Friday, October 30, 2009

Cucaracha en Baile de Gallinas (vestidas de Lanvin)

Uno de mis propósitos de ir a Nueva York era asistir a una fiesta que estaba organizando mi amiga Coro para beneficio de alguna beneficencia que hasta el sol de hoy ignoro. Yo sólo sabía que era en un museo y que Coro se había quemado las pestañas para lograr que el show quedase regio. Todo sea por las causas con alcohol. Uno sabe como es la movida en su propia ciudad, se mueve y se entretiene a sus anchas pero en fiestas foráneas uno va como lo que es: cucaracha en baile de gallina. Eso sí, vestido con camisa morada para aparentar que uno sabe de tendencias.

El tema de la fiesta era la celebración del Día de los Muertos. Un poco irónico porque en mi país yo lo celebro todas las mañanas con un circulo mojado de mi taza de café en la página de los sucesos mientras leo las esquelas, lo único decente que queda de los sociales hoy en día, pues en la página dedicada a esos eventos, la gente que aparece ahí la conocerán en su pueblo. Decorado con calaveras y velas por doquier, la terraza del Museo del Barrio estaba copada con neoyorquinos y más venezolanos de lo que la isla de Manhattan puede aguantar. Sensacional, porque ahí pude ver a una gran mayoría de personas que tenía tiempo que no veía, incluida mi buena amiga Changa que se vino disfrazada de señora decente para apoyar la causa porque su marido Dj Afro estaba de toque.

El whisky aparentemente no es una bebida universal, cosa que me pica un poco porque no entiendo cómo es posible algo tan elemental sea un trago de minorías. Apartándome de las vodkas saborizadas y de los vinos tintos, opté por la cerveza. Considerando que pagué las perlas de la virgen por la entrada que me clavaron –resultó que por más que traté no terminé siendo el guest of honor, puesto que me robó la Miss Universo- procedí a creerme que mi date era Stella Artois y que en su honor me tomaría todos los tragos posibles de la casa. En el smoking room (léase afuera) con Nani hablando de los milaneses como si estuviesen ahí, compartimos con el pana Ignacio un fan recurrente del tea party y con lo que es mi nueva mejor amiga a distancia Camila, quien es de autógrafo. Mi adoración por la reportera Attention data desde la pre historia así que no hizo falta la fiesta para reafirmarlo.

La gente muy animada y variada con la música que no es muy distinta a lo que se está oyendo en Caracas, salvo un show de garotas que fue opacado por Coromoto en el micrófono agradeciendo a la gente que había venido de Venezuela, Ecuador, Argentina. Ello provocó que Grace (Oh Souky Souky) preguntase si Coro estaba cantando la canción de El General: “Que es lo que quiere esa nena; Puerto Rico que yo tuve que llegar, Santo Domingo yo tuve que llegar, Venezuela yo tuve que acabar, Panamá no me puedo olvidar.”

Los flases de los fotógrafos se disparaban por todos lados obligando a lo que podemos presumir son los wannabe neoyorquinos a estirar sus mejores poses. Cosa que no hizo efecto en la Chica Bond. Un alguien se le acercó a agarrarla por el brazo a decirle “ven a tomarte esta foto conmigo que te conviene.” El efecto fue una inflada exorbitante de la nariz, indicativo que esa fotografía no iba a suceder pero ni con Photoshop.

La Coro sensacional. Sus gays la manoseaban y la tocaban y la vapuleaban como si Lady Gaga estuviese in the house. “Honey is that a Lanvin?” era la frase que le susurraban a gritos mientras le frotaban la tela, haciéndome pensar que la permisividad de la tocadera entre los hombres que chapotean es una receta que deben darnos a los demás. “Yeah right honey, H&M $59.99” gritaba Coro muerta de la risa. Pero el cenit de las adulaciones vino al final cuando ya la fiesta había acabado y quedamaos unos cuantos cuates de habla hispana en las afueras terminando el último cigarrillo.

En un momento histórico, un fanático se le acercó a decirle la siguiente frase verbatim (copiada a mi celular porque merece una cita): “Coro es que está tan divina, que está como para montarla en una carroza dorada halada por corceles blancos.” Somos fans de los gays en este tea party pero amigo, hasta Ru Paul haría mueca de negra doblando la cabeza hacia los lados diciendo: “Say whaaaa?”

“Estoy a $24 de mi casa” suspiraba Bela mientras se montaba en su taxi oriundo a Brooklyn. Mientras, It’s Good to Be y yo halábamos a una Coro en éxtasis para sacarla de la fiesta y llevárnosla a hacer los post party comments como toda buena fiesta se merece. En el taxi comenzaban a llegar las felicitaciones por celular, algo que alivió a la Coro que trabajó con las uñas por el éxito de la fiesta. El cansancio pudo más que el chisme y ahí quedó la catira, tendida en un sofá con su vestido que pasó por el escrutinio de My Fair Lady y como la protagonista de Pigmalión cuando la confunden por una princesa húngara, se decretó erróneamente en el Día de los Muertos que su trapo era el más costoso de los Lanvin.-

4 comments:

iLi said...

Toto!! estuviste con Jordana y Adrian!! I miss them so much!!

Toto said...

Siii! ellos son lo maximo!

Ana María Zubillaga said...

Que bueno saber que la fiesta de Corontontero quedo buena!!! Y que ella causo furor!
(Puedo ver a la Milagrosa con las narices infladas! ajajaja)

Nancy said...

Love this post!!!!!!!.
De los mejores, pero una cosilla, si era la canción del general sería:llegara, olvidara...llego el generala.
jeje.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...