Saturday, May 30, 2009

La nota de llamarse Mariana Marval

El problema con los nombres sifrinos en este país es que los papás se empeñan en honrar tradiciones o en combinarlos con otros nombres para darle más rimbombancia a la personalidad de una criatura. El efecto consustancial es que la unión del nombre con los dos apellidos termina siendo una melcocha de consonantes que rebajarían la hidalguía de Don Quijote de la Mancha a la simple equiparación de un Alonso Quijano.

No puede haber nada más complicado que llamarse Federico Ezequiel Saavedra Salaverría. No tiene nada de malo y si hay alguien que se llame así en el mundo, la intención de quien escribe es meramente una coincidencia. Pero defendemos al infortunado Federico porque éste tiene que lidiar con una serie de obstáculos en la vida que alguien llamado, por ejemplo, Luis Roche no tiene. Federico ha debido parir una patilla en kínder aprendiendo a escribir su nombre completo. El suertudo de Luis seguro terminaba de firmar el regalo del Día del Padre en un minuto. Federico Ezequiel tenía que pedir papel prestado para decirle “te quiero” con ironía al pendejo que no dejó que su mamá le pusiese algo sencillo como Harry Potter.

La cédula de identidad o la casilla de un formulario aeroportuario serán siempre difíciles para Federico. Luis será siempre Luis. Macho que se respete no puede llamarse Lu. A menos que se vaya a gringolandia y le salgan con el Louie para contrarrestar el hecho que a los gringos les cuesta hasta decir Luis. Federico será Fed o Feds o Fedex en el exterior. “Frudrico Izikill Say-bedra Sail-a-Maria party of fiiiive” lo someterá a cambiarse el nombre por Juan Sánchez cuando haga una reservación en un restaurant. Louie Roach solamente tendrá que lidiar con su similitud roedora pero no tendrá que temer por su nombre. Hasta se puede ganar un Óscar y no tiene que sufrir como Gustavo Santaolalla (Gustabbo Santa Oh La La).

Lo peor, es que gente como los Saavedra Salaverría no aprenden que por cuestiones de utilidad funcional, deberían unirse con los Roche García y pensar en nombres para sus hijos con cuatro letras. Ellos complican las cosas. Federico es de las personas que relega a la hermana de Luis Roche a ser una mera invitada en el séptimo banquillo de la iglesia de su matrimonio con Eglantina Teresita Goicoechea Choissone. Y es la pobre heredera de tan vil unión la que debe lidiar con ser bautizada como Guillermina Coromoto Saavedra Goicoechea. Ciclo que se repite y se repite hasta que a la más inteligente de las Saavedra le da por irse a estudiar diseño en Rhode Island y conocer por fin a alguien que se llame Joe Martin. Joe Martin es el equivalente gringo de Luis Roche. No es un John Doe cualquiera. Luis Roche tiene su propia Avenida.

Después nos quejamos que tenemos que ir al psicólogo. Todos nuestros problemas se originan con el simple hecho de haber sido nombrados como si estuviésemos destinados a fundar el Colegio de Ingenieros y después no llenamos las expectativas. Todo hubiese sido más fácil si nuestros papás hubiesen pensado en la simplicidad de un nombre que fuese pronunciable, traducible y funcional. Pero nadie pensó en eso. Nadie excepto quizás los papás de alguien llamado Peter Parker o Bruno Díaz o Mariana Marval. ¿Acaso un nombre como Mariana Marval no hace pensar que podría ser en secreto la Mujer Maravilla? De eso se trata al momento de escoger un nombre. Llamarse así no te da el poder de volar pero vaya que ayuda en el merchandising.-

1 comment:

marimarval said...

ME ENCANTÓ!

Secretamente siempre he querido ser la mujer maravilla...

Una vez siendo guía de un camp me tocó hacerme mi propio traje de mujer maravilla con cartón y pintadedos! That's probably the closest I've been to become her after this post !!!

Ahora me gusta un poquito más mi nombre! jeje Gracias Tots!!! Sigo aquí pegada leyendo tu blog a.k.a ¨friends¨ remember?

And yes.. I agree, keeping it simple is muuuch easier.. en TODO en la vida (que existencialista, lo sé)jajaja

Mua

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