Friday, October 2, 2009

Olimpíadas: Maracaibo 2020

Ver la disputa de las ciudades candidatas para convertirse en la sede de las Olimpiadas de 2016 por Televisión Española fue devastador. La seguridad de los presentadores, el público abarrotado en las calles, la calidad del video promocional por encima de las otras cuatro ciudades y una cultura pop de figuras reconocibles gracias al aprendizaje casi bíblico que nos ha ofrecido la Revista Hola, no dio ni la más pizca de dudas que sería Madrid la ciudad seleccionada. Ver que la decisión oficial recayó en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil y no en España fue un golpe duro. Pero después recordé que yo estaba sentado en mi cocina en Caracas, Venezuela. No le debo nada a España salvo el apellido. Y eso ya fue rollo del primer Aguerrevere que salió pirado del reino de Carlos III en 1763. A Brasil, si le debo algo, es la proximidad con mi tierra.

Pensándolo más en frío y sin tener a Ana Botella llorando en cámara, no es precisamente la proximidad lo que me marca de esta celebración olímpica en Sudamérica, la primera de su tipo, sino más bien la tenacidad y la determinación del presidente brasileño en apoyar todas las campañas que se han dado para lograr que Brasil, se convierta en el ojo del mundo en los años venideros, cuando él ya ni exista en el mapa político presidencial. El Cristo Redentor fue candidato a convertirse en una de las siete maravillas modernas a votación del público. No fue una elección convidada ni decidida por expertos pero allí estuvo el presidente Lula, ondeando sus brazos debajo de la estatua, atrayendo votos para lograr que así fuera. En efecto lo fue. En el 2014, las pelotas del FIFA rodarán por el Maracaná en la Copa Mundial y dos años después será Rio de Janeiro la que reciba la llama olímpica. ¡Eso es tener visión a futuro!

Me da un poco de envida observar como hay ciudades mundiales que sin ser capitales, son reconocibles alrededor del mundo. Nadie sabe hoy donde queda Amberes, pero eso fue una ciudad olímpica en una ocasión. Eso me puso a pensar ¿por qué la falta de iniciativa en Venezuela, con tanta promesa revolucionaria, para ser considerada un país candidato a ser sede olímpica? Más aún, viene a colación ¿Por qué debe ser Caracas, que no necesita estadios sino autopistas la que uno automáticamente pensaría debería ser la elegida si se diese el caso remoto que nos presentemos en el 2020? Nos jactamos de ser una federación. Algo que ha impreso el 93% de nuestras Constituciones pero que siempre ha quedado más en letra muerta que en acciones concretas. Valencia y Maracaibo ofrecen innumerables atracciones que en nada tendrían que envidiarle a una ciudad como Chicago, que sin ton ni son se perfiló como buena candidata para este año. ¿Quién dice que San Fernando de Apure o San Juan de los Morros no pudiesen desarrollarse para ser ciudades iconoclastas en un país en el que todos somos percibidos, por la prensa y por la práctica, como caraqueños wannabe?

Hace un par de años, un grupo de panas liderados por mi amigo Olek candidateamos a Venezuela para ser la sede del World Model United Nations. Algo insignificante pero cuando uno es estudiante eso es nuestro Eurovisión. Montamos un proyecto estelar en la Isla de Margarita y llegamos a estar agarrados mano a mano con Escocia. La decisión última recayó en una llamada a Olek desde el comité seleccionador: “Es de ustedes si nos pueden garantizar que no va a suceder nada políticamente.” El mundo gallo del munnerismo celebró las gaitas no precisamente con arpas y maracas sino con faldas escocesas ese año. Yo sin embargo, sigo insistiendo. No es cuestión de inseguridad política. Es cuestión de visión. Todo, absolutamente todo se puede hacer en este país. Desde eventos musicales, deportivos, de belleza y culturales. Sólo falta querer proyectarse internacionalmente desde ya, algo que en este mundo de revoluciones falsas no se ha hecho, como sí se hizo en su ocasión en Berlín y en Moscú. Con todos sus defectos y todas sus implicaciones.

O quizás lo que haga falta es convencer a uno de los ejecutivos de Water Brothers o Evenpro a que mande su curriculum a la Administración Central para que lo consideren como un fuerte candidato para ocupar el cargo de Ministro del Turismo. Mala idea no es. Bien lo saben París y Berlín que ya están considerando el proyecto para ser la próxima sede olímpica. El 2020, está a la vuelta de la esquina.-

2 comments:

Rol said...

Hoy estaba hablando exactamente lo mismo con mi viejo. "que envidia me da que Brasil que (palabras de mi papá) tiene menos plata que nosotros y es menos importante (I still believe in one nation one vote policy) pueda hacer las olimpíadas y nosotros que tenemos un realero del petróleo y ahí estamos mal gastandolo en los corruptos malditos del chavismo. que arrechera no poder soñar en grande"

ardi! said...

Salté de la alegría cuando eligieron a Rio... Pero después de tu post, no puedo sino decirte "tienes razón". Cuando Chávez se quede ronco de tanto hablar "..." y la gente se de cuenta que más que distribuir toda la riqueza nacional entre un grupo mezquino de corruptos sería mejor repartirla justamente, ese día estaremos tú, yo, GBA, Bea Portinari y toda una fila de personas de nuesta generación promoviendo Maracaibo 2028...

Amo Venezuela, sólo que pienso que a más de un venezolano hay que darle una paliza.

Cheerios.

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