Monday, June 15, 2009

El Ferrari Nupcial

A causa de la recesión oculta (adjetivo necesario dado que el restaurante Alazán y el Señor Presidente opinan lo contrario), el venezolano de buena cepa se ha visto en la obligación de recortar gastos y no escatimar en frivolidades innecesarias. Volvieron los tambores a los matrimonios para sustituir al ya tan trillado cotillón, cosa que aplaudimos pues consideramos es la manera más sana de darle con todo a la tongolele que salió de safrisca a casarse a los veintidós.

Ello ha provocado reacciones contrarias, tomando como ejemplo el último sarao al que asistí, en donde una pobre cristiana claramente no entendió que las bailarinas del grupo de tambores no son como las que ella infla el pecho y llama “amigas” (léase tumba novios) sino bailarinas profesionales y procedió a insultar a su consagrada pareja en publico por andar haciendo ademanes que ponían en duda la seriedad de su relación (léase, se coleó en el baile del gallinero con una negrita que tiene tumbao). Se le perdona porque los tambores están haciendo su comeback pero se le sugiere dirigirse a la Wiki para documentarse [por ignorancia celópata].

El otro caso de no escatimar en gastos innecesarios ha sido esta foto que traigo a colación al tea party. A falta de churupos para gastar en amigos –que si no los 500 Bs. fuertes de un frac de cortejo ya es suficiente- alquilarle al novio un carro para llevarlo a la iglesia es esencial y requisito sine qua non para hacerle sentir al compadre que uno está ahí, en las buenas y en las malas. Este Ferrari en rojo metalizado (con dados incluidos en el retrovisor) es la perfecta opción para que los amigos del novio puedan demostrarle que puede no existir el crédito necesario para alquilar the real deal. Pero vaya que se goza en el intento.-

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