Monday, March 9, 2009

Not for Twitter Fans

No entiendo la finalidad del Twitter. Mis amigos del Yimeil están volviéndose adictos con la modalidad de escribir sus pensamientos en líneas cortas pero a mí me parece un Post-It pegado en la nevera o uno de esos mensajes que uno le daba a Josefa cuando tenía catorce años: "Dile a mi mamá que estoy en el cine." KX dice que es para decir lo que está haciendo uno y ver que están haciendo los demás. En mi pueblo eso se llamaba teléfono pero hay que darles el beneficio de la duda a todos nosotros en esta era de anonimatos “cyber espeis”.

Cristina me mandó un artículo interesante sobre un americano que logró salir de una cárcel en Egipto donde había sido encarcelado injustamente. El gringo envió desde su celular la palabra “arrestado” a su Twitter. Eso lo leyeron todos sus panas, activaron el agente secreto que todo hombre (y Angelina Jolie) lleva por dentro y lograron ubicar y sacar al encarcelado. Así que Twitter también es una herramienta GPS encriptado. Si me abro uno voy a poner “secuestrado por venusianas.” El Yimeil es tan arrecho que seguro manda a activar la NASA.

Yo me metí en el twitter de Asthon Kutcher y me sentí un paparazzi. Me metí en el de mis amigos y sentí que en algún momento me iba a salir “sentado en el trono leyendo los clasificados”. No me gustó mucho porque sentí que estaba invadiendo el cerebro instantáneo de otra persona. No es lo mismo que un blog (y no estoy defendiendo mi herramienta) porque con un blog uno madura una idea lo suficiente durante el día o por lo menos tiene una idea concisa de lo que quiere lograr (y en muchos casos, pero no en todos, siente que con publicar la idea basta).

En Twitter te quedas solamente con la idea. La publicas pero no la desarrollas. Piensas que las “piñatas promueven la violencia contra animales extravagantes” en una cola de la ONIDIEX (en esa oficina hay que ponerse creativos con el pensamiento) pero no escribes más. Y esa idea puede desarrollarse por todos los costados. Desde que te dio por ser Greenpeace a los tres años cuando ultrajaron a las Tortugas Ninja o, si eres como el resto de los mortales, te enervan las piñatas por culpa del gordo maldito primo tuyo que siempre iba antes que tú para darle y terminaba tumbándola toda. Con Twitter jamás sabemos porque estás pensando en animales. O en que piñata estás para decirte que nos traigas tortas.

Publicar todos tus pensamientos de un solo día, si eres honesto, es como publicar todos tus búsquedas de Google de un mes. Si nos alejamos del mito que el hombre piensa en el sexo cada siete segundos pero nos atenemos a que el 70% de nosotros tiene un pensamiento sexual cada día, estamos listos para algunas sorpresitas (allá quedó una que terminó con el novio y andaba brava porque él se había quedado con todos los juguetes). Y eso es solamente con sexo. Si vamos a ser realistas, cuatro millones de personas hubiesen sido arrestadas el 16 de febrero con el plan de magnicidio que fraguaron en sus mentes antes de acostarse a dormir tras las elecciones en Venezuela.

Felipe el de Mafalda fantaseaba todo el día sobre el Llanero Solitario. En el tráfico de Caracas, fantaseamos con llegar a tiempo. Eso nos lleva a todos a pensar en nuevas autopistas, formas de volar, helicópteros que nos busquen y nuestra absoluta incomprensión del porque Paris Hilton es millonaria y nosotros no. Pero más que un aporte de ideas hacia la solución del tráfico, insistimos en mandar por un celular al twitter o al FB, que estamos “atrapados en una cola yendo al dentista” o felices porque “está noche llega mi Fofi cuchilindi adorado”. ¿?¿?¿?Quien coño se deja llamar Fofi?!?!?!?

Eso sí, we love the name “twitter”.-

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