Wednesday, July 22, 2009

Cuando no queda nadie a quien admirar (un aplauso a Carla Angola)


Es un hecho que la admiración a figuras del Estado trasciende en ocasiones del ámbito político y se traspasa al nexo familiar. El mercadeo político entiende esto y capitaliza en las relaciones afectivas para vender los atributos de la familia de un gobernante, logrando así que el pueblo se encariñe con ellos y vea en él o en ella, aristas que van más allá del nuevo plan económico de la nación. Mucha gente podrá no saber sobre el férreo plan de campaña anti tabaquismo que ha propuesto el presidente Obama en sus primeros seis meses de gestión pero sí saben todo lo que se pueda saber sobre el nuevo perro que ronda los predios de la Casa Blanca.

El encariñamiento con la figura pública -que de obsesión boba con Britney o Brangelina no estamos hablando- humaniza a la figura pública y lo pone, en cierta medida, al alcance popular, tanto para el deleite y aprecio de los ciudadanos de su propio país como los del extranjero. No fue casual que en otras latitudes distintas a la Almudena se despertasen para ver el matrimonio entre Felipe y Letizia. Ya en otras eras no tan mediáticas, estaría Ana Frank pegando postales de las princesas Isabel y Margarita en las paredes de su cuarto para matar el aburrimiento de su escondite en Ámsterdam.

La venta de un modelo de familia ideal es un tema recurrente en políticas de Estado porque juegan un factor en el puntaje de la popularidad de un presidente, primer ministro o rey. Victoria de Suecia pasó largos años suplicando su caso antes que el Parlamento accediese que no existe en estos momentos un príncipe europeo soltero que no sea homosexual o demasiado infante para dejarla casar con su profesor de gimnasia el año que viene. En el escándalo del vestido manchado por espermatozoides, Hillary Clinton tuvo que esconder todas sus ínfulas de Lorena Bobbit y salir todas las tardes con Bill Clinton cabizbajo a saludar en los jardines de la Casa Blanca. Cuando los puntos de popularidad estaban realmente bajos, lanzaban a Chelsea y al gato para que saliesen con ellos. Sarkozy jamás hubiese ganado la elección si se le hubiese ocurrido sacar a la Bruni a la palestra. Ganó esa elección agarrado de la mano de su segunda esposa. Al día siguiente se divorciaron.

Camilla Parker Bowles es por derecho legítimo Princesa de Gales. Quiéralo el pueblo británico o no, lo es. El problema es que el título está ligado demasiado a la fallecida Diana Spencer, por lo que se ve obligada a usar el menos conocido Duquesa de Cornwall. Es curioso pensar que ni Carlos ni Diana ni Camilla hubiesen generado tanta reacción contraria por parte del pueblo encariñado con un bando u otro si setenta y tres años atrás al Rey Eduardo VIII no hubiese abdicado porque se enamoró de una americana divorciada. Algo que los consejeros del Parlamento, incluido el propio Churchill, consideraron inaceptable por el bienestar de una nación que caería en crisis de confirmarse tal unión dentro de la monarquía. Los tiempos cambian, los consejeros persisten.

Muchos catalogan el tema en cuestión como propio de los menesteres de la farándula pero es indiscutible que dice mucho sobre un país el hecho que un presidente y su esposa aireen sus trapos al sol en un divorcio mil millonario como está sucediendo en estos momentos entre los esposos Berlusconi. Los dos grandes romances de las presidencias del continente americano, el de los Perón y el de los Kennedy, fueron manejados -por no decir mercadeados- tan sabiamente que hasta el sol de hoy se mencionan como modelos a seguir en cuestión de vida en pareja. Públicas o privadas.

El Presidente Rómulo Betancourt y esposa en visita de Estado
a la Casa Blanca con el Presidente Kennedy. Febrero 1963.
(a mí esta foto siempre me ha dado orgullo).

Poco importa que lo que unía a los Perón no era el amor sino la ambición mutua (él poder, ella reconocimiento) mientras que a los Kennedy los unía la persistente presencia de las rubias tontas alrededor del presidente. El efecto Jackie se vendió del Norte para el Sur mientras que el sello Evita se vendió del Sur para el Norte. En la transición salieron ganando, en puntaje mediático, sus respectivos esposos. Los Kirchner son un desastre pero entre los cambios de look de Cristinita se compensan. Mónaco y Jordania eran inexistentes hasta que Grace Kelly llegó por barco con el Oscar bajo el brazo y Rania Al-Yassin llegó escapando del régimen de Saddam Hussein. Rainiero II capitalizó en glamour y finanzas. Abdallah en movimientos de paz e igualdad entre géneros. El resto del mundo: fascinación mediática por estas parejas.

En Venezuela no hemos desarrollado esa apreciación e identificación moderna con la imágen familiar de nuestros gobernantes y los valores que ellos nos ofrecen, prefiriendo concentrarnos únicamente en la imagen propia y personal que ellos nos venden de si mismos. Esto puede tener una explicación en el hecho que en Venezuela no existe propiamente un núcleo familiar ideal de padre, madre y hermanos, sino más bien una constitución matriarcal.

Ponemos todo nuestro énfasis en el hombre de la familia (ya sea el padre o el hijo mayor) pero la que ostenta el verdadero poder, no reconocido, es la madre. Es a casa de la familia de la madre con la que mejor nos relacionamos, a la que vamos los domingos a almorzar o con la que mejor nos identificamos. Aún así, nos afincamos en el poderío del hombre para justificar nuestros nexos familiares. 1982 fue el año en que se decidió que la patria potestad en este país era compartida. Se dice lejos y hoy en día ni se cuestiona pero por casi más de un siglo era el padre el único responsable por las acciones civiles de sus hijos. Quizás sea por eso que el debate de los divorcios y las amantes de nuestros presidentes no conlleve a pérdidas en níveles de popularidad (que se sepan. Si las hay sería bueno saberlas).

Aún así hemos tenido familias ejemplares en la presidencia, en estos tiempos modernos, desde los López Contreras y los Betancourt hasta los Leoni y los Caldera. Familias que han sabido vender un modelo de vida con la que se pueden enseñar los valores necesarios para el desarrollo personal en casa con tan solo mirar una fotografía de ellos en los jardines de la Casona. La lástima es que con ellos y después de ellos vendrían los Lusinchi, los Pérez y los Chávez a airear amantes, elevar a secretarias sin rangos de meritocracia o sencillamente escupir por micrófonos públicos que en el Día de San Valentín “se le daría lo suyo” a la esposa. No es exacatamente algo que se pueda vender en un periódico como "Parejas del Año".

En un inicio el Señor Presidente Chávez entendió la importancia familiar en su venta como imagen. Que lo diga la morrocoya de Rosinés que bastante la sacaron a relucir. Pero esos eran otros tiempos. Cuando entendió que no faltaba más para venderse a él sino él mismo, poco importó venderle a Venezuela el concepto de familia, más allá de guapetear a su madre, ofrecerles cargos a sus hermanos y negar de vez en cuando alguna relación con la otrora Chica Bond, Ruddy Rodríguez. No es su culpa. Así somos. Y también hay que admitir que las Chicas Bond nunca se casan. Por lo menos Bond no se casa con ellas.

Por eso, y a falta de quien admirar en la alta esfera gubernamental, vaya nuestro saludo y reconocimiento a la periodista Carla Angola. Un aplauso para Usted en su matrimonio. Desde Venezuela, al menos una partecita de ella, le auguramos mucha felicidad y éxito. Enhorabuena que por lo menos queden figuras públicas a quien querer.-

Foto de sinflash.com

7 comments:

Babs said...

Toto, excelente el articulo...solo tengo alguito que acotar...La Bruni es la tercera esposa de Sarkozy, de hecho, la segunda fue otro peo gigantesco..era algo asi como la mejor amiga de la primera esposa...saca la cuenta...

Toto said...

Grazzie Babs por la corrección. No es fácil escribir sobre presidentes. No es fácil jejeje.

Anonymous said...

Sigamos a lilian y Leopoldo a ver si podemos decir q ellos son nuestra imagen de matrimonio político establecido y feliz?

Anonymous said...

Tots, Loved your post; pero senti que a Carla te la sacaste del sombrero al ultimo momento... Se caso con un presidente?

;)

Toto said...

Anon: No, jejeej ella se casó y punto. Quizás no se me entendió pero mi tesis era que así como uno se encariña con Mandela, con la Reina Sofia, con Hirohito y la depresiva, con Bachelett, con Uribe, por razones que van más allá de la política, aquí solamente se ve en cuestiones del balcón del pueblo cada vez que el señor Presidente gana algo y sale con su familia. Se ven más por razones electorales que por políticas públicas. ¿Por qué si el matrimonio de la hija del Señor Presidente hace tiempo despertó tanto interés no se hizo pública alguna foto? Hasta las Bush que fueron odiadas sacaron una foto cuando se casó la catira. Eso no le incumbe para nada a la Nación y tuvieron razón en no divulgar detalles. Pero ese es el detalle, aquí no le celebramos a Chávez pero ni el cumpleaños y no todos los días se casa un hijo de un presidente o algo similar. Con él es confrontación o respaldo. ¿Con quien pasa la Navidad? ¿Qué hace en Semana Santa? ¿Hace algo? ¿A quién le importa? Me dirán. Pues, a mí. Porque sirve para futuras referencias, para explicar el uso de valores y antivalores. Aquí había cadenas de mensajes de Navidad (y no precisamente del Señor Presidente de turno). Malísimo el hecho que hubiese una cadena para dirigirse al país a decir Feliz Navidad pero era un mensaje institucional. Por ese lado es que voy.
Por eso, un aplauso a Carla Angola. Como todo el mundo publico se casa o celebra sus acontecimientos a puertas cerradas (y tiene razón el otro Anon en que lo de Leopoldo y Lilian sí fue público y Chacao salió a casarlos) pues no nos queda de otra que buscar a la que por lo menos vimos alguito.

Moirah Alexandra Sánchez Sanz said...

Excelente el artículo, mi Tots, pero yo honestamente también sentí que la Carla venía como de añadido inesperado.

RJR said...

BFF.......lo que pasa es que aqui en Vzla no esta la revista ¡HOLA! al mejor estilo "aristcratico Europeo" o PEOPLE, al estilo Yankee "Soap Opera heart Breakers", para cubrir eso acontecimientos...jajaja.
Aqui tenemos la revista RONDA...al mejor estilo "frandula niche".

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