Monday, June 22, 2009

Finales Lógicos

M.C. Escher Reptiles (1943)

Me pasó una vez con un libro viejo que había en mi casa (me da demasiada pena contar cual era…está bien “Mujercitas”). En mi colegio gringo estábamos estudiando la influencia de autores americanos del siglo XIX en la literatura universal y tocamos someramente a Alcott. En uno de esos domingos sin sol, me paseé por la biblioteca de mi casa y encontré una copia vieja del libro que había pertenecido a mi mamá. Me lo comencé a leer y llegué hasta la parte en la que Beth se muere. Fin del libro. Bonita historia.

Años después fui al cine a ver la adaptación del libro con Winona Ryder. Salí del cine pensando que los productores se habían tomado una licencia creativa enorme. Vaya que casar a Meg y mandar a Amy a Europa y convertir a Jo en escritora profesional eran demasiadas mentiras juntas. ¿Por qué demonios no nos habíamos quedado en la muerte trágica del cuento? Obviamente fui culpado de no haberme leído el libro completo, cosa que peleé hasta la saciedad por lo que me devolví a mi casa a buscar el libro. Es un hecho certero que yo nunca tengo la razón cuando hago apuestas.

Oh sorpresa, habían paginas (unas bastantes paginas) que se habían desprendido del libro. Así que la vida continua después de la muerte de la pianista. Pues bueno saberlo. Es como cuando vi Amadeus en DVD por primera vez. Empieza sin créditos con un señor que se hace llamar Disraeli, Mozart escribe, escribe, escribe y finalmente hace sonar una opera magna, se muere y comienzan a rodar los créditos. Me pareció completamente lógico el argumento pero no entendía porque una película que se había ganado el Oscar a la mejor de su año empezaba sin títulos y se acababa tan rápido. Ah sí, la puse en el lado B del disco.

Hay finales que me parecen completamente lógicos. Es como la gente que aplaude en los conciertos de música clásica antes que terminen de tocar toda la pieza. Es burdo, refleja ignorancia por el arte y probablemente el entusiasmado aplaudidor estará sujeto al escarnio mental del viejito del asiento E-7. Pero a él, le pareció que eso era lo justo y lo necesario que tenía que oír. Por eso aplaude, aún cuando después al final aplauda más fuerte pensando “ahhhhhhhh”. Mi gente favorita es la que ve un cuadro de Pollock, sonríen y se van. No hay que quedarse horas postrado en frente de un Rothko, no hay mensajes ocultos. Te gusta o no te gusta. Es un placer momentáneo que no procura detalles. El detalle es la totalidad del cuadro. Es con Monet, con el que hay que sentarse con calma.

Hay otros finales que no me parecen lógicos porque son piezas que no han sido terminadas. El cuadro del Juramento del Juego de Pelota de David, el libro ‘Plegarias Atendidas’ de Capote, la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona. Muy bella, sí aprecio “el aire del misticismo” como me regañaron el otro día cuando la critiqué pero uno se cansa de los andamios. Es una impaciencia por saber qué pasa después o que hubiera pasado, si se hubiese terminado. Como cuando uno tenía que esperar un año completo para que J.K. Rowling se dignase a sacar el próximo libro. Harry no fue lógico jamás hasta que terminé los siete libros. Mi impaciencia no fue lo suficientemente benévola con la Rowling como para permitirle el beneficio de la duda sobre la logicidad detrás de Potter.

Y así cuando hay finales lógicos e ilógicos ….

1 comment:

Igor Zurimendi said...

Yo también comencé Amadeus por el lado dos... Además bien difícil entender la trama sin ver la primera parte..

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