Sunday, July 19, 2009

Día de Los Padres que la Cagaron

Hay una cosa extrañísima en Venezuela llamado el “Día del Niño.” Como si esos mocosos necesitasen MÁS atención de la que ya tienen. ¿Qué es eso? Un niño tiene doce años de vida en la que todo gira alrededor de él y cuyos padres son forzados a no ver más nunca televisión porque Tigger siempre mata a Tiger Woods. Con San Nicolás, los Reyes Magos, el Ratón Pérez, el Día del Árbol y el cumpleaños, sin contar el temita de las vacaciones (período seguramente inventado por algún profesor para decirles a los padres “ahora te encargas tú”) es suficiente para celebrar la existencia de un niño. ¿Dónde están los días de Madres que Perdieron la Paciencia? ¿Padres al Borde de un Ataque de Barney? ¡Eso es lo que deberíamos celebrar!

En defensa de la infancia, todo niño es estelar. Una bendición de vida y un engendro potencial de talento. Angelicales, pues. Y hay niños chéveres con los que provoca conversar, consentir y alabar porque responden a estímulos de comportamiento ejemplares. Pero vamos, hay algunos que son unos monstruos. Admitámoslo. Todos tuvimos un primito –si no es que fuimos nosotros mismos- que desde enano siempre fue una amenaza para la Humanidad. Ese que se despertó por doce años a las 5:30 de la mañana, incluidos los domingos; que a las siete ya se había comido un libro (y no por intelectual sino por bestia carnívora). Aquel cuyos mordiscos todavía forman cicatrices en los brazos de sus hermanos o compañeros de clase. Que en un viaje por carretera vomitó todo el camino y decidió –por aburrimiento- inflar la ultima bolsita de vomito cual bomba y explotarla. Y luego echar la última vomitada en el asiento de atrás.

Este fue el niño que medía un metro pero que igual lo ponían de último para darle palo a la piñata. Su rabia confesa hacia las Tortugas Ninja provocaba un desate de furia que terminaba cayéndole a palos hasta al pobre jardinero que lo habían encargado de alzar la piñata. Hoy en día lo llaman Attention Deficit Disorder pero vamos, no nos podemos poner a inventar enfermedades para excusar el comportamiento social de un muérgano que parece sacado de la isla de Strómboli en Pinocho. Alguien cuya misión de vida fue destruir el mundo porque le daba placer. Así su mundo se restringiese al Salón Corocoro de Playa Azul.

Siempre se culpan a los padres por el comportamiento del hijo. En algunos casos eso es cierto. Hace tiempo vi un video titulado “The Worst Mom in America”. Esos gringos siempre les da por clasificar a la gente pero ésta sí se llevó el premio. En un auto lavado, decidió que no solamente su carro necesitaba una ducha por lo que decido apuntar la manguera –que bastante potente es- y darle un buen baño a su hija. Esto se grabó en las cámaras de seguridad y la mujer apareció en cuanto talk show existió. Obviamente ella no va a ser nuestra poster girl para la Madre del Año. Es como darle trabajo a Rebecca de Mornay la de “La Mano que Mece la Cuna”. Pero eso son los extremos. Hay madres estelares que son el común denominador y su hijo termina siendo un mequetrefe indómito.

Esos padres no tienen la culpa que no tienen una hija como la pajua que recita “Píntame Angelitos Negros” y cuyos pelos dorados siempre están inmaculados en dos grandes crinejas con lazos rosados. Hay una niña en Caracas que se llama “Coño Denisse”. No porque sus papás fuesen creativos y originales con la invención del nombre –como el resto de nuestros coterráneos con hijos cuyos nombres son Frigidaire. El regaño a Denisse fue tan constante que el “coño” pasó a ser habitual y se quedó tan pegado como aquellas personas que se llaman José Luis.

Aún así, esos padres hicieron todo lo que hacen los demás. Se despertaron a las seis de la mañana, hicieron una lonchera con olor cuestionable, apilonaron al carajito en un autobús lleno de piojos y se despidieron respirando que por siete horas no iban a saber de él. ¿Qué culpa puede tener esa mamá que la llaman de la Dirección del Kinder Los Coquitos porque su tesoro botó al pececito de la clase por la poceta, adquirió índoles graffiteras en la pared, le dio un tatequieto a algún cuatro ojos por diversión y cantó “Los Hermanos Pingones eran unos maricones” en una sóla mañana?

Estos padres, en mi opinión, la cagaron. Trataron de ser los mejores papás del mundo. En verdad. Fueron asiduos al acuario del Sambil, a Dinotropolis, a Disney on Ice en todas sus versiones, a Hannah Montana La Película y a cuanto McDonald’s para comprar el nuevo muñequito de la Cajita Feliz. Le leyeron al chamo de noche, lo abrazaron, lo estimularon con clases de piano y le enseñaron a saludar a los mayores con un beso. Pero cuando se ven en la necesidad de perseguir al fugitivo por toda una celebración de primera comunión porque decidió robarse la hostia de la torta y utilizarla como frisbee, no podemos sentir sino comprensión y un poquito de lastima. No, éste no debería ser el Día del Niño. Debería ser el Día de los Padres que apostaron por ser los mejores y a la hora del té, el solo pensar que hoy es el Día del Niño y tienen que ir al Parque del Caballito, no les da ganas ni de tirar en la noche cuando son las diez y todo sereno.

Vaya, entonces, una hurra de reconocimiento y un aplauso para Ustedes.-

4 comments:

Valentina said...

Ay Toto, no puedo, en serio que no, me parto con esto! Eres maravilloso!

Anonymous said...

jajaja el Corocoro de playa azul!! pase mi infancia metida ahi!! creo que mis papas me encerraban ahi para que no ladillara mientras cenaban en el Bar K, y yo feliz jajaja me encanto este post

Moirah Alexandra Sánchez Sanz said...

Hear, Hear, Babe!

COOKIE said...

yo mate 12 conejos con super...decidimos bañarlos y bueno amaNecieron DEAD!

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