Wednesday, June 10, 2009

Tres apagones y un retrato en la nevera

Esta mañana hubo tres apagones en mi casa. Suficiente con decir que el soundtrack matutino fueron Los Rembrandts cantando “you’re still in bed at ten when work began at eight”. Encima de todo, descubro que mi computadora sufrió un ataque al miocardio fulminante como consecuencia de los apagones. Dis no gud. No ha muerto oficialmente porque la pantalla todavía titila (penzini) pero sí está en un estado de coma sospechoso. De momento no me preocupo. Es demasiado temprano en el día para deprimirse y ponerse a pensar en todos los escritos y fotos que se lleva consigo si llega a morirse de verdad, verdad. Todos los perros van al cielo pero ¿a dónde van las computadoras cuando se mueren? Yo necesito el número de teléfono y la extensión de ese lugar. Para tenerlo por si acaso, pegado en la nevera al lado de la factura del plomero.

Hablando de cosas pegadas a la nevera, hace como cinco meses circuló un retrato hablado de un señor que se hacía pasar por técnico (irónicamente de computadoras) y entraba a las casas para robar. El retrato se fotocopió y se envió por e-mail a todas partes para que la gente estuviese alerta. Prontamente estaba guindado en todos los ascensores de edificios o cocinas de casas (algo así como el graffiti “Arquitecto Constructor” que se pintó por toda Caracas hace tiempo). En mi casa no se les ocurrió mejor cosa que pegar el retrato en la nevera. Uno comulga con el hampa (a estas alturas…) pero vaya que venir a desayunarse todos los días de tu vida con la cara de un matón velándote los huevos revueltos y el café no es mi idea de “empieza tu día con Zucaritas de Kellogs”. Es como las gordas que comen con culpa, yo comía con zozobra.

Los retratos hablados en este país son siempre igualitos. Un hombre, de unos veinticinco - treinta años con pelo cortado casi al rape, nariz ancha, ojos de matón y unos bigoticos de pre-adolescente sospechosos. Desaparecí la foto al poco tiempo de mi nevera. Mi familia es de las que te saluda sin tener ni la más remota idea de cómo te llamas o porque te conoce. Eso sí, te marea hasta el cansancio hablándote de todo tipo de temas hasta que a ellos les de la locha de quien eres tú (tú eres un simple guevón de referencia que se le ocurrió acercarse a saludarlos).

Teniendo esto en cuenta, boté la foto. Desayunarse con el retrato de alguien todos los días de tu vida, probablemente significaría que el ladrón eventualmente tocase el timbre y aquí le ofreciesen café con Splenda. Si le pasó a mi tía Ana Cé que le dijo “mi amor que bueno verte otra vez” a alguien que ella juraba era de “toda la vida” pero que resultó ser Frank Sinatra, todo puede pasar en esta casa. Todo, menos Keyser Soze de la película “Los Sospechosos Habituales”. No habían pasado ni cinco minutos de haber empezado y ya andaban con el puje preguntando (los míos hablan en el cine como si fuese un confesonario) si Kevin Spacey era el asesino.

No entiendo los apagones. Ni las computadoras que mueren. Ni los bigotes sospechosos en los retratos hablados. Pero estoy seguro que fue el Coronel Mostaza, con un candelabro. En el conservatorio.-

5 comments:

iLi said...

toto: mi hermano puede salvar tu computadora y creeme que no es el sospechoso habitual de tu nevera.. hahahahah te apunto su nombre y tlf. por si acaso: Victor Ron 04123629589

Toto said...

Ili! Un millón. La mandé a reparar con alguien. Si me falla voy a Super Ron!

GBA said...

Obviamente tienes que contar proximamente la historia de tu tía Ana Cé con Frank Sinatra....

Saludos,

Toto said...

GBA: prometido!

La Perfecta said...

A mi me va a pasar que después de tanto tiempo leyéndote si algún día me invitas a tu casa, voy a saludar a todo el mundo como si fueran "de toda la vida".

Después no te quejes cuándo pase directo a la cocina y abra la nevera como si nada.

;)

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