Monday, May 11, 2009

Death sucks (a menos que seas pana de Danubys)

Death sucks. No hay forma de decirlo en español para que suene exactamente como si lo hubiese leído esta mañana en alguna franela negra de algún transeúnte de alguna calle en alguna ciudad. La muerte es inconveniente, inoportuna e imperdonable. La única taquilla abierta las 24 horas, con atención garantizada para atenderte por la fuerza. La carcasa la dejas en la entrada. Se permiten siete libras (que mayamero) de alma como carry-on. La tasa de impuestos, vaya donde San Pedro a que le dispense la carta de buena conducta.

Siempre he pensado sobre lo que pasaría si el Cielo tuviese el mismo registro que el Consejo Nacional Electoral. Ya me imagino al recién llegado hablando con Danubys, la recepcionista holística: “¿Cómo que en otra parroquia?” mientras la Danubs con uña esmaltada de escarchitas alusivas a las Little Twin Stars le pasa por debajo de su alita sin que nadie la vea la tarjeta de Néstor: “Arcángel/Gestor garantizado" (y debajo en letras Comic Sans Bold: "Se ofrecen DVD’s todo los géneros.”) No nos caigamos a cobas. El venezolano podrá sufrir en tierra pero no es tan sortario como para que le toque un cielo de esos Copacabana con room service.

El problema con la muerte es que no está en agenda. Eso -dirían los fundamentalistas de la felicidad (léase Paulo Coelho)- es lo que la hace especial. Al no saber, estás obligado a vivir todos los días de tu vida como si fuese el último. Bueno chévere. Uno trata de tirarse una “Don’t Worry Be Happy” de vez en cuando pero hay días en los que uno no está en condiciones. Un primero de enero es fatal estirar la pata. Todo el mundo celebró el 31 de diciembre como si fuese el ultimo pero eso de venir a salir como Red Bull te da alaaaas a la hora del chupe vuelve a la vida es una mala educación hacia Josefa, la cocinera. La regla de las mujeres o el día de la depilación no pueden contar como día. El ratón de los hombres si cuenta porque quien nos manda a meternos el barril completo y después irnos al Gran Horizonte a tragarnos una pelua pero no por eso nos tienen que decir allá arriba: "ajá cumplió su misión." Si no, Canache el cervecero hace añooooos que estuviese canonizado.

No tengo problemas con lo imprevisto pero si vamos a hablar de imprevistos chéveres, entonces yo le quiero pedir al que se encarga allá arriba de esas cosas una aclaratoria. Nadie se debería morir por accidentes o infartos o cosas que solo los médicos saben decir y las novelas mal hechas repetir. La gente se debería morir como mi Tía Lula. Una señora de ochenta años que se gozó a su marido, a sus hijos, a sus nietos, a sus casas, a sus perros y a sus viajes. Y una buena tarde en que se fue a hacer las mechas en la peluquería, llegó a su casa, cenó, se fumó un Astor Azul y se acostó a dormir. A la mañana siguiente no se despertó. Pero ahí estaba. Estupenda en su cama, con el cabo de cigarrillo apagado en el cenicero de la mesa de noche. Rodeada de toda su familia que dijo “que lastima pero que buena forma de hacer check-out”.

Entonces, ¿en qué plan se anotó la Tía Lula para irse así de safari celestial? Ese plan corporativo no lo tiene ni de broma Seguros Mercantil. Yo he revisado. HCM: you got it. Muerte de pinga: te sale el Operador 18, un pobre TSU, seguramente en su primer día de trabajo, buscando en cuanto manual de instrucción le dieron pensando “mierda, mierda me van a botar” antes de apretar el botón de espera en línea para ver como resuelve. Claro, lo que nos faltaba. Queremos morirnos bien y nos dejan esperando con la sinfonía de Bach en el fondo.

El Señor de los Boleros, el papá de mi amiga Mora y de mi amigo KX, se murió hoy de imprevisto. No así de Magic Kingdom como la Tía Lula pero por lo menos con su familia al lado. Otro papá más que se va de esta vida sin decir adiós. No entiendo. Se llevan a los que siempre decían adiós. A los más regañones. A los metiches. A los que llamaban cuatrocientas veces al día para ver que estaba haciendo yo con su hija y donde y cuando y como y porque yo no estaba con él tomándome un whisky para tener una conversa de eruditos. Con hielo de rolito porque no hay otro hielo que no sea ese. Se van siempre los que eran papás de todos. Así de la nada. Todo se acaba. Como el DirecTv cuando se va. Buscando Señal.

Dicen que Gauss (el de la campana de Química) se encontraba ocupado haciendo experimentos cuando le informaron que su esposa se estaba muriendo. “Díganle que espere un momento –casi termino” fue su respuesta. Coño Gauss. Lo que hubiera dado cualquiera por tener esos cinco minutos. Death sucks porque te dicen que el alma es eterna y que la persona vive en ti. Chévere pero un mensajito de texto para decirnos que llegó bien y que se hizo pana de Danubys la recepcionista holística no le vendría mal a nadie ¿no?

1 comment:

Babs said...

Mejor no lo pudiste haber descrito...el papa de todos. Ojala lo reciban con una guitarra para cantar un bolero. Lo vamos a extranar infinitamente aqui.

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