Wednesday, September 23, 2009

Atropello Olígarca contra nuestro Himno Pop

El Señor Presidente podrá estar jugando Battleship en Honduras, CADIVI anunciando que le darán petrodólares solamente a aquellos viajeros que estén dispuestos a vacacionar en Yemen y las cable operadoras contratando a pasantes para que vean todos los capítulos de Los Picapiedras y determinen -luego que los marihuaneros en Family Guy le arruinasen la fiesta a todas las demás comiquitas- si los cavernícolas son lo suficientemente revolutionary friendly como para poderlos transmitir en Venezuela.

Admitimos que últimamente, las cadenas están más entretenidas que las novelas. Por lo menos ahora vamos a Cannes y si Juanes cantó en Cuba, estamos a esto para que nos traigan a Bono. Todo sereno en la ciudad de Nottingham; marginados pero serenos a los que no nos ha dado la locha de salir corriendo en búsqueda de Robin en el bosque de Sherwood. Todo, hasta que leemos en prensa que Venevisión –sacrilegio para las encopetadas, chicle bomba para Josefa – ha decidido remozar el himno del Miss Venezuela.

No es un cambio para adaptarse a términos rojo rojitos (o en el caso del concurso rosado, rosadito). Más bien, es una cuestión de derechos legales, dado que los autores originales de la canción están reclamando recompensa por el uso del canto patriótico –aunque escarchado- a la única noche “tan linda” que nos permitimos en Venezuela cuando no nos da por jugar policías y ladrones.* Como resultado, será otra la versión que oiremos los venezolanos de ahora en adelante. Una desgracia absoluta pero que, si se ve en términos de paz y reconciliación en Venezuela, es la oportunidad perfecta para que ambos bandos den el paso al frente en contra del reclamo de esos derechos.

Por primera vez en la historia de la fundación de esta V República (algo debatible pero si lo explico, pierdo el punto), este cambio no es culpa ni del gobierno (quien ha substituido tantos nombres que aun hay gente que no se ha bajado del Metro en un año buscando la estación del Parque del Este) ni de la oposición (quien ha fundado tantos nuevos partidos y movimientos que la gente tiene todo un closet de parafernalia propagandística como para vestir a Bosnia).

Por primera vez, desde la compra de maquinaria Kaláshnikov, creación de bases aéreas, satélites y Madres por la Libertad, el ataque al frente proviene del enemigo imaginario que se ha hecho realidad: dos compositores extranjeros, aferrados a su vil y salvaje capitalismo que osan intervenir en la idiosincrasia del venezolano para arrebatarle, peor aún, cobrarle, lo que por cultura propia le pertenece: la canción del Miss Venezuela.

Con este atropello mediático, no pierden solamente las veinte liceístas disfrazadas de la Madre Teresa de Calcuta en lentejuelas con bandas ilógicas como Miss Península de Paraguaná. Perdemos todos los venezolanos. Nos quitan algo más que la marcha de Venevisión y el Alma Llanera y nos niegan nuestra oportunidad de jugar a no ser niches por una sola noche. Aun así ganamos, porque con toda la habladuría de la oligarquía, el imperio y el yankee dominador, POR FIN, hemos dado con El Dorado y hemos encontrado a los verdaderos olígarcas. El Presidente tenía razón: son Darth Vader disfrazados de corbata.

Con "el objetivo" ya identificado, El Señor Presidente por fin podría tener su Guerra Zamorana con la que tanto ha soñado desde que se le ocurrió sentarse debajo de ese Samán de Güere y la oposición estaría de acuerdo en acompañarlo con la espada en mano. Es la única instancia en la que tanto los Montescos como los Capuletos dejarían las rencillas para unirse al frente común y luchar, rodilla en tierra o corona en mano, con lo que es nuestro. ¿Qué quieren real por una canción que nadie sabe que existía en inglés? Fuera Yankees (son británicos pero después de la debacle de Thatcher con Las Malvinas, según el Señor Presidente son lo mismo.) ¡No volverán!

Ojalá suceda. Si no, como bien dice mi amigo que escribe en La Cagada, siempre quedará reclamar cuando nos quiten la otra canción que nos identifica como venezolanos: la del heladero de Tío Rico.-

*Siempre me he preguntado si en la noche del concurso varían las cifras rojas o si de verdad, el concurso extiende, como cariaquito morado, esa “noche tan linda” hacia el resto de los venezolanos. Alguna vez leí que la criminalización en Nueva York bajaba a la hora de la transmisión del show “I Love Lucy” en los años cincuenta y según un reporte de la UNESCO, en la guerra de Bosnia existía un alto al fuego durante la transmisión de la novela brasileña “La Esclava Isaura”. Pero si aquí hasta la corona le tumban a la miss durante el show, dudo que pase.

2 comments:

Anonymous said...

"...este cambio no es culpa ni del gobierno (quien ha substituido tantos nombres que aun hay gente que no se ha bajado del Metro en un año buscando la estación del Parque del Este)..." Genius!

Otro post q me alegro la mañana!

Anonymous said...

No me gustó la cancion nueva

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