Saturday, April 18, 2009

Si mi vecina puede

Aparentemente todo va bien en la Cumbre de las Américas. Apretón de manos del criollo y del negro con regalito sobre la explotación latinoamericana incluido. Comienzo que nos abre la oportunidad para ocuparnos de otros fenómenos mediáticos como la nueva Un-Posh Spice: Susan Boyle. Un producto de Gran Bretaña, regalo de You Tube para el mundo, la Boyle -salida de un baúl de recuerdos de final de guerra en 1945- abrió su boca entonando a Los Miserables en un concurso local de talentos y de ahí no ha parado de callar ante millones de curiosos que acceden al video para ver esos raros momentos de la cultura pop en la cual “la pequeña locomotora” se lleva por delante a las más grandes probando –al igual que el cuento infantil de Piper– que “sí pudo”.

El término "underdog", es un concepto principalmente asociado con el sueño americano. Aquel que gana cuando tenía absolutamente todas las condiciones de perder. Jesse Owens. Truman vs. Dewey. El equipo de hockey de los Estados Unidos frente a los soviéticos en 1980. Rocky Balboa, Atticus Finch, Seabiscuit. Por eso es que casos como los de Boyle resuenan en todas las latitudes del globo terráqueo. Nos enseña que sí hay ese otro lado del arcoíris detrás de nuestro mundo en sepia. El mortal común esconde sus sueños tras una cortina de baño con una botella de champú que utiliza como micrófono. Rara vez se atreve a enseñar sus talentos en público. Dickinson no fue conocida sino hasta después de su muerte. Mitchell escondió su manuscrito de Lo Que El Viento se Llevó por diez años hasta que se lo entregó a un agente literario, en un acto impulsivo. Lo normal es que leamos la parábola de los talentos y pensemos en otros. La excepción es que pensemos en nosotros mismos.

Por eso es que el canto de Boyle, como lo fue el Nessum Dorma de Potts hace algunos años, emociona. Son gente ordinaria haciendo cosas extraordinarias. Personas con las que nos podemos relacionar y humanizar porque los vemos todos los días de nuestras vidas. Boyle bien puede ser la dueña de una mercería en la esquina de nuestra casa. Potts nos ha podido vender un celular. El hecho que fueron más allá de la distancia, se pararon frente a un público y tuvieran éxito nos confirma que el ideal tras Slumdog Millionaire, no es tan descabellado. Si el vecino puede, yo también. Así tenga todas las de perder.

En las Olimpiadas de México en 1968, John Stephen Akhwari de Tanzania llegó de último en la competencia del maratón. El ganador había cruzado la meta hace hora y media cuando Akhwari entró al estadio. Con la pierna ensangrentada, producto de una lesión muscular que le impedía correr, el maratonista persistía mostrando dolor en cada uno de sus pasos. Solamente quedaban algunos espectadores en el estadio, los cuales aplaudieron al tanzano efusivamente como si éste hubiese sido el laureado por las hojas de olivo y la medalla de oro. Poco después, un periodista le preguntó sobre su negativa a retirarse de la carrera, teniendo en cuenta que hubiese sido imposible ganar. El corredor pareció confuso con la pregunta, y sencillamente respondió: "Mi país no me envió a Ciudad de México para comenzar una carrera. Me enviaron para terminarla."

Ese es el mismo sentimiento que uno siente cuando Susan Boyle termina de cantar "I Dreamed a Dream" y Simon Cowell aplaude.-

1 comment:

Anonymous said...

Have you seen the next episode's amazing contestant?
check it out: http://www.youtube.com/watch?v=yVU4IkzMNIo

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