Tuesday, June 9, 2009

¿Dónde está mi casa?

Todos los días de esta semana alguna persona me ha preguntado para donde me voy. –Para Margarita- es mi respuesta, creyendo que quizás la gente que me lo pregunta está invitada al mismo matrimonio que tengo en la isla este fin de semana. Pero no es así. Lo que me están preguntando es a donde pienso agarrar mis cachachá para irme a vivir a otra parte. Cuando todo esto se vaya a la mierda. Cuando no quede más nada que las focas aplaudiendo a los cerdos de Orwell. Mientras balbuceo alguna que otra historia sobre los periplos de mi papá sacándose un pasaporte de otra nacionalidad, por dentro lo único estoy pensando –con amargura y arrechera- es, ¿cómo que me tengo que ir?

Siempre he criticado la tesis gubernamental (en algunos casos con razón, en otras no) pero esta es la primera semana en la que siento que verdaderamente me están botando. Quizás es por las tantas conversaciones de gente distinta que está hablando de lo mismo, pero por alguna extraña razón, siento que en mi gueto físico-mental, hay un rumor de pasillo que pronto –no inmediatamente pero pronto- se romperá la cajita de cristal. Y ahí sí verdaderamente nos tendremos que ir. Mi pregunta es ¿para donde? Es toda una visión de películas y libros que tengo en la cabeza. Salir de Anatevka como el Violinista o sucumbir como Zhivago, obligado a compartir su casa con otras familias. En el primer caso fue por discriminación racial. En el segundo… como vamos es cuestión de tiempo antes de que toquen el timbre.

Mi abuela me llamó para ver si ella podía donar dinero en mi nombre para el pago de la multa condenatoria que le impuso el Seniat a Globovisión. Le dije que no. Suena horrible decirlo pero me parece absurdo. No el hecho que gente de conciencia esté aportando su dinero para ayudar a la que quizás, sea la última ventana de información (aún cuando monedita de oro tampoco son), sino que hayamos llegado a tal punto de absurdidades tragicómicas que los particulares tienen que defenderse ante un Estado que por todas las de la ley está obligado a estar al servicio de ellos. Una persecución que no ha marginado plenamente la condición humana pero sí pisoteado de alguna manera u otra todos sus demás derechos. Mañana voy a depositar los reales pero me di cuenta después de trancar con mi abuela que aferrarse al Derecho no sirve de nada. Los pajuos siempre pierden. Esa, me temo, es nuestra desgracia.-

Lo irónico es que esta noche en el cine me siento a ver "UP" en la cual un señor viejo hace todo lo posible por cumplir su sueño y el de su esposa de venirse a vivir para Venezuela. Y mueve el cielo (literalmente) para lograr posicionar su casa junto a unas cataratas paradisiacas que resultan estar aquí en mi país. Me río con la película (el término “cono de la vergüenza” para denominar el collar isabelino de los perros es la mejor traducción al español que se ha lanzado Pixar en años). Medio se me sale una lagrimilla ahí porque hay muerte, sangre y sentimientos (en Bambi NO hubo sangre. Esto es peor). Pero no puedo dejar de pensar que ya yo ESTOY aquí, en lo que la película llama las Cataratas del Paraíso. Y que no tengo otra aspiración en la vida (pero es que ni siquiera porque quiero probar suerte) que quedarme aquí con mis perros, mis libros, mis películas y mis montañas (el concepto familia y amigos y panadería se dan por contado). ¿Por qué. si este es mi sueño, también debo inflar mis bombas e irme antes que me caigan las del gas del bueno encima de una vez por todas?

¿Dónde está mi casa? Eso, hay veces en que no lo sé.-

5 comments:

Andrea said...

Yo la vi aqui y SI llore! Nada como tu tierra... Thanks Tots...

(btw, El libro esta encargado llega el viernes... tendre otro fin the Breakfast at Tiffany's)

Beatriz Portinari said...

''...aferrarse al Derecho no sirve de nada''.

Entonces Toto, ¿qué me pasa, soy idealista o pendeja?, es increíble que vivamos en éste país y yo ame día a día mi carrera (Estudio 2do año de Derecho) por más inútil que parezca.

Toto said...

A: el libro no es taaaaaaaan bueno hoy en día porque el contexto de la "call girl" (dama de compañía) no es "tan" escandaloso hoy como lo fue para la publicación del libro. Ergo, la irreverencia de Capote para la época. Pero si fíjate en la soledad de Holly Golightly como tema. Eso es lo interesante. Happiness is always at the front door and she never answers the bell. Por eso es que el gato no tiene nombre.

B: Eres pendeja. (no lo eres, solamente que nadie me había puesto a escoger entre “pendejo” e “idealista”. Escogí el más interesante). El contexto de mi frase no debería ser interpretado como que el Derecho no sirve para nada. Sí sirve. El problema –y lo que me parece absurdo- es que hemos llegado a un momento en donde aferrarse al Derecho (por si solo) no sirve de nada. Porque hemos llegado (¿o siempre estuvimos?) a un punto en que la Constitución se usa por conveniencia.

En una democracia aferrada al derecho sería ABSURDO que yo le tuviese que pagar una multa a Globovisión. Pero lo mismo pasa con el Estado. En una democracia aferrada al derecho sería ABSURDO que un Estado no cumpliese los lineamientos de la sentencia del CIDH en el caso de los periodistas. Pero como yo le estoy pagando la multa a Globovisión y el Estado jamás va a indemnizar moralmente a las victimas del caso presentado ante la CIDH, yo no vivo en una democracia aferrada al derecho. Ergo, yo soy un pajuo. Ergo, mi desgracia.-

OJO: No por eso te digo que dejes de estudiar Derecho. No le recomiendo a nadie que estudie Derecho pero sí le recomiendo a todo aquel que estudie Derecho que jamás la abandone (muy distinto). Dejar de estudiar significaría olvidar. Y olvidar (o mejor dicho no saber) esa es la mayor desgracia de este pueblo.

AMZ said...

WAO Toton, estas dos semanas me he hecho esa pregunta todos los días, si llego el gran día de irse para... ¿Dónde? No tengo a donde irme, ¡no quiero irme!
Me encanta mi familia, mis amigos, mi panadería, mi vida aquí... Pero cada día siento más que me mude de país; a algún lugar terrible en la tierra donde todo el mundo está amargado y tiene problemas por culpa de: ¡LA CIUDAD!
¡Que horrible sensación!
¿Es una prisión mental? O ¿de verdad la inseguridad y el comportamiento de "los otros" nos han acorralado?

Angel Aguilera said...

Toto

No hay necesidad de irse. Más bien, hay que dejar atrás los actos de cobardia. La gente se va, pero los problemas quedan, en tal caso, hace falta que la poca gente con cerebro y principios en este país se queden y traten de marcar una diferencia. Tal cual como el discurso de Martin Luther King Jr., donde decía que si eras un barrendero, fueses el mejor barrendero del mundo. Tratemos de hacer lo mejor que podamos, sea lo que sea que hagamos, y poco a poco, marcaremos una diferencia en nuestro país. Que Viva Venezuela, y que vivan las esperanzas de que las cosas pueden cambiar.

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