Sunday, July 26, 2009

El puente se goza en Caracas

Un fin de semana de mocos, noches sibaritas, ratones en Galipán, conciertos al aire libre, gente del pasado, confesiones histriónicas y canciones que no pegan en ningún bar.-

Dandómelas de explorador egocéntrico con la camarita de mi celular on a perfect weekend.

Una conversación el viernes en la noche sobre mi incipiente arribo a los treinta años de edad en poco menos de un mes fue el detonante para decidir que ya era suficiente mi connato gripal. Sentado con Moisita y Anne en la terraza de mi casa, una botella de whisky y una caja de Kleenex de por medio (por eso de los mocos, no por la depresión) surgió la conversación de cómo celebrar de la mejor manera el hecho histriónico que no hice postgrado, no me casé, no viví un tiempo afuera, no tuve un hijo, no soy gerente de algo y no me mudé de la casa de mis papás. O mejor dicho “celebremos el hecho que claramente perdiste en el juego de ser como todos los demás.” Ahí me deprimí. Pero no por el hecho que no hice absolutamente nada de lo que han hecho todos los demás sino porque me di cuenta que era mi tercera caja de Kleenex en menos de una semana.

La mejor manera de celebrarle el cumpleaños a Simón José Antonio de la Sexísima Trinidad no era quedándose en casa teniendo una conversación inútil porque yo soy de los que considera que uno no debería organizarse su propia fiesta de cumpleaños, sino que se la deberían hacer los demás. Es verdad. No puede haber nada peor que le digan a uno “pásate esta noche para picar una tortica.” Fue aburrido a los quince y será aburridísimo a los noventa y cinco en el asilo. Que te pasen buscando y que te digan "cállate y toma", eso es lo máximo. Por eso, era mejor salirme de ese foso e irme a pintar la ciudad de rojo (pero no tan roja) a celebrar que Simón Bolívar cumplía una chorrera de años y nadie le había ido para el bonche porque todo el mundo se largó de la ciudad.


Quedarse en Caracas cuando hay puente es mi recomendación numero uno a la hora de buscar un destino porque se experimenta a la ciudad con toda la intención de metrópoli: sin tráfico, con gente comprensiva porque están todos en la misma nota que tú y con un Ávila esplendido que aparta las nubes para que uno se goce a su ciudad. Con Anne a bordo nos dirigimos a tomarnos un whisky en Lola’s con una pareja de amigos peligrosos. Son peligrosos porque no son el típcio hombre y mujer que tienen seis años de novios y se pintan cursilerías en los muros de Facebook. Nada de eso. Ellos son el tipo de pareja que no concibe que los demás empatados se sienten a ver películas compradas en la entrada de La Guairita un viernes en la noche.

Lo de ellos es un buen plato en algún restaurant y luego una rumba de fin de año, así sea 24 de julio. Solos o acompañados, los ves sentados en la barra de Le Club. Son ese tipo de gente que viene con serpentina. Tienen la distinción de haber matado a un amigo rumbero. En uno de sus domingos peligrosos rumbearon hasta el amanecer, se tomaron la foto de costumbre para el recuerdo y mandaron al amigo a su casa a dormir. El señor nunca se despertó. Pero aún sigue sonriendo en esa última foto con cotillón.

"Hoy decreto que es mi cumpleaños. No se dice más."

Los Peligrosos no conocían la discoteca Rosalinda por lo que nos fuimos para allá. Sentados en uno de los cuarticos –bautizado diligentemente como la Capilla 1- se nos unieron It’s Good to Be y mi gran amiga Coroline, procedente de las alcantarillas de Nueva York. Como siempre cuando se está en buena compañía una gozadera sibarita que no vale detallar más porque mi gozadera no necesariamente interesa o es compatible con las gozaderas de los otros.

"Noches con Vizcarrondo: el análisis freudiano te sale gratis".

Debo decir que llama poderosamente la atención las conversaciones que se tienen en una discoteca porque todas me parecen memorables en su momento. El problema es que nunca puedo acordarme de ellas. Nada interesante puede darse cuando uno se sirve un whisky a las seis y media de la mañana y sigue elucubrando de algo político o sexual, mientras que los mensajes de texto al día siguiente son todos ininteligibles, ¡pero Dios como se gozan! Aún cuando nada quita la sensación de haberse portado mal que llegar a tu casa con el periódico bajo el brazo. Un cafecito mañanero, Josefa dando vueltas quejándose de algún lumbago mientras me quedo en la terraza con más nada que mis perros, la mancheta y un zumbido en los oídos que pasaron una buena noche.


Para pasar el ratón físico, It’s Good to Be, Coroline y yo nos fuimos a poner al sol como las gallinas arriba en Galipán. Mi amiga Coro es cancionera de buena cepa. De esas que te canta a la Pantoja llorando a Paquirri o a María Conchita con la misma respiración. Pero ella jamás había subido a Galipán por lo cual procedió a dar vueltas y vueltas en una versión no estupefaciente de María Von Trapp con el coro completo de los siete hijos hasta que cayó tendida al piso. Un día esplendido en el que nos la pasamos viendo los aviones a la distancia tratando de adivinar de donde venían y hacia donde iban. Todo a punta de Coca Cola porque llega un punto en la vida de un humano donde el hígado te dice “No, No, Nanette”. Así sea fin de semana de puente.

"Los Refugiados"

"El día estaba demasiado bonito en la montaña".

En la noche nos regresamos a mi casa para ver como florecían diecisiete damas de noche. Me intriga demasiado esa mata. Una flor que se da a las siete de la noche y continúa floreciendo, llegando a su máximo apogeo y olor a la una de la madrugada para luego morir a las cuatro. Ver a más de cinco en conjunto y poder olerlas es estar ante una sensación de éxtasis que solo puede ser superada por efectos conversatorios que giraron alrededor de la mata. Una noche que siempre termina cortando la flor para llevársela a alguien mayor que con gracia la pone ante la Virgen y con desgracia la recoge muerta al día siguiente. Por eso me intriga la flor. Es como los momentos perfectos. Se van antes que te des cuenta que lo son.

17 flores esa noche.

El domingo nos fuimos con Anne al concierto de Gustavo Dudamel en el Parque Los Caobos. Un eterno privilegio oírlo a él y a la Orquesta pero más privilegio el poderlo oír en su primer concierto en Caracas al aire libre. Oyendo Tchaikovski hasta el Llanero Solitario, estuvimos cinco mil personas, de pie y sentados, extasiados ante tal maravilla de sonido. Atrás quedarían los abucheos a Jacqueline Faría quien se empeñó en usar la palabra “socialista” más de siete veces en un discurso el cual no pudo terminar. Clara lección ante un público que no come cuentos, pues todos gritaban en unísono “Dudamel” mientras ella hablaba. El Alcalde Jorge Rodríguez no fue abucheado pero no fue vitoreado tampoco. La gente vino a oír cultura, no política y eso fue lo que gustó.

Mi CorA viendo el concierto por una televisión al lado del camión de VTV. ¡Revolución!

El Mambo, El Arauca Vibrador y finalmente Venezuela nos pusieron los pelos de punta a todos los que estábamos ahí. Debajo de los enormes árbolse sin poder creer que podíamos cantar a viva voz y como nos diese la gana. Un eterno privilegio que inevitablemente termina en la pesadilla de volver a tener que oír por todas partes los dos discursos mientras nos alejábamos “es que si los escuálidos supiesen lo bonito que fue esto”, “es que si los chavistas aprendiesen”. Triste momento ante tan perfecta tarde. Hasta que se pare uno y diga “Coño no joda. Si están hablando de lo mismo. ¡Véanse a las caras!”

La vista del concierto de Dudamel en Los Caobos

Por la noche la celebración de los treinta años de Ina! Dani! LORE! Bea! Mi amiga Lore oriunda de los Madris, vino a Caracas para celebrar su cumpleaños antes de zarpar a algún lugar exótico como nos tiene acostumbrados. Conversaciones honestas con Corolin Corolao, chismes inéditos con It’s Good to Be, tiempos aquellos con Lore y comida sabrosa que te llevan directo a tu cama a ver las imágenes guardadas en tu celular y apagar la luz pensando: para ser tu cumpleaños Simon Bolivar, yo no la pasé nada mal este fin.-

Ina! Dani! Lore! pero no Bea! (ni Carlos Canache)



2 comments:

Angel Aguilera said...

sounds like you had a hell of a good long weekend :) cheers!

ina DANI lore bea (y carlos canache) said...

que chevere verte tots!!!!!!
besos!

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