Tuesday, December 1, 2009

El Sol de Strawberry Shortcake me derrite mi gelato

Hasta que por fin Milán me regaló un Sol! Estaba demasiado amargado con el tema de la lluvia. Yo soy una persona que necesita ver cielo. Me da seguridad que las predicciones mayas del 2012 no se están comenzando a elucubrar en la estratosfera. Esta mañana, me desperté tempranito, cual niñito el 25 de diciembre, y me salí al balconcito del apartamento. Allí estaba, un cielo despejado con las tres estrellas que se niegan a morir con el alba (que cursi pero aquí el Sol no sale sino hasta pasadas las ocho, por lo que da tiempo de pensar en palabras como 'alba' o 'aurora'). Con el desayuno ya estaba ese cielo azul Valium y un Sol de Fresita la comiquita. Mi sonrisa era de gancho de ropa.

Con ese regalazo, salimos el Junip y yo a dar un paseíto por el Castello Sforzesco y el Parco Sempione. Allí, con los trinitarios/ugandeses que te venden pulseras de tela (demasiado burundanga trap: te lanzan la primera en el brazo y te dicen "eeez free!" Las chinas todas cayeron), caminamos por el parque, que está detrás. El olor de los pinos era de campamento que lo que provocaba era sacar las cholas. Y luego la envidia de ver un área del parque destinada para que jugasen los perros. Mis piponas en Caracas damnificadas a un gueto canino y estos canes casi con bufanda de Burberry con sus dueños al mejor estilo Anita y Roger de los 101 Dálmatas.

Luego de entrar a la Triennale di Milano, lugar donde exhiben piezas modernas como la greca que todos tenemos hirviendo en la hornilla cada mañana (en mi opinión el regalo matrimonial por excelencia en los años setenta porque no hay casa que no tenga una), el Junip me compró para mañana uno de esos pasajes turisteros que te dan una visión de toda la ciudad. Yo estoy negado a ir porque insisto en que puedo hacer todo con mi guía Michelin pero luego de la debacle de trenes (me monto siempre en los que van directo al aeropuerto) mi hermano decidió que es mejor para la ciudad si yo estoy vigilado. Mañana voy a regañadientes pero solamente porque me garantizan la entrada para ver La Ultima Cena. Mientras tanto estoy como la escena en Forrest Gump preguntando con acento sureño por el autobús: "Is this the number naaaine?" - "No, it's the number fouuuur".

Me metieron en un amigo secreto aquí en Milán. Opino que es el colmo, dado que yo soy foráneo y encima atado a CADIVI pero me mandaron a bajarme de la mula y comprar mi regalo. En la búsqueda por el perfecto regalo descubrí una librería americana y me sentí como si hubiese entrado a McDonald’s. O al Cielo. Es la misma vaina. Eso de los libros aquí es un arte que provoca. Todos los libros de fotografía que uno se pueda imaginar están en cada una de las librerías. Nada de estar envueltos en papel celofán irrompible como en la Tecniciencia. Estos son para ver, manosear y sentarte con un espresso a hojearlos. Nadie los compra y un libro de desnudos no levanta ni la más minima ceja de las viejas que huelen a laca. Milán provoca!

Las tardes me las paso solo porque el Junip y Cookie están en clases. Es bizarro porque uno sucumbe a hablar con su bufanda y tomarse fotos con el brazo extendido pero la tarde se pasa sabrosa cuando a la vuelta de cualquier esquina hay una gelateria. Y como todo el mundo es bello, las tardes te las puedes pasar mirando gente como si fuesen obras de arte andantes. Las calles son más interesantes que los museos. Las vitrinas pondrían a cualquier revolucionario socialista a repensar el verde oliva y la guayabera roja. Los monumentos, a cualquier arquitecto a arquear la cabeza. En el Duomo me eché una rezada. Es tan grande que lo único que hay que hacer allí adentro es creerse que estás en el Country Club de Dios y por lo tanto amerita un whisky con Él en el Hoyo 19.

Hoy prenden a mi querida Cruz del Ávila en Caracas. Es triste leer los tweets en Twitter desde afuera. Son todos pesimistas y no ofrecen mucho aliento para querer volver. Aun así me gustaría ver por un huequito a esa crucecita esta noche. Por lo pronto desde el futuro les augurio que hay una luna casi llena que brilla bastante. Por si acaso y se quedan sin cruz, digo luz.-

1 comment:

Anonymous said...

OMG! I want your life ... at least you view on life ... lo mas sencillo lo haces sonar tan interesante

Me encanta cuando la palabra para describir una situacion cualquiera es "sabrosa"

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