Tuesday, October 13, 2009

Quiero que mis perras corran por ahí

En el parque de perros se está gestando un proyecto de ordenanza en la que debemos llevar a los perros con cadenas o dejarlos jugar en una zona que si la ven parece la cárcel donde estuvo metido Papillón. Esto lo escribí hoy como parte de la protesta. No es mucho, pero hay que apostar por el voto sentimental.

Sres. Alcaldía de Chacao.
Ciudad.-

Desde hace varios meses, vengo haciendo uso de las instalaciones del Parque La Mansión para pasear a dos cachorras Beagle, en lo que quizás sea uno de los últimos espacios en Caracas para poder hacerlo. Lo hago de mala gana. En verdad, odio a las perras. La razón: mis dos hermanos irresponsables adoptaron a una por separado pero como yo trabajo desde mi casa, decidieron que sería una estelar idea dejarlas bajo mí cuidado durante el día sin mi consentimiento. Son insoportables: duermen la mayoría de la mañana, juegan a la ere a mediodía, buscan cariño detrás de las orejas a las tres, juegan al palito mantequillero con un hueso a las cuatro y me buscan a las cinco con los ojos y un irritable movimiento de cola para que las lleve como si fueran dos adolescentes en busca de pavo surfista a su sitio favorito: el Parque La Mansión. En serio, son detestables. Encima, son cuchi. Y yo odio todo lo que sea cuchi.

En el Parque han sido las vedettes desde que comencé a ir en marzo de 2009. Allí se revolotean con todos los perros, son las que buscan los niños para abrazarlas y hacerle cariños y amapuches y darle lo que queda del palito de su Pastelado aún sabiendo que voy a salir a regañar a todo el mundo porque están irrumpiendo con la dieta de Miss Venezuela que les tengo montada pues la Perrarina está carísima para que encima los chamos las vengan a poner golosas. Desacostumbrado por mi trabajo a convivir con terrícolas en formato tridimensional, el Parque me obliga a sonreír y debo decir que lo hago con gusto porque me ha comprobado que Chacao no ha perdido aquello que otros municipios sueñan: el placer de tener vecinos. Eso, ha hecho que sin pagar más que mis impuestos, me haya legado muchos aprendizajes que deseo compartir con Ustedes.

El Parque me ha enseñado responsabilidad social, al estar detrás de mis monstruas recogiendo sus desechos –mandamiento hitleriano entre los dueños de perros-, oyendo charlas de seguridad ciudadana y velando porque las instalaciones estén mejores que cuando llegué. El Parque me ha enseñado camaradería porque he visto como perros de distintas razas pueden hacer que nosotros los humanos –siempre penosos al principio- congeniemos los unos con los otros.

El Parque me ha enseñado que aún los niños gritan y lloran y se suben al columpio y gritan “yo soy el Rey”. El Parque me ha enseñado lo importante que es que el heladero esté presente, que la basura se haya recogido, que un señor policía pase con su patrulla a preguntar si todo está chévere por ahí. El Parque me ha enseñado que hay viejitos con sombrero que les gusta caminar por el asfalto, que las cargadoras son las que mandan en este país y que los dueños de los perros tienen que aprender a lidiar con los niños que les gusta que les echen el cuento del gallo pelón. Yo puedo detestar a mis perras pero a un chamo no se le puede negar el cuento del gallo pelón.

Recientemente todo eso ha cambiado. Por el nuevo proyecto de ordenanza, estamos obligados a permanecer tras las rejas en la zona de agility donde vemos a todos nuestros perros –lideradas por mis gritonas monstruas- observar como la grama en verdad es MÁS verde del otro lado. Entiendo las razones, habiéndome leído el proyecto de Reglamento de Uso y Funcionamiento del Parque La Mansión, pero no quería dejar de transmitirles que da tristeza la restricción. No quiero decir con esto que odio a los niños, a los viejos, a las cargadoras y al lector esporádico que se sienta en un banquito. Ya les dije que mi odio rotundo son mis perras. Lo que sí quería que supieran es que en algún momento pudimos convivir todos (animales y humanos) sin cadenas.

El entendimiento estuvo siempre a la orden del día, llegando a un acuerdo tácito que los perros salían del agility a correr por todo el parque a una hora en la que ya los niños se estaban yendo a sus casas. Mi deseo es que esto se pueda mantener, cosa que los dueños de perros estaríamos en toda capacidad de cumplir. Un horario establecido después de las 6 de la tarde para que, con responsabilidad, los perros puedan disfrutar del que quizás sea el último pedazo de tierra en Caracas donde pueden correr libres. Se impresionarán de la cantidad de niños que se querrán quedar como consecuencia de eso, porque hasta ahora estamos los niños y nosotros pegados a las rejas. Unos queriendo entrar y los otros queriendo salir. ¿No es eso lo que queremos para Caracas? ¿Felicidad? Yo quiero eso. Así tenga que empezar a querer a mis cachorras monstruas para alcanzarla.-

6 comments:

La dueña de la residencia said...

You made me cry!
(Siempre quise saber cual era el parque al que las llevabas)

Espero, que hagas llorar a los de la alcadia tambien :)

La dueña de la residencia said...
This comment has been removed by the author.
Ana María Zubillaga said...

Pués me parece excelente que el parque quede así, con los perritos de un lado de la reja...
Para los que no tenemos perros y si vamos al parque sin perros, porque somos los realmente vecinos del parque; el tema de los perros es terrible, el parque huele a perro (la gente que tiene perro no lo sabe, pero el olor a perro es grave y desagradable!)
Además no todos son tan buenos amos como tu, muchos dejan las plastas... Hay que aprender a compartir el parque, mitad perruna y mitad humana!
Y si la excusa es que los perros necesitan espacio, entonces, para qué se compran unos perros si no tienen espacio en sus casas????
Lo lamento, pero en esta, y creo que es la única, estoy 100% de acuerdo con la Alcaldía!
(But I still love you and the dogs!)

Toto said...

Nota: La Señora Zubillaga es una terrorista cruella de vil!!
Zubi: la cuestión del parque es que los perros, como los humanos, necesitan salir para drenar energía. Su casa es su morada pero es afuera donde de verdad logran hacer ejercicio. Es igual con el humano, ¿para qué salimos si tenemos casa? Porque nos volvemos locos. Eso es lo que pasa. Lo de la plasta perruna no puedo responder en un 100% pero en verdad cuando uno va, no recojerla equivale al destierro!

Anonymous said...

Hasta que hayas amado a un animal, una parte de tu alma estará dormida. Anatole France.

El perro fue creado especialmente para los niños. Es el Dios de lo Alegre. Henry Ward Beecher.

Un perro es la única cosa en la Tierra que te amará más de lo que tú te amas a ti mismo. Josh Billings.

Cada niño debería tener dos cosas: un perro, y una madre que le deje tener uno. Anónimo.

Podemos juzgar el corazón de un hombre según trata a los animales. Immanual Kant.

Un perro tiene muchos amigos porque mueve la cola y no su lengua. Anónimo.

El perro promedio es mejor persona que la persona promedio. Andrew A. Rooney.

Si a tu perro no le gusta una persona, probablemente a tí tampoco debería gustarte. Anónimo.

Quien haya dicho que no se puede comprar la felicidad, no estaba pensando en cachorritos. Gene Hill.

No cometas el error de tratar a los perros como a humanos, o te tratarán como a un perro. Martha Scott.

El perro es un caballero. Espero llegar a su paraíso, y no al del hombre. Mark Twain.

Cada perro debe tener su día. Jonathan Swift.

Cortála Sra Zubillaga, porque no son los perros, tu problema sos vos. Anónima solidaria con Toto.

Ana María Zubillaga said...

JAJAJAJAJAJA Anonimo se enfado, pero yo si he tenido perros en mi vida...
Cuando tenia casa, con jardín donde mi perro podía salir y divertirse!
Y cuando necesitaba sacarlo a dar un paseo, como Toto me explica, lo llevaba por la acera o a casa de una amiga que tuviese jardín también. No al parque público donde van los niños, ancianos, vecinos, deportistas, y todo aquel que paga sus impuestos y tiene el mismo derecho de usar el parque que todos.
Más aún si la persona vive en la misma calle del Parque y se tiene que calar el mal olor sólo de cruzar por esa calle a pie vía la cota Mil los domingos, por ejemplo.
Me parece sensato al decisión de la alcaldía; cuando conozcas el parque verás que no es un claustro como Toto lo pinta, es más tiene juguetes de mi dinero de mis impuestos para que el perro de Toto juegue y la hija de mi vecina también, en la caja de arena meada y cagada por los perros!

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