Wednesday, November 18, 2009

El regreso a casa de Felipe Zoui Ramírez

No hay nada peor que tener un chamo inquieto. No hay nada peor que ese chamo sepa contar números. No hay nada peor que se sepa el día de su cumpleaños. No hay nada peor que lo use para jugarse una lotería en una verbena. No hay nada peor que gane. Pero definitivamente el acabose es que el premio sea un conejo.

“Felipe Zoui Ramírez” entró a la vida de mi colega y amiga la Cookie Monster (ella es pana pero violenta con sus amigos, ergo el nombre) precisamente porque su hijo se lo ganó en la verbena de su colegio. Una pelusa grisácea que fue bautizado cristianamente por el propio chamo en el asiento posterior de la camioneta familiar cuando anunció a viva voz que ese era el nombre que había escogido para su conejo: Felipe Zoui (pronunciado 'Zo-whee') Ramírez (pronunciado ‘Ra-mee-res’ como lo hacen los comentaristas beisboleros). Nadie sabe de dónde diablos salió la conjugación de nombres. El apellido de su papá no puede ser más europeo y la Cookie de gringa no tiene ni el color pero así se quedó el conejo, Felipe Zoui.


La Cookie Monster es una de esas madres que documenta el reality show de sus hijos (tiene dos, el demonio de Taz Mania y la personificación humana de Maggie Simpson) a través de los mobile uploads de su Facebook. Cosa que en otras mamás raya en la personalidad borderline con el sobrecargo de información infantil desde aquella primera foto del feto hasta la última que enseña el peinado totuma con lazo para su primer día en el colegio. Cookie, por lo menos, sabe entretenernos con cosas chéveres. Desde denunciar a una infanta nazi que mordió a su hija en el preescolar, evidenciar la renuencia del chamo a intercambiar el traje de Spiderman por la pijama, hasta montar una foto de la primera práctica de futbol de su hijo en la que todos driblan la pelota a través de unos conos anaranjados, con la sola excepción que su primogénito lleva el cono en la cabeza.


Fue precisamente por un status update en Facebook que nos enteramos de la existencia del conejo. Algo como “Bienvenido a la familia, Felipe Zoui Ramirez” apareció con su respectiva foto del chamo sonriendo con el animal metido en una caja. A los pocos segundos las amigas comentaristas que todos tenemos hicieron acto de presencia con su respectivo: “[nombre]eeeeeeeeee! Que cuchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!” Los flojos se contentaron con apretar su botón de “Like” y el pesimista nietzscheniano puso “yo sé lo que le pasa a los conejos de las verbenas.” Me dio risa la foto pero también me dio risa el comentario pesimista. No todos tuvimos un conejo, pero todos tuvimos un pollo de verbena, así que podemos asimilarlo.

Por experiencia sabemos que un pollito azul no sobrevive su primer baño de espuma. El único caso en la historia caraqueña de Survivor Chickens es en casa de It’s Good to Be en donde la manada de pollos traídos por los cuatro hermanos luego de una verbena en el San Ignacio no solamente sobrevivieron la primera noche, sino que se convirtieron en gansos, gallos y gallinas que lograron hacer que el pavo real de la casa se hundiese en la piscina por wannabe. Un conejo no puede ser tan diferente.

El anuncio de la llegada de Felipe Zoui fue puesto a las 6:29 post meridiem, horario venezolano (con la caída de la noche en este país, pongamos que a las 10 de la noche horario de Ustedes, la gente normal). A las 7:03 –sin exageración- la Cookie acudió frenéticamente al Facebook para postear un nuevo estatus: “URGENTE: ¿Quién quiere un conejo? El niño es ALÉRGICO!” No hubo quórum para la pedida y la familia Telerín se las arregló poniendo a Felipe Zoui Ramírez a dormir (y vivir) en un jardincito afuera.

Craso error. Al poco tiempo Felipe Zoui fue atropellado por un carro. Sin éxito, Cookie Monster hizo todo lo que pudo por esconderle al chamo el accidente, llamando a todos los veterinarios de Caracas para saber el costo de una operación. Llamó a su esposo que estaba de viaje para comentarle que la operación costaba tres mil Bolívares Fuertes a lo que éste respondió como todos hubiésemos respondido: “yo sé de otra operación que podemos hacerle al conejo.” Todos opinaban lo mismo, una simple subsitiución de Felipe Zoui por otro Felipe Zoui no era imposible. Búscate cualquier madriguera con conejos grises y presto.

Pero la Cookie sabía que su chamo es más sabio que Tío Conejo. Él es como el cuento verídico de una familia con dos hijos que vivían al lado de una laguna a la que sus papás no los dejaban acercársele diciendo que era peligrosa. Una mañana en la que estaban en el colegio, su querido Basset Hound falleció. Temiendo histeria infantil, el papá y la mamá manejaron frenéticamente por toda la ciudad en búsqueda de un perro nuevo pero nada más pudieron conseguir a una perra. Cuando llegaron los chamos del colegio, les dijeron para asombrarlos que el perro se había caído a la laguna y se había convertido en niña. Tiempo después, un buen amigo de la familia los fue a visitar y se llevó a los chamos a pasear por los jardines. Acercándose demasiado a la laguna, los niños le gritaron con horror: “¡No te acerques que si te caes te conviertes en niña!” Así es el hijo de Cookie Monster.

Con la sanidad mental de su hogar en mente, Cookie Monster acudió a la versión en Caracas que tenemos de Dr. Dolittle, el hermano de It’s Good to Be que cuida culebras, hamsters, hurones, gallinas y unicornios. Aunque también sugirió sustituir el conejo como cura de todos los males, logró enmendar la pata y devolverlo sano y salvo a su casa para el deleite del dueño de Felipe Zoui. Hoy en día el Dr. Dolittle, después de Spiderman, es un héroe en casa de Cookie Monster con un busto de bronce y todo. Todos felices y todos contentos, incluyendo Felipe Zoui en su jaula.


No hay nada mejor que tener un chamo inquieto. No hay nada mejor que ese chamo sepa contar números. No hay nada mejor que se sepa el día de su cumpleaños. No hay nada mejor que lo use para jugarse una lotería en una verbena. No hay nada mejor que gane. Pero definitivamente el pináculo del día es que el premio sea un conejo y que le ponga de nombre Felipe Zoui Ramírez.-

5 comments:

Valentina said...

No les parece que It's Good To Be es demasiado heróico para ser un personaje real? Una especie de Bruce Wayne sin el Batimóvil... o es que sí lo tiene???

Maru said...

Yo no pude parar de reir con el cuento, de verdad que ahora las historias de los colegas, se han transformados en los mejores cuentos de Desperate Housewives. Lo peor de todo es que yo estaba leyendo el cuento, y acababa de venir de una tienda de mascotas porque estaba preguntando precios de las tortugas y los peces,....aunque no lo crean....jajajaj Menos mal, que lei este correo a tiempo, para recordarme por que es que no debo tene mascotas en mi casa jajaja

Melendez said...

Como siempre!!! Demasiado buena la historia jajaja Besos a todos y especial a Felipe Zoui jajajaja

P said...

Que vaina tan buena!!! Tots no sabes como me he cagado de la risa!!!!

Toto said...

Valentina: It's Good to Be no tiene el batimovil. El es de los que sigue el mantra: "mejor tener casa, yate, helicoptero y avion es tener amigos con casa, yate, helicoptero y avion. Asi uno goza una boloña y no se tiene que preocupar con gastos de mantenimiento."
Turco ese.-

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