Sunday, May 10, 2009

¿Diversión para toda la familia?

La película Coraline nos había llamado la atención por eso de ser familiar (animada) y en tercera dimensión. Solamente sabíamos que la sinopsis era un típico caso de Dorothy en Kansas queriendo volarse a su familia e irse a Oz. Solo que esta vez, se fumaba una de Alicia y se iba por una puerta a un mundo de maravillas que no termina siendo tan maravilloso porque hay una villana que se las da de costurera facial. Como el Dr. 90210 en crack. Rodeado de infantes en Munchkinland traídos por sus progenitoras para culminar las festividades del Día de las Madres, procedimos a sentarnos en la fila E con nuestras cotufas y los anteojos futuristas (las películas 3D son la única cosas de los años cincuenta que todavía seguimos llamando “futurista”).

Todo bien la primera media hora. Niños callados, riendo en los momentos exactos. Adultos maravillados como niños cuando las imágenes salen de la pantalla creando ilusiones ópticas. Si quieren, le echamos escarcha y un río de arcoíris ahí para ambientar la situación "diversión para toda la familia" que se vive dentro del cine. Cuarenta minutos más tarde la situación es dantesca. A la Coraline le lanzan en animado todo lo que Beetlejuice no hizo por decencia. Todo el mundo impávido en sus sillas con una mano inmóvil dentro de la caja de cotufa viendo a la Coraline ser perseguida por cucarachas, perros disecados disfrazados de ángeles y la versión animada de Mommie Dearest corriendo con una aguja y un par de botones para sacarle los ojos. Reiteramos, en tercera dimensión.

Los resortes de las butacas –indicación que la gente se acurruca hacia abajo en señal de miedo- le añaden tensión al sonido estereofónico. Nadie habla pero todo el mundo piensa lo mismo: ¿y la clasificación “A” es de ‘“A”dulto que le gustó ver como mataban a la mamá de Bambi en repetido’? La trama es buena pero en la entrada debería decir: "Atención. Usted está entrando a ver El Laberinto del Fauno en animado. Abstenerse si le dio miedo El Laberinto del Fauno."

Solamente un niño es lo suficientemente valiente como para decirle entre hipidos a su mamá: “por favor. Por favor sácame de aquí.” Es el único acto en el cual hemos estado de acuerdo que una persona se pare en la mitad de la película y opaque la pantalla con su sombra mientras se sale del cine. En esos momentos es que pensamos que esa fue la mejor mamá del mundo y que todos nos hemos debido salir con ella en su momento. Agarrados de la mano.-

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