Monday, August 31, 2009

Casandra se casa

Casandra no buscaba otra cosa que la perfección a la hora de convertirse en la Señora Contreras. Deseaba para su boda una producción cinematográfica, en la que ella fuese el centro de atención de todas las miradas. Una fiesta inolvidable, en la que todos le dijesen lo radiante que lucía y lo afortunados que se sentían de haber sido convidados a ser testigos de el día más feliz de su vida. Una imagen inmaculada de la novia perfecta en su perfecto vestido. En donde nada importase sino la felicidad de ese momento. De su momento.

Para lograr el cenit de ese sueño, Casandra no había escatimado en los detalles. Había comisionado a su tía a que llamase a todos los invitados para informarles que las tonalidades de los manteles de la fiesta serían el beige y el verde manzana, con la finalidad que tomasen la precaución de no asistir luciendo esos colores y tenerlos en cuenta para no resquebrajar el esquema cromático escogido. A su propia abuela le había notificado que no estaría convidada a la fiesta. El negro impuesto por más de cinco años luego de la muerte de su segundo esposo, les recordaría a los demás sobre el luto y el dolor de la pérdida de un ser querido. Sensación que desencajaría en una noche en la que solamente la felicidad del blanco nacarado de su vestido podría ser tema de algarabía.

A Pablo le había negado su pedimento de poner a Mario como padrino pues, pensando en las fotografías, se le ocurrió que éste último, con su metro sesenta de estatura, no coordinaría bien con el metro noventa de su futuro marido y su propio metro setenta y dos en tacones. Poco importaron las protestas, los peros y las peleas. Era su matrimonio. Su noche. Caso omiso haría a la furia de Pablo cuando éste se enteró que Casandra se había peleado a muerte con Karina, la madrina, la noche que ésta le notificó que estaba embarazada. En el acto la quitó del cortejo y el habla. Era su momento de ser querida, no la de una que no había tomado las previsiones necesarias y con la cual, el centro de las miradas se dividiría en dos, ella de blanco y la otra con una bomba de barriga. Con el tiempo, convenció a Pablo que esto era lo más lógico. Nada, se antepondría ante ella. Ni siquiera un estúpido bebé.

Sus damas de honor habían sido escogidas de acuerdo a un estricto estándar de peso y estatura. Ninguna gorda se ve bien en coral, por más que se embuta adentro de un corsé y a María Silvia su prima, le había solicitado una cita con el oftalmólogo para colocarle unos lentes de contacto provisionales. Casandra no pensaba tener a una cuatro ojos desfilando por la alfombra roja en su noche mágica. Por más que María Silvia fuese ciega del ojo izquierdo. La orquesta perfectamente milimetrada, la comida divinamente escogida según sus gustos y la iluminación focalizada para darle brillo a su blanco vestido.

Casandra no esperaba más de aquel viernes en la que se convertiría finalmente en una señora casada. El cumplimiento de un sueño que había tenido desde que, sola en su cuarto, se ponía la funda de la almohada sobre la cabeza y se imaginaba novia. Princesa. Reina de todo una comarca. De ahí en adelante era su vida como la Señora de Pablo Contreras y debía celebrarlo en grande, en donde todos le dijeran que era la más bella de todas. Una novia radiante. Una desposada exquisita. Así se sintió mientras le ponían el vestido de encajes, se tomaba las fotos y embutía a su padre en el carro antiguo.

En camino a la iglesia, miró por el cristal de la ventana y sonrió. Ni la lluvia se había atrevido a asomarse sobre las nubes, so pena de un castigo histriónico. Nada ni nadie le amenazaría con irrumpir su noche a Casandra. La perfección materializada en su esbelta humanidad para formar parte de un recuerdo inalcanzable. Todo en su sitio. Todo, como ella quería. Todo, salvo una mancha acuosa de liquido salado que le brotó del ojo izquierdo cuando alguien - no recuerda quien- tocó a la ventana del auto para notificarle que Pablo, no vendría.-

Imagen: A. Toulmouche "The Reluctant Bride." 1866.

2 comments:

Daniela Truzman said...

Muy buen relato, Toto, excelente narrativa. De verdad tienes una gran habilidad para dibujar imágenes con las palabras.

un beso

La dueña de la residencia said...

Me encanto que EL no llegara. Se lo merecia!

PD: Por vainas como esa, es que ni de vaina me caso.

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