Monday, September 21, 2009

Como sobrevivir el Día de la Paz siendo un Ejecutivo

Hoy es el Día Internacional de la Paz. A mí me habían enseñado que eso era el 01 de enero por eso que todo el mundo está enratonado debido a la palamentazón de la champaña y el atragantamiento de uvas en la noche anterior pero el hecho que sea hoy no es producto de una bula papal sino de una resolución de la Organización de Naciones Unidas emitida en el 2001. Eso tiene más sentido. El 01 de enero nadie trabaja. El 21 de septiembre todo el mundo sale a trabajar. Y por la paz no se descansa, se trabaja. Así que no puede haber día mejor que hoy – en una mañana llena de tráficos, huecos, smog y dos que tres señalizaciones ilógicas de “disculpe estamos trabajando para ustedes”- para levantar el dedo índice y el dedo del medio en direcciones opuestas.

La paz es una concepción asintótica. Lograr alcanzar un día completo de “cesación del fuego a nivel mundial” no es imposible. Si nadie prende un yesquero se logra el Día Internacional de la Paz pero entonces estaríamos poniendo a los cumpleañeros de hoy en un aprieto porque ellos quieren soplar su vela también. Decirle a una niña de siete años a la que le prensaron el pelo en dos coletas como palmeras y la embutieron en un nido de abeja con media panty que no puede soplar sus velas por eso de la contribución hacia la cesación al fuego, es suficiente como para que Linda Blair tenga una fiesta de disfraces y venga vestida de Saddam Hussein. Para dejar a todo el mundo contento, se permiten yesqueros pero únicamente con propósitos celebratorias.

Logar la no violencia si es un poco más difícil. Por lo general, a menos que Usted sea un coronel de alguna guerrilla paralela que le gusta mi blog, ninguno de nosotros está al frente de la batalla en un campo de guerra estos momentos. Estamos todos metidos en una oficina luchando contra el enemigo hostil que la mayoría de las empresas tienen en común: el aire acondicionado y la recepcionista olvidadiza. Para nosotros, paz se traduce en poner “Feliz Día de la Paz” en Facebook y Twitter para luego actualizarlo cuando nos enteremos de alguna peripecia del gobierno o del hampa con mensajes no poco pacíficos que expresan nuestra absoluta indignación que el Día Internacional de la Paz pasó por los Jardines Marvin y lo atracaron.

Aún así, se puede trabajar por la paz en su entorno. Ninguna acción es poca para lo que se puede hacer, pues el reto es acostarse esta noche sabiendo que alguna acción se hizo en torno a este día. Pero como no sabíamos que el Día de la Paz era hoy porque eso no es cosa que uno anota en su agenda (“cita para la endoscopia” sí anotamos pero “cita con la paz” ni de vaina) tenemos que hacer cosas sencillas que aunque parezcan insignificantes, contribuyan a este Día. Disfrazarnos de hippie –vamos, que los hippies sabían algo- ya es muy tarde e ir vestidos como Gandhi con sábana blanca no es precisamente “business casual”. Aún así encorbatados, podemos manquesea lograr sacarle una sonrisa a alguien que la necesita. Así sea la secretaria suicida.

Por ello, acciones concretas como depositar algo más que tres monedas sin valor en cualquier buzón de organización benéfica que están a la salida del súper mercado sirve. Dar el paso, no tocar corneta, no maldecir las colas de los colegios (por un solo día), dejar el periódico en buen estado para que otra persona se lo lea, dar una propina decente o decir “buenas” en el ascensor más duro que de costumbre son cosas que todos podemos hacer. Abrazar al inabrazable es la meta. Lograr el negocio donde nadie salga perjudicado es el reto.

No es de candidatura para el Nobel. Ese se lo ganará el marido que logre que su esposa no se arreche en todo el dia porque no bajó la tapa de la poceta (siempre me he preguntado si es que las mujeres entran al baño de espaldas) pero para un ejecutivo que no tiene tiempo ni para la paz, así sea no robarse el bolígrafo de la recepción o llenar la engrapadora, es algo. Y si no, siempre queda la alerta a los promiscuos para que dejen la paloma en paz, sólo por hoy. La sobrepoblación es un tema que inquieta y que francamente, no necesitamos.

La paz es fácil. Sólo es cuestión de “darle una oportunidad”. Así sea encorbatado.-

1 comment:

Toto said...

Mi conclusión sobre este día: Nobody really gives a damn about peace.

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