que alguien en la cocina me dijo que cuidado con la Camaleona y pensé que así le decían a usted.” Las carcajadas de Clara retumbaron las cúpulas.

Así es Clara: una camaleona que cambia el tenis por las clases de japonés. El canto por el pilates. La balalaika por los masajes. El fondant de chocolate por el eclaire. Pero jamás de los jamases su autenticidad. Así le cueste, algún día, la sonrisa.-

In Memoriam

“If you're playing a poker game and you look around the table and and can't tell who the sucker is, it's you.”

- Paul Newman (1925-2008)

Thursday, September 25, 2008

¿A que se dedica el caballero?

El miércoles me paró la policía en uno de esos chequeos rutinarios. En este país a uno lo paran por dos razones: por tener cara de delincuente o tener cara de guevón. Yo caigo en la última categoría. La verdad le tengo miedo a tres cosas: quedarme atrapado en un freezer, los cocodrilos y la autoridad. Meterme en un congelador con un anfibio disfrazado de Gestapo es la misma tortura que vivió el candidato McCain en Vietnam. Algún día me psicoanalizaré sobre los cocodrilos. Pero creo que los freezers viene de algún cuento que me echaron sobre un niño jugando al escondite o algo así cuando estaba chiquito.

Lo que si sé es que una vez tuve que apagar la radio manejando hacia el aeropuerto porque en Full Chola estaban dando una noticia que asaltaron una casa y metieron al beagle en la nevera. No se murió pero me identifiqué con el Snoopy big time. La autoridad es otra cosa. Vivimos en un país lejos de aquellos en el que el policía ayuda a la ancianita en andadera a cruzar la calle. Aquí lo que se pregunta es, ¿Adonde demonios va una vieja impedida cruzando una calle? ¿A la Plaza Brion a protestar?

Por más que uno tenga sus papeles en regla, siempre hay tres mil preguntas. Primero viene la tocadera de stripper que sufrimos para ver si escondemos el cañón que va a matar a Chávez en los boxers (that’s not it). No contentos con el “cavity search”, te dejan ahí en un silencio tenebroso mientras estudian tu cedula de identidad como si en la huella estuviese el mapa de la Atlántida. Suben la mirada y te ven. La vuelven a bajar. Y mientras tanto uno con su cara de imbécil tranquilo, pero secretamente preguntándose si en verdad seré un terrorista. ¿Porta armas? No. ¿Tiene drogas en el carro? No te lo diría. ¿A qué se dedica el caballero? Pregunta difícil para mí. ¿Hacia dónde se dirige? A dar clases pero secretamente pienso que pobres de aquellos que no van a ninguna parte sino que sacaron el carro a dar un paseo.

¿A quién pertenece el vehículo? Respuesta rutinaria de explicar que hay algunos que somos hijitos de papá y que por ende el nombre no corresponde con la cédula. ¿Qué tiene en la guantera? La abro y ahí salen mis dotes de drag queen porque cuanta niña se ha montado en mi carro deja cepillo, gancho, rímel, lentes oversized de algún cotillón y el microfonito inflable. Ni me molesto en explicar. ¿Tiene carta de trabajo? Me rio. El policía vuelve a bajar la mirada hacia la cedula. Mierda, me van a meter preso por no ser obrero. Adelante, caballero.

Ya cuando te dejan, y uno sigue ahí orillado metiendo sus documentos en la cartera, se pone a pensar en todas esas cosas imaginarias que no están en el carro. El cuerpo en la maleta, el paquete de heroína debajo del asiento, la botella de anís semi abierta en el posa manos y Madeleine la nena secuestrada metida en el bulto. No sé porque pero me pasan esas cosas por la cabeza. Es lo mismo cuando voy a entrar en la aduana de los Estados Unidos. Por más bien vestidito que esté uno, que no se ha robado ni un chicle (últimamente), no puedes dejar de pensar que quizás vean en ti al próximo Osama. Y aquí en Venezuela, donde la policía es tan confiable como dejarle tu hijo a la de “La Mano que mece la Cuna”, me pasa peor.

A los quince años me arrestaron por patinar en Los Próceres encima de un piso de mosaicos raidos. Sin explicaciones me metieron en una jaula para luego de cuatro horas sin respuestas, tener a un Comandante dándome a mí y a doce imbéciles que tambien estaban empatinados, una charla de “carajitos que se creen la tapa del frasco”. Lo de la tapa del frasco me lo creí. Lo que jamás me explicaron es porque me arrestaron. Definitivamente no es como los cuentos de Miroslav Sasek donde te contaba de aquellos policías en “This is Paris” o “This is London”. Aquí no hay quien dibuje semejante comiquita.-

Mi nueva cancion de yo quiero, yo puedo, yo voy

Este es mi nueva “pick me up" song de la semana.

The Hermaphrodite Cheerleader from Long Island

El Junip sigue en su mundo corporativo pero ya llegó al punto de quiebre (Point Break: great movie!) de la desesperación. Ese donde uno se las da de Bob el Constructor y quiere seguir trabajando pero la Boss no le manda más “proyectos” porque como la leche en este país, sencillamente no hay. Y aunque las compañías insisten en fire wallear todo tipo de páginas en Internet, no queda de otra sino sucumbirse a ver que random piece of information se puede conseguir. Se deja atrás el prejuicio por Wikipedia y uno se pone a investigar sobre el origen del cambur pintón. O sobre los baobabs.

Así que Junip aquí te va la leyenda urbana colegial de la semana para que no te pegues un tiro mental en lo que te queda de la jornada laboral. Este es sobre un amigo mío que se llama Fernando. El estaba estudiando en los Estados Unidos en una de esas academias estilo Hogwarts pero la mamá se divorció y se regresaron a vivir a Caracas. Meter a un gringuito venezolano (por más que haya comido arepas en Utah, sigue siendo gringo) en un colegio venezolano es toda una transición porque no solamente eres “el nuevo” sino que también eres “el freak” que usa Vans antes que los Vans se pusiesen de moda.

Como todo colegio en Caracas, el de Fernando tenía tres cosas indispensables: una cartelera sobre la resistencia indígena, una directora de sexualidad dudosa y el sequito criollo de Mean Girls. Y entre toda esa parafernalia de camisa sudada con olor a recreo, del Big Man on Campus, las intervenciones del Most Likely to Succeed, de Flipper el amigo de todos y de la Piñata (esa Lolita a la que todo el mundo le da palo), estaba Irwin.

Irwin era un chamo inteligentísimo que seguramente hoy en día es vicepresidente de Finanzas de algún banco londinense mientras que las Mean Girls probablemente son unas patéticas soccer moms con mechas “rubias”. Pero llegar a primer año con un Casio que saca cosenos en la muñeca y un bulto de los Power Rangers con la regla T salida, es tu boleto para el cayapeo. Todo el mundo está tan inseguro con eso de la camisita azul, el sostén de relleno, la proliferación puberta del acné y los fatídicos brackets que a alguien siempre hay que echarle la culpa por los males del otro. En este colegio en particular, le tocó el sometimiento al pobre Irwin.

La parte triste de la historia es que a Fernando, por ser el nuevo, también le tocó ser parte de las bromas y de las sacadas de gato de los demás. Devolvía los golpes y jugaba quemao en el recreo, pero igual sabía que por ser “nuevo” y por ser “gringo” le iba a tocar su dosis de linchamientos. No sería tan grave como a Verónica, la gorda de sexto “B” que le pusieron laxantes en sus chocochitas y se tuvo que ir a su casa. Pero la burla empezó a estar a la par de Irwin y Fernando sabía que algo tenìa que pasar si querìa sobrevivir en este colegio.

Un día, en la clase de Educación Familiar y Ciudadana, Miss Judith les mandó a todos a hacer un trabajo durante la próxima hora en parejas. De una se oyó el charrasqueado de los pupitres para asegurarse el puesto con el mejor pana. Mujeres con mujeres y hombres con hombres, pues eso de mixto no llegaría hasta tercer año cuando La Lolita Piñata rompió el hielo y se terminó de agarrar a todo el mundo. Los únicos que quedaron sin pareja fueron Irwin y Fernando alias “los desafortunados”, por lo que a Miss Judith le pareció estupendo que los dos hiciesen el trabajo juntos para que Irwincito le diera la bienvenida a Fernando al colegio. Yeah right!

No importase que Fernando hubiese jugado una caimanera hace menos de cinco minutos en el recreo, el hecho de haberse puesto con Irwin provocó una lanzadera de borras, escalimetros y hasta la lonchera Rubber Maid de Karina. Irwin no le paraba mucho pero Fernando comenzó a pensar en posibles viajes de polizón a otro colegio porque aquí no iba para el baile. Poco sabría que en menos de diez minutos la vida de alguien cambiaría…para siempre.

Por lo general Septiembre es un mes de enfermos. Llegan las lluvias y un neo bachiller llega misteriosamente con una gripe aviar que procede a infectar al resto de la comunidad con una simple opresión del botón de la fuente de agua. Durante esa hora de Cívica, el Profesor Sarmiento, coordinador de bachillerato, entró al salón para decir la siguiente pendejada: “Todos los jóvenes que se sientan mal y tengan gripe están excusados y pueden irse a su casa a mejorarse… estamos tratando de filtrar a la gente enferma para que no se propague esta epidemia.”

Obviamente TODO el salón (menos Irwin y Fernando ) se paró para agarrar sus bultos y salirse del salón para irse pa’l carrizo. El Profesor Sarmiento no estaba contento y comenzó a hacer un interrogatorio para ver quien estaba enfermo y quién no. Una tosecita por ahí, un estornudo y lentamente se iba excusando a la gente para llamar a “sus padres y representantes” (¿Quién carrizos es el representante?)

Irwin, no se sabe si de verdad estaba enfermo o hizo un intento por que lo dejasen ir a la santidad de su hogar, comenzó a fabricar lo que probaría ser un estornudo masivo. Fernando se quedó sorprendido como empezó calladito el ah…ahh… AHHH y como comenzó a crecer para revelar su final monstruoso. Cuando llegó por fin el momento del CHOOOOOOOO!!! la sorpresa salió tanto por arriba como por debajo. Verán, la madre de todos los peos salió expulsado del cuerpecito de Irwin con la fuerza del estornudo. El peo no fue normal. Fernando cuenta que ese “estornupeo” fue hace más de 10 años y hasta el sol de hoy no se ha oído estruendo igual.

Las risas y las burlas se abalanzaron como un tsunami pero para el horror de Fernando, todas venían hacia él: “Que boooolas el nuevo!!! Se tiró un peeeeeeooooo!!!!” gritaban los ratas. “Aaaaascoooo” gritaron las sifrinas. Con su futura reputación puesta en la línea, Fernando no pudo más y se paró en el pupitre al lado de Irwin (petrificado con lágrimas en los ojos) y gritó a todo pulmón. “NO FUI YOOOO… FUE EEEEEEL!!!!!!” Fue el momento más cruel de su vida pero asumir un peo que no es de uno es como asumir la paternidad de alguien que no conoces (a menos que hayas estado involucrado con Anna Nicole Smith).

En ese momento, las lágrimas de Irwin empezaron a correr por los cachetes sonrojados. El seguía petrificado pero para ponerle más sazón al asunto, el Profesor Sarmiento le preguntó: “Joven ¿y por donde estornuda usted?” Ahí si comenzó el boo hoo de alguien que se dio cuenta que se había arruinado de por vida. Y lo que terminó de coronar el acontecimiento fue cuando Miss Judith no se le ocurrió mejor cosa que aconsejar a viva voz: “pero Irwin….VE AL BAÑO!!!”

Ahí fue cuando Irwin procedió a vaciar los contenidos de su bulto… Se lo puso en la cabeza y corrió desde su pupitre hacia la salida más próxima. Las burlas aumentaron cuando chocó con la puerta por que no la veía por el bulto. Pero por fin encontró la manilla y salió corriendo para no ser visto más durante las próximas dos semanas. Fernando sobrevivió el colegio. Hoy en día se arrepiente de haber apuntado que Irwin era el dueño del peo. Pero es que las cicatrices de la adolescencia toman años en sanarse.

La lección: Ríete de tus peos.-

Life is a Cabaret

Cabaret was the film we watched last night. The difficulty of viewing musicals from bygone eras lies in its pace and its capacity to coherently tell the story. One might look at starchy films such as the Sound of Music and understand both the plot line and the sub context of a world doomed to end by the powers of Nazism. Yet with Cabaret, which is set in the same era, parts of the plot are not developed entirely, some characters are not elevated to its fullest potential and it makes it hard to understand where is the story going. Let alone what the ending is going to be.

What fascinated me, without liking the picture entirely, was the juxtaposition of two worlds: the darkness of a cabaret where anybody’s voice can be heard and the brightness of country fields where the only voice to be heard is that of Nazi Germany. Thus, the cabaret presents itself as a form of escape from outer shells. All of the insecurities of life are shedded at the coat closet where you can sing, drink and mock the harsh reality of the swastika’s suns,once your descend the dark staircases. Nevertheless, the outside world cannot be denied. The arising presence of Nazi officers, the clash and problems of hiding your religion and the insecurity of not knowing if your world is ever going to end, presents itself in many scenes of the film as a harsh reality of what lies ahead. Yet the question lies, do we come to terms with reality or are we forever succumbed to live our lives in the undergrounds of a cabaret?

Perhaps the contrast is best seen in Liza Minnelli’s character Sally Bowles. An ordinary girl who masks behind extraordinary sayings, men and furs because she simply wants what we all want in life: to be someone and live our life as if it were a cabaret. Yet in reality she doesn’t get it all. Her machinations of perfect lives, and beaux and loving fathers are mere concoctions to hide the insecurities of her own common self. And although the abortion sequence clearly shows her vulnerability at realizing that she’ll never be the great actress nor have the life she dreamed of, she pushes on with her show, refusing to change or settle. Eventually she’ll get there. Somehow her inner self will find a way of living out her cabaret. Even if it never comes.-

Viewer Commentary:
  • Toy Story anyone?”
  • Berdark who apparently needs to contact the Costume Department of the film and have serious words with them said, among many thuds, the following: “Es que aunque la mona se vista de seda, mona se queda”
  • Igor: "I liked it". The rest: "Did we see the same film?"
  • Random acts in the cabaret after each scene: LSD inspired repetitions, necessary for the impaired who didn't get anything previously. Oooohhhh.
  • And to Limbo Boy who said "here goes Toto again with a random piece of knowledge that he knows nothing about but insists on teaching it to us": Dumbass. I was right. The character portrayed in the opening sequence sitting at the bar is inspired by Otto Dix’s painting “Portrait of the Journalist Sylvia von Harden” (1926). Apology accepted only by the fact that you made me envious of your new cool phone leaving me 75% jealous (the other percent is due to my Co-chairmanship of the Anti BB Pin Movement which denies me of feeling utter joy for your sense of technological capitalism).

Tuesday, September 23, 2008

Flying Solo

The interesting thing about Charles Lindbergh's
solo flight is that he did not have to answer to the
ever foolish question of "chicken or beef?"
What the hell did he really think about?

Monday, September 22, 2008

Buenas, ¿te puedo odiar?

Lentamente, mis amigos harvarianos me están introduciendo en la cultura de acudir al teatro en Caracas. Con espacios cada vez más reducidos para salir a entretenerse, me ha gustado eso de ir a sentarme por dos horas a oír los problemas de de los demás. Así sea del amor transexual como el que vi en “A Orillas del Rio Támesis” o la comicidad de la muerte en “Amanecí con Ganas de Morirme”. Todavía me falta sentarme a ver las obras respectivas de la versión criolla de Sir Laurence Olivier y Vivien Leigh (léase Luis Fernández y Mimí Lazo). Error garrafal que espero subsanar en las próximas semanas.

Hoy me he pasado el día pensando en uno de los sketches (la palabra no hace sino recordarme de Miguel Ángel Landa en “Bienvenidos”) que vi en “Amanecí con Ganas de Morirme”. El que más me gustó fue uno que hizo Mónica Pasqualotto (mi nueva poster girl) sobre una señora mayor que se le muere el esposo el día de su propio cumpleaños. La escena es ella sola hablándole a una cajita de cenizas. La genialidad es la arrechera que siente la señora porque el esposo escogió ese día -el de su cumpleaños- para morirse. Ella lo odia tanto por eso que lo mandó a cremar. Porque no puede concebir que de ahora en adelante ella va a tener que ir todos sus cumpleaños a cortarle la gramita al imbécil que se murió.

Y así se remonta la escena. Su odio va desde lo mundanal hasta lo profundo. Por fin el esposo le dio el mejor regalo de su vida: se murió. Pero la cagó escogiendo ese día. Por fin se acabaron los días del control remoto y de la lancha de carro que no sirve. Ahora ella se viste para si misma, se larga a donde ella quiera. Si el monologo tuviese una banda sonora sería ese que cantan las despechadas sobre “Hoy vas a ser la mujé, que te dé la gana de ser”. Porque la esposa por fin se admite el lujo de prender un cigarro en el sofá de su casa, sin estar pegada “al balconcito” porque el marido no aguanta el olor. Por fin es ella. Aun cuando irradiando todo su odio sobre esa cajita, admita al final que le va a hacer falta. Si algo vale la pena ir al teatro, es por morirse a carcajadas sobre esa escena. Es la mamá de uno ante el espejo. Esa como la Mima que jamás pensó en el divorcio, pero sí varias veces en el asesinato.

Eso lo pone a pensar a uno. ¿Se puede verdaderamente odiar a una persona? ¿A no tolerarlo? Josefa acaba de descubrir las maravillas de Venevisión Plus y RCTV Internacional cada vez que El Emperador decide encadenarse para enseñarnos sus nuevos ropajes. Ahí están los cuentos de victimas de ladrones bancarios que se han montado en aviones a encontrarse a la suegra del estafador y vociferar a viva voz: “Si el avión se cae, se pueden agarrar de ésta señora. Porque la mierda flota”. Los divorciados que no se hablan ni en el acto de fin de curso de Clementina o las come hombres que confiesan sus jugarretas una madrugada encima de un puente, dejándolo a uno pensando que quizás hubiese sido mejor lanzarla al vacío. No creo que nada en esta vida sea tan grave que no pueda ser perdonable. Ya sea por las vicisitudes del tiempo, las vueltas que da la vida o que alguien sea lo suficientemente astuto como para planificar el asesinato en el Expreso de Oriente y acabar con todos los maulas, ex esposas infieles o comemierdas de esta vida.

Mientras tanto, solamente dan lastima. Quizás esa sea la peor forma de odiar a alguien.-

Sunday, September 21, 2008

Proust Questionnaire

Miss Alice paid me a Sunday visit this afternoon and we fretted over her writer's block. There is nothing more confounding than a blank piece of paper, when there are so many note sheets stuck up in the gray cells. Fortunately an old copy of a Vanity Fair magazine lay nearby and we got the idea of answering the infamous Proust questionnaire. So here goes my version on a lazy Sunday afternoon.

What is your idea of perfect happiness?
Scrambled eggs over a newspaper
What is your greatest fear?
Not "winning" the race
Which historical figure do you most identify with?
David O. Selznick
Which living person do you most admire?
Those who get paid to do what they love
What is the trait you most deplore in yourself?
Codependence
What is the trait you most deplore in others?
Overconfidence
What is your greatest extravagance?
Altoids
What is your favorite journey?
Those that end with the perfect song
What do you consider the most overrated virtue?
Patriotism
What do you dislike most about your appearance?
My nose
Which living person do you most despise?
The Road Runner
Which words or phrases do you most overuse?
“Alejandro mi hermano”
What is your greatest regret?
Failing to properly drive a stick shift
What or who is the greatest love of your life?
My toothbrush
On what occasion do you lie?
When the story deserves a good punch line
What is the quality you most like in a man?
Sincerity
What is the quality you most like in a woman?
Gumption
Which talent would you most like to have?
Divination
If you could change one thing about your family, what would it be?
Our hair DNA
What do you consider your greatest achievement?
Being Father Tots
If you were to die and come back as a person or thing, what do you think it would be?
A kazoo
What do you regard as the lowest depth of misery?
The handles of a shopping cart
What is your most marked characteristic?
The ability to come up with a quip
What do you most value in your friends?
Their ability at text messaging
Who are your favorite writers?
Those who speak honestly about the underdog
Who is your favorite hero of fiction?
Prince Charles and Camilla Parker Bowles
What is it that you most dislike?
Cashiers who don’t have change and make it seem like it’s your fault
How would you like to die?
Sipping champagne while having a remarkable conversation
What is your motto?
“Think Happy Thoughts”

Saturday, September 20, 2008

Está prohibido que un día se parezca a otro

Siempre he pensado que los discursos de graduación son fútiles. Salvo el de Jobs y el de Wear Sunscreen, todos más o menos dicen lo mismo: sean alguien. Este comercial toca el tema del discurso de graduación pero lo hace de una manera completamente distinta. Ya somos alguien. Ya sabemos lo que queremos ser. Por eso la genialidad: no se conformen con lo que son. Vivan, respiran y atrévanse. A perderse manejando por la vida y encontrarse en el camino. A ver puestas de sol y tratar a cada una de manera distinta. A no acostarse sin haber vivido plenamente el día. No hay otra manera de gozarse la cotidaniedad. Excelente manera de vender un producto.-

Buenas tardes y gracias por la invitación. Me gustaría que cuando estén en ese momento en sus vidas en que sienten que tienen todo lo que han soñado. Que están tan cómodos como siempre han querido, se pregunten: ¿pudiese tener un trabajo mejor? ¿Y si hago un esfuerzo? ¿Y si monto un negocio propio y comienza a crecer? Díganle a la persona que aman que se case con ustedes. Y si ya lo hicieron vuélvanselo a pedir. Acuérdense de los aniversarios. Llévenlos al teatro, háganles el desayuno. Contar un chiste malo. Uno como ¿cómo se dice espejo en chino? Exacto.

Sientan vergüenza. Apaguen el aire acondicionado de vez en cuando, y dejen de bañarse en tres días. Escriban una película. Escriban un libro. Aprendan un idioma nuevo. Coman hindú, coman hormigas, coman con las manos. Discutan cuando tengan razón. Aprendan a pedir perdón. Traten bien a quienes los tratan mal. Enseñen con el ejemplo. Cómprense lo que siempre han querido y véndanlo. Váyanse al Roraima y quédense sin aire. Cuestionen todo. No se vayan a dormir sin tener algo en que soñar. Está prohibido que un día se parezca a otro. Y nunca pero nunca piensen que la comodidad se encuentra en un lugar. La comodidad se encuentra en el camino.”

Friday, September 19, 2008

She's something ey?

The Queen y a la que le vamos a poner el Busto en el Pueblo
jugando a ser niches

El Junip empezó a laborar en el mundo adulto el lunes y ya tiene ínfulas de renunciar. El record de renuncia en este país lo ostenta Queen Zubi quien renunció a los veinticinco minutos de haber llegado a su nuevo trabajo. A las nueve de la mañana llegó a su flamante oficina en su primer día de trabajo y abrió el Messenger y el Facebook porque ella no entiende esa ley de dejar pasar una semana antes de ponerte a chismear en la oficina. Por último abrió su gmail. Allí estaba un bello emilio en el cual le hicieron la oferta de la vida y ni corta ni perezosa, agarró su cartera y se largó. Todo esto en veinticinco minutos. Así que Junip aguante amigo que ya de por si le ganó a la Reina del Pueblo en estabilidad laboral.

Como sé que estás en tu “cubículo” sin nada que hacer y yo estoy clavado haciendo traducciones que no me interesan, te echo tres cuentos para que te rías y por lo menos tengas algo más que hacer que jugar Solitario Spider (juego por excelencia de los amargados en la oficina. Esos a los que Phoebe llama para venderles toner). Porque vaya que no puede existir nada màs fastidioso que un viernes, con lluvia a las tres de la tarde. Eso es peor que cuando a uno lo dejaban “retenido” en el colegio. Que fea esa palabra: retenido. Demasiado con “plantel”, “utiiles” y “lonchera” para revivir momentos fatídicos del “jai eschool”.

El porque el Junip no va a baños públicos: El Junip tendría como unos siete años y se fue para Margarita con su best friend en esa época, alias mi mamá (es que el no hablaba mucho). Ya regresándose para Caracas, llegan al aeropuerto Santiago Mariño como siete horas antes porque siempre hay que pelearse con la del counter de Laser, comprarse el periódico y embadurnar la maleta con cuanto chocolate gringo se pueda comprar en las seudo tienditas margariteñas. El Junip por cuestiones de la naturaleza le da ganas de hacer un llamado precisamente a la naturaleza (léase: cagar). Se va para el baño y encuentra un rinconcito decentón. Y ahí está metido, cuando de repente oye que la puerta se abre. No hay nada que de màs pena que eso pero when you gotta go, you gotta go. Lo peor es que ahí calladito empieza a oir a una señora que grita: “Yuuu huuuu Alejandroooooo”. Él ni loco que va a chistar. “Alejooooooo ¿estás ahí?” No contenta con los llamados de alerta, la señora en cuestión empieza a tocar las puertas de los baños. Por supuesto cuando llega a donde está el infante cagón, el Junip tiene que responder a la voz misteriosa: “si, si señora estoy aquí”. Y ahí sucumbe que lo que quiere es ahogarse en la poceta. Poco sabría que diez nano segundos después la señora (que resultó ser la que limpia) abre la puerta y dice “Si, si Señora Mari su hijo está aquí adentro. Està mandando un fax y como que va bien largoooooo”. El Junip más nunca ha vuelto a pisar un baño público.

Las presentaciones politically incorrect de mis amigas: Anoche en el matrimonio que cerrò con broche de oro el final de la oligarquía. Le presento a Miss Pega y a la Chica Bond a una niña. “Mira fulanita, esta es mi amiga Miss Pega”. Miss Pega se voltea y me ve con cara de odio: “¿así me vas a presentar tú cabrón?” Por lo que se le voltea a la niña en cuestión y le dice “mucho gusto yo soy Miss Pega, el primer beso de este calvo”. La Chica Bond ni corta ni perezosa no se queda atrás. Con inflada de narices y voz que lo dice todo le miente a la ninfa presentándose como: “y yo debo ser la tercera cogida”. Suficiente con decir que estoy soltero por culpa de mis amigas coloridas.

She’s something ey?: Corolin trabaja para una empresaria exitosísima en el mundo del glamour y los sibaritas. Ella se niega a admitirlo pero ella es la encarnación viva de the New Emily de The Devil Wears Prada. Hace análisis en Excel, llamadas a gente como Lagerfeld, cuida de su jefa como si ella fuese Ferula la de “La Casa de los Espíritus” pero también plancha, cose y presta la batea. Jamás le han dado las gracias pero así es Nueva York. Un new york minute no da tiempo para eso. Un día la jefa emperifollada le pide que vaya a buscar a sus suegros al aeropuerto. Corolin se monta en sendo town car con un chofer seguramente llamado Smithers para irse corriendo a La Guardia a buscar a la familia, pensando que si no llega a tiempo la jefa la va a descuartizar o deportar. Para un alien en Nueva York da lo mismo. Por fin llega al aeropuerto con su bello carteloncito y se le acercan dos viejitos que se asemejan a Henry Fonda y Katharine Hepburn en On Golden Pond. Ya instalados haciendo los cuarenta y cinco minutos para llegar a Majatan! El suegro de la jefa le pregunta que como es trabajar con ella. Corolin es la persona màs polite del mundo y le dice que es un “big challenge”. Pero el suegro no come cuentos ni es polite. Solamente se limita a pegarle un golpecito en la espalda a Corolin y decirle: “She’s something eyyy?” Coro no puede de la risa y dice “oh yes indeed!” Ese día no le importó que no le dieran las gracias.

Happy Friday Junips! Have fun at work.-

The Bachelor

Un addendum al post de la mujer que quiero que escribí hace tiempo:

Estoy buscando una mujer que QUIERA estar conmigo.

Atentamente,
La Gerencia del Comité Olímpico para acabar con la Soltería del Calvo.-

Thursday, September 18, 2008

Going down with a thud

The Merry Popcorn Bunch watched Hitchcock’s Vertigo last night. The ending still confounds me despite the fact that Miss Alice insists that the nuns were out on parole chase. This is one of the movies that I have to watch again because I failed to see its brilliance. Perhaps it is in the impact of the nonstop musical score which spirals over and over again to repeated scenarios of ghostly madness or perhaps it is precisely a paraphrase of what I read in a book: tension and mystery at its best shrouded over a simple Scooby Doo open and shut case.

Even though the turn of events is astounding and deals mainly with the obsession of the Jimmy Stewart’s character to overcome not only his acrophobia but to free himself from events of the past, it just fails to live up to the tension that one feels when watching other Hitchcock movies such as Rear Window. Nonetheless, the ending of Vertigo leaves you wondering: mad nuns on call for a 911 suicide or a simple fall from grace at the fear of being confronted by a ghost? The fade out at the end of the movie left us guessing and rewinding to see what we had missed. What we failed to understand last night was, what the hell was a nun doing up in a bell tower in the middle of the night? Of course you’re gonna “hear voices” if you go out in search for gloomy places to spend your evenings.-

Viewer Commentary:
  • Why would you let Madeleine run off to a cliff when you know she’s a potential suicide risk? She's a clear case of Wuthering Heights!
  • Clark Kent, our official San Francisco tour guide, fell asleep and could not continue with the tour. He woke up in the middle of the movie claiming to be “awakened by the soundtrack” and gave us (a.k.a "the awakened") a detailed summary of everything.
  • Limbo: “The thud can only be explained by the fact that the Nuns are fully equipped with ladders and 911 calls in case they happen to hear a thud at night. It just means suicide."
  • “Midge es el patetico caso de una virgin que quiere ser tirona”
  • Two things cannot be explained in this movie: the ending and Novak’s eyebrows.
  • “Oh pero Judy y Madeleine no se parecen en nada” (resultaron ser la misma persona)
  • Igor: “pero Midge is short for WHAT?”
  • BDark con su random story del tio en una finca con la Kowalenko y que “booooo”. We simply thudded.
  • Miss Alice: “I’m sure the nuns had something to do with it”
    Limbo: “ehmm nooooo.”
  • Toto: “who the hell is Nun Vader and why does she become the main character at the end of the movie?"
For the benefit of the MPB (the Merry Popcorn Bunch) here is a small account of the final scene. Don’t read if you haven’t viewed the film:

"Experiencing intense feelings of both repulsion (hate) and attraction (love), he softens when she insists that she loves him and falls into his arms for a passionate embrace and kiss - they renew their twisted love. Then, suddenly the footsteps of a black-clad figure in the shadows startle Judy. [In Judy's mind, the words "bringing her back" are fulfilled.] Judy backs away from Scottie gasping: "Oh, no!" The dark, shadowy figure says: "I hear voices." Terrified, thinking and believing she is seeing the ghost of the murdered Madeleine (or the reincarnation of the ghostly doomed mother Carlotta Valdes), Judy recoils, steps and falls backward through an opening in the tower and plummets to her own death (off-screen) in an emotionally-shattering climax. The figure, actually a nun from the mission, crosses herself and murmurs the last words of the film: "God have mercy."

The nun [a Mother Superior or virginal Sister of Mary?] pulls the bell rope and rings the mission bell. As the bell tolls (signalling not salvation but eternal damnation), Scottie, cured of his vertigo, emerges from the arched window of the tower onto the belfry ledge. He stares down in horror at her body far below - stunned, open-mouthed, shocked and glassy-eyed with his arms slightly away from his body. He is cured of his vertigo, but totally destroyed by his other delusions and burgeoning sorrow. Will he join her in a suicidal leap, or again go mad? Tragically loving and losing the same woman twice, repeating the pattern he had intended to break, the scene fades to black." http://www.filmsite.org/vert4.html

Wednesday, September 17, 2008

The World according to Warhol

"What's great about this country is that America started the tradition where the richest consumers buy essentially the same things as the poorest. You can be watching TV and see Coca, and you know that the President drinks Coca Cola, Liz Taylor drinks Coca Cola, and just think, you can drink Coca Cola, too. A coke is a coke and no amount of money can get you a better coke than the one the bum on the corner is drinking. All the cokes are the same and all the cokes are good. Liz Taylor knows it, the President knows it, the bum knows it, and you know it."

Agárrense de las Manos

Que se aparte el gran Simón Díaz, Aditus, Guaco, el siempre despedible Ilan, con mis respetos el maestro Dudamel y las danzas de Yolandita Moreno. Usted, Señor Puma es lo mejor que le pudo pasar a la música venezolana. Felicitaciones por sus 45 años de carrera y que le vengan muchos más. Aquí estamos, agarrados de las manos todos los que no concebimos noche sin luna sin eso de una mezcolanza como el pavo real. Porque vaya que uno a Usted sí lo ha cantado en un microfono sin importarle nada. Dueño de nada, Señor Puma! Felicitaciones multiplex.-

Tuesday, September 16, 2008

Guillotines of the Mind


We concluded the following in class today: this room could have not been easy to see by the ignorant mocked by hunger nor could it have been easy to leave by the “illustrated” derided by conformity. On the night of the mob, these feelings must have surely confronted themselves in the minds of those who stared upon the Apollo’s of the Heavens. Even with unlit candles, the Moon must have surely played tricks on the eyes of the beholders; both the new tyrant and the revolutionary. The grandeur of a realm brought down by the sincere need for liberty, but most of all for the absolute necessity of bread. It is an irony that these two sentiments are as alive today as they were in the coals of the Ancient Régime. But forced to tacitly bow upon tyrannical sentiments that make no reason with the logics of democracy, we must wonder which side really constitutes the Louis XVI’s of today.-

Monday, September 15, 2008

Six Degrees of Separation

Anoche sin quererlo tuve mi primer encuentro bloguero. Digo sin quererlo porque fue así. El del ¿518? me llamó para que lo rescatase porque estaba llegando de un foto fun race con Roberto Mata perdido en las costas venezolanas, y su carro estaba atrapado en casa de E.Rigby quien estaba llegando de Higuerote. El “rescate” del ¿518? se traduce simplemente en un vamos a encontrar un sitio que nos acoja nuestras penas en cerveza. Cual niches en Memphis porque el monsoon huracanero se avecinaba, nos sentamos a elucubrar sobre las vidas futuras de todos nuestros conocidos. Matamos a tres, divorciamos a cuatro, le dimos un esposo adeco a una y a la otra tengo la obligación de comprarle su bumper sticker de “My Son is an Honor’s Student”. El del ¿518? se reserva para si mismo el bumper sticker que dice: “My Son can kick your Honor Student Son’s Ass”.

Mientras teorizábamos sobre perdernos en Paris seis meses como Hemingway o sencillamente decretar nuestra opinión sobre aquellas personalidades que usan gorra, se presentó Nina mi editora con otra fellow blogger que escribe En la Palestra, a quien no conocía. Fue ahí donde me di cuenta que estaba ante tres personas, que hacen lo mismo que yo en una noche de hastío: escriben. Ahora que lo pienso, la reunión suena gallísima y no tenemos nada que envidiarle a cuatro roleros disfrazados de Jedi en una convención de comics (con el perdón de KX). Pero esto se asemejó más a una partida de dominó en la Plaza Bolívar. El problema de escribir es que tarde o temprano sientes la necesidad de hablar y la lengua puede más que el teclado. Júntate con tres personas más que escriben y es un vomitivo de palabras que me harían ganarle a mi Camarada en Word Challenge.

La que escribe En la Palestra resultó ser una sorpresa. Es una de esa gente que si la tuviera en Facebook tendríamos 150 amigos en común, que empezó a escribir como yo para que no se le olvidase el español, que comparte mi misma opinión sobre el hecho que a las hermanitas Marcano hay que reservarles un puesto en mi pirámide cuando me entierren porque es inconcebible el más allá sin ellas, y que el happy hour no tiene horario porque en alguna parte del mundo ya son las cinco de la tarde. Sorpresivamente jamás nos habíamos topado el uno con el otro ni conocido de nuestras existencias. Aún cuando clama haber conocido a mi hermano. Aún cuando yo me metí con las de su colegio. En Caracas, los colegios son fáciles de adivinar. Solamente tienes que preguntar a qué altura se ponía el lazo y si se ensortijaba la cola de caballo cuando bailaba. Cuestión de monjas.

El encuentro procedió a desvanecerse en los predios de Le Club para continuar la juerga, en donde oh sorpresa las bloggueras son amigas de las que estudiaban Estudios Liberales conmigo. Ahí en medio de conversaciones decadentes (la frase “Corin Tellado es una que escribe historias rosas sobre Pollyanas promiscuas” todavía me produce carcajadas), me puse a pensar en eso de los seis grados de separación de las personas. Si hacemos el juego podemos llegar fácilmente a la Reina de Inglaterra. George W. Bush es pan comido. Circunstancias y eventos que te alejan y te atraen de o hacia nuevas personas, con las que tienes veinte mil cosas de que hablar, sin haberlas visto nunca. Así sea hablar de un blog. La vida es así, interconectada. Solamente falta que Nina sea tu editora para fill in the dots.-

Sunday, September 14, 2008

La Sobremesa

Un domingo cualquiera es de pantalones kaki y de camisa amarilla. Uno no es golfista pero esa es la pinta que se merece el primer día de la semana: casual. Porque de casualidad te vistes. El cuerpo te paga los whiskys del fin de semana y la mente te lleva a reírte de tus arrepentimientos por tu mal comportamiento. Pero el estomago, es lo único que funciona correctamente. Ese sí lleva la presidencia del consejo comunal que es tu cuerpo. No permite engaños, conoce muy bien sus horarios, pero tiene la gentileza de conceder que es perfectamente normal esperar hasta las tres de la tarde para meterse un atracón dominguero. Con tal de que te pares de tu cama, te vistas y te montes en el asiento de atrás de la Flanders station wagon.

Escoger un restaurante en mi familia es una tragedia china. Cada quien tiene su opinión y su preferencia, inclinándose inclusive por la lista de vinos, el rating en la visita anterior del carpacho y si se quiere saludar a gente o no. Ahora estamos prendados de uno en los Palos Grandes que tiene unos ventiladores que echan mist (no sé decirlo en español) y eso le viene de perla a cualquiera que esté echado con una vodkilla con aguakina (trago que va muy bien con el estado mental kaki y camisa amarilla) mientras espera que le den la mesa. Un refresque del ratón cuando uno ya no está para irse a meter en una piscina como cuando era chamo.

Las conversaciones preliminares son de actualidades mundanas. De loqueras familiares y de las loqueras presidenciales (tema común en las mesas aledañas). Allá está el cuento fresquecito de la tía que llamó al ex novio de su hija para decirle que le deseaba lo mejor en la vida y que “sus piernas siempre estarían abiertas para él”. Efectos de alguna pepa somnolienta que confundieron puertas con extremidades, valiéndole no solamente una reprimenda cuasi divorciable del marido sino la fórmula perfecta para asegurar que el ex novio de la hija “jamás volverá”. De otra loca en una despedida de soltera gritando porque habían soltado a los perros y se la iban a comer, procurando que el dueño de la casa gritase desde una ventana: “¡ojalá que si!”

Con la comida vienen las conversaciones comunistas. Eso de pedir un plato para ti solo, es una quimera en mi familia. La orden de “tienes que probar este ratatouille” debe ser cumplida y acatada, so pena que te vayan a preguntar si estas deprimido. Es el “what do you mean you don’t eat meat?” de My Big Fat Greek Wedding. Platos van, platos vienen, se tumba la copa y los mesoneros nos ven con cara de “that’s so middle class”. Pero uno goza, porque en verdad el ratatouille es tal cual como el de la película. En esta parte imperan las business conversations. Las finanzas de cada quien, los trabajos y las ideas de nuevas empresas. El pesar del hermanito que empieza a laborar formalmente mañana (y la respectiva burla que se le acabó su pan de piquito y recomenzó la era de la lonchera en el almuerzo), la anotación en agenda de los próximos viajes de los pater familias (“not again Fatha”) y la sugerencia que ahora el trago in es el Fragolino, para cuando monte los bares ilegales en mi casa en su próxima ausencia.

Con el postre, el cafecito, dos que tres cigarros y la empinada de la botella, viene la sobremesa. Para mi es un calvario porque soy de esos que termina de comer y ya se quiere ir. Los demás entran en un trance letargoso en donde mencionar “¿pedimos la cuenta?” es el pecado capital (los días de semana es la soltería, no así los domingos.) Ahí imperan las conversaciones “de cuando yo estaba chiquito”. Un viaje virulento down memory lane en el que no falta nada sino una narguila. No importa que sea septiembre, es válido echar el cuento del Niño Jesús. De cómo mi mamá entró a las cinco de la mañana a poner los regalos (seguramente entonada de la fiesta del Country) y mi hermana se levantó. Mi madre, toda una proeza de las artes dramáticas, se puso un paño en la cabeza y le dijo “mi amor, soy la Virgen María, duérmete”.

Otros cómo cuando el Junip se enteró que la conejita de pascua (¿porque en Venezuela el conejo chocolatero es mujer?) no existía, cuando oyó a la Tía Mamá preguntar: “Viejooo, ¿ya la conejita puso los huevos?” Y mi tío respondió: “Ya va vieja, que le estoy quitando el precio al de oro y lo meto en el matorral”. Y si no está siempre el clásico cuento de la amiguita en Nueva York que se quedó dormida en el taxi y con el bolsero, los papás no se dieron cuenta y la dejaron ahí rendida, para ser retornada tres horas después por un confundido paquistaní. Very Home Alone. Son anécdotas que se repiten una y otra vez, mientras se dobla la servilleta repetidamente o se termina de extinguir el último cabo. Los mesoneros “amablemente” nos traen la cuenta sin que la pidamos.

Y de ahí al carro, no sin antes hacer la tournée de la saludadera. Tres viejas chochas cayéndose a White Labels un domingo, en el que preguntas por todos los nietos e inevitablemente te terminan hablando de Chávez. El ex marido de alguien con nombre estilo Titina con la nueva, los primos golfistas (esos que si pegan con la camisa amarilla y los kakis) que jamás ves, al dueño del restaurant para felicitarlo por el ratatouille, los tres mesoneros que trabajaron en los ochenta en otro restaurant “famosísimo” en La Candelaria, la viuda alegre, el que responde efusivamente a la pregunta “¿ya tú eres abuelo?, los recién casados “fuiste la novia más bella de todas”, sin importar que mi papá le confunda el nombre al marido con el novio anterior. Hasta al parquero se le pregunta por su esposa. Así somos los Flanders, un domingo cualquiera. Tres conversaciones que giran hacia la sobremesa, en añoranzas de una siesta que nos agarra a todos por igual. Mientras el Sol se pone y el kaki se desvanece.-

Saturday, September 13, 2008

Int'l Relations today


EL NACIONAL - Sábado 13 de Septiembre de 2008 Opinión/12 Opinión El Editorial
Vergüenza exterior Lenguaje soez

"Atención suscriptores, esta nota contiene lenguaje soez", advertía ayer a sus abonados la agencia internacional de noticias Reuters, al trasmitir un despacho desde Venezuela, en el cual se reproducía la frase escatológica del hoy, lamentablemente, Presidente de los venezolanos. Nunca habíamos pasado por una pena semejante y, más bien, nuestros mandatarios y ministros habían respondido fuerte y decididamente por la vía diplomática a los ataques internacionales de los enemigos.

Hoy confirmamos el error que significó elevar a la primera magistratura del Estado a alguien tan vulgar y chabacano que cree, a pie juntillas, que si se expresa a través de insultos y malas palabras se vuelve más popular y revolucionario. Poco aprendió como militar y seguidor de Fidel Castro y el Che Guevara quienes, al menos, apelaban a ciertos argumentos ideológicos.

¿Pero qué preocupa tanto al Presidente como para llevarlo a perder los estribos y denunciar una conspiración internacional para matarlo y tumbar su gobierno? ¿Por qué esperó tanto para hacer pública una denuncia de tal magnitud? La única respuesta es que no soporta el juicio del maletín de Antonini en Miami, que las revelaciones de los testigos son tan demoledoras y salpican al jefe de Pdvsa, a sus ministros de confianza, a su aliada Cristina Kichtner, y a su falsa imagen de hombre nuevo e incorruptible.

Ha resultado igual o peor que Carlos Andrés Pérez, a quien quiso derribar apelando al argumento de la corrupción. Hoy se le ha caído la careta y, como Pérez, vuelve a repetir la mentira de que los medios de comunicación forman parte de una conspiración que sólo existe en su cabeza. ¿A quién se le ocurre conspirar contra un gobierno que está virtualmente derrotado por la vía de los votos? ¿Cómo la oposición va a depreciar esa oportunidad de darle con un bate electoralmente al rey de la corrupción bolivariana en Venezuela? Lo que ha salido a la luz en Miami es una mínima parte de la corrupción que mina de la cabeza a los pies a la petrolera venezolana. La verdad es que Carlos Andrés Pérez era un niño de pecho ante las termitas bolivarianas que hoy se almuerzan a sus anchas el presupuesto nacional. Estamos avergonzados de esta revolución de pillos y alpinistas burocráticos que, para mal de males, nos convierten en un insólito país cloaca.

A Chávez le molesta la libertad de expresión y en especial, el diario El Nacional, por una sola causa: porque los medios sacan a la luz las arbitrariedades, los desmanes y el círculo corrupto que opera en Miraflores. Si eso le molesta ¿por qué no apela a la verdad y convoca valientemente una rueda de prensa con todos los medios de comunicación de Venezuela, y muestra sus pruebas, sus grabaciones preparadas en la Disip o la DIM, sus videos hechos por los cubanos (porque los de aquí no le dan confianza) y da la cara frontalmente? La verdad es que resulta ridículo que le tenga miedo a los periodistas venezolanos y sólo hable con los corresponsales extranjeros. Miedoso.

Friday, September 12, 2008

The Art of Pygmalion

The tradition of Weekly Movie Nite was almost halted by my unfathomable ability to keep appointments and the fact that last night’s news kept me away from movie screens and more jilted by the news channel jingles. Nonetheless, we did celebrate the Official AFI 100 Movies Nights albeit with two different popcorn crowds, in two different venues but alas, enjoying the same film: My Fair Lady. Our comments and reactions to both film and context were done via text messaging but the general reaction concluded that Rex Harrison is the God of Prepo's (mighty Lord we salute you), that we all want to drink on the eve of our marriage like Stanley Holloway and that Audrey Hepburn is forever to be known as the Great Aud.

The part of Eliza Doolittle was not intended for Hepburn. Jack Warner, head of Warner Bros. and producer of the film, decided that Julie Andrews, who had played Eliza on Broadway, was not that well known amongst American audiences to reprise her role in the film, accompanied by the original cast members Rex Harrison as Professor Henrgy Higgins and Stanley Holloway as Alfred P. Doolittle, Eliza’s father. Harsh mistake as the Disney Studios saw Andrews in the play and quickly cast her for the role of a singing nanny, not as Maria Von Trapp as one would presume, but as Mary Poppins. Her work would garner the Academy Award for Best Actress of that year, leaving Miss Hepburn out of the nomination race. The reason was that her voice was not used in the singing sequences of the film, employing a ghost voice instead (it was Marni Nixon's who also sung for Natalie Wood in West Side Story and Deborah Kerr in the The King and I. You can actually see her and her singing in the Sound of Music. She plays Sister Margarteha, one of the nuns in the “How do you solve a problem like Maria” sequence).

Nonetheless, Hepburn was superb in the role if only for two contrasting reasons. One, her ability to portray a low income working girl (“I´m a good girl, I am”) masterfully displayed in the scene where she lays out her intentions to receive classes from the linguist Henry Higgins in order to “talk more genteel” and be able to work at a decent flower shop. This scene is enhanced by her attempts at comedy in the bath sequence (“is that were we wash claaathesss?”), the one were Higgins shoves marbles down her throat (“if they were necessary for Demosthenes, they are necessary for Eliza Doolittle”) and the ever famous “move your blooming arse” from the black and white Ascot scene.

The other, is just a simple scene where she descends exquisitely poised as a lady, ready to go to the Embassy Ball. There is no dialogue in that scene, except for Henry Higgins calling out for her: “Eliza”. But it’s that sheer uncertainty of approval that she yearns from him, coiled up in the relief of acceptance when he takes her arm that leaves the viewer convinced that she has already triumphed without leaving the door, dancing with Prince Gregor or being confused as a Hungarian princess by the noble crowd. The much later “here are your slippers” scene, in which she fights with Higgins over her uncertain future, is just icing on the cake. You root for Eliza all through the film, wondering when is it that Higgins the master will learn about feelings from his pupil.

Higgins is a character of his own. Well read, secure and with no times for the proprieties of the upper class or for the idiocies of the lower (his scene with Alfred P. Doolittle, who ultimately winds up as a rich moralist in part to Higgins’s pranks, is hysterical). Higgins’ “She’s so deliciously low”, a phrase he bestows upon Eliza, defines who he is and the difference he has over the common mortals of the planet (particularly women). There is a scene at the end where Eliza explains his nature to his mother where I think he changes his attitude and realizes why “a woman can’t be more like a man”. She says:

“Apart from the things one can pick up, the difference between a lady and a flower girl is not how she behaves, but how she is treated. I shall always be a common flower girl to Professor Higgins, because he always treats me like a common flower girl, and always will. But I know that I shall always be a lady to Colonel Pickering [Higgins’ sidekick] because he always treats me like a lady, and always will.”

When Eliza finally does leave Professor Higgins, the climax of his song “I’ve grown accustomed to her face”, is the sincere realization that transformations can happen. Yet, the transformation has not really been only about her, but also about him. Higgins is determined to go back to being serenely independent, a “confirmed old bachelor” as he said earlier in the film. Yet the realization that she is gone is too much to bear and his life is that much empty because she’s not in it. Eliza returns to him, uncertain to the viewer if it is for love or companionship, but rather inclined to the former. Higgins reacts in the only way he knows how: “where the devil are my slippers?” Yet those words are more powerful than “I love you”. His action of dipping his fedora hat onto his face, is more extreme than a kiss which, ultimately, would be beneath a man who is unaccustomed to show affection. Let alone prove that he is wrong. Worthy recipient of the Oscar for Best Picture of 1964, in an era of the sixties where the musicals were slowly fading away.-


- The Bishop and the Professor in the same room? Heavens, no. I would be ex communicated.
- “You” won my bet? You presumptuous insect, “I” won it.
- ¿Se imaginan? Agarrar a una en Sabana Grande, pulirla y presentarla en una fiesta en el Country? We could so pull it off.
- Maracucho: Audrey, Audrey, Audrey
- ¿Como que she came baaack? She clearly was not from Caracas.

Thursday, September 11, 2008

Type Away

I was going through some old letters today and wondered how I ever found the time to write in neat handwriting. Better yet, find a ballpoint pen that actually works. And it got me wondering, that blogging in the fifties – aside from technological advances – would simply be reduced to diary writings or dissertations. I was never one for diaries and Chechnya could have not been written without the use of the Internet. And who really wants to write a handwritten diary page about the immortality of the walnut?

A friend of mine told me this morning that I should refrain from being personal in my blog writing. Better yet, not write at all. At least in such a public manner. But he failed to see that what motivates me is not the pleasure of being read, but rather the energy of writing itself. Good or bad. Real or make believe. Everyone has a story to tell. Every thing is a story in itself.

Lousy or brilliantly, we who do not consider ourselves writers feel the need to type away our wonderings, feelings, idiocies or just plain random events that shape our lives. To be able to blog it and make it your own, is just the brilliancy of living in the times that we do. Even if no one turns the pages to read. So to my fellow bloggers who pour out the interesting ideas that I read during my morning coffees: type away. May we never succumb to the privations of living in the fifties (except maybe for typewriters).-

Wednesday, September 10, 2008

En una noche de pinga como esta


Esta noche mi amiga 100% Actitud va a ser jurado en el Miss Venezuela. Ella lo tenía bien escondido pero los rumores de pasillo pueden causar más estragos que las implicaciones directas de Maiónica en el maletinazo. Esta mañana me confirmó oficialmente que ahi la veremos en pleno juicio crítico de beldades operadas. El jurado de ese concurso siempre me ha confundido. Trescientas personas divididas en gerentes que los conocerán en sus empresas, gurús del mundo de los cosméticos y la estética con nombres artísticamente inventados para darle más caché; distinguidas personalidades de la actuación que bueno esas por lo menos las has visto en una propaganda; la Miss del 63 who has seen better days; Luisa Lucchi (impelable); tres japoneses que meten de relleno y por último las “buenas amigas de la casa”.

Esto último es idioma fancy para decir “gente de la high” pero que en estos tiempos de robos del Cara Cortada y de confusión con la boliburguesía, ya uno no puede darse el tupé de pavonearse por ahí. Además, ¿buena amiga de la casa de quien? ¿De Yolandita Moreno, Mery Cortés, Joaquín Riviera o de los que regalan el sedan último modelo de paquete? Oscar Yánez no ha podido dar con la respuesta.

100% Actitud tiene miedo que la nombren “buena amiga de la casa”. Ella es exitosa como nadie en su empresa y ha hecho tanto con su vida, que sería una lástima que Maite la borrase del mapa con un simple “..ita, nuestra amiga de la casa” (porque a todas les ponen el “ita” al final de su nombre al estilo Clarita de los Montes Rivera). Yo le dije que ella ha debido mentir en su profesión y poner: Astronauta. Eso hubiera sido interesantísimo, le hubiese conseguido más air time porque dejaría al Poliedro y que what?, y le garantizaría una conversa decente entre comerciales con el japonesito de al lado que no entiende ni pío de lo que dicen las barras de Miss Península de la Goajira Indígena de Canaima.

Si en efecto la nombran como la "buena amiga de la casa" le he instruido que le pinte una paloma a la cámara. Es más, le he dicho a 100% que se lleve un cartón y como los homeless anote en Markette todos sus éxitos profesionales. Así cuando Daniel Charcos esté diciendo su nombre como no es, ella puede aprovechar de autopromocionar su empresa. Lo que sí me ha prometido 100% es que no va a saludar al Poliedro como si ella fuese Gaby Espino. Ella más faramallera no puede ser, sino no estuviese ahí. Y está igual de buena que Gaby. Pero eso de estar saludando con los brazos al aire, como si ella fuese la ganadora no le queda. En cambio, me piensa mandar una señal tocándose el zarcillo para decirme si el concurso está arreglado o no.

Es que el trabajo de juzgar a 26 post púberes (¿porque demonios son 26 si en Venezuela hay 23 estados?) que mienten y dicen que son TSU en Turismo cuando en verdad acaban de salir del Liceo Pastor Bueno, puede ser difícil si no está arreglado. Por eso le pedí a 100% que anotase todo para después poder reportar si en efecto se escoge a la nena más bella o si esto es un decoy de Smartmatic para que gane la número 16 con el vestido de pluma de gallina rosado. Ella me jura que todo es muy lícito pero no puede ser. Si en el gobierno hay trampa, de seguro en el Miss Venezuela también tiene que haber. No puede ser que la que diga la brutalidad más grande quede de primera finalista. Debería haber otro premio: “y para el colegio se regresaaaaaa…. Miss Lara” por bruta o algo así. Eso sería interesante y muy cónsono con las directrices del Ministerio del Poder Popular para la Educación que está buscando una imagen para la campaña en contra de la deserción escolar.

Por último, le he aconsejado a 100% Actitud que tenga presente tres cosas:
  1. Que se lleve un manicito en la cartera. Ese evento promete ser largo. Y ahora que la Dayana viene, se duplica el horario y no queremos verla famélica como las misses a la 1 de la mañana cuando por fin coronen a la ganadora.
  2. Que tenga un papelito al lado y anote cada vez que Maite diga la palabra “barra”, "swarooosky" y "salpicado en mostacillos". Le he augurado que se va a llevar senda sorpresa.
  3. Que si le toca hacer una pregunta a una de las misses que le pregunte su opinión sobre los efectos colaterales que puede traer los descubrimientos del Gran Colisionador de Hadrones al conocimiento contemporáneo. Ya estamos hartos de saber si las misses creen que el rol de la madre es circunstancial para la superación, que el concurso les enseña a valorar la disciplina (¿y el colegio que te enseñó?), de crear un plan contra la pobreza mundial que dejarìa perplejo a Jeffrey Sachs o que su chicos ideales son Wilsin y Yandel. ¡Los venezolanos nos merecemos respuestas coherentes e inteligentes después de habernos calado cuatro horas para llegar a ese momento!

Si todo falla, le he instruido a 100% Actitud que se monte en la tarima y se auto corone como el loco del año pasado. Por lo menos nos aseguramos un final de película en una noche de pinga como ésta.-

Tuesday, September 9, 2008

Memorias del Connubio de una Carmelita Descalza


Este cuento jamás lo terminé. Pero igual Happy Birthday and Bon Anniversaire!

Todo comenzó la noche antes después de asistir a otro casorío más, el cual fue como todos los matrimonios a los que estamos acostumbrados (polite para fue una ladilla). Solamente una pobre ebria que le dio por quedarse dormida toda la noche en un sofá a lo que Totón y los demás cuates colegiales no tuvieron más remedio que sentarse a charlar y fotografiarse con la narcótica debutante. Lo que en teoría sería un debut y despedida al matrimonio a las dos de la mañana se convirtió en que buscaron a quien escribe a las 4:30 (Alejandro mi hermano, mi chofer, se fue a Le Club y bajo la bola de disco, las espaldas destapadas y la caña boliburbujeante, hasta la responsabilidad familiar se olvida).

Llegamos a mi casa a desayunar sentados en las dos únicas sillas que quedaban en mi hogar pues todo se lo habían llevado para Galipan – como el Grinch en Navidad - y en la mesa de la cocina se encontraban ya cubiertos con papel celofán los 180 rollitos de paño que mi "querida" madre me puso a "pacientemente" doblar para que la gente se secase las manos (sprayed on con el perfume de Bibi - eso es amor, sinceramente). Del otro lado, descansaba el kit de ganchos, colitas, motrin, tampax, kleenex, Festal, dramamina, pañuelitos, rimel y Halls Mentholiptus en surtidos sabores que iban para el baño de las mujeres (mi papá opinaba que lo que faltaba era un condón).

Me tardé más en ponerme la pijama que en dormir porque precisamente a las 08 00 en hora militar, la comandante Branger (no confundir con la comandante Manuitt – la mía fue peor) ya estaba a bordo del mando con pito en la mano cual Capitán Von Trapp. Que si los chocolates, que si las velas, que si la peluquera, que si la planta eléctrica, que si el juez. En fin todo ese cúmulo de "cosas importantes" que las mothers of the bride juran que son imperativas que hubieran podido resolverse si a las tarbesianas de los años setenta las hubiesen enseñado a delegar funciones. Pero como solamente les enseñaron a comandar, la delegación se tradujo en gritos y más gritos que solamente fueron aliviados cuando la "Sra. Mariselaaaa la están llamandooo" se largó a peluquearse. Respiro y alivio a todos los sobrevivientes.

Bibi – la novia – llegó a mi casa con un cachito bajo el brazo, preguntándome si podía ir a la peluquería con ella porque ella no tenía hermana y tampoco sabía decir que no. Entendí lo de no tener hermana (un reconocimiento tácito de nuestra diferencia anatómica) pero confundido le pregunté por qué tenía que ir yo a sentarme en "the forbidden forest" (no hay nada más incómodo para un hombre que entrar en una peluquería – es como Adán dándose cuenta que está desnudo) a lo que me respondió que ella le daba pena decirle a la peluquera que no le gustaba lo que le había hecho por lo que me necesitaba con carácter de urgencia para que utilizara mis estrategias abogadísticas en tan importante decisión.

Después de una parada técnica en el kiosco – novia que no se fume un Belmont a las diez de la mañana no es novia – nos dirigimos a Yvann Esthetique. Por excelencia este antro estaría vetado para cualquier contrincante que sabe – según le dicen las revistas especializadas - que las novias se peluquean en su casa en dónde va un seudohombre que casi siempre se hace llamar Bruno (aunque en su cédula salga Maikol). Allí "Bruno" les "elabora" lo que será el primer moño que la testa de la novia ha visto en su vida – a excepción del acto de fin de curso de tercer grado "B" – pues en Caracas siempre imperará la moda de plancharse la peluca al ras, y esto del moño es como hacer la confirmación. Como mi hermana se caracterizó por ser la antinovia esta regla fue olvidada y entramos a Yvann Esthetique.

Una hora después – "ya va mamita que le seco el cabello a la señora, le hago las uñas a la joven, me tomo un negro y voy contigo" – la novia, un poco turbada por merecer tan innoble trato como lo es la espera, se sentó en la sillita plástica. Yo un poco incómodo por estar en presencia de la toilette de cinco Venus a mi alrededor cuyas caras se escondían detrás de una Vanidades del año 97, me senté detrás de ella. El bullicio de los secadores de pelo y de los cuentos peluqueriles se convirtió en el silencio de los inocentes cuando la peluquera de Bibi le preguntó - "¿Qué te hago mamita para tu boda?" y la novia muy inocentemente respondió – "No sé, sorpréndeme". Como las Rockettes en Broadway, las portadas de Vanidades se vinieron abajo. Mis cinco idealizaciones de Venus esfumadas, ahora tenía a cinco Doñas Florindas al ataque, sorprendidas por la respuesta de la novia. Entendiendo que estaba en territorio enemigo pero no contento con ver a mi hermana humillada, le subí los ojos en el espejo. Bibi entendió el mensaje y respondió asertivamente "Quiero una crineja". Las Vanidades nuevamente se subieron. Todo en calma.

Hora y media después, la transformación de María Magdalena (carrera en el medio y ondas en la espalda) a Pocahontas (dos crinejas a los lados) a la Princesa Leia (dos cinammon rolls atados a la nuca) a la Novia más bella dieron sus resultados. A mi ya me habían botado de la peluquería hace siglos enviándome a labores mundanas como comprar café, papitas y la revista Tú. Tarea que con alivio hice. Pagué la peluquería – novia que no tenga plata el día de su matrimonio no es novia – y monté a la encrinejada en el carro. - "Odio lo que me hicieron y no dijiste nadaaaa; estoy horrenda". Un Belmont, una Pepsi Light y una llorada con mi mamá después, le aseguraron a la novia que en efecto era la Novia más bella. Ocho phanelopsias verdes taparían la crineja una hora después por lo que mis reales se perdieron bajo la flora y la fauna.

¡Vamonos, vamonos! Que no llegamos! Un chofer de esos contratados hace más de dos siglos dio luz verde para montar a la Novia, al vestido recién planchado pues a nadie se le ocurrió que los vestidos guardados se arrugan, a la Comandante y a Josefa con caminero en mano para llevarlas a Galipán. Lo que nadie había previsto en el itinerario era como se iba el gran Toton al matrimonio. "Bueno resuelve Toto, ve a ver como haces" respondió la que me dio a luz. Y con eso arrancó la "tanqueta nupcial". Cinco minutos después la tanqueta volvió (a la niña se le había olvidado tomarse las pastillas anticonceptivas, importante en estos tiempos de lunas de miel). Pero nuevamente arrancó – quitándome en el camino mis cigarros y mi Coca Cola que merecidamente me estaba tomando, dejándome ahí "viendo como resuelvo".-

Monday, September 8, 2008

El Gato Cabimero de Schrödinger

La Primi vive en Minnesota. Ella en verdad no es mi prima pero como cruzó el puente de Maracaibo para venirse a Caracas, decidió que necesitaba familia y me encontró a mí y a varios más para congraciarse en épocas de Sangiving. Con ella, he aprendido a conjugar la palabra “molleja” en todos los sentidos posibles (Tarzán de Bonsái su ex cuerpito, resultó ser un mollejuo y todo lo que hace el gobierno, así sea poner una plaza, le vale un epitafio de “mollejeros esos”). Ella se leyó Harry Potter primero que yo y me estaba explicando el juego de Quidditch. Su descripciòn del Golden Snitch (la pelota voladora) fue la siguiente: “Primo esa verga no es ni patacón ni huevo chimbo, sino como del tamaño de un mamón.” Ahí entendí perfectamente que nuestra heroína J.K. Rowling es traducible hasta en criollo.

Como se largó a Minnesota a hacer un postgrado, trabajar de 9 a 5 (el horario gringo es muy bueno) y encontrar nuevo cuerpito, son pocas las oportunidades que tengo para ver a La Primi, aún cuando nos escribimos todos los días por el yimeil. Ahora como está en esa nota de aclimatarse en país ajeno, le ha dado por hacer amigos y traer nuestros juegos autóctonos a las mesas de juego americanas. Uno de ellos es Papelitos, consabido juego de un sábado en la noche cuando no hay nada que hacer. Pero a ella, siempre se le olvidan las reglas y me llama para que yo explique “en espiquer” como es el merecumbé. Así que Primi para que no se le olvide, le anoto aquí en cristiano como yo lo juego, para que lo tenga ahì como chuletica de cordero en estos venideros meses de invierno donde estarán todos con los sweatercitos de crochet con Rudolph en el pecho, sin nada que hacer, sino subir la "calefaction".

PAPELITOS (Toto’s versión)
  1. Tenga una buena conversación con caña abierta, y cerciórese que haya agotado cuanto tema público se pueda discutir.
  2. Asegúrese que todos sus invitados estén muertos de ladilla. Si no están fastidiados, el juego no tiene sentido alguno.
  3. Búsquese un taco de papel de esos que hay en las casas al lado del teléfono y como cinco marcadores, plumas o lápices (de esos tirados en la gaveta de la mesita de noche que nunca tienen punta).
  4. Repártale cinco papeles a cada uno de sus invitados (con cinco se asegura un juego de cuarenta y cinco minutos. Si hay dos que están quesuos y quieren llegar rapidito a su casa entregue nada más tres).
  5. Pídales que anoten en cada uno un nombre, palabra, frase o momento. Hay controversias en cuanto a lo largo del asunto pero si se puede adivinar “P…. P…. depílate las axilas”, “el gato de Schrödinger”, y “Cabimas es la tierra de Aldemaro”, todo es posible.
  6. Doble cada uno de los papelitos en cuatro como los Amigos Invisibles y métalos todos en cajita number 1. La cajita number 2 es para depositar los papelitos una vez que haya sido adivinada la respuesta.
  7. Divida a los invitados en dos o tres grupos. Está a su discreción la división pero si le cae mal alguien póngalo en el otro grupo para humillarla. Jamás juegue en el mismo equipo que su cuerpito porque eso crea rencillas competitivas cuando el muy bruto no adivina “Gilberto Correa”.
  8. Empiece la ronda. Nada de eso de tirar dados a ver quien empieza. Haga como yo: si Usted trajo el juego, lo lógico es que uno empiece.
  9. Rondas: Se juegan todos los papelitos y se van metiendo en cajita number 2, tratando de adivinar el mayor numero de papelitos por un minuto de juego. Cuando estos se acaban, empieza la segunda ronda con los mismos papelitos (que ahora se depositan en cajita number 1) y así con la tercera.
  10. Primera ronda: Descripción de la palabra. Puede decir todo menos la palabra.
    Segunda ronda: Puede decir solamente una palabra. El bolsa que dijo “uhhhm” perdió porque esa es su palabra.
    Tercera ronda: Con el pico cerrado, hace mímica. La que sea (como en el caso de S… se frota la vagina).
  11. El juego termina cuando se acaben los papelitos en la tercera ronda. Puede jugar contabilizando respuestas si tiene un administrador o una neuro compulsiva ahí que le de nota eso de anotar los palitos en una hoja (IIII I) o ver quien termina primero.
  12. Si quieren volver a jugar y hacerlo más difícil, anotan cinco papelitos más y los meten con los ya jugados. El juego tarda horas pero con el embuche de tragos en las rondas se garantiza una noche de juerga.
  13. Si quieren volver a jugar otra vez después del punto 11, pídales amablemente que se vayan. Ya a esa hora no es un juego; es un abuso sibarita que sigan en su casa.

¿Comprendido? La quiero Primi. Goce una boloña con sus papelitos.

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