Friday, August 7, 2009

Salta, salta como la langosta

La gente se ahoga. Es natural. En el justo momento en que te estás tomando un trago de whisky con el mismo ímpetu que los deportistas en las propagandas de Gatorade, alguien te lanza una perla de información que si estuvieses en una novela, vendría con musicalización de teclado sintético. La reacción natural – por shock del chisme – es que te ahogues. El líquido de los monjes escoceses se fue por el caminito viejo, como decían en mi casa, y mientras tu mente está procesando la información, tu cuerpo te da un tatequieto diciéndote “¿Qué importa el cuento de la ex novia que se metió a monja para ver si se le quitaban los aires lésbicos? ¡Te estás ahogando, imbécil!”

La formula natural es darse un tiempo para reponerse y subir los brazos, técnica valida que funciona pero hay gente que primero muerta antes que admitir que se está ahogando y segundo hacer algo tan terriblemente primitivo como subir los brazos. Mejor que digan que se murió de shock por la noticia de la monja lesbiana que por causas naturales. Suena más sexy lo primero.

Igual sucede cuando nos resbalamos. ¿No se han fijado que están viendo a una persona que está caminando a lo lejos y de repente se echa un tropezón digno de repetición en cámara lenta? La persona jamás se detiene para reponerse, sino que ahí agachado sigue caminando elevándose nuevamente a su altura normal como los cuadros de la evolución del mono al hombre. A veces con risitas pajuas de “no es nada”. Puede estar desangrándose la rodilla pero la falsa creencia que ‘todo el mundo me vio’ obliga a seguir caminando en pose de 100% actitud.

Intentar abrir un tarro de mayonesa en público, caminar hacia un ascensor y que se te cierre la puerta encima, ‘halar’ en vez de ‘empujar’, despedirse de algún interés romántico en un carro y abrir la puerta en el justo momento en que la otra persona está desactivando los seguros, y caerse de culo porque jurabas que la silla estaba ahí mismito, son todas razones poderosas de vergüenza potencial. Son pocas las personalidades que se ríen de si mismas en momentos de accidentes tontos.

Una pequeña gota de saliva del hablante cayó en el cachete del oyente. Y ahí queda como un lunar brillante hasta que la conversación termine. El hablante SABE que se le salió un escupitajo. El oyente está muerto de ASCO porque hay un objeto extraño identificado residiendo en su cara. Pero cuesta más aceptar una pasada de mano por la cara para acabar con la trivialidad del asunto que aceptar que la lesbiana del chisme se está metiendo a monja.

A veces sería propicio ver una fotografía de nosotros para observarver como reaccionamos ante momentos ilógicos y estúpidos como estos. En honor a ello, esta colección de fotografías de Phillipe Halsman. Fotógrafo para la revista Life desde los años cuarenta hasta finales de los setenta, Halsman realizó retratos inconfundibles de artistas, políticos e intelectuales. Si han visto una foto de Dalí, de Marilyn Monroe o de Albert Einstein lo más probable es que estén viendo una imagen de Halsman.

Una de sus composiciones más famosas, Jumpology, versó en poner a sus personajes a saltar. No hay nada más ilógico –y en algunos casos que de más pena- que saltar. Uno se puede sentir bobo y francamente estúpido pero hay algo irreverente en ello, por no decir distinto. Mientras estamos en el aire, todos los demás están en tierra. Halsman descubrió que la imagen de una persona saltando revelaba más sobre su personalidad, que algún retrato sentado. Mientras la persona está enfocada en hacer el acto del salto, la máscara de quien proyecta ser cae verdaderamente y se revela su propia identidad. El cómico, salta cómicamente; el serio, seriamente provocando una reacción instantánea capturada, para siempre, en un momento ilógico.

La cara de ahogo, o de modus cagandis cuando se abre un tarro de mayonesa jamás va a decir verdaderamente lo que somos en realidad pero vamos, ¿Quiénes somos verdaderamente en el aire? ¿Quiénes seríamos si la vida fuese como aquella canción de chamos "salta, salta como la langosta. Salta, salta, salta sin parar"?

Hagan la prueba. Pídanle a alguien que les tome una sola foto saltando. ¿Quiénes son en esos tres segundos ilógicos en el aire donde todo el mundo los ve?

Para los más osados, si hay quórum, propongo hacer una colección de su foto saltarina y las publicamos en el tea party. Después doy los detalles.-


El Duque y la Duquesa de Windsor


Robert Oppenheimer


Señora Ford (el movimiento se origina con esta fotografía)


Juez Learned Hand


Peter Ustinov
Richard Nixon



Grace Kelly


Audrey Hepburn


Dean Martin & Jerry Lewis


Maurice Chevalier


Halsman (el fotógrafo) y Marilyn Monroe


Salvador Dalí


Bob Hope


Briggite Bardot


Aldous Huxley

11 comments:

Maiskell said...

Una joya!
Besos
M.

tía mamá said...

Te falta una foto de todos los que ultimamente han saltado la talanquera. Insisto necesitamos un archipiélago.

Rol said...

i'm in for the own collection

Anonymous said...

TT, la mia te la mando el dia que se vaya el tercio ...

Ani Sosa said...

Excelente post. Me encantaron las fotos. Te dejo un link con todas mis fotos saltando! jeje http://bit.ly/sum89

saludos,
Ani

claudia said...

Kjndf;asndf;lasNDC

Toto said...

ANi! Demasiado buenas!!!

coqui said...

tot´s me parece GENIAL!!! muakkkk

BeaSalasS said...

Hola Toto, por supuesto que te mando mi foto saltando! Antes del 21 de agosto de la envío. Además, eso me sale más barato que mandarte un regalo o una caja de Rogaine.
Besos

Nicolai Lobachevscki said...

Man, you forgot this picture... it's very, very famous how did you forget it?

http://bit.ly/4qCc6Q

Toto said...

Nico: Didn't forget. It's my publicity pic for next week para la campaña de cierre del reto al salto. :) pero THANKS por encontrarla en ese tamaño. La que tenía era minima.-

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