Tuesday, June 16, 2009

Los Flanders se Salvan de la Gripe

Con esto que mi papá es A New Man no por crisis de la media edad sino por un caso de "vuelve a la vida, siete potencia” cualquier plan le parece una aventura, cualquier idea es una sencilla travesía. Mi papá es como un chamito, se emociona por todo y se fastidia cuando está sin nada que hacer. Con él uno tiene que meter en la maleta un traje de baño y una ruana porque uno jamás sabe donde va a terminar el viaje. Un viaje en tren desde Florida a California con él cuando yo tenía quince años, empezó con la sola idea de pasar cinco días en paz, dándonoslas de una versión gringa de Asesinato en el Orient Express. Un día y una pareja de Amish que se sentaban con nosotros en el comedor fue suficiente para que él me despertase una mañana y me dijese: “Bienvenidos a Nueva Orleáns”. California quedaría en el olvido. El Barrio Latino de Luisiana, no.

Hace poco menos de un mes, mi papá llegó a la casa con un brochure para montarnos en un crucero por el Caribe. La semana que viene es su quincuagésimo noveno aniversario y a él le pareció una maravilla montar a toda su familia –cual los Flanders- para celebrar con él su cumpleaños. Lo que no contaba es que Los Flanders somos más críticos que nadie. Nos pareció malísima la ruta, nadie podía en verdad por cuestiones de trabajo y en nuestra memoria quedaría un barquito al que nos obligó montarnos hace quince años en el que lo más entretenido fue llegar a Tobago. Para aquellos que no sepan nada de Trinidad y Tobago: Trinidad es entretenido. Lo único que hay que ver en Tobago es una estatua en lo alto de una colina del tamaño de un pie en donde la leyenda dice que si se toca, se tiene suerte en el matrimonio (leyenda negra por la cual los Aguerrevere Branger son tan “dichosos” encontrando pareja. Nadie la tocó.)

Por eso Dios (o los malos brochures) sabe lo que hace cuando uno abre el periódico y lee “Gripe porcina obliga a interrumpir un crucero de placer.” De no haber criticado el viaje y negarnos a montarnos en el crucero, por estos días Toto estaría fondeado en un barco con un tapa jeta, escribiendo relatos con palabras como “motín a bordo” o “¿qué hacer en un barco cuando ya se ha hecho todo?” o “rechazados en la mar: la historia de un naufrago expelido.” En Tobago habrá podido haber estatuas del desamor. Menos mal no hubo ninguna de “pasará las más lindas vacaciones en un crucero infestado”.-

1 comment:

Valentina R said...

Whaaaaat y ahora donde van a celebrar??

Mandale muchos besos a Daddy :)

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