Friday, April 17, 2009

Un Retrato de la Chica Bond

La Chica Bond, invitada recurrente en este tea party, está de cumpleaños. Revelar su edad es negar esa fabulosa atemporalidad que la caracteriza. Ok, tiene 30. Años seguramente despavoridos para una mujer, en la que se cumple aquella infame profecía de la que cantaba Shakira en "Pies Descalzos" pero no para la Chica Bond. Es cierto, tiene en su curriculum el haber atraído cual perro de aeropuerto a las más desquiciadas conquistas del Planeta Tierra –uno de los cuales insistía en llamarla “doncella”- pero no se rinde ni agoniza. Su presidencia del “Rotten Eye Club” no ha sido en vano y le ha sido difícil encontrar otra que ocupe el cargo.

Claro, siempre está It’s Good to Be para que se case con ella y vivan una placida vida matrimonial por separado. It’s Good to Be y la Chica Bond son los mejores amigos pero no se soportan. Cuenta la Chica Bond que si ella alguna vez es violada, a la última persona que llamaría es a It’s Good to Be. Ultrajada como estaría, tirada en un callejón sin salida y con la ropa toda raída, es muy probable que It’s Good to Be la viese de arriba para abajo y le dijese: “¿Y tú dejaste que te violasen vestida así como estás?”

Además de ser una mujer sensacional, el apodo de “Chica Bond” le viene porque ella siempre es protagonista –o si no la mejor amiga de la protagonista- de las aventuras con el desenlace más insólito de todos. Cuentos que van rodando de bar en bar por Caracas hasta perder toda noción de nombres y locaciones, convirtiéndose en generalidades. Siempre le digo que es por culpa de su única visita al psicólogo. A los quince o dieciséis años, en pleno acto de rebeldía adolescente se escapó de su casa. Encontrada y forzada a regresar, su mamá estimó que sería bueno enviarla a recibir tratamiento con un profesional. Nadie sabe qué fue lo que la Chica Bond contó desde aquel sofá; ella misma jura no haber dicho nada contundente pero pocos le creen. Lo cierto es que a los pocos días, el psicólogo se suicidó. Misterio que jamás ha sido resuelto.

Es ella a la que le aparece la rata en la poceta, la que se fue a depilar el bigote antes del entierro de su papá, la que concuerda con aquello que "estar deprimido está de moda", a la que disfrazaron auténticamente como las indias para un baile y cuando se dio cuenta a la mitad de la noche, el sari se había desenrollado lo suficiente como para dejarla en pantaletas. A ella le han tirado hielos en su cara ante la falsa creencia que había hablado mal de la Universidad Santa María, le han dicho mesonera por presentarse únicamente por su nombre de pila y la han obligado a bajarse de la mula para pagar las frutas de un camión frutero con el cual se estampó luego que la chocasen a ella por el costado del carro. La que llega a su casa a encontrarse con que la señora de servicio le había clavado un tenedor en la barriga al jardinero. Es ella la que se cae de los ski lifts y queda tirada en el montículo de nieve con los esquís para arriba, como en las comiquitas.

La Chica Bond es de las que se confiesa amante de la literatura inglesa y el arte cinético pero secretamente es Pérez Hilton el que ocupa su principal página de favoritos en Internet. Opina que Sawu es una perrera, detesta halar mecate, el único plato que ha cocinado en su vida ha sido un taco bake que le quedó chimbo y así como Karen Walker no cree que existe el metro, la Chica Bond no cree que exista downtown. En ninguna ciudad. Infla las narices en dos ocasiones: ignorantes que presumen saber de arte y un chisme mal contado sobre sus amigas de la infancia (plus Corolin Corolao). Es allí donde la negritud que ostenta -aceitunada para no perder la visión fancy de la homenajeada- se le sale en forma de defensora guerrillera (hasta hace el golpe de pecho patriótico a lo Patty Hearst cuando robaba bancos).

Organizando la exposición de Armando Reverón en Nueva York, le tocó llamar a un venezolano de esos de pañuelo en pecho para ver si podía prestar uno de sus cuadros para la muestra. El coleccionista snob insistió en hablarle en inglés británico durante toda la conversación a pesar de que ambos sabían que el otro hablaba español como cualquiera. La traducción literal que provocó la inflada de narices de la Chica Bond fue la siguiente: “Cuando yo era un chaval, mi institutriz solía llevarme hacia las playas de Macuto en donde me entretenía en jugarretas con el mono de Reverón.” ¿Ajá y? Luego de soportar un pequeño quiz sobre las muñecas, Juanita, la topografía de Macuto y el uso de la iluminación, el señor decidió que la Chica Bond era digna de saber donde se encontraba el famoso cuadro que él tenía. El colmo, la felicitación por hablar muy bien inglés.

Esa es mi Chica Bond. De Chapellín para el mundo. Happy 30’s.-

Love is not love Which alters when it alteration finds.

4 comments:

Carlos said...

Happy Birthday a la Chica Bond que siempre hace reír con lo que le pasa.

Anonymous said...

Love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove:
O no! it is an ever-fixed mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth's unknown, although his height be taken.
Love's not Time's fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle's compass come:
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
If this be error and upon me proved,
I never writ, nor no man ever loved.


Toston I LOVE YOU!!!!! Gracias

Chica Bond said...

Ese ultimo mensaje fue mio, no se porque salio anonimo. EN fin my dear friend, thank you for the ad honorem.
xoxoxo

Zubi-The Queen said...

Que buena descripcion de la Chica Bond!!!

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