Thursday, January 15, 2009

El Tácito Plus One

Me llegó una tarjeta de invitación para un matrimonio en Colombia. Yo sé que conseguir un puestico en La Esmeralda y en la iglesia de Campo Alegre un sábado es difícil pero cambiarse a otro país ya es el colmo. Este, más en serio, es uno de esos casos de amigo venezolano que se larga a hacer postgrado en tierras imperialistas y se flecha en pleno Study Hall con una colombiana. Ergo, connubio de guayabera y sombrero volteado en tierras hermanas para después traerse a la nueva señora a vivir en Caracas. Muy a lo Esteban Trueba que se lleva a Clara a Tres Marías en la Casa de los Espíritus para aquellos literarios (o muy a lo Genoveva Casanova y el Conde de Salvatierra para aquellos que leen la Hola!)

En la Penúltima Cena (la reunión obligatoria para hacer la repartición de las tarjetas porque en este país a nadie se la ha ocurrido contratar a un courier que las lleve a las oficinas) nos dieron a cada uno nuestras respectivas invitaciones. Asimismo los novios/as también recibieron una tarjeta. De papel de pergamino y nombre en tinta china con Font Vivaldi. Esto no tiene nada de inusual pues lo lógico es que si yo soy amigo tuyo, probablemente mi novia también lo sea y merezca una invitación individual aparte de la mía. Ahora bien, no siempre se da el caso en que ambos seamos amigos de la persona que se casa. Entra ahí el curioso caso del “acompañante” al matrimonio. El “plus 1” que en este país se considera tácito.

La pregunta “tengo un matrimonio este viernes ¿Quieres ir?” es ya de por si rutinaria en los mensajitos de texto de un jueves en la noche o viernes en la mañana. Poco importa quien se casa, siempre hay alguien dispuesto a encorbatarse o a peluquearse a cumplir el papel del tácito "plus one". Técnicamente esa persona no está invitada pero igual uno asume, cuando la invitación no dice específicamente +1, que la puede llevar. Incluso, las tarjetas de matrimonio, la comida y el alcohol se calculan de esa manera: si hay 300 tarjetas impresas, el sarao está planificado para 600 personas.

Si ese cálculo es así, entonces ya cambiamos el paradigma del Manual de Carreño sobre aquello que uno no va adonde no esté invitado. La verdad es que hay fiestas que ameritan llevar a una persona conocida. Ya sea para estar seguro de tener a alguien con quien estar en aquel fatídico caso en que solamente se conozca a los novios y a nadie más. El problema recae en que la frecuencia del pelabolismo romántico en este país, (es decir cuando verdaderamente se está soltero) ha llevado a que la norma sea que jamás vayamos solos a un matrimonio. La excepción, de ir educadamente solo como fuiste invitado, es en muchas ocasiones eso: una excepción.

Roche Bonche mi amiga dice que para una mujer es un problema de transporte. Para mí es un tema de asumir la soltería y conocer a otras personas. No conozco a la primera persona que haya empezado a salir con otra porque fueron presentados en un matrimonio. Y es el recinto ideal para conocer a otros solteros con los que uno pudiese desarrollar una relación. Estás ahí, con gente más o menos conocida, medio elegantazo y bebiendo gratis. Se tiene siempre algo de qué hablar preliminarmente, así sea para preguntar sobre como conoce a alguno de los novios o para echarse una crítica sobre el árbol embrujado que pusieron en la mitad de la Quinta Monteverde. Con eso y varios empujones de la viuda (o del proseco de estos tiempos), ya para el cotillón se están dando un beso y hay una salida garantizada para mañana.

A diferencia de las discotecas, en los matrimonios esto rara vez ocurre y si sucede, alguien tiene que echar esos cuentos. Como los Wedding Crashers. Porque la verdad, es bastante la frecuencia con la que nos escudamos detrás de una amiga o una prima, también soltera, a la que llevamos por eso de no sentirnos solos. Todo por el hecho de asumir erróneamente que es imposible enamorarse en el matrimonio de otra persona.-

4 comments:

Beatriz E Moreno said...

Friend dos panas mios que se CASAN! Se conocieron en un matrimonio. Ademas Mi mejor amiga empezo a salir con alguien gracias a un matrimonio, se conocieron en otro lado, y ahora se van a casar!

TODO ES POSIBLE lo que pasa es que esos cuentos de hadas le pasan a otros! Pero que te vaya cool en Colombia! un beso

La Paloma said...

Toto, aunque suene a leyenda urbana siempre hay una prima o amiga de la familia que nadie conoce (porque es de la provincia o estudio toda la vida en un internado en suiza y nunca pudo regresar a ccs pues ya llegó al estado de "enlightment" eurocorny de todos los que viven un par de años en el viejo mundo), que está medio chevere, que fue sola con sus viejos al matrimonio y que se muere por conocer a alguien que le caiga a latas como un quinceañero y la deje en su casa toda malograda, you just got to believe (en su defecto bridesmaids do rock from time to time).

Prueba para la próxima y deja a la plus 1 en su casa. Trust me.

Toto said...

Good advice!

Ira Vergani said...

jajaja una sola vez fui a un matrimonio sola y me lo goce como nadie jajajaja eso si creo que una vez fue suficiente!

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