Monday, October 12, 2009

Un Alíen en Tierra Nueva

"Postcards from the Edge"

Feliz Día de la Raza o también conocido como el día en que España decidió sacar la versión 4.0 del juego Risk con un nuevo mapamundi pintado en el tablero. En Venezuela, el término políticamente correcto es como sabemos “Día de la Resistencia Indígena” y yo estoy plenamente de acuerdo con quien lo ideó. Imagínense a dos indígenas echados en la playa, la señora leyendo el periódico y el hombre rebotando piedritas en el mar porque eso es lo que hacemos los hombres cuando las mujeres deciden hacer el Sudoko del Wayúu Times. En una de esas en que la piedra rebota más de tres veces, tres mamotretos enormes jamás antes vistos aparecen a lo lejos en el horizonte.

Algo fuera de lo común, acrecentado no sólo por el hecho que se acercan cada vez más (a pesar que la inteligente de la Señora Sudoko insiste que son nubes) sino que de uno de ellos, sale un barquito con un poco de gente disfrazada de maricones, remando hacia donde está echada la pareja de indígenas. Cual buhoneros en Playa Parguito, los rodean y le clavan al lado de la cava una figura de metal formada por dos líneas que se cruzan perpendicularmente y al lado del paraguas –cortesía de Brahma en algún puente vacacional de 1489- una bandera. Ni que abran la boca a decir que son los evangelistas de Pare de Sufrir. La señora indígena ya infló narices porque los españoles le están admirando la silicona (eso tiene que ser un producto autóctono) y el hombre indígena ya intuyó que lo que estos hombres en lycra quieren saber es como se bate el cobre.

Ni Andersen ni Grimm en su insano juicio fabularían este encuentro como la primera sesión de la Liga de las Naciones, celebrando la diversidad, con palomas cursísimas flotando por doquier, como nos quiso legar la muy noble Hermana Agripina de Pentecostés con sus lecciones de Historia en segundo grado. Llamémosle como verdaderamente hay que llamarlo. Para ambos bandos, los bañistas nudistas y los “men in tights”, esto fue el primer encuentro alíen que se registró sobre la faz de la Tierra. Vamos a estar claros, si aquí a un aliencito se le ocurre venir a “visitarnos”, ni de broma lo vamos a invitar a una cena de mazorcas y batatas con su respectivo Festal después del postre. Poco podemos pensar que nuestros antepasados hubiesen experimentado lo mismo e invitado al alíen a cenar al Lee Hamilton esa misma noche.

No podemos decir con seguridad sin embargo, que el indígena no haya arrimado la cava en un momento servicial propio del caribeño y les haya ofrecido un roncito conjuntamente con una partida de dominó para probar quien era el más macho. Con los calores propios de este Caribe, es la única forma decente de hacer guerra. Aún así, sospechamos que el sometimiento final no vino con una trancada de juego con la cochina. Seguramente a mitad de la partida, Rodrigo de Triana fue hacia una palmera para aliviarse y le enseño la verga a la Señora indígena. Si la leyenda es correcta, ahí mismito se ha tenido que armar el alboroto de la conquista. Una cuestión de faldas (o de centimetraje fabulado). En temas de celos, la golpiza es universal.

Ya después en la sala de interrogación improvisada por palmeras y la bendita figura de metal formada por dos líneas que se cruzan perpendicularmente, el indígena agotó un cartón completo de Belmont Suave explicando que ellos no eran los “indios” que buscaban los locuaces de los cascos de acero. Pero llega un momento en la vida de un hombre en que la misma pregunta genera una condición pavlovica para acabar con la tortura y se produce la respuesta deseada. “¿Son indios?” es la precursora en este continente de la moderna tortura “¿Bajaste la tapa de la poceta?” Ambas ilógicas pero cuya respuesta afirmativa ha significado la continuación de la vida en América.

He ahí la razón de nuestro día de fiesta. Colón muere jurando que había llegado al Taj Mahal, pero la teoría más probable es que llegó al casino homónimo en Atlantic City. El indígena murió con una etiqueta pegada al pecho que decía “Hello my name is Indio”. La única que sobrevivió fue la señora indígena de la silicona de exportación quien dejó al indio por bolsa y se casó con Triana por amor aunque la prima jura que en verdad se casó por la verga. Hoy en día su descendiente es Chica Polar. No hay otra explicación del porque la Ley nos manda a celebrar este día en las playas con silicona y cerveza, que esa.-

3 comments:

La pequeña comeflor said...

Coooñoooooo!!!! te amooo!!!!! es lo mejor que he leído en años!!!!!! jajajajajajajjajajajajajajajajajajajjajajajajajajajjajajajajajaj

Or@ said...

Algo para ti aquí:
"De mi regreso, la búsqueda y un gran descubrimiento"
http://miorayo.blogspot.com/

Or@ said...

Gracias!

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...