Monday, August 31, 2009

No hay mujer fácil que se llame María Soledad

“… [S]i bueno ella es medio puta pero es lo máximo”. En el noventa por ciento de los casos en los que uno está hablando de una mujer de morales dudosas, ésa siempre es la quinta frase que se emplea para describirla. Generalmente, sale de la boca de su mejor amiga, seguramente celosa que su amiga es más popular con los hombres, una sexualmente confundida o una perfecta sincera.

Cuando ella –la dudosa- se acerca para ser presentada, ya el saludo no es el mismo. Ella te ve con ojos de felina. Como si ya supiese que tú te estás enterando de ese secretico que todos comentan en la discoteca: le gusta el sexo y no teme esconderse detrás de un velo de novia. Y uno sonríe como veterano de guerra regresando a casa mientras le aprieta la mano. Preguntando cómo demonios eyectar a la mejor amiga del circulo conversatorio para que empiece la noche.

Este tipo de mujer de morales dudosas no es la bruta que se acostó con todo el mundo en el viaje de graduación. Eso es de amateurs. Esta fue la que tuvo un affair con el director del colegio y nadie se enteró. Para la que a los dieciséis años los hombres universitarios no eran una opción; eran un requisito. Un escote como cedula de identidad fue su entrada garantizada a todos los locales de moda. Los guardias de la puerta la llamaban por su nombre de pila. Los que bailaban con ella, “”Ellataconmigo" y los viejos verdes de la barra, “Señorita, le compro un trago.”

Cuando creció no guardó escrúpulos para nadie. Sí, fue la primera que salió con el primero al que le regalaron el carro pero también al intelectual que no le devuelve el beso ni una estampita también se llevó unas caricias. Quizás fue por un reto, quizás nuestra chica estaría aburrida. Lo cierto es que ese nerdito aún se da con la mano pensando en ese momento. Su resumen de conquistas no se mide en colchones, sino en el número de novias y esposas que se niegan a saludarla.

Su único error fue creer vivir en una zoociedad donde la máxima impuesta en la película Cruel Intentions: “todo el mundo lo hace, lo que pasa es que nadie habla sobre ello” era un mantra cuando la verdad habla la mejor amiga, el penúltimo con quien se acostó y la que no la conoce pero quiere estar en la palestra y comentar sobre lo que todo el mundo está hablando. Su pecado no fue ser una piñata a la que todo el mundo le da palo. Su error fue que le gustó y lo dijo. Pero a ella, eso le tiene sin cuidado. A final de cuentas, tarde o temprano, todas las putas se casan.-

Imagen: É. Manet "Olympia". 1863.

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