Friday, April 3, 2009

Fondos Negros

Estoy traduciendo unas notas de bachillerato. El cliente me manda un texto preguntándome si quiere que me mande su título en fondo negro. Amigo, yo traduzco y cobro. No soy Tom Hanks cuando cachó a William Abagnale Jr. forjando cheques de Pan Am. ¿Qué es lo que pasa en este país con el tema del fondo negro? El fondo negro es una mala educación. Es asumir que, porque lo hicieron veinte, todos somos corruptos. Que los gallos no existieron y que todos los títulos fueron comprados en algún tarantín en La Guairita donde uno va a tomar chicha después de un entierro. El fondo negro es la tinta indeleble del proceso de votación electoral. Una mancha necesaria en tiempos de doble cedulación.

No es suficiente con que cada título (y cada billete si vamos por esa línea) tenga más hologramas que la comiquita "Jem", ni que tenga más dispositivos de seguridad que un aeropuerto en Los Ángeles (o eso nos ha dicho el Banco Central). Encima de todo eso hay que entregar una copia en rayos X de algo que supuestamente es legítimo y validado por cuanta autoridad cabe para firmar dentro de un papelito 8x10.

Lo que es inentendible es que quien otorgó el titulo, es el mismo que exige una copia disfrazada de monje en el Oscurantismo. ¿Quién es el del problema entonces? No nosotros que nos calamos cinco años de zapatos Pocholín y loncheras sudadas. El problema es de ustedes que no entregan el título en negativo de una sola vez y ya. Nadie, salvo Jegny Carolina, ha guindado en su cuarto el título que da el Ministerio de Educación (el que es todo computarizado) así que por cuestiones de estética no nos vamos a poner burócratas.

Si uno se va a graduar de una universidad tiene que volver a su colegio a que le estampen el mismo sellito con que estampaban los deméritos, validando la copia de la copia del título en fondo negro. Por eso, el fondo negro es un golpe a la autoestima. El estudiante pasó cinco años universitarios siendo exactamente la persona que quería ser en la vida: alguien con la camisa por fuera. Obligarlo a devolverse a su colegio por culpa de un fondo negro es extirparle toda sensación de personalidad adquirida. Nada como el olor a cantina o a dirección para encogerte los cojones una vez más. Ni hablar cuando sale la directora a decirte: “Sánchez, que bueno verlo por aquí”. Pinga. Todo porque en Venezuela no se confía en que, de verdad, uno sí se fajó en Educación Familiar y Ciudadana.

O es eso o el rumor de los títulos falsos lo empezó alguien que tenía un negocio quebrado de maquinas fotocopiadoras que sacaban fondos negros.

1 comment:

Igor Zurimendi said...

"una mancha necesaria en tiempos de doble cedulación"... buena esa toto.

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